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TRABAJADORAS SEXUALES; UN ROSTRO IGNORADO

«Nuestras compañeras fueron trabajadoras sexuales asesinadas que antes que nada eran mujeres, seres humanos que la vida las marcó con una actividad muy dura y se merecen justicia», dijo a un medio internacional Regina Barahona, presidenta de la Red de Trabajadoras Sexuales, mientras ella y sus compañeras se manifestaban en torno a la muerte violenta […]

Origen: http://elpulso.hn/trabajadoras-sexuales-un-rostro-ignorado/

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Trabajadoras sexuales realizan marcha por la impunidad en asesinatos

Un grupo de trabajadoras sexuales realizan este martes marcha en conmemoración a las 19 compañeras que han sido asesinadas a nivel nacional

Un grupo de trabajadoras sexuales realizan este martes marcha en conmemoración a las 19 compañeras que han sido asesinadas a nivel nacional y que hasta la fecha no hay ningún responsable detenido.

La vicepresidenta de la Red de Trabajadoras Sexuales de Honduras Jackelin cruz expresó “exigimos que se respete nuestro derecho a trabajar como trabajadores sexuales y que no se quede impune el asesinato de las compañeras.

Según lo manifestado por las femeninas sufren discriminación en cuanto a salud, cuando ellas llegan a interponen denuncias a los órganos correspondiente por el hecho de ser trabajadoras sexuales rompen las denuncias.

De acuerdo con la información que maneja la red antes mencionada entre los años de 2013 y 2014 han sido asesinadas 19 compañeras de trabajo.

La organización cuenta con 500 integrantes y tienen representación en los departamentos de Ceiba, San Pedro Sula y Tegucigalpa.

Fuente: http://www.radiohrn.hn/l/noticias/trabajadoras-sexuales-realizan-marcha-por-la-impunidad-en-asesinatos

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Guatemala-Honduras: Las niñas “proxenetas” de Centroamérica

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En el mundo del comercio sexual, la demanda de niñas cada vez más jóvenes va en aumento. Para satisfacerla, las redes de prostitución se están valiendo de una estrategia eficaz: utilizan a niñas para “enganchar” o “reclutar” a sus amigas del colegio o del barrio, transformándolas de víctimas en victimarias. 
Tegucigalpa, Honduras.- Puede que la prostitución sea “el negocio más antiguo de la Historia”, como se suele afirmar comúnmente. Lo que sí parece insólito es que una niña pueda “seducir” a otra de su misma edad con engaños y falsas promesas con el fin de sumergirla en el mundo de la prostitución, una tendencia que pareciera ir en aumento como evidencia una serie de casos documentados en Guatemala y Honduras. 
La guatemalteca Jennifer Velásquez*, de 13 años, insiste en que no hizo nada malo. Lo único que hizo, según ella, fue ayudar a tres de sus amigas a encontrar trabajo en un bar. Un trabajo que no sólo les permitiría ganar suficiente dinero para ayudar económicamente a sus familias sino también comprar todo lo que desearan, desde ropa nueva hasta un celular de último modelo.
Pero las tres adolescentes que fueron obligadas a subir a un furgón y fueron transportadas a la ciudad fronteriza de Tapachula, al sur de México, donde las amenazaron y las obligaron a prostituirse, no le perdonan el engaño. Las jóvenes, de 13, 14 y 17 años, creían que iban a trabajar como meseras.
“Si tuviera delante a Jennifer, le daría una cachetada por lo que me pasó en México”, dijo una de ellas  cuando fue entrevistada por un fiscal del Ministerio Público (MP) después de su rescate. Hablaba con la voz entrecortada por la rabia y el dolor que le producía el hecho de sentirse traicionada.
Las tres adolescentes provienen de San Pablo, un municipio guatemalteco ubicado en el departamento suroccidental de San Marcos, colindante con México, y sus padres acudieron al MP para reportar su desaparición en los días 6, 19 y 23 de febrero de este año. En cada uno de los casos, se activó el Sistema de Alerta Alba Keneth, mediante el cual el MP coordina la búsqueda de un menor desaparecido con la Procuraduría General de la Nación (PGN) y con las autoridades migratorias y fronterizas.
Cuando la desaparición de las tres jóvenes se difundió en medios de comunicación locales, los tratantes que las mantenían confinadas, temiendo que en cualquier momento pudiera producirse una redada, decidieron regresarlas a su municipio, donde la Policía las rescató de una casa el 27 de febrero de este año.
Las “enganchan” en la disco
En la red de prostitución de menores que opera en Tegucigalpa, Honduras, y que dirige una mujer de más de 40 años, es su hija, de 18 años, quien funge como “enganchadora”. “Esta cipota contrata a las demás, las controla y siente como que ella fuera su dueña, a tal punto que cuando las cipotas quieren ir a trabajar con alguien más, ella les dice: ‘no, con ellos no pueden ir; ustedes trabajan conmigo’”, afirma el empleado de un bar a quien llamaremos Pedro González*, quien se encarga de llevar en su auto a las adolescentes al punto de reunión con los clientes.
Invitar a las jóvenes a una discoteca suele ser la estrategia más frecuente para “engancharlas”. Una vez que una joven ingresa a la red y comienza a prostituirse, le piden que traiga a sus amigas y el mismo proceso vuelve a repetirse con las nuevas integrantes de la red, perpetuando así la cadena de explotación.
“Big Mama” y el mercado sexual en Tegucigalpa
Los hoteles juegan un papel clave en la explotación sexual de estas adolescentes y según el taxista entrevistado, en Tegucigalpa, ni los hoteles de cinco estrellas se escapan de estas redes.
El cliente suele solicitarle al recepcionista de turno que le “pida” a una joven y negocia con él o ella el precio que está dispuesto a pagar; el recepcionista llama a la hija de Big Mama y la joven enganchadora se encarga de llevar a la adolescente al hotel y darle a cada quien el pago que le corresponde.
Si el precio negociado por los servicios sexuales de la joven es de 3,000 lempiras (US$157), por ejemplo, la joven y el recepcionista reciben 500 lempiras (US$26) cada uno y la hija de Big Mama se queda con 1,000 lempiras (US$50). 
Así es como el “mercado sexual” clasifica los cuerpos púberes: la llamada categoría C incluye a chicas consideradas como “no tan bonitas” por las que un cliente paga alrededor de US$75 por un encuentro sexual, la B incluye a chicas consideradas como “guapas” por las que un cliente paga entre US$150 y US$200, y la A que incluye a las chicas más cotizadas, por las cuales un cliente paga hasta US$500 la noche.
Pero las más valoradas en el mercado sexual son las vírgenes, por las cuales un cliente puede llegar a pagar hasta 5,000 lempiras (US$261). Y como señala Fátima Ulloa, ex jefa del Departamento de Delitos Especiales de la Policía, también existe una demanda de varones entre 12 y 14 años.
Durante el operativo en el cual la Policía rescató a las tres adolescentes guatemaltecas que fueron transportadas con lujo de fuerza a un prostíbulo en Tapachula, fueron detenidas Jennifer Velásquez*, la joven de 13 años que las había engañado, y  Blanca Leaneth Rodríguez Pérez, de 27 años, quien guarda prisión preventiva en la cárcel local de Malacatán, San Marcos.
Las tres adolescentes que fueron obligadas a prostituirse fueron restituidas a sus hogares, y Velásquez*, la joven “enganchadora”, fue enviada al Hogar Seguro Virgen de la Asunción, un refugio para menores víctimas de trata administrado por la Secretaría de Bienestar Social.
El Fiscal Contra la Trata de Personas, Alexander Colop, enfatiza que a pesar de que la joven engañó a sus amigas y estaba vinculada a una red de tratantes que surtía de menores de edad a los prostíbulos de la frontera sur de México, también es una víctima. Mientras que los padres de sus tres amigas inmediatamente acudieron al MP para denunciar la desaparición de sus hijas, nadie se preocupaba por averiguar el paradero de Velásquez* cuando la joven no llegaba a dormir a su casa durante varios días consecutivos.
“Ella vivía con su mamá, quien tiene antecedentes de alcoholismo. Para la mamá, al parecer, era normal la forma en que desaparecía, lo cual no sucedía con las otras. Por eso está en un proceso de protección, ya que el Estado tiene el deber de ver por qué ella desaparece y nadie responde por ella. Ese es un derecho humano de la niña que fue violentado y ahora el Estado se lo tiene que restituir”.
“Ella sabía a lo que iban a ser sometidas las otras tres víctimas pero quiere regresar a hacer lo mismo. Por eso, en el hogar se le está dando una orientación psicológica para hacerle ver que lo que está haciendo está mal aunque está costando un poco que acepte el tratamiento. Pero a pesar de todo es una víctima porque estas personas (los tratantes) se aprovechan de ella y si no la tomáramos como víctima seguiríamos insistiendo más en meterla en esa situación”, explica Colop.
Colop afirma que quienes utilizaron a esta joven para “enganchar” a sus amigas y obligarlas a prostituirse pertenecían a una red transnacional que opera en Guatemala y México, por lo cual las autoridades de ambos países están investigando el caso de manera conjunta. Como parte de la investigación, el MP buscará establecer si esta red se dedica exclusivamente a la prostitución de menores o si también está involucrada en otros delitos como el tráfico de migrantes y de drogas. Aunque no cuenta con datos precisos, Colop calcula que un 10% de las redes de prostitución de menores en Guatemala son organizaciones transnacionales mientras que el 90% restante son organizaciones locales.
Según el MP, el 32% de las víctimas de trata registradas en Guatemala en 2013 eran menores de edad pero se desconoce cuántas de estas menores han sido utilizadas como “enganchadoras”, por lo cual Colop no se atreve a decir si es un fenómeno que va en aumento.
Lo que sí está claro, asegura el fiscal, es que las redes de trata recurren a esta estrategia por dos motivos: primero, porque una adolescente puede ganarse la confianza de otras jóvenes con mucha más facilidad que un adulto, y segundo, porque bajo la ley guatemalteca una menor es inimputable y es tratada como una víctima y no como una integrante más de la red de trata, como ocurrió en el caso de Jennifer Velásquez*.
De víctimas a victimarias
En cuanto al caso hondureño, Casa Alianza, un refugio para niñas y adolescentes víctimas de explotación sexual, ha documentado un creciente número de niñas en Tegucigalpa y San Pedro Sula, que “enganchan” a sus compañeras de colegio y algunas han llegado al extremo de amenazar a otras estudiantes  para obligarlas a prostituirse. Un agente investigador del Ministerio Público que pide reserva de su nombre, admite que “no es una nueva modalidad” pero como la mayoría de estos casos no se denuncian, resulta difícil documentar el fenómeno y establecer si es una tendencia que va en aumento.  “Lo que ha pasado frecuentemente es que recuperamos a una niña de una red y meses después tenemos información de que anda haciendo lo mismo. Es una consecuencia de la explotación sexual que ha sufrido esa víctima, del mundo en el cual se ha desempeñado, de la falta de oportunidades y de la necesidad”, concluye el investigador.
Los expertos entrevistados en ambos países coinciden en que la metamorfosis de una adolescente de víctima a victimaria obedece a una dinámica de poder. “Me da poder, me hace sentirme importante, ahora soy la jefa que capta a las niñas. Vamos por rangos; a mí se me está pagando para que capte niñas pero hay una persona antes que yo. Como ya no voy a estar siendo explotada sexualmente ya no me voy a tener que exponer. No voy a tener relaciones sexuales con esos hombres; mi nivel va a ser que sólo capto  y me pagan entonces con eso voy a poder tener otro nivel de vida”, explica Ninoska Coello Amador, la coordinadora del equipo de salud integral de la ONG hondureña Casa Alianza. 
Leonel Dubón, director del Refugio de la Niñez, una ONG guatemalteca que acoge a niños y adolescentes en riesgo de violencia sexual, explotación y trata, afirma que la organización ha constatado un promedio de 10 a 15 casos anuales de jóvenes entre 14 y 16 años que ingresan al albergue con el objetivo de reclutar a otras menores para las redes de trata.  “Entran y salen de las distintas instituciones para identificar a qué chicas pueden explotar sexualmente”, asegura Dubón.

Ninguna de estas jóvenes “enganchadoras” ha actuado bajo coacción sino que se trata de adolescentes que están fuertemente involucradas en las redes de trata, muchas han pertenecido a pandillas, y muestran síntomas de un profundo daño psicológico que las ha llevado a victimizar a otras menores.
“La naturaleza humana muchas veces nos llama a repetir ciertos patrones de sufrimiento. Cuando somos sometidos a presiones muy fuertes e la vida, muchas veces la mente humana lo que hace es tratar de provocar el mismo sufrimiento a una tercera persona. Como su autoestima está mucho más deteriorada, pasan de ser víctimas a convertirse en victimarias, lo cual, desafortunadamente, les provoca cierto placer”, afirma Dubón.
El director del Refugio de la Niñez explica que hoy en día “hay muchas más niñas en el “mercado”, lo cual hace que (las redes de trata) tengan más posibilidades de reclutar adolescentes que en algún momento pertenecieron a maras o cuyos problemas sociales son tan fuertes que para ellas es muy fácil acomodarse a una estructura de crimen organizado asociada a la trata de personas”.
La guatemalteca Carolina Escobar Sarti, directora de Asociación La Alianza, un refugio para niñas y adolescentes víctimas de explotación sexual, coincide con Dubón. “Hay unas (adolescentes) que inconscientemente se alivian cuando otras están en su misma situación. Además, hay una identidad de grupo que se va fortaleciendo de esta manera”, afirma Escobar.
Agrega que en muchas ocasiones, estas adolescentes han sido obligadas a reclutar a otras bajo amenazas. “Les dicen que van a matar a sus hijos, a sus hermanitos o a su mamá. Aunque tengan sentimientos de culpa por enganchar a otras están reaccionando al temor. Lo peor que les puede pasar es que les digan que le van a hacer daño a sus mamás y hermanitos”, explica Escobar. 
En otros casos, es tan profundo el daño psicológico que han sufrido las adolescentes víctimas de trata que consideran las actividades en las cuales son obligadas a participar como “normales”, de manera que reclutar a sus hermanas, primas o amigas les parece tan inocuo como ayudarlas a encontrar trabajo en un restaurante de comida rápida.
Escobar dibuja el perfil de las “enganchadoras”: adolescentes entre 13 y 18 años que a pesar de su corta edad son las más experimentadas de la organización. El reclutamiento, asegura la directora de Asociación La Alianza, ocurre siempre en el entorno inmediato de la menor, por ejemplo, en la escuela o en la colonia donde vive. “El uso de jovencitas para la captación de otras niñas se empieza a ver como una tendencia durante los últimos años. Lo estamos viendo como un fenómeno pero no hay cifras”, asegura Escobar.
*Los nombres de las jóvenes citadas fueron cambiados.
Este reportaje fue realizado por periodistas que participan en la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas del International Center for Journalists (ICFJ) en alianza con CONNECTAS.

Fuente: http://conexihon.info/site/noticia/derechos-humanos/derechos-humanos-investigaciones/guatemala-honduras-las-ni%C3%B1as-%E2%80%9Cproxenetas%E2%80%9D

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Sex Workers Take to the Streets in Honduras to Protest Murders and Discrimination

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Written by Sandra Cuffe
Monday, 09 June 2014 07:14
Cries for justice rang out in the streets of the Honduran capital on June 2 as several dozen women of all ages, some with young children in tow, had gathered in a nearby park that morning in preparation for the march. Some donned masks, with multi-colored feathers waving in the air. All wore t-shirts with a message written clearly on the back in pink lettering: We demand the recognition of sex work.

 

Jackeline Lisseth Cruz is the vice-president of RedTraSex Honduras, a national women sex workers’ organization. Megaphone in hand, she led the march in a series of raucous chants along the busy downtown pedestrian street and through the central plaza, denouncing discrimination, police harassment, and murders.

 

“From September 2013 to January of this year, 15 of our compañeras were murdered – eight in San Pedro Sula, four in La Ceiba, and three in Tegucigalpa,” Cruz told Upside Down World in an interview next to the National Congress building, where the action was winding down. Another murder took place in April 2014.

 

The sex workers’ march in Tegucigalpa was part of worldwide actions marking International Sex Worker Day, established to commemorate the June 2, 1975 occupation of the Saint Nizier church in Lyon, France by some 100 sex workers protesting criminalization and police repression. Eight days later, police forces raided the church, sparking a national movement. The International Sex Worker Day is now celebrated on June 2 across Europe and around the world.

 

Rallies and actions took place in at least 10 Latin American countries this year. “Today, as every year, we demand the approval of a Sex Work Law that, just as our comrades in France demanded in 1975, respects our lives, our bodies and our work,” according to a statement by the Latin American and Caribbean Network of Women Sex Workers (RedTraSex). Founded in 1997, RedTraSex is comprised of autonomous sex workers’ organizations in 16 countries.

 

After dialogue and training with the regional RedTraSex secretariat in Argentina, a group of women working in the Honduran capital decided to form a national organization led by sex workers themselves in order to be the protagonists of their struggle for political change regarding health and human rights. They formed RedTraSex Honduras last year in Tegucigalpa and joined forces with the ‘United Women struggling for their rights’ sex workers’ organization, active since 2008 in La Ceiba, the main city along Honduras’ Caribbean coast.

 

“We were empowered by a network of sex workers from Argentina. That’s where the idea came from that we could fight for our rights,” said Cruz. For now, RedTraSex Honduras has a presence in Tegucigalpa and La Ceiba. Outreach and organizing in San Pedro Sula are planned for this year. “The vision of the organization is to cover all 18 departments and 299 municipalities,” said Cruz.

 

Sex work is legal in Honduras. That is, it’s not illegal. But there is no legal framework to regulate the trade or to protect sex workers, or even to differentiate autonomous sex work by consenting adults from human trafficking. The Police and Social Coexistence Law establishes that municipal authorities work with the Secretariats of Health and the Interior to establish regulations concerning sex work, maintaining “a broad respect for the dignity and human rights of the people who carry out this activity, and with the single aim of preserving health, order and security, without subjecting anyone to a log or search of any kind.”

 

In practice, sex workers in Tegucigalpa are often harassed by municipal and national police, who ask them for their identification or health documents. Sex workers are also detained and physically attacked by police, said participants in the June 2 action. “Sometimes they detain us, just because we’re sex workers. They detain us and they beat us,” said Martha Lidia Bonilla, a member of RedTraSex Honduras.

 

In 2013, RedTraSex examined sex workers’ health and human rights throughout Latin America, looking at relevant laws, statistics, and training sex workers to carry out street-based surveys with their colleagues. In Honduras, RedTraSex found that within the previous year, 30 percent of sex workers surveyed had visited a clinic specifically due to physical attacks or violence.

 

Police don’t take sex workers’ complaints and reports seriously, said Cruz. “When we’ve gone to file complaints in the local and regional police stations, we see the discrimination authorities have towards us. What they do is tear up our statements and reports and tell us that we don’t have rights because we’re whores,” she said.

 

The lack of protection for sex workers made headlines in December 2013. On December 13, four women sex workers were murdered in San Pedro Sula. On December 30, five sex workers were attacked in front of a downtown bar where they worked, also in San Pedro Sula. Four died as a result of their gunshot wounds. San Pedro Sula currently has the nefarious distinction of being the most dangerous city in the world, in a country with the highest per capita murder rate worldwide. State security forces in Honduras have long been tied to death squads involved in extrajudicial executions and disappearances.

 

San Pedro Sula is also infamous for murders of LGBTI community members. Honduran organizations documented well over 100 LGBTI murders from 2008 to 2013. Nearly half were transgender. On January 7, 2014, transgender sex worker Marco Noé López Castillo was abducted in San Pedro Sula by armed, masked men. Her body, bound and strangled, was found in a plastic bag, a method becoming increasingly common in urban murders of women, youth, and LGBTI people.

 

“Those who murder sex workers believe they can literally treat these human beings as garbage to be disposed of. Such violence takes place against the broader backdrop of widespread gender- and sexuality-based violence that imperils women and LGBT (lesbian, gay, bisexual, and transgender) persons all through Honduras,” wrote Larry Ladutke in an Amnesty USA blog post. More than 600 women were murdered in Honduras in 2013.

 

The December massacres of sex workers and López Castillo’s murder in January prompted an urgent action from Amnesty International. “While sex workers make up a small portion of women and LGBT individuals, they are more likely to be targeted with violence and less likely to receive protection,” wrote Ladutke.

 

RedTraSex Honduras members traveled to San Pedro Sula after the December 2013 murders, and have sought help from the governmental National Human Rights Commission (CONADEH) to push for an in-depth investigation and justice. The police seem to be somewhat more responsive with regards to the murders, said Cruz. “They’re giving it a bit more attention now, partly because they see that we’re organized and that we’re going to fight for our compañeras’ rights,” she told Upside Down World.

 

As the June 2 action wound down, Cruz reminded the women participating that RedTraSex Honduras was hosting an afternoon medical brigade for sex workers in the organization’s office in Tegucigalpa. RedTraSex Honduras coordinates with clinics and doctors for non-discriminatory access to health care, and has also been working to lower the incidence of HIV in sex workers for their own protection and for that of their families and the general population. More than seventy percent of the Honduran sex workers surveyed for the 2013 RedTraSex report are raising their children.

 

The principal demand throughout the Latin American and Caribbean RedTraSex network remains the legal recognition of sex work in a way that respects sex workers’ lives, bodies, and work.

 

“We’re fighting for our rights. We have rights but authorities don’t respect them,” said Cruz. “We’re demanding the recognition of sex work in Honduras.”

 

Sandra Cuffe is a freelance journalist. Find her on twitter: @Sandra_Cuffe

Fuente: http://upsidedownworld.org/main/honduras-archives-46/4892-sex-workers-take-to-the-streets-in-honduras-to-protest-murders-and-discrimination

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