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Sacerdote hondureño advierte arremetida mediática de EE.UU. a favor de JOH

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El sacerdote jesuita y director de Radio Progreso, Ismael Moreno, advierte una arremetida mediática estadounidense en beneficio del régimen nacionalista de Juan Orlando Hernández.

Moreno, quien es sociólogo, reflexionó en su cuenta de Facebook que un artículo publicado por el diario estadounidense New York Times en el que destaca los avances en materia de seguridad que Washington ha implementado en el país.

“Diversos datos, informes y análisis me llevan a lanzar la sospecha de que a Honduras la usan para todo. En esta ocasión nuestro país parece estar siendo utilizado como parte de la campaña proselitista que conducirá a la elección de un nuevo gobierno en Estados Unidos”, analiza Moreno.

“Un artículo muy mal hecho y con clara tendencia proselitista -prosiguió-, recientemente publicado en el New York Times, lo confirma. Lo mismo ocurre con el uso de nuestro país como ‘humanizador’ de políticos del Norte”.

El religioso aseguró que “nunca Honduras había sido nombrado tantas veces por los gringos como en esta ocasión, como si fuese trofeo de una guerra que ellos mismos provocaron, han mantenido y seguirán sosteniendo mientras siga el aval a la mafia que actualmente utiliza nuestro Estado como estricto negocio”.

El artículo del New York Time, añadió, dice que en Honduras ya no es el país violento, inseguro y empobrecido como hace tres años, gracias a la ayuda de Estados Unidos y a su alianza con el gobierno de Juan Orlando Hernández.

Cabe recordar que el régimen nacionalista es uno de los incondicionales aliados de Washington; la semana anterior, se sumó al grupo de 15 países que exigen que se acelere el referendo revocatorio para destituir el presidente venezolano Nicolás Maduro que es promovido por la oposición.

De hecho, en Honduras operan unas 13 bases militares que fueron edificadas después del golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

Origen: http://confidencialhn.com/2016/08/14/sacerdote-hondureno-advierte-arremetida-mediatica-de-ee-uu-a-favor-de-joh/

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Dos claves y cinco sustentos del proyecto político autoritario-dictatorial de JOH

Tegucigalpa.

La política intervencionista de Estados Unidos en Honduras y la alianza con la oligarquía local, la radicalización del modelo neoliberal, y los cinco sustentos del proyecto autoritario- dictatorial de Juan Orlando Hernández, son  los principales  generadores de violencia, deterioro e inestabilidad en un país con altos índices de desempleo y descontento social.

Así resumió la situación actual del país, el director de radio Progreso y del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) de la Compañía de Jesús, el sacerdote jesuita Ismael Moreno, en la edición del sábado 29 de julio del programa Voces contra el Olvido, que produce sábado a sábado el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).

A continuación en http://www.defensoresenlínea.com, transcribimos la entrevista radial con el padre Melo, específicamente sobre la situación política de Honduras.

VCO: ¿Padre Melo cómo ve la situación de derechos humanos en el actual régimen, específicamente los derechos civiles y políticos, qué lectura puede dar en lo que va del año?

Padre Melo:  Yo valoro que estamos avanzando en esa inestabilidad que se ratificó desde hace 7 años tras el golpe de estado hacia procesos que están orillando hacia una mayor peligrosidad para la vida de la mayor parte de las hondureñas y hondureños y también hacia la profundización de lo que podríamos llamar el colapso institucional.

Desde mi punto de vista valoramos lo que está ocurriendo en el país y que se expresa en este año 2016 como lo que podríamos llamar: La “radicalización extrema del modelo neoliberal” que se manifiesta en el extractivismo,  y políticamente en el avance hacia el autoritarismo con carácter de dictadura.

Desde mi punto de vista se puede leer lo que ocurre en el país tanto a nivel político como económico, militar y social, lo podemos leer a partir de dos claves: Una primera clave fundamental es la intervención cada vez creciente,  profunda y directa de la política de seguridad del gobierno de los Estados Unidos (EEUU) y el aval que de muy diversas maneras, el gobierno de Estados Unidos en alianza con los países europeos y los organismos multilaterales como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) le están dando al gobierno que preside Juan Orlando Hernández.

Y la segunda clave para interpretar lo que está sucediendo en el país, es la decisión política pase lo que pase y venga lo que venga,  hacia la reelección que tiene carácter de continuismo; del actual señor que está en Casa Presidencial, Juan Orlando Hernández..

Esas 2 claves creo que yo, que son fundamentales para poder interpretar lo que está ocurriendo en el país y desde mi punto de vista es que de muy diversas maneras está  en la base de la inestabilidad y de la incertidumbre y de la zozobra que estamos viviendo y que estamos sufriendo en la sociedad hondureña.

 

 

 

 

 

Juan Orlando Hernández

 

Dicho de otra manera, si usted quiere hablar de que en Honduras estamos en una situación de polarización creciente, los factores que están impulsando o que están atizando el fuego de la polarización, se llama la intervención creciente y directa de la política de seguridad del gobierno de Estados Unidos y la búsqueda a cualquier costo; de la reelección y el continuismo de Juan Orlando Hernández.

¿Qué significa esto en la práctica?. En la práctica significa que estamos avanzando hacia un proyecto político, autoritario y dictatorial que tiene 5 sustentos.

El primero es el sustento oligárquico-imperial, es decir que este proyecto político autoritario y dictatorial, se basa en una alianza profunda entre los sectores oligárquicos de Honduras con las multinacionales y con el gobierno de los Estados Unidos. Dicho de una manera más sencilla, este gobierno que tenemos con carácter autoritario-dictatorial,  es el más fiel representante de los intereses de la gente más rica de Honduras, que son socios menores  de las multinacionales y del sector más imperial del gobierno de los Estados Unidos.

El sustento militarista, el sustento asistencialista-proselitista, el sustento publicitario y el sustento divino

Un segundo sustento que tiene este proyecto autoritario –dictatorial,  es lo que podemos llamar el sustento militarista. Es impensable que los neoliberales de este proyecto autoritario-dictatorial saquen adelante el propósito de las máximas ganancias y la concentración de riquezas, en un país de tantas inestabilidades, de deterioro y de violencia, sin el recurso de la fuerza; y ese recurso de la fuerza tiene que ver con la presencia cada vez más y sólida de los militares. Los militares hoy tienen tanto poder o más poder,  que aquel que tuvieron en la fatídica década de los ochenta.

El tercer sustento es el “sustento asistencialista-proselitista”, es decir la inversión de este proyecto y de los que lo sustentan,  en programas asistenciales destinados a buscar el beneficio inmediato y limosnero de muchísima gente pobre, con el fin de provocar en ellos una respuesta que se exprese en votos electorales, en adhesión a la candidatura reeleccionista de Juan Orlando Hernández.

Dicho de una manera todavía más sencilla, este tercer sustento quiere decir: La utilización de los pobres para que defiendan el proyecto de la gente más rica de Honduras. Y ahí se invierten “cantidades impresionantes, estratosféricas de dinero” con ese fin reeleccionista con el fin de tener una base social, entre la gente más empobrecida de Honduras y que a fin de cuentas; este sustento es el que hace que se utilicen programas asistenciales y se inviertan cantidades impresionantes de dinero, en sustitución de las políticas públicas; es decir que los programas asistenciales lo que buscan es dar comida para ahora, dejando “completamente intocables las condiciones y las causas provocadoras de la injusticia, la desigualdad y la violencia”.

El cuarto sustento en este proyecto autoritario-dictatorial, es el “sustento publicitario”, es el sustento mediático, es decir el control de los medios a través de la inversión en ellos de la publicidad.  Hay medios corporativos muy importantes cuyos mayores ingresos provienen de la publicidad del gobierno, lo que significa que hay un amarre de todos ellos alrededor del proyecto autoritario-dictatorial.

Y el quinto sustento es lo que yo podría llamar, y me van a disculpar y que sería “el sustento divino”, es el recurso de decir que este proyecto ha sido destinado por Dios.

Desde muy diversas maneras se dice que (Juan Orlando Hernández) desde que estaba allá chuña en un determinado sector del occidente del país; ya estaba destinado a estar en ésta situación y en este lugar donde está, o sea un recurso divino.

Estos 5 sustentos son los que configuran ese proyecto autoritario-dictatorial que de algún modo está con las 2 claves que dije anteriormente, son los que están en la base del deterioro, de  la zozobra, pero también de encaminar el país hacia situaciones que sin duda alguna pueden ser incontrolables porque son impredecibles.

Y hacer esto en un país en donde hay unos 3 millones de personas desempleadas y en donde hay situaciones extremas de descontento, creo yo que puede ser muy peligroso, apuntó el sacerdote jesuita Ismael Moreno (padre Melo), director de radio Progreso y del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC) de la Compañía de Jesús, en un fragmento de su análisis socio-político brindado al programa radial “Voces contra el Olvido”, en su edición del sábado 29 de julio de 2016 y  transmitido a través de radio Globo a nivel nacional.

Voces contra el Olvido es un programa de radio producido por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) y se transmite por la cadena radio Globo, todos los sábados de 7:00 a 8:00 pm.

Origen: Dos claves y cinco sustentos del proyecto político autoritario-dictatorial de JOH

 

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Galardonan con el premio Rafto al padre Melo por su lucha en la defensa de los derechos humanos

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Tegucigalpa.

El sacerdote jesuita hondureño Ismael Moreno, conocido cariñosamente por la gente como Padre Melo recibió el 1 de noviembre en una ceremonia especial desarrollada en el Teatro Nacional de Bergen, Noruega, el Premio Rafto 2015. El galardón le fue otorgado por su trabajo en la defensa de la libertad de expresión y los derechos humanos de comunidades que sufren vejaciones y amenazas a muerte, en un país considerado como uno de los más violentos del mundo.

“El Padre Melo es un portavoz valiente que trabaja sin descanso para investigar y comunicar las razones de la violencia y el abuso cometidos contra grupos vulnerables en la sociedad”, se indica en el fallo del premio, uno de los más prestigiosos en el área de los derechos humanos que se entregan en este país nórdico.
El jurado calificador del prestigioso premio destacó que a través de la radio, la divulgación de revistas y la labor como sacerdote que acompaña a las comunidades, el padre Melo se ha convertido en una voz pública que aboga por la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos.
El sacerdote Moreno es el fundador  de la revista de análisis sobre temas sociales, económicos y políticos denominada Envío y dirige también  el periódico “A Mecate Corto”, junto a la reconocida emisora Radio Progreso de extensa cobertura en el país.
Asimismo el padre Melo está al frente del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación ERIC de la Compañía de Jesús en la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro en la costa norte de Honduras.
La Fundación Rafto ha premiado anualmente desde 1987 a defensores de los derechos humanos y la democracia, entre los que figuran cuatro personas que luego recibieron el Nobel de la Paz: la birmana Aung San Suu Kyi, el timorense José Ramos-Horta, el surcoreano Kim Dae-jung y la iraní Shirin Ebadi.

El premio, dotado con 10.000 dólares, lleva el nombre del profesor Thorolf Rafto, que dedicó su vida a defender la democracia y los derechos humanos.

Origen: Galardonan con el premio Rafto al padre Melo por su lucha en la defensa de los derechos humanos

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Premio Rafto debe unificar propuestas hacia una independencia real construida desde el pueblo

Origen: Premio Rafto debe unificar propuestas hacia una independencia real construida desde el pueblo

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Ismael Moreno Coto

Laureate 2015

(Padre Melo)

The Rafto Prize 2015 was awarded to Honduran priest Padre Melo for his defence of freedom of expression in one of the most violent countries in the world.

Padre Melo is a 57-year-old Jesuit priest with a background in philosophy and theology who leads two important human rights organisations in the city of El Progreso in Honduras: Radio Progreso and ERIC (Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación). He also founded the Honduran edition of the regional journal Envío and the Honduran journal A Mecate Corto, both of which analyse topical social problems. Through his use of radio, his writings in journals and in his work as a priest, Padre Melo has become a strong public advocate of democracy, freedom of expression and human rights.

RADIOACTIVIST: Padre Melo (57) has through his use of radio, his writings and his work as a priest, become a strong public advocate of democracy, freedom of expression and human rights. Photo: Joksan Flores/Radio Progreso-ERIC
RADIOACTIVIST: Padre Melo (57) has through his use of radio, his writings and his work as a priest, become a strong public advocate of democracy, freedom of expression and human rights. Photo: Joksan Flores/Radio Progreso-ERIC

‘If you don’t see things from the viewpoint of the groups whose rights are being constantly violated and whose freedom of expression has been taken from them, then tell me: where is the Christian gospel?’

Padre Melo

Every Sunday, Padre Melo holds a service in a small chapel in El Progreso together with musicians, elderly local community leaders and young people. As he says himself, he wants to see God’s splendour shine in the midst of all the cruelty. Padre Melo enjoys little support, however, from the Catholic hierarchy in Honduras. Despite the fact that Padre Melo has received several death threats and despite the pressure that Radio Progreso and ERIC are under from various powerful groups, the cardinal has not offered him any support.

Padre Melo is neither for nor against any specific political party. He is not just critical of the power elite, but also of the political left for not looking after people’s interests. As a result of his strong public voice and searching analyses of society, he enjoys great respect among a wide range of social groups and organisations, including the trade union movement, farmers’ organisations, indigenous peoples’ organisations, residents’ associations in towns and cities, LGBTI organisations, women’s organisations and youth groups.

STRONG PUBLIC VOICE: 'If you don't see things from the viewpoint of the groups whose rights are being constantly violated and whose freedom of expression has been taken from them, then tell me: where is the Christian gospel?', says Padre Melo. Joksan Flores/Radio Progreso-ERIC
STRONG PUBLIC VOICE: ‘If you don’t see things from the viewpoint of the groups whose rights are being constantly violated and whose freedom of expression has been taken from them, then tell me: where is the Christian gospel?’, says Padre Melo. Joksan Flores/Radio Progreso-ERIC

Fuente: http://www.rafto.no/the-rafto-prize/ismael-moreno-coto-padre-melo

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ERIC y Radio Progreso son premiados por su defensa de derechos fundamentales y libertad expresión

Sep 24, 2015

El premio Rafto será entregado al padre Ismael Moreno, SJ, director del ERIC y Radio Progreso por su lucha por la libertad de expresión y los derechos humanos en uno de los países más violentos del mundo. “Si no puedes ver las cosas desde el punto de vista de esas personas a quienes se les violentan constantemente sus derechos y a quienes su libertad de expresión se les ha arrebatado, entonces dime: ¿dónde está el evangelio cristiano?”, dijo Moreno a la fundación que lo galardonará el próximo 1 de noviembre en Noruega.

El galardón será entregado en una ceremonia en el Teatro Nacional de Bergen (sur de Noruega). La Fundación Rafto ha premiado anualmente desde 1987 a defensores de los derechos humanos y la democracia, entre los que figuran cuatro personas que luego recibieron el Nobel de la Paz: la birmana Aung San Suu Kyi, el timorense José Ramos-Horta, el surcoreano Kim Dae-jung y la iraní Shirin Ebadi.

El premio lleva el nombre del profesor Thorolf Rafto, quien dedicó su vida a defender la democracia y los derechos humanos.

“El premio Rafto será entregado al sacerdote hondureño, radio activista y defensor de derechos humanos, Ismael Moreno Coto, mejor conocido como padre Melo. El premio es entregado como reconocimiento de su uso de los medios de comunicación en defensa de la libertad de expresión y los derechos fundamentales en Honduras, un país plagado por la violencia extrema. Periodistas, activistas de derechos humanos y otros son sometidos a serias amenazas, y las estadísticas de asesinatos han aumentado en los últimos 10 años. En esa situación, Padre Melo no teme al hablar y dedica su trabajo a investigar y comunicar las razones de esa violencia y el abuso cometido contra los grupos vulnerables de la sociedad”, dice la institución al dar a conocer el premio.

Este premio es conocido como alternativo al Premio Nobel de la Paz, cuatro de los 15 candidatos que han ganado el Rafto después han ganado el premio Nobel. De los 15 personajes premiados anteriormente solo uno ha sido latinoamericano, el arzobispo Jose Raúl Vera López de Méjico en 2010. Vera López es reconocido por su labor pastoral en defensa de los Derechos Humanos, el apoyo de las reivindicaciones de mejora laboral de los mineros y demás trabajadores de la región, la ayuda a los inmigrantes mediante el proyecto Frontera con Justicia, la lucha contra la discriminación que padecen los homosexuales y la creación del centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios. También brinda ayuda a los familiares de personas desaparecidas de manera forzada en Coahuila quienes integran las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila” (FUUNDEC).

 

Solidaridad con Honduras

La facultad de Estudios Latinoamericanos de la universidad de Oslo fue la que postuló al ERIC y Radio Progreso para esta edición del premio Rafto. David Bergan de Ayuda Popular Noruega (APN) asegura que esto refleja el interés académico pero también la solidaridad que hay desde Noruega con Honduras.

“Este premio se otorga a personas, instituciones que buscan mejoras en la vida de la gente de sus sociedad, no solo mejoras en sentido de crecimiento económico, sino mejoras en el funcionamiento de la sociedad, más democráticas, más respeto a los derechos humanos y por último y no menos importante los derechos de expresión. Esta última dimensión, el derecho al libre acceso a la información y el derecho a expresarse e informar es un elemento que ha pesado mucho en la selección del padre Melo como director del Eric y Radio Progreso para este premio”, explicó David.

LEA EL EDITORIAL DE LA UNIVERSIDAD JOSÉ SIMÉON CAÑAS SOBRE ESTE ACONTECIMIENTO

El Comisionado Nacional de Derechos Humanos ha registrado más de 50 muertes violentas contra periodistas en Honduras, así como registros del Comité por la Libre Expresión, C-Libre, informan que desde enero y septiembre de este 2015, militares y policías han cometido 25 agresiones en contra de quienes han ejercido su derecho a la libertad de expresión. De ese total, 13 de las agresiones fueron cometidas por policías, y 12 por miembros de las Fuerzas Armadas.

Estas cifras incrementadas después del golpe de Estado de 2009, enérgicamente denunciado por el ERIC y Radio Progreso y que le costó la salida forzada del aire el 28 de junio. Gran parte de su personal ahora cuenta con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las diversas violaciones a sus derechos mientras daban cobertura a las manifestaciones masivas en contra del golpe de Estado. En 2014, la violencia agudizada en Honduras cobró la vida del gerente de mercadeo de la emisora, Carlos Mejía, su caso sigue en investigaciones.

“El razonamiento de Rafto es bastante fuerte en la manera en que resaltan no solo la voz crítica de ERIC y Radio Progreso en el contexto actual de Honduras sino también su labor en la defensa de los recursos naturales y los derechos colectivos. Ellos subrayan como una forma de elevar su trabajo como un ejemplo a seguir de una lucha pacífica por los derechos fundamentales y de la libre expresión. El aporte fundamental es seguir denunciando los abusos, la represión, la situación o el desequilibrio de poder que hay en la sociedad hondureña y seguir dando la voz a los grupos marginados por los grupos de poder. Rafto apuesta a la información, concientización, discusión cívica y pacífica a pesar de todo el contexto y violencia, lo que sufre Honduras. La información activa y consciente del pueblo es lo que va a generar un cambio en el futuro”, expresó Mariana Guilli del Comité Noruego de Solidaridad con América Latina.

David Bergen de APN estuvo con una delegación de un sindicato en Honduras hace un tiempo y de primera mano pudieron conocer el trabajo del ERIC, Radio Progreso y varias organizaciones defensoras de derechos humanos que hacen una labor invaluable en la defensa de la vida en medio de un contexto de violencia e impunidad.

“Regresamos impresionados y sorprendidos por las condiciones y la falta de respeto a la vida en Honduras pero también con motivación para seguir aprendiendo. Esa atención que se da sobre Honduras y su trabajo despierta interés sobre los sectores organizados aquí en Noruega”, explicó Bergen.

Por su parte, Mariana Guilli dijo que Honduras es un país que apenas vienen conociendo desde hace un par de años, un país olvidado a nivel internacional. “Es irónico porque Noruega se proyecta como un país defensor de derechos humanos. Estamos intentando fortalecer nuestro propio análisis sobre el contexto hondureño y estamos viendo como fortalecer nuestro trabajo político aquí en Noruega para que no haya inversión en la extrema derecha de Honduras y para que exista presión internacional para que en Honduras el gobierno respete los derechos humanos”, culminó.

Radio Progreso lleva 59 años acompañando al pueblo hondureño desde la comunicación alternativa. El Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación tiene 33 años de acompañar procesos organizativos y de defensa de derechos humanos en Honduras. Ambas son obras del Apostolado Social de la Compañía de Jesús en este país centroamericano.

LEA MÁS (inglés): Premio Rafto

 

VEA UN DOCUMENTAL SOBRE EL TRABAJO DE RADIO PROGRESO:

Fuente: http://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/noticias/item/2405-radio-progreso-recibir%C3%A1-premio-rafto-2015-por-su-defensa-de-la-libertad-de-expresi%C3%B3nhttp://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/noticias/item/2405-radio-progreso-recibir%C3%A1-premio-rafto-2015-por-su-defensa-de-la-libertad-de-expresi%C3%B3n

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Honduras: Lo que las calles ganaron (y lo que pierden…)

Tres meses de lucha cívica y pacífica en las calles con antorchas encendidas en mano, fueron el detonante de un diálogo que no ha sido el que esperábamos. Sin embargo, todo lo que se logre hoy en cualquier espacio se habrá logrado por la energía y la presión de las antorchas que decenas de miles de personas encendieron por todo el país al clamor de ¡Fuera JOH! y ¡Queremos la CICIH! Las antorchas dieron un giro inesperado y positivo a la coyuntura, pero no controlaron sus resultados. Ahora hay que unir a los resistentes de 2009 con los indignados de 2015.

Ismael Moreno

La vida siempre es compleja. Y en política la complejidad se extrema. Todo se puede prever y anticipar. Y todo puede ocurrir distinto a lo que se previó y anticipó. Y si es en Honduras, todo es más complejo. Lo que comenzó en la calle, con antorchas y con gritos de ¡Fuera JOH! y demandando la instalación de la CICIH, se ha trasladado ahora a una mesa de diálogo y a negociaciones de cúpulas. De la calle al palacio. Las calles continúan llenas y convocan, pero, ¿quiénes las están sabiendo aprovechar? ¿Qué han ganado las calles? ¿Qué han perdido? ¿Qué nuevos escenarios se abren?

“ESA COSA DE LAS ANTORCHAS”

Juan Orlando Hernández jamás hubiese convocado a un diálogo ni antes de las antorchas ni sin las antorchas. Las antorchas en las calles lo obligaron a llamar al diálogo. No porque crea en el diálogo o porque quiera escuchar a sus detractores para alcanzar consensos y acuerdos compartidos. Sus hechos lo delatan. Nunca llamó a dialogar antes que la Corte Suprema de Justicia reformara la Constitución y decretara, sin Congreso Nacional y sin plebiscito ni referéndum, la reelección indefinida del Presidente de la República.

Jamás se le ocurrió convocar a un diálogo para crear la Policía Militar del Orden Público ni mucho menos llamó a dialogar a los sectores de la sociedad para aprobar las Ciudades Modelo, ahora llamadas Zonas Especiales de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDEs). Mucho menos dialogó para conceder territorios enteros a las corporaciones para la explotación minera y de vertientes acuíferas.

Juan Orlando Hernández no es un político que dialoga. 32 días pasaron los indígenas tolupanes en huelga de hambre y ni por asomo los mencionó en ninguno de sus continuos discursos, mucho menos que se acercara a escuchar sus demandas. Multitudes se han movilizado con antorchas en mano por las calles de la capital y de las principales ciudades del interior del país y no ha hecho una sola referencia a esto.

El jefe de bancada en el Congreso de su partido, el Partido Nacional, Óscar Álvarez, sí se refirió a esto con una frase, que sin duda es la de la mafia política cuando conversa privadamente: “Esa cosa de las antorchas no puede hacernos cambiar de parecer”.

JOH NO CREE EN EL DIÁLOGO

Juan Orlando Hernández es un político de “ordeno y mando”. El diálogo nunca entró en su estilo de gobernar.

Así lo dejó establecido durante sus cuatro años como presidente del Congreso. Y así lo ha ratificado en sus casi dos años como Presidente de la República. Sus modos son los de un militar de saco y corbata, los de un dictador rodeado de gentes obedientes, serviles y aduladores que cumplen lo que él les ordena.

Cuando ya las antorchas iluminaban las calles semana tras semana, Juan Orlando Hernández tuvo que llamar al diálogo. Lo hizo el 23 de junio y a su modo y manera. Dijo que sería un diálogo social sin condiciones y con una propuesta: la creación del Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y Corrupción (SIHCIC), jugando con la misma pronunciación de lo que la gente estaba pidiendo en las calles: la instalación de la CICIH (Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras) JOH enfatizaba lo nacional para evitar lo que llamó una intervención internacional.

Convocó un diálogo porque se tambaleó el piso de todas sus seguridades. Su recurso al diálogo respondía a su miedo y a su fracaso. Al caer en la cuenta de que, ante muchísima gente, no era el político que el mismo promocionaba, que su propuesta continuista despertaba más repulsión que adhesiones, decidió cambiar de estrategia. Pero para alcanzar el mismo objetivo. No cree en el diálogo, sigue creyendo en él y cree que está ungido por Dios para ser Presidente hasta su muerte.

Dialogará hasta donde le sea útil para ese objetivo. Su visión es utilitarista, como han evidenciado sus años en la vida política.

Hoy, la presión de las antorchas se ha trasladado a amplias oficinas de elegantes hoteles y aunque continúa en las calles, las energías se invierten ahora en pláticas entre la gente de Juan Orlando Hernández, alguna de la gente de los indignados -que JOH se vio obligado a incluir- y los consabidos representantes de la llamada sociedad civil hondureña, que no es más que unas cuantas ONG con sede en la capital y financiamientos de agencias del gobierno de Estados Unidos, de gobiernos de países europeos y de la ONU.

JUNIO, JULIO, AGOSTO: VARIAS ETAPAS DEL DIÁLOGO

La primera etapa del diálogo fue condicionada por el publicitado llamado que hizo en junio el Presidente a diversos sectores y organismos muy afines a sus intereses. Culminó con el nombramiento de los “facilitadores” del diálogo, entendidos como parte del sector oficialista. Sectores, instancias y organizaciones de los indignados quedaron fuera y rechazaron ese diálogo.

La segunda etapa del diálogo, a partir de la mitad de julio, contó con representantes de la OEA y de la ONU. La ONU había enviado antes una comisión exploradora, que habló con los diversos sectores del bloque oficialista y se negó a hablar con los sectores indignados. Los más de treinta huelguistas de hambre instalados en los alrededores de Casa Presidencial se movilizaron a la sede de la ONU para solicitar una entrevista, con los dos “exploradores”, pero les cerraron las puertas. Los de la ONU pasaron una semana en Honduras y el 31 de julio los huelguistas levantaron su ayuno sin que nadie, ni los de la oficialidad nacional ni los de la internacional escucharan sus demandas.

En agosto se presentó en Honduras el nuevo Secretario General de la OEA, Luis Almagro, en compañía del facilitador propuesto, el chileno John Biehl del Río. Además de reunirse con el Presidente y con su bloque, este facilitador buscó a representantes del bloque opositor indignado. A mediados de agosto volvió a su nido en Washington, después de lograr no sólo pláticas bilaterales con diversos sectores de la sociedad de ambos bloques, sino una amplia y prolongada sesión de diálogo con la participación de sectores representativos de ambos bloques.

La comunidad internacional ha protagonizado la segunda etapa del diálogo, alcanzando el objetivo de abrir un camino para dar legitimidad al Presidente de la República sacando el diálogo del oficialismo para hacerlo aparecer como un auténtico diálogo nacional. Una de las últimas expresiones del facilitador antes de subir al avión fue: “El Presidente Juan Orlando Hernández tiene toda la voluntad de trabajar con todos los sectores. Él es víctima de falta absoluta de credibilidad”.

UN DIÁLOGO CALCADO EN LOS 5 PASOS DE UN MANUAL

Después de siete horas de una prolongada sesión de diálogo, el 13 de agosto, un importante sector de indignados lo rechazó considerando que se trata de un proceso orientado a “controlar” a los indignados como oposición, no sólo para cooptarlos, sino para sustituirlos por liderazgos de la llamada sociedad civil. La lectura política de este amplio sector de indignados ve el diálogo conducido por la OEA como una copia calcada del manual de “desactivación de los procesos ciudadanos de desobediencia civil contra un régimen en control del Estado”.

Este manual -afirman- propone cinco pasos. Primero, generar espacio para el desahogo. Esto lo logró el “facilitador” de la OEA al promover que las más de sesenta organizaciones presentes en la prolongada sesión de diálogo dijera cada una y en cinco minutos todo lo que le viniera en gana.

Segundo paso: Desprestigiar a los rivales. Esto ocurrió infiltrando personas bien identificadas, que el 14 de agosto y ante el “facilitador”, provocaron acciones vandálicas, lo que llevó a que Biehl del Río lamentara que los indignados dieran esas muestras de salvajismo. Y, aunque luego pareció retractarse, su primera declaración fue decisiva para desprestigiar las marchas de las antorchas.

Tercer paso: empantanar los reclamos ciudadanos, buscando crear confusiones, contradicciones y confrontaciones al interior de las organizaciones indignadas con el propósito de desvirtuar los contenidos de su lucha ciudadana. Cuarto paso: Penetrar y controlar el movimiento con liderazgos extraños y externos a quienes presionan en las calles. Líderes y vocerías de algunos organismos de la llamada sociedad civil, los mismos que reciben abundante financiamiento de agencias del gobierno de Estados Unidos, se prestaron a esto. Quinto paso: Convertir toda la lucha de la indignación en una auténtica, reconocida y oficializada “oposición controlada”.

DE YORO A EL PROGRESO: NUEVAS ANTORCHAS

¿Se ha avanzado en la desactivación del movimiento de indignación? Tres meses de lucha pacífica en las calles con antorchas en mano fueron el detonante del diálogo. Y nada hace prever que este movimiento se detenga porque las calles y las antorchas no tienen dueños ni nadie puede identificar los hilos que las dirigen o las conducen.

Las antorchas han seguido y no pierden su creatividad, ampliando su eco al irrumpir en zonas rurales, como ocurrió con la peregrinación de representantes de grupos juveniles católicos de la parroquia de Yoro llevando antorchas por las montañas del noreste hondureño.

Por propia iniciativa y viendo las luces de las antorchas encendidas en la capital y en otras ciudades del país, y experimentando en carne propia la corrupción y la impunidad en su zona, atestada de narcotraficantes, políticos
y funcionarios públicos coludidos con el crimen organizado, el 17 de agosto, este grupo de jóvenes salió muy temprano de la ciudad de Yoro para recorrer más de 150 kilómetros hasta llegar el 22 de agosto en la tarde a tiempo para unirse a la marcha de las antorchas en la ciudad de El Progreso.

PASTORES AL MARGEN

La iniciativa juvenil reanimó las antorchas en esta zona del valle de Sula y alentó la adhesión de sectores laicales de la Iglesia católica, no animados a la indignación por sus pastores, tan ocupados en sus agendas y para quienes la creatividad popular, en lugar de abrir puertas a sus pastorales, despiertan más sospechas y nuevos encierros. Y cuando descubren una luz como la de las antorchas, no saben sumarlas a la luz del Evangelio y sólo dan rienda suelta a más prudencias y nuevos escepticismos.

¿CÓMO MEDIATIZAR ESTO?

Las sorpresas llegan cada semana. Y cuando parece que se debilitan las antorchas en una localidad, se encienden en otra. El último fin de semana de agosto, cuando el “facilitador” anunció su segunda visita para proseguir el diálogo nacional, en comunidades rurales del valle de Sula las antorchas se convocaron para dar un rotundo NO al diálogo mientras no se garantice la instalación de la CICIH.

Son las calles las que han obligado a abrir las puertas al diálogo e incluso a negociaciones entre cúpulas. Se sabe de reuniones de ex-Presidentes que, dejando a un lado colores partidarios, y con la presencia de políticos internacionales, se han reunido para buscar respuestas al fenómeno de las antorchas. Se sabe que diversos sectores empresariales se reúnen con políticos y hasta con dirigentes populares en espacios semiclandestinos para recabar informaciones que les den pistas para definir estrategias ante los indignados. Mediatizar la fuerza de las antorchas es el objetivo.

NADA SIN LAS ANTORCHAS

A pesar de la capacidad de cooptación que tiene la mafia política en Honduras, a pesar del desgaste de la repetición de marchas semanales, y de los conflictos internos en los liderazgos de los indignados por protagonismos, nada de lo que se alcance en las mesas de diálogo, en las negociaciones bajo la mesa y en las recomposiciones en las cúpulas de poder, habría sido posible sin la presión de las antorchas en la calle.

Como bien se sabe en las organizaciones populares, en el gobierno y en la cúpula empresarial, nada se logra sin la presión y la lucha. Sabiendo esto, todo lo que se vaya alcanzando en las diversas mesas formales y no formales, oficiales y paraoficiales, visibles y subterráneas, será por la fuerza, la energía y la presión de las antorchas que decenas de miles de ciudadanos, mayoritariamente jóvenes y de clase media, han alzado a lo largo de incontables viernes y sábados en la capital, en las principales ciudades del país y en otros lugares a lo largo y ancho del territorio hondureño.

LOS DOS BLOQUES

Los contrastes son profundos. En un lado, el movimiento de indignados lucha contra la corrupción y la impunidad con la consigna de ¡Fuera JOH! porque identifica al Presidente como responsable principal y directo de la mafia que ha saqueado varias instituciones públicas y protege a los principales responsables de los saqueos.

En el otro lado, Juan Orlando Hernández y su equipo se esmeran en convertir la presión indignada en una oportunidad para aparecer dialogantes y liderar el proceso que los conduzca a su único objetivo: permanecer en el poder y protegerse a sí mismos y a los suyos de investigaciones y judicializaciones por la corrupción del Partido Nacional.

LOS “PUENTES”

Entre estos dos extremos se encuentra la comunidad internacional -gobierno de Estados Unidos, gobiernos europeos, la OEA y la ONU- y las organizaciones de la llamada sociedad civil hondureña, que se esfuerzan en ser un puente entre las demandas de la sociedad indignada y lo que quieren conseguir los representantes internacionales.

La confianza de estos “puentes” llega en escasas dosis a los sectores indignados. Es más la desconfianza, la sospecha y también el rechazo. Están a medio camino entre lo que quiere el gobierno y la comunidad internacional y lo que piensan y buscan los indignados y eso los coloca en algo así como en un limbo, lugar neutral que no existe en la política, menos en el caso de estas organizaciones. Su balanza se acaba inclinando a favor de quienes los financian.

EL RELEVO Y LA MISIÓN

Estas organizaciones juegan el papel que las quintacolumnas juegan en las guerras. Hablan de democracia y de derechos humanos, pero de la democracia y los derechos humanos que más conviene a sus patrones internacionales. Más leales a los intereses de los de afuera, torpedean los de adentro. Varios de sus miembros se acercan a los 40 años y se rumora que aspiran a ser la generación que relevará a los actuales dirigentes de los partidos políticos. Muy bien educados, tienen los mismos estilos de decidir de las cúpulas. Miran hacia el Norte y dan breves giros hacia la izquierda sólo para tomar impulso y regresar a sus compromisos de derecha ilustrada.

Estos liderazgos están al acecho para sustituir al de los indignados y asegurarse de que las calles que estremecieron al país les sirvan de escaleras para negociar en palacio y para que Juan Orlando Hernández continúe con su proyecto.

Con una oposición tan indignada como controlada cumplirán su misión. De las calles a las negociaciones entre cúpulas y de las negociaciones a una oposición aliada del gobierno y de la comunidad internacional.

LOS EXTREMISTAS

Con todo, las calles han sido decisivas para lograr algunos cambios. Las calles iluminadas con miles de antorchas crearon las condiciones para que todos se estremecieran y apuraran nuevos acuerdos. Algunos líderes de la izquierda más extrema advirtieron y cuestionaron que lo de las antorchas era sólo salir a las calles viernes y fines de semana. Exigían un paro nacional. Y los más entusiastas -quizás ilusos- pedían, en un país tan destartalado y desarticulado como Honduras, una huelga general…

ALGUNOS CONGRESISTAS

Aunque las antorchas no lograron cambios radicales como proponían algunos entre los grupos más extremistas, hicieron temblar a las mafias políticas y pusieron en movimiento a sectores prudentes, nacionales e internacionales.

Desde Estados Unidos algunos respaldan a rajatabla a Juan Orlando Hernández, pero unos veinte congresistas demócratas escribieron el 19 de agosto una carta al Secretario de Estado, John Kerry, exigiéndole la suspensión de todo tipo de apoyo financiero a las estructuras militares y policiales hondureñas, por estar muchos de sus oficiales comprometidos con el crimen, la corrupción y la impunidad.

NEGOCIACIONES TRAS BAMBALINAS

Un escenario es el del diálogo abierto, reconocido y publicitado, en el que hay voces diversas y fervores públicos. Tras ese escenario hay negociaciones que se realizan detrás del telón, en las bambalinas.

Sería impensable un escenario de diálogo abierto sin negociaciones previas en escenarios cerrados a los medios y a los mismos que se sientan, hasta con buena voluntad, en el escenario público. Aunque nada se sabe de lo que se habría negociado en las oficinas de Juan Orlando Hernández y, sobre todo, en las de su prestidigitador político, el Canciller Arturo Corrales, es muy difícil que, tanto el gobierno de Estados Unidos como la OEA y la ONU, hayan dado un respaldo a su administración sin nada a cambio.

Ya se sabe que Juan Orlando Hernández ha renunciado a sus pretensiones reeleccionistas ante la comunidad internacional. Se ha comprometido a esto en una coyuntura adversa, aunque su ambición no le permite romper aún en serio con una aspiración que concibe como un designio divino.

LA INNEGOCIABLE MINERÍA

En el diálogo todo se puede negociar menos lo innegociable: dar continuidad al modelo neoliberal.

Mientras Juan Orlando Hernández convocaba con fervor al diálogo nacional y se hacían los primeros acercamientos para la gran “sentada”, se divulgaba la nueva ley marco de seguridad social que, tras el atraco al Seguro Social -fue lo que generó la indignación antorchada-, banqueros y empresarios se apresuraron a presentar para su aprobación en el Congreso Nacional. Y los grandes inversionistas, no conformes con la aprobación de la nueva ley privatizadora de la salud, lograron que Juan Orlando Hernández incorporara al menos veinte cambios sustanciales al texto que ya había sido aprobado. Esto ocurrió mientras se realizaba el gran diálogo nacional con la facilitación de la OEA…

Y a la par de las jornadas del diálogo nacional, mientras el “facilitador” cabildeaba para ablandar posiciones, especialmente las de los indignados, se realizaba en San Pedro Sula el que llamaron Primer Cónclave Mundial
de Minería, con la participación de unos 38 países y bajo el lema “Honduras lista para la minería”. El tema de la minería nunca, ni por asomo, entró en la agenda del diálogo, porque todo se puede negociar menos la entrega del territorio y de los bienes naturales a las corporaciones transnacionales.

ACUERDOS DEL “GRAN DIÁLOGO”

Las rondas de diálogo continuarán, el “facilitador” de la OEA estará yendo y viniendo, conversando con unos y ablandando a otros. La ONU buscará tener presencia, sin meterse tan a fondo como la OEA. Y de todo este proceso se avanzará probablemente a acuerdos que se expresarán, sin duda, en el adecentamiento de algunas instituciones. Habrá decretos que raudo y veloz el Congreso aprobará y, como en los pasados recientes, se concluirá que todo debe dirimirse en el siguiente escenario electoral.

Y como siempre, para muchos ése será el mayor logro del “gran diálogo nacional… Pastores de las iglesias darán gracias al Altísimo por “el acercamiento de la gran familia hondureña” y dirán que los acuerdos expresan “la reconciliación de la patria”… Y borrón y cuenta nueva, se escuchará en espacios profanos y sagrados, civiles y militares, sociales y políticos.

SI NO TOCAN EL PODER DE JOH…

Aún cuando haya avances en los posibles acuerdos a los que llegue el gran diálogo nacional, hay tres factores que si no se tocan y a fondo, todo quedará en un maquillaje a la crisis nacional. Y peor aún: los acuerdos serán un muro que impedirá la resolución de la conflictiva e inestable situación nacional.

El primer factor es precisamente el Presidente de la República. En este país, la gente podrá ser muy pobre y sin mucha formación académica y política, pero repudia a toda persona afanada con vehemencia en concentrar poder. Y ése es Juan Orlando Hernández. Si los acuerdos de un diálogo nacional no tocan la concentración de poder en JOH, diversas expresiones de malestar volverán a manifestarse más temprano que tarde.

SI NO TOCAN LA IMPUNIDAD Y LA CORRUPCIÓN…

El segundo factor que hay que tocar es la impunidad y la corrupción. La gente ha manifestado un abierto repudio hacia funcionarios públicos muy ligados a la administración de Juan Orlando Hernández. No bastará con judicializar algunos casos. Se trata de investigar y llevar a juicio a los responsables del saqueo a las instituciones públicas, aunque sean de la más alta alcurnia política. Los acuerdos que no lleven al compromiso de JOH de solicitar a la ONU la instalación en el país de la CICIH, muy difícilmente lograrán apagar las antorchas y la indignación que en ellas arde.

Y en esto de la corrupción, si JOH no toma decisiones personales que impliquen a su propia familia, nada le quitará el membrete de corrupto y de protector de corruptos, por mucha que sea la publicidad que eleve su perfil como “perseguidor de los corruptos” y por más alianzas internacionales que acuerde en torno a la transparencia.

Mientras Juan Orlando Hernández mantenga a su hermana Hilda en uno de los puestos de mayor confianza, será muy difícil que cualquier acuerdo del diálogo suprima las antorchas que expresan el descontento, la desconfianza y la movilización de los sectores indignados de la sociedad.

SI NO TOCAN ESTE MODELO…

El tercer factor tiene que ver con el modelo neoliberal y con las expresiones radicales que hoy tiene en Honduras. La indignación más de fondo ni siquiera es contra JOH. Él encarna la implementación extremista de ese impopular modelo. La corrupción y la impunidad se remiten a un modelo que ha empobrecido a la sociedad hondureña y ha concentrado recursos y poder en una reducida élite. Juan Orlando Hernández concentra tanto poder en su persona porque el modelo ha concentrado una extrema riqueza en un grupo muy reducido de familias y lo ha hecho en proporción inversa a la pérdida de oportunidades y de dignidad de la inmensa mayoría de la sociedad hondureña.

Si los acuerdos del diálogo no tocan las concesiones a las mineras, la privatización de la salud y de otros servicios públicos, las ZEDEs o Ciudades Modelo; si se quedan en resoluciones económicas y productivas cosméticas y de carácter asistencial, la indignación se podría contener por unos días, por unas semanas, quizás por unos meses, pero volverá a aparecer y con más agresividad que como se manifestó en los tres meses de esta experiencia de lucha pacífica en la que participaron decenas de miles de personas.

¡FUERA JOH! ¡QUEREMOS LA CICIH!

En todas las marchas de antorchas se escucharon las consignas ¡Fuera JOH! y ¡Queremos la CICIH! En ambos reclamos se expresa lo que hay en el fondo de la indignación de mucha gente.

La ambición desmesurada de Juan Orlando Hernández, la corrupción e impunidad que caracterizan a los que lo rodean, la concentración de riquezas y bienes en élites que él privilegia y protege, causaron que la lucha contra la corrupción adquiriera dimensiones de lucha política, sin que la presencia de los partidos de oposición fuese relevante en ella, como ha querido hacer ver la publicidad oficialista para desprestigiar los liderazgos de las marchas.

UN PRÓXIMO PROCESO CRUCIAL

A pesar de los temores y temblores provocados por las antorchas, mantener intacto el modelo neoliberal, radicalizado por la mafia política liderada por JOH, parece un objetivo que sigue en pie. La comunidad internacional respalda a JOH y las negociaciones buscan cómo dar legitimidad al gobierno con una leve apertura a la oposición.

Mientras la OEA impulsa el papel de “facilitador” en el proceso, la Corte Interamericana de Derechos Humanos aceptó la invitación de JOH para realizar su 53 sesión ordinaria en Tegucigalpa del 24 al 28 de agosto. En esos mismos días se puso en marcha el proceso de selección de los nominados a ser elegidos como nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Este proceso, aparentemente participativo, tiene desde su comienzo -en agosto- hasta su final -el 23 de enero de 2016-, cuando el Congreso Nacional elija a 15 magistrados de los 45 que presente una Junta Nominadora, el control total del partido en el gobierno, y específicamente el de Juan Orlando Hernández. En el contexto de diálogo el resultado será: Derechos humanos y aplicación de la justicia bajo estricto control del Ejecutivo y con el aval de la comunidad internacional.

EL CAMINO DE JOH

Hoy estamos ante tres caminos: El primero es el único que de hecho se está construyendo y recorriendo. Es el del proyecto que impulsa la mafia política liderada por Juan Orlando Hernández. Es el que ha despertado el repudio de la ciudadanía que levanta las antorchas. Este camino conduce al control de los poderes y las instituciones del Estado con una concepción personalista, autoritaria, dictatorial y arbitraria. Es un proyecto que hoy se sostiene sobre cinco pilares:

EMPRESARIOS Y MILITARES

El primer pilar que sostiene a JOH es la élite empresarial, socia menor de las corporaciones transnacionales. Cuentan con el aval de la comunidad internacional. Es la gente más rica de Honduras, la que le abre las puertas al capital multinacional, primordialmente al extractivista y depredador del ambiente.

El segundo pilar de JOH son los militares. En un país inestable, deteriorado y colapsado, es necesaria la fuerza militar. Las armas son el sostén de la política y de la economía. Las hondureñas son fuerzas militares que responden a la política de seguridad del gobierno de Estados Unidos, empeñado hoy en controlar las redes del crimen organizado negociando con sus principales capos para que queden bajo el liderazgo de estructuras del gobierno estadounidense.

Veinticinco años después de que las élites hondureñas apoyaran la política de Estados Unidos de disminuir el poder a los militares porque el neoliberalismo ya no los necesitaba, hoy los llaman de nuevo y elevan su perfil. Los necesitan para proteger sus intereses en tiempos de alta inseguridad y presión, tanto por la delincuencia organizada como por las demandas ciudadanas. Los militares están siendo un factor decisivo en todas las negociaciones en curso.

LOS MÁS EMPOBRECIDOS

El tercer pilar que sostiene a JOH es una base leal entre los sectores más empobrecidos, que ven al Presidente como una persona bonachona y paternalista que les “ayuda”. En el presupuesto, el rubro de “inclusión social” lo maneja personalmente JOH, con sumas un 446% superiores a las de 2014. Los programas de asistencia social y crediticia para la gente más pobre se multiplican y cada semana aparece uno nuevo. Los fondos los manejan activistas del partido en el gobierno y las ayudas las entregan selectivamente a personas y familias pobres que garanticen su adhesión
al Partido Nacional y se comprometan a respaldar al Presidente cuando se los demande.

LA PUBLICIDAD QUE MANEJA HILDA

El cuarto pilar es el enorme aparato de publicidad oficial que maneja personalmente la hermana del presidente, Hilda Hernández, en la mayoría de medios de comunicación de alcance nacional. Imágenes y textos oficiales pagados con fondos de un abultado presupuesto llenan los medios, sin necesidad de amenazar a ninguno. Así se evitan denuncias contra el gobierno.

JOH: EL PREDESTINADO

El quinto pilar en que se sostiene este proyecto es el argumento divino. Juan Orlando Hernández sostiene que impulsa su plan de gobierno en respuesta a un mandato divino. Afirma que desde niño fue predestinado por Dios para gobernar Honduras como lo está haciendo. Cambiar su manera de proceder por voluntad personal sería contravenir el mandato divino.

Este pilar divino tiene una importante base material en el apoyo que da a iglesias evangélicas y eventualmente a algunos sectores de la jerarquía católica, especialmente en el campo de la comunicación y la educación religiosa con sumas que salen del presupuesto de Casa Presidencial.

El designio divino al que alude JOH tiene el respaldo de importantes sectores religiosos. Se expresó, por ejemplo, en la acelerada presencia con que respondieron al llamado del Presidente para apoyarlo en el diálogo nacional controlado y para defenderlo con el argumento de que la figura presidencial representa la hondureñidad, por lo que no se debe pedir su renuncia, a pesar de las pruebas de su vinculación con la corrupción y la impunidad.

LA MAFIA MANTIENE LOS HILOS

Con el fenómeno de las antorchas, Juan Orlando Hernández y su mafia no han cambiado de objetivo. Sólo han cambiado de táctica. Las antorchas trastocaron la coyuntura con que JOH garantizaba su reelección. Las antorchas le dieron un giro impactante a la coyuntura. Pero no controlaron ese resultado.

Los hilos los siguen controlando y conduciendo JOH y su mafia. Y los cinco pilares de su proyecto, en lugar de debilitarse, se han reforzado. De manera muy especial, ese pilar que es la base social de los más pobres.
En los peores días de la sequía de agosto, JOH convocó una cadena nacional para decretar emergencia, destinando recursos para los trece departamentos más afectados por la falta de lluvias. Ordenó también a sus ministros salir de sus escritorios y hacerse presentes en lugares estratégicos del país para atender las necesidades de la gente.

EL CAMINO JUVENIL DE LAS ANTORCHAS

El segundo camino que tenemos hoy delante es el abierto por las antorchas, que representan a diversos sectores: juventudes universitarias, sectores medios urbanos, profesionales, mediana y pequeña empresa, académicos,
ONG y empresarios medio-altos descontentos con el servilismo oficial ante el capital transnacional.

En este camino se insertan dirigentes políticos del partido PAC, algunos sectores del Partido Liberal, del Partido Innovación y Unidad y los sectores más liberales del partido LIBRE.

Este camino lo lideran jóvenes que convocan en Tegucigalpa la marcha semanal de las antorchas, algunos más unidos a unos partidos políticos, otros independientes. En su conjunto representarían una línea política de centro derecha moderada que defendería ante Estados Unidos propuestas nacionalistas, de respeto a la soberanía nacional. Este camino podría derivar políticamente hacia propuestas electorales en una alianza que lideraría el Partido Anti Corrupción (PAC).

EL CAMINO DE LA IZQUIERDA

El tercer camino que tenemos ante nosotros es el más difuso. Es el representado por los sectores más inclinados hacia la izquierda, liderada hoy por un sector del partido Libertad y Refundación, LIBRE, fundado por Manuel Zelaya y al que se unirían ONG, campesinos, sindicatos y sectores vinculados a luchas en defensa de los bienes naturales y los territorios.

Es el camino de una propuesta democrática popular que tendría como estrategia avanzar hacia una asamblea nacional constituyente que elabore una nueva Constitución, en donde se exprese un nuevo pacto social que refunde la sociedad hondureña.

En las condiciones hondureñas este camino resulta inviable, aunque sea deseable para diversos sectores progresistas y de izquierda.

TENDER PUENTES ENTRE DOS CAMINOS

Ante un camino tan consolidado y bien trazado como el primero, el de JOH, hay voces que proponen establecer puentes entre los del segundo camino y los del tercer camino, entre el centro derecha y la izquierda democrática
y popular.

Se construiría así el camino de la resistencia indignada, se daría una alianza entre la resistencia popular que lideró la lucha contra el golpe de Estado y los indignados que irrumpieron con sus antorchas en la lucha contra la corrupción y la impunidad. Entre todas construirían una moderada propuesta de centro izquierda, la que después de una profunda reforma a la ley electoral y a la ley de partidos políticos se concretaría en una alianza entre LIBRE y el PAC.

Querer apurar alianzas electorales sin afianzar antes alianzas políticas sería un seguro fracaso y provocaría la desmovilización social, fortaleciendo el camino de la “democracia autoritaria y dictatorial” de JOH.

UNIR A INDIGNADOS Y A RESISTENTES

El peor servicio a una alianza que articule lo político popular con lo político de centro derecha es usar las marchas de las antorchas y las luchas contra la corrupción y la impunidad para organizar corrientes internas de partidos.
Eso generaría divisiones, desconfianzas, confrontaciones y disputas por espacios y por cuotas de poder.

Hay que abandonar cualquier agenda proselitista pro-electoral y promover la construcción de una amplia alianza social y política no partidaria que luche contra la corrupción y la impunidad, que demande la instalación de una Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (CICIH), que exija la renuncia del Fiscal General y su Adjunto, que reclame y elabore una reforma a la ley electoral y a la ley de partidos políticos y que enfrente los proyectos y decretos basados en las ZEDEs o Ciudades Modelo, la explotación minera y la depredación de los bienes naturales.

Unir a los resistentes de 2009 con los indignados de 2015 es el camino de una nueva esperanza.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN HONDURAS.

 

Revista Envío No. 402, septiembre 2015

 

http://www.envio.org.ni/articulo/5076

Fuente: http://voselsoberano.org/index.php?option=com_content&view=article&id=17286:honduras-lo-que-las-calles-ganaron-y-lo-que-pierden&catid=13:documentos

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Resarcir el golpe al corazón del Estado de Derecho

Ene 27, 2015

El 28 de junio de 2009, antes del mediodía, cuando no se acababa de consumar el golpe de Estado con la toma de posesión del gobierno de facto, nuestra radio fue asaltada por un pelotón de militares para obligarnos con sus ametralladoras a cerrar nuestros equipos. Apenas comenzaba la presión que llevaría al deterioro creciente de la institucionalidad del Estado de Derecho y, por consiguiente, dejar en situación de extrema precariedad la vigencia de los derechos humanos.

Aquello era apenas el inicio. Quienes rompieron el orden constitucional cerraron otros medios, reprimieron a manifestantes,  golpearon a periodistas y reporteros, como ocurrió con el periodista de nuestra Radio, Gustavo Cardoza, capturado y brutalmente golpeado mientras cubría una manifestación contra el golpe de Estado en la ciudad de Choloma, Cortés, en el atlántico hondureño, el 14 de agosto de 2009.

Todavía faltaba lo peor. Los jueces y abogados José Guillermo López Lone, Luis Alonso Chávez de la Rocha y Ramón Enrique Barrios, así como la magistrada y abogada Tirza del Carmen Flores Lanza, reconocidos por su ética personal y profesional, expresaron su denuncia por los atropellos a la dignidad humana, la violación de los derechos humanos, la violación a la libertad de expresión y a la propiedad privada así como demandaron la restitución del orden constitucional denunciando a los responsables de su ruptura, entre quienes se encontraban altos funcionarios del poder judicial.

Tras el cierre y en el tiempo posterior al mismo, nuestra Radio Progreso contó con la solidaridad por parte de estos cuatro profesionales y funcionarios públicos, así como nuestros micrófonos se hicieron eco de sus análisis, sus cuestionamientos y sus propuestas. Fue a través de nuestra Radio y de otros medios alternativos como se lograron escuchar estas voces acreditadas orientadas a exigir el retiro del gobierno de facto y la restitución del presidente derrocado, como condición de posibilidad para iniciar un rumbo que condujera a enjuiciar a los responsables de las violaciones a los derechos humanos y a los que habían planificado e implementado el golpe de Estado.

Sus voces y propuestas nunca fueron escuchadas y atendidas en sus denuncias, cuestionamientos y propuestas. Fueron descalificadas por las más altas autoridades del Poder Judicial, por los voceros del gobierno de facto e ignoradas por los medios corporativos. De la descalificación, las autoridades del Poder Judicial pasaron a acusar a los cuatro empleados con argumentos completamente alejados de las razones legales, tratando de encubrir los argumentos políticos con acusaciones de faltas laborales a quienes cuestionaban le ilegalidad del gobierno y particularmente a las altas autoridades del Poder Judicial coludidas con los responsables de la ruptura constitucional.

Una vez que las faltas laborales ordinarias no dieron su efecto, las autoridades del Poder Judicial no tuvieron ningún recurso que argumentar con la participación de los jueces y la magistrada en protestas políticas para justificar su cesantía como empleados del poder judicial. En definitiva, los cuatro funcionarios del poder judicial que denunciaron la ilegalidad del golpe de Estado y exigieron la restitución constitucional fueron despedidos por una voluntad política del gobierno de facto a través de las máximas autoridades del poder judicial.

El despido de estos profesionales del Poder Judicial fue sin duda uno de los golpes más certeros a la institucionalidad del Estado de Derecho, porque tal decisión golpeó el corazón de la justicia al evidenciar los altos niveles de impunidad existentes en el país. Si cuatro profesionales de alta trayectoria y reconocimiento ético habían sido víctimas de decisiones arbitrarias y evidente abuso de autoridad, no era difícil suponer el grado de alta indefensión y vulnerabilidad en la que quedaban todas aquellas personas y grupos sociales, comunitarios, populares, políticos, étnicos, de género y de la diversidad sexual que desde sus territorios y desde las calles protestaban en oposición al golpe de Estado.

El despido de los cuatro funcionarios del poder judicial dejaba a su vez en evidencia el compromiso de las autoridades judiciales en su más alto nivel con quienes estaban comprometidos con la sostenibilidad y continuidad de la ruptura del orden constitucional. Los violadores de la ley impusieron su decisión sobre los empleados del sistema de justicia que con mayor capacidad y compromiso ético y democrático defendían el imperio de la ley y la vigencia del Estado de Derecho.

Una sentencia condenatoria por parte de la Corte Interamericana de derechos Humanos al Estado de Honduras por la violación a los derechos laborales y humanos de José Guillermo López Lone, Luis Alonso Chévez de la Rocha, Ramón Enrique Barrios y Tirza del Carmen Flores Lanza y la consecuente restitución a sus puestos de trabajo así como el resarcimiento a los daños a ellos ocasionados, es un reconocimiento a su postura ética responsable en la denuncia y condena a la ilegalidad en la que se basaron los hechos del 28 de junio de 2009 y sus inmediatas y futuras consecuencias tanto para el Estado de Derecho como para la integridad y la vigencia de los derechos humanos. De igual manera, una sentencia condenatoria sentaría un precedente para avanzar en la lucha contra la impunidad y en defensa del Estado de derecho y la democracia ante las amenazas de quienes se aprovechan de la debilidad institucional para imponer la ley de los fuertes.

 

 

 

Ismael Moreno Coto,sj

Director Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, ERIC y Radio Progreso

Honduras, C.A.

Fuente: http://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/opinion/item/1569-resarcir-el-golpe-al-coraz%C3%B3n-del-estado-de-derecho

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Priest defending human rights in Honduras: I am prepared to die

By on Tuesday, 18 November 2014

A protester denounces violence against journalists in Honduras (Photo: CNS)

Seven months after a colleague in human rights’ work in Honduras was murdered, Fr Ismael Moreno is pragmatic about the possibility that he will meet the same fate.

Fr Moreno, director of the Jesuits’ Radio Progreso in northern Honduras, told the American Catholic News Service that the April murder of the station’s marketing director, Carlos Mejia Orellana, remains unsolved. Mejia was stabbed to death in his home in El Progreso, near the crime-ridden city of San Pedro Sula.

Gunshots heard regularly around the country “we say are normal”, Fr Moreno said. “That’s probably how I’ll die, not from natural causes. I am prepared for that. If something happens, people are prepared to run things. They know where my papers are.”

The murder of Mejia came after another unsolved killing of a Radio Progreso worker three years ago. Nery Jeremias Orellana, a correspondent for the station, was shot dead in 2011.

Fr Moreno said authorities have refused to release any information about the investigation into Mejia’s death, beyond saying that there was an arrest warrant on the books.

“They wouldn’t show it to us or give us a name,” he said. Then, about a month ago, the prosecutor in charge of the case was killed, Fr Moreno said. The prosecutor was also investigating the recent murder of Margarita Murillo, a prominent advocate for peasant landowners.

The priest said that on a day-to-day basis, his relatives and friends in Honduras face more risk of death than he does, because everyone’s life is rife with danger from out-of-control crime.

“Our team has a security protocol,” he said. “We don’t leave town alone and we always tell someone where we are going.”

“But we have a normal life,” he said, in part because of a security guard assigned to him by the Inter-American Commission on Human Rights. Fr Moreno said the Honduran government also offered him the protection of a police officer, which he declined.

“According to studies, seven out of 10 police officers in Honduras are connected to organised crime,” he said. “That would be like putting the enemy at my side.”

Fr Moreno explained that the dangers to journalists and social activists like himself in Honduras come not from being on the political left or the political right.

“The problem is if you transmit news” about what is really happening in his country, he said. “The law of the strong” is what prevails in Honduras, Fr Moreno said. “And I am not one of the strong.”

Fr Moreno was in the United States for a series of events, including appointments with members of Congress, with members of the Jesuit community, and a speech at the 25th annual SOA Watch protest and vigil at the Western Hemisphere Institute for Security Cooperation, formerly known as the School of the Americas.

He said in his meetings in the US he had been striving to help Americans understand why so many Hondurans have fled the country, including more than 18,000 unaccompanied children who were apprehended at the US border in the 2014 fiscal year.

Fr Moreno said it was time to recalibrate the Central American Free Trade Agreement adopted 10 years ago. CAFTA has brought new capital to his country, he said, but only to the tiny percentage of business owners who already controlled most of Honduras’ wealth, he said.

Far too much of the profit generated by the loosened restrictions on trade goes out of the country, Fr Moreno added.

The high rates of violence in Honduras – it has one of the highest murder rates in the world, according to the United Nations – its unemployment rate of more than 50 per cent, the rapid deterioration of living standards and the high rate of immigration to the United States and other countries are all related to the inequities of CAFTA, he said.

He called for a “deep examination of this economic model” as well as investment to strengthen small and medium-sized businesses.

Fuente: http://www.catholicherald.co.uk/news/2014/11/18/priest-defending-human-rights-in-honduras-i-am-prepared-to-die/

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Jesuit threatened for human rights work to speak at SOA Watch vigil

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A Jesuit priest who has received death threats for his human rights work in Honduras will speak at the 25th annual SOA Watch vigil outside the gates of Fort Benning, Ga., a tradition local police and the military tried to shut down earlier this year.

Fr. Ismael Moreno, known as Padre Melo, is the director of Radio Progreso based in northern Honduras, which has reported on human rights abuses since the military coup in 2009 that overthrew the democratically elected president, Manuel Zelaya.

The coup was led by Gen. Romeo Orlando Vásquez Velásquez, a two-time graduate of the U.S. Army’s School of the Americas, now known as the Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHINSEC).

Afterward, the Obama administration allowed the training of Honduran officers to continue at the school despite a federal law requiring that U.S. military aid and training be suspended when a country undergoes a military coup.

“The de facto government suspended key civil liberties, including freedom of the press and assembly,” according to a 2014 Human Rights Watch report. In the ensuing days after the coup, “security forces responded to generally peaceful demonstrations with excessive force and shut down opposition media outlets, which caused several deaths, scores of injuries, and thousands of arbitrary detentions.”

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Honduras’ murder rate spiked after the coup, and its 2012 rate of 90.4 per 100,000 — the latest U.N. figures — puts it in a class by itself as the murder capital of the world. Honduran youth fleeing the violence make up the highest number of migrant children seeking entrance into the US.

Padre Melo, who was friends with the Jesuit priests slain by SOA graduates in El Salvador in 1989, has had his life threatened since condemning the 2009 military coup in his country.

His appearance was contingent upon the resolution of the face-off between SOA Watch and Fort Benning officials and the City of Columbus, Ga., police who tried to shut down this year’s vigil, set for Nov. 21-23, by limiting the number of participants to 200 and by denying SOA Watch a permit to set up a stage and sound system near the base entrance.

The move was largely seen as another attack on free speech aimed at stopping the peaceful assembly. In past years, the city tried to block the demonstration in court, while police conducted warrantless searches of all participants, both actions declared unconstitutional by a federal court.

Fort Benning’s Maj. Gen. Scott Miller agreed to let the demonstration go on this year as usual after authorities were deluged by petitions and letters signed by nearly 7,000 people, 12 members of Congress and Argentine Nobel Peace Prize winner Adolfo Pérez Esquivel, as well as representatives from 75 human rights, peace and religious groups, including Pax Christi and Veterans for Peace, according to Hendrik Voss, national organizer for SOA Watch.

Other speakers at this year’s vigil include:

  • Javier Barrera Santa, the leader of the Association of Families of the Detained and Disappeared in Medellín, Colombia, one of WHINSEC’s top client countries. He advocates for families whose members are missing and facilitates healing workshops that commemorate those who have disappeared. He’s no stranger to threats and harassment and was featured in Amnesty International’s Urgent Action Network this year.
  • Alex Sanchez, the executive director of the Los Angeles branch of Homies Unidos. He’s a former gang member who served time in a U.S. prison before being deported back to El Salvador, where he was targeted by death squads. Determined to change his life, he began gang prevention and intervention work. The play “Placas: The Most Dangerous Tattoo” is based on his story.
  • Jennifer Harbury, a Harvard-educated human rights lawyer whose probe into the torture and death of her Guatemalan husband turned up a close involvement between the CIA and the Guatemalan military. She is the author of Truth, Torture, and the American Way: The History and Consequences of U.S. Involvement in Torture.
  • SOA Watch founder Roy Bourgeois, who will introduce some of the 33 youth leaders from 18 Latin American countries who gathered at SOA Watch’s Youth Encuentro in Venezuela in July.

[Linda Cooper and James Hodge are the authors of Disturbing the Peace: The Story of Father Roy Bourgeois and the Movement to Close the School of the Americas.]

Fuente: http://ncronline.org/news/accountability/jesuit-threatened-human-rights-work-speak-soa-watch-vigil#.VGt0pDMIEvk.twitter

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Se derramó la copa… ¿Por qué tantos migrantes?

Honduras

Hace más de dos décadas nos prometieron que Honduras crecería, que la copa se colmaría por fin de beneficios, que se derramarían hacia los pobres. La marea migratoria es el verdadero derrame: la copa colmada de calamidades se ha desbordado. Los ajustes neoliberales, la tragedia ambiental y social que fue el huracán Mitch, los TLC, el golpe de Estado y la impunidad y corrupción de la clase política están detrás de la marea de niños y adultos migrantes que llegan a las fronteras de Estados Unidos.

Ismael Moreno

El dato es irrefutable: miles de niños y niñas, una enorme marea infantil, llegan desde países centroamericanos del triángulo norte a Estados Unidos cruzando el extenso territorio mexicano sin nadie que los acompañe.

Este hecho trágico, que no es nuevo, porque viene ocurriendo desde hace años, publicitado ahora por los medios internacionales, hubiese pasado inadvertido si el gobierno de Estados Unidos no hubiese puesto en marcha una agresiva política de captura, concentración y deportación masiva de esos niños, tal como viene haciendo con los adultos.

UNO TRAS OTRO
LLEGAN LOS AVIONES

Al fenómeno de “los menores no acompañados” el gobierno de Estados Unidos le ha llamado “crisis humanitaria”, pero responde a esa crisis desde intereses geopolíticos y de seguridad, considerándolo una amenaza a su paz y estabilidad, de manera que de los 3,700 millones de dólares que Obama ha solicitado al Congreso para atender la avalancha de la niñez migrante, casi la mitad será destinada a asuntos de seguridad relacionados con la protección de la frontera y el control de los migrantes, niños y adultos. La realidad es que los niños que emigran lo hacen porque ya sus padres o madres habían emprendido esa misma ruta y porque todas esas familias tienen las mismas razones para emigrar: huir de la pobreza, de la miseria y de la violencia.

Según la Oficina en Washington para América Latina (WOLA), entre octubre de 2013 y junio de 2014 más de 52 mil niños sin acompañantes y sin documentación cruzaron la frontera hacia Estados Unidos. Esa cifra sobrepasó los 60 mil apenas un mes después, y si el ritmo continúa como hasta ahora, al finalizar el año 2014 el número de niños migrantes no acompañados podría llegar a los 100 mil. La mayoría son de nacionalidad hondureña. El fenómeno ha puesto en jaque a las instituciones del gobierno de Estados Unidos, obligándoles a mirar la realidad centroamericana y a identificar los resortes de la pobreza y de la violencia y sus destructivas dinámicas.

Uno tras otro llegan a Honduras aviones procedentes de Estados Unidos. Aunque son aviones de pasajeros, no son vuelos comerciales ni llegan con turistas, ejecutivos o visitantes. Cada avión viene lleno de niños. Sin perder una sonrisa que indica que no miden la magnitud de la tragedia, son recibidos por manos caritativas y rostros compungidos. Los suben a autobuses que con mucha diligencia el gobierno proporciona, y con no más de 100 dólares, son enviados junto con sus acompañantes, si es que los tienen, a sus lugares de origen. Vienen deportados de alguno de los refugios a los que llegaron en Estados Unidos.

Mientras la Primera Dama, Ana García de Hernández, y los funcionarios públicos que la cortejan, se enternecen ante los niños que viajan solos y regresan deportados, mientras algunos pastores y religiosos culpan a padres y madres por irresponsables y hablan de la desintegración familiar, basta adentrarse en la reciente historia hondureña para descubrir las causas que explican este fenómeno, que no puede ver reducido su tratamiento a la deportación, como lo hace el gobierno de Estados Unidos, ni analizado moralistamente, como lo hacen algunas iglesias, ni promovido como tema para la condolencia caritativa sentimental, como lo hacen funcionarios y políticos.

LA COPA REBALSÓ

Hace cerca de tres décadas los neoliberales nos dijeron que no era responsabilidad del Estado meterse en la economía, que había que apretarse el cinturón durante unos años, que había que confiar en los inversionistas nacionales y transnacionales porque al final la copa acabaría derramando beneficios para toda la sociedad y su derrame llegaría por fin a los pobres. “Para todos alcanza cuando no lo arrebatamos”, dijo alguna vez uno de aquellos apologetas del neoliberalismo.

En efecto, la copa ha rebalsado y mucho más de la cuenta. Hace aguas por todas partes. Pero no son beneficios los que rebalsa, sino calamidades. Nunca nadie pudo imaginarse que esas promesas neoliberales se cumplirían exactamente a la inversa. El drama de los niños migrantes no acompañados es la expresión extrema del derrame de la copa. Aunque hoy los políticos hondureños y el gobierno de Estados Unidos se rasgan las vestiduras, la masiva migración de niños y su consiguiente detención y deportación está en íntima correspondencia con el derrame prometido por los neoliberales.

Esta realidad es un fenómeno social y político con raíces económicas, sociales, históricas y políticas que conviene rastrear.

ESTÁN DETRÁS CINCO FACTORES

La migración de niños no acompañados viene precedida del fenómeno de la migración de quienes no son niños. Al menos cuatro factores, unos ya lejanos en el tiempo, otros permanentes, todos muy bien identificados, derramaron la copa. Uno fue el impulso del proyecto neoliberal con los llamados ajustes estructurales de la economía, en los comienzos de la década de los 90, durante el gobierno de Rafael Leonardo Callejas. Después fue el huracán Mitch, que impactó el territorio hondureño a fines de 1998, dejando devastada la infraestructura, la producción, la economía y a la mayoría de la sociedad hondureña.

Vinieron después los Tratados de Libre Comercio aprobados en los comienzos del presente siglo, que colocaron a la enclenque economía hondureña en situación de absoluta dependencia y precariedad frente a las economías de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

De remate, llegó el golpe de Estado de junio de 2009, que culminó con un proceso de conflictividad entre dos maneras de entender la administración del Estado y abrió dinamismos de mayor inestabilidad y deterioro en la sociedad.

Finalmente, la corrupción y la impunidad de los políticos y los funcionarios públicos que han usado los bienes del Estado como un botín hasta agotarlo, han dejado en la mayor indefensión a esos pobres a los que los neoliberales prometieron beneficiarse de la copa derramada.

LOS AJUSTES NEOLIBERALES:
“A APRETARNOS LA FAJA”

Hace un cuarto de siglo, el Presidente Callejas, tan pronto comenzó su mandato decidió “ajustar” la economía, el Estado y la vida de toda la sociedad a los requerimientos del modelo neoliberal. Fue el tiempo de entusiastas expresiones de los grandes empresarios: “Sudemos la camiseta por Honduras”, “Sacrifiquémonos hoy para disfrutar mañana”, “Todos a apretarnos la faja por una Honduras mejor”… Era el tiempo de los sacrificios. Callejas se rodeó de prestigiosos economistas, alumnos de Milton Friedman, el “number one” de la escuela de los “Chicago boys”.

Se devaluó la moneda. Se sustituyó la Ley de Reforma Agraria por la Ley de Modernización Agrícola, lo que significaba que las tierras hasta entonces destinadas a los grupos beneficiarios de la reforma podían ser vendidas a empresarios privados, a don Miguel Facussé Barjum y a unos cuantos terratenientes más. Con el respaldo de la nueva ley agrícola, los neoliberales promovieron la llamada coinversión, bajo el lema “La tierra es de quien la produce”, sustituyendo el lema de la reforma agraria, “La tierra es de quien la trabaja”. La coinversión fue la figura que se usó para que campesinos medios y pequeños pusieran a disposición de grandes empresarios privados sus parcelas. El “gancho” era que los campesinos ponían la tierra, los empresarios la tecnología y el dinero, la tierra produciría y, tanto el campesino como el empresario, saldrían ganando. Pero el campesino puso la tierra, se endeudó con el empresario y, al quedar hasta el cuello con los intereses, pagaba su deuda entregando la tierra al gran empresario. Y todo era legal, porque así lo establecía la sagrada ley de la competencia.

En aquellos años los neoliberales vendieron muy bien su discurso. El Estado debía regular las relaciones entre patronos y obreros desde la perspectiva de los inversionistas y su función primordial debía ser la creación de una institucionalidad garante del éxito de la inversión nacional y transnacional. La economía debía dejar de ser regulada por el Estado, porque siempre que el Estado metía las manos en la economía lo estropeaba todo, y acababa endeudando al país. Había que dejar que la economía fuera regulada por el mercado, que con la ley de la oferta y la demanda lograba establecer el equilibrio necesario entre el capital, el trabajo y la dimensión social. Se disminuyó el gasto en salud y en educación. Incluso, se redujo el presupuesto militar, pero a los oficiales se les abrieron las puertas para que incursionaran en los negocios privados, particularmente en las agencias de seguridad. Se abrieron también puertas a los inversionistas en la industria de la maquila. Se comenzó a sustituir el cultivo de banano por el de palma africana y aumentó el cultivo de caña de azúcar y otros productos agroindustriales.

ESTO EMPEZÓ HACE 22 AÑOS

Hace 22 años, un buen grupo de dirigentes de varias de las cooperativas de palma africana del fértil Valle del Aguán, beneficiarios de la reforma agraria impulsada en los años 70, entró en arreglos con el exitoso empresario Miguel Facussé, quien ingeniosamente se había apropiado de fondos del Estado destinados al incentivo de la industria. Con dineros bajo la mesa para esos dirigentes, Facussé se quedó con inmensas tierras para el cultivo de palma africana en el Aguán.

Este empresario, de ascendencia árabe, no solo se apropió de fondos de la estatal empresa Corporación Nacional de Inversiones (CONADI), a la que llevó a la bancarrota a comienzos de los años 80, sino que logró que se le condonaran las deudas que había adquirido con el Estado por nuevos empréstitos para impulsar lo que él denominó “Plan para la Transformación de Honduras”.

Los dirigentes cooperativistas del Aguán se embolsaron unos poquitos millones de lempiras, que muy pronto despilfarraron en parrandas sin control y Facussé se convirtió en el mayor productor de palma africana del país y en el principal abastecedor de este producto en el mercado internacional, mientras miles de familias cooperativistas debieron conformarse con unos cuantos miles de devaluados lempiras, refugiándose en la economía informal. Emigraron hacia las laderas del valle y muchos de los más jóvenes, especialmente las muchachas, se trasladaron al Valle de Sula, en donde comenzaba a florecer la industria maquiladora bajo el control mayoritario de implacables patrones coreanos. Comenzaba así el “derrame” neoliberal. Muchos de los niños migrantes tienen padres o madres que experimentaron la pérdida de sus tierras en aquellos años.

LA HISTORIA DE ELISA

Elisa, con su hijo menor, de dos años, decidió emprender el camino hacia el Norte. Vendió su casa y un terreno de siete manzanas, pagó a un coyote y hace dos años logró llegar a Los Ángeles, después de un mes transitando por todos los vericuetos de la ruta migratoria. Dejó en Honduras a sus dos hijos mayores, un varón de doce años y una niña de diez. Tras enterarse por terceras y cuartas personas que había la oportunidad de que los niños cruzaran la frontera sin ser deportados, se endeudó para que un coyote se los sacara de la aldea, en una de las laderas del valle del Aguán, y se los llevara hasta la frontera de Estados Unidos, en donde ella los estaría esperando. Ahora, Elisa y sus tres hijos es una de las familias deportadas que la Primera Dama ha recibido enternecida en el aeropuerto de San Pedro Sula.

Sin dinero, sin su casa, sin su propiedad, sin esposo -la dejó por otra jovencita cuando ella estaba embarazada de su niña menor-, Elisa recibió lempiras equivalentes a 50 dólares, una pequeña provisión y unas palmaditas de cariño de los funcionarios de Casa Presidencial. Elisa no tiene a dónde ir. De sus seis hermanos, dos hermanas viven en Choloma, en el Valle de Sula. Una todavía trabaja en la maquila y a la otra hace diez años la despidieron y hoy vende tortillas en una de las esquinas del parque de Choloma. Dos hermanos se fueron al Norte. Son los que envían pequeñas remesas para ayudar a su madre, prematuramente anciana. Su padre, don Modesto, murió de una tos mal cuidada, aunque Elisa dice que murió de tristeza. Uno de los hermanos fue quien recibió a Elisa cuando llegó a Los Ángeles. El otro hermano, el menor, murió víctima de la delincuencia mientras trabajaba en Honduras como ayudante de un bus entre Tocoa y La Ceiba.

DE ENTONCES A HOY

Elisa y sus hermanos eran niños cuando en los inicios de la década de los 90, su padre, don Modesto, todavía era socio de la exitosa cooperativa de palma africana, San Isidro Labrador, con sede en uno de los barrios de Tocoa, en el valle del Aguán, en el litoral atlántico hondureño. La cooperativa estaba integrada por 79 familias, tenían una extensión de tierras de 784 hectáreas. Después de un proceso de “negociaciones”, el presidente y el tesorero convencieron a la mayoría de socios a vender la tierra con los cultivos de palma africana por una cantidad que, fuera de los dos directivos, nadie nunca supo cuánto era. Al final del acelerado proceso de negociación, se entregaron a cada socio de la cooperativa 81 mil lempiras, que en aquel momento equivalían a unos 10 mil dólares.

Don Modesto se opuso a la venta del patrimonio de la cooperativa San Isidro, y logró que en su lucha en contra de los directivos, se le unieran 38 socios más. Los otros socios le advirtieron del riesgo, luego vinieron las amenazas de muerte, hasta que las presiones lograron doblegar a don Modesto, temeroso de que no solo él, sino alguno de sus hijos, entonces pequeños, fuera secuestrado o asesinado por quienes promovían la venta de las tierras.

Con el dinero que recibió de la venta de la cooperativa, don Modesto compró una pequeña propiedad en una de las laderas de la margen derecha del valle del Aguán, construyó una pequeña vivienda y se dedicó al cultivo de granos básicos. Los dos directivos que negociaron la venta de la cooperativa fueron asesinados unos dos meses después de la venta, sin que nadie fuese investigado por los crímenes, aunque siempre fue un secreto a voces que habían sido ultimados por matones a sueldo de Facussé para así conservar en silencio el precio final de la venta de la cooperativa. En el momento de la venta, la cooperativa San Isidro vendía mensualmente unos 109 mil dólares del producto de la palma. Actualmente, Facussé vende cerca de 380 mil dólares cada mes.

La venta de las tierras y de los cultivos de palma africana, la coinversión y la reconversión del campo para la agroindustria, procesos impulsados a comienzos de la década de los 90, están en relación directa con el deterioro de la situación económica y social de sectores campesinos y con el fenómeno de la migración. Cuando la familia de Elisa dejó de formar parte de la cooperativa San Isidro perdió su único patrimonio, y con él, la capacidad de mejorar su vida. Se convirtió en una familia condenada a la economía de sobrevivencia.

Ante la ausencia de incentivos para la producción de granos básicos y alimentos, la población campesina, especialmente los jóvenes, se ven obligados a buscar alternativas. El neoliberalismo les ofrece empleo en las maquilas. Pero no es un empleo ni generalizado ni permanente. Se trata de una industria “golondrina”, que hoy está en Honduras y mañana vuela a otros países. Así empezó hace años el “derrame” anunciado por los neoliberales.

EL HURACÁN MITCH:
“UN AGUACERO EN VENGANZA”

Iniciaba ya el fenómeno migratorio y el desempleo juvenil iba en aumento, cuando surgió el fenómeno de las maras y pandillas, estrechamente vinculadas a la migración de salvadoreños que huían de la guerra civil en su país y se asentaban en la costa oeste de Estados Unidos, específicamente en Los Ángeles. Todos estos fenómenos se “derramaban” por nuestro país cuando cayó sobre territorio hondureño con toda su furia el huracán Mitch. Era octubre de 1998.

Las plantaciones de banano que aún quedaban se hundieron bajo las aguas. Fue la excusa para que el capital transnacional enterrara la “república bananera” que fuimos y convertirnos en “república palmera”. Pasamos así de un monocultivo a otro monocultivo al son de la demanda del mercado internacional.

Tegucigalpa fue arrasada. Las fábricas despidieron a sus obreros y obreras y así como llovió agua como nunca en tan pocos días, como nunca llovió el dinero y las ayudas de la solidaridad internacional. Se perdió entonces la ocasión para reflexionar y rehacer una propuesta de país alternativa, desde la economía, la arquitectura, la industria, las políticas públicas, la organización social… Nunca, como en el tiempo del post Mitch, se pudo refundar la capital de Honduras, situada en una topografía equivocada, en condiciones geográficas, hídricas, poblacionales, económicas y urbanísticas contrarias a lo que requiere una ciudad capital. Pero nada se hizo y se esfumó esa oportunidad.

El desastre, y los muchos recursos de la solidaridad internacional disponibles para la reconstrucción, fueron la ocasión del siglo para rehacer todo el país desde otra lógica. Los neoliberales que llevaban las riendas del Estado, los que habían llamado a la sociedad a sacrificarse y a sudar la camiseta por Honduras, tuvieron la oportunidad de destinar los enormes recursos recibidos para iniciar “otra” Honduras posible. Sin embargo, todo se quedó en asistencialismo y en cambios no estructurales. Los auténticos problemas del país no se resolvieron con el Mitch. Y todo el peso de la tragedia recayó en los sectores que ya venían cargando con las consecuencias de los ajustes neoliberales.

Mientras los neoliberales y los políticos de oficio hacían fiesta con las ayudas y la solidaridad internacional, trasladándolas a sus cuentas y a proyectos particulares, los mecanismos del neoliberalismo se dispararon sin control. El desempleo obligó a mucha población a mirar hacia Estados Unidos, aumentó el desplazamiento de la población campesina hacia los centros urbanos, que se vieron repentinamente repletos de nuevas colonias y barrios, aumentó la delincuencia juvenil callejera, el empleo informal, la prostitución juvenil y el crimen organizado. Particularmente, las bandas de narcotraficantes reclutaron a toda esa juventud desplazada para sus negocios ilegales.

La migración se convirtió a partir de entonces en un fenómeno masivo. Hija del neoliberalismo, la migración se nutrió de todas las secuelas del Mitch. En el marco de una creciente desigualdad, de la concentración de riquezas y recursos en menos manos, de la presencia masiva de armas en manos de civiles, especialmente sectores juveniles al servicio de las bandas criminales organizadas, Honduras acabaría siendo lo que es hoy: uno de los países más violentos del planeta.

FRONTERAS LIBRES AL COMERCIO, CERRADAS A LAS PERSONAS

La propuesta de los TLC no nació de las necesidades hondureñas. Vino del Norte, de la presión de las transnacionales de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Fueron tratados de “libre” comercio entre gigantes y enanos, entre fuertes y débiles. Fueron la fuerza de los fuertes aprovechándose de la debilidad de los débiles. La relación asimétrica fue total.

La publicidad que a los TLC hicieron los neoliberales no pudo ser más cínica: Al garífuna vendedor de casabe, su tortilla de harina de yuca, le dijeron que tendría las puertas abiertas para comerciarla en Estados Unidos y a la vendedora de baleadas, la típica comida de tortilla de trigo con frijoles y queso, le anunciaron que tendría la oportunidad de venderlas en cualquier ciudad de Estados Unidos… Cínica y cruel fue la propaganda.

Los tratados convirtieron a Honduras en territorio de libre circulación de los productos de Estados Unidos y Canadá, que no pagaban impuestos ni aranceles ni aduanajes. Nos dijeron que el libre comercio abría nuestro país al progreso. Así ingresaron las franquicias de las comidas rápidas, que desde que se aprobó el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá, México y Centroamérica, en 2004, no pagan ningún impuesto en Honduras. Así llegaron de Estados Unidos maíz y frijoles, vendidos a un precio mucho más bajo que aquel al que lo podía vender el pequeño productor hondureño, porque la producción agrícola está subsidiada en Estados Unidos, mientras que el pequeño productor hondureño de maíz o de frijol no tiene ningún otro incentivo que sus propios recursos.

Con esta competencia desigual e injusta iniciaron los Tratados de Libre Comercio. Los productos y el capital extranjero entraron de lleno en la economía del país, tanto en la producción del campo, como en la de las ciudades. El garífuna no pudo vender su casabe en Nueva York, pero las franquicias de comidas rápidas desplazaron el casabe de los garífunas de las ciudades hondureñas. La señora de las baleadas no pudo venderlas en Los Ángeles, pero sigue pagando impuestos por su venta callejera, mientras las comidas rápidas venden sus productos sin pagar nada.

Una consecuencia dramática de los TLC fue la agonía de la mediana, pequeña y microempresa, el sector con mayor capacidad de generar empleos. Esto condenó a decenas de miles de personas al desempleo, engrosando aún más la migración. Mientras más se abrían las fronteras a los productos de los países ricos, más se cerraban las fronteras del Norte al “derrame” de nuestros migrantes.

Cuantas más facilidades tienen las transnacionales para invertir en Honduras y explotar nuestros recursos naturales, menos ventajas para competir tienen las medianas y pequeñas empresas nacionales, y más se discrimina a quienes deciden emigrar a Estados Unidos. Cuantas más facilidades ofrece la élite empresarial y política hondureña al capital transnacional, peor trata a sus connacionales y más los abandona a su suerte.

Las leyes migratorias de Estados Unidos se endurecieron justamente a partir de la aprobación de los TLC, pero ni la dureza de las leyes ni el aumento de la seguridad en la frontera entre México y Estados Unidos detuvo la migración. Lo único que ocurrió es que se volvió más peligrosa, a veces trágica.

La historia de la migración en la última década está vinculada a los TLC. Cuanto más libres ingresan los productos extranjeros a Honduras, más difícil y duro es el ingreso de los migrantes a territorio estadounidense y más dura se torna la legislación de Estados Unidos para los inmigrantes hondureños.

EL GOLPE DE ESTADO

A partir de enero de 2006 los neoliberales vieron amenazados sus planes, intereses y privilegios con las tibias propuestas populistas e izquierdizantes de la administración de Manuel Zelaya. Todas las cifras dan cuenta de que a partir del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 las fronteras hondureñas vieron un “derrame” de migrantes que buscaban salir del país en cantidades como no se veían desde los meses que siguieron al huracán Mitch.

El sólido oligopolio construido por los neoliberales en varias décadas de control de la economía no podía ser puesto en cuestión. Zelaya lo hizo. Fue una afrenta imperdonable. En lugar de hacerse “neoliberal”, Zelaya se deslizó hacia el populismo y a una especie sui generis de socialdemocracia en un país con férreo control de la extrema derecha política, ideológica y económica. Fue tomando decisiones que confrontaban a la oligarquía neoliberal, sin tener todas las condiciones internas a su favor. Externamente, solo contaba con el respaldo del ALBA. El golpe de Estado era inevitable.

Después del golpe, los neoliberales retomaron con pasión las riendas del Estado y el control de la economía. Pero no pudieron controlar la inestabilidad que se destapó, con más crudeza que en tiempos del Mitch diez años antes. Las instituciones del Estado colapsaron, los tejidos sociales, políticos y económicos quedaron en harapos, la ley de los fuertes se impuso, los derechos humanos se vieron totalmente vulnerados y la polarización rompió con todas las condiciones para generar confianza en propuestas y en soluciones. El país se embarcó en un deterioro sin fin. Hasta hoy.

Los neoliberales aprobaron todas las leyes que quisieron, incluso para defenderse de la oposición. La migración se convirtió en la única válvula de escape para los mayoritarios sectores empobrecidos. Fue el único camino posible para no hundirse en la desesperación, la miseria y la depresión. Un joven migrante lo dijo así a un voluntario de la Red Jesuita para Migrantes en la casa de acogida en Tierra Blanca, Veracruz, México: “Me vine de Honduras y no quiero saber nada, no quiero regresar nunca. Prefiero morirme en el trayecto que volver a que me maten como perro”.

LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD DE LOS POLÍTICOS

La Primera Dama de la República y su corte de Casa Presidencial se manifiesta compungida ante los niños retenidos en albergues en la frontera de Estados Unidos y ante los que han sido deportados por orden del gobierno de Obama, una orden respaldada por el Presidente Juan Orlando Hernández. En la reunión que los tres presidentes centroamericanos tuvieron a finales de julio con Obama, lamentaron que se haya llegado a este extremo. Obama reconoció que sólo atacando las raíces de la desigualdad y la violencia se podía contrarrestar la migración. Pero en concreto, la reunión tuvo el exclusivo objetivo de dejar muy bien advertidos a los tres presidentes que nadie detendrá la deportación de los niños. Dos meses atrás, el Presidente Juan Orlando Hernández había despotricado en contra de la política del gobierno de Estados Unidos por meterse en los asuntos internos de Honduras, a propósito de las presiones del Norte para acelerar la extradición de famosos narcotraficantes. En Washington, Hernández no sólo aceptó la decisión del gobierno de Estados Unidos de deportar a los niños, sino que se comprometió a garantizar que esa política se cumpla a rajatabla.

Juan Orlando Hernández llegó a la Presidencia de la República con la comprobada compra masiva de votos. De acuerdo a una investigación realizada en diciembre de 2013, publicada ahora en julio por el Centro de Documentación de Honduras, CEDOH, que dirige el analista y político Víctor Meza, el 10.2% de los encuestados dijo haber vendido su voto y el 49% dijo haber sido testigo de la compra de votos en sus comunidades o centros de votación. El 18% de quienes votaron por Juan Orlando Hernández dijo haber vendido su voto. Existen datos comprobados del uso del programa asistencialista llamado “Bono diez mil” para comprar votos. También los hay de la compra de los delegados de otros partidos en las mesas electorales.

¿Qué explica el afán de Juan Orlando Hernández por ser Presidente de una Honduras en harapos? Justamente eso. En una sociedad y en un Estado en donde las reglas del juego están en manos de los más fuertes, un Presidente tiene muchas más posibilidades de actuar a su capricho. Tiene todas las condiciones para imponerse y estar mano a mano con quienes controlan la sociedad. En la Honduras de hoy un Presidente tiene muchas más posibilidades que los de otros países para actuar con impunidad, para que sus actos, por muy delincuenciales que sean, no dejen siquiera una huella.

De acuerdo a analistas políticos, la actual administración pública está conducida no ya por los sectores de la extrema derecha política e ideológica, sino por los sectores más comprometidos históricamente con la corrupción y la delincuencia. En el seno del actual gobierno se encuentran los personajes más sospechosos de llevar muchos años enredados en diversas redes criminales.

En la élite política que conduce este gobierno hay personas con responsabilidades en la administración del Estado desde hace treinta años. Fueron funcionarios públicos a inicios de los años 90, cuando se implementaron las medidas de ajuste neoliberal. Baste recordar que Hernández era el presidente del Congreso Nacional durante la legislatura en la que se aprobaron la Ley de Minería, el decreto de la Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDES) o Ciudades Modelo y en la que se hicieron centenares de concesiones de ríos, cuencas y otros recursos y territorios.

Varios de los actuales funcionarios públicos estuvieron al frente de entidades públicas y privadas que administraron fondos destinados a la reconstrucción después de la tragedia del Mitch. Muchos de ellos fueron diputados que ratificaron en 2004, durante la administración de Ricardo Maduro, el TLC de Centroamérica con Norteamérica. El actual jefe de bancada del Partido Nacional, Óscar Álvarez, fue ministro de Seguridad entre enero de 2003 y enero de 2006, cuando se impulsó una política de limpieza social contra la juventud de barrios y colonias marginales, en el marco de la entonces llamada política de “mano dura”, que dejó entre muchas otras matanzas callejeras, varias masacres en las cárceles hondureñas, siendo las dos más escandalosas el asesinato y quema de 69 privados de libertad en la granja penal de El Porvenir en La Ceiba (abril 2003) y el incendio del centro penal de San Pedro Sula (mayo 2004), en donde fueron asesinados y calcinados 107 privados de libertad.

HASTA LLEGAR A 500 MIGRANTES DIARIOS

En ambas masacres las víctimas fueron abrumadoramente jóvenes pertenecientes a maras o pandillas. Esas matanzas coincidieron en el tiempo con el inicio de la implementación del TLC, cuando se comenzaron a sentir con mayor fuerza los efectos de la tragedia dejada por el Mitch años antes, especialmente el desempleo, y cuando vivimos un aumento impresionante de la migración de jóvenes hacia Estados Unidos, también hacia España y Europa, nuevos destinos para nuestros migrantes.

Los centros especializados en el tema migratorio coinciden en que fue en esos años de represión, discriminación, estigmatización de la juventud marginal y desempleo galopante, cuando llegamos a la cifra de 500 migrantes que cruzaban a diario la frontera hondureña intentando internarse en territorio mexicano para llegar al Norte. Fueron los años del “derrame” de las remesas, ya no sólo en dinero, sino en otras expresiones, las vinculadas con la violencia, el consumismo y el individualismo. Fueron también los años de otras “remesas” dolorosas: migrantes retornados convertidos en mutilados o en cadáveres.

LÁSTIMA Y DESPRECIO: LADOS DE LA MISMA MONEDA

Los niños no comenzaron a migrar hace unos días. Lo de ahora raya con un boom publicitario. Los niños migrantes vienen de hace mucho. De acuerdo a datos de personas que trabajan con migrantes por donde pasa actualmente el tren llamado “la bestia”, al menos un 20% de quienes se encaraman en él y son asistidos en los albergues del camino, son muchachos entre 15 y 17 años.

La migración es un fenómeno que expresa no sólo la ausencia de oportunidades para una vida digna. Es también expresión de la discriminación y la exclusión con que la élite empresarial y política hondureña trata a los pobres. La migración forzada es resultado de la xenofobia, el racismo y la estigmatización con que la oligarquía hondureña mira a la inmensa mayoría de la sociedad.

La creciente marea de niños migrantes que van buscando a sus familiares es expresión extrema de ese desprecio. Los migrantes que huyen, por razones económicas o por la violencia, cargan con el desprecio de los sectores pudientes del país donde nacieron. El limosnerismo de la Primera Dama al recibir a los niños deportados revela ese desprecio. Así actuán: lástima y limosnas para los niños deportados y cárcel, abandono y soledad para los jóvenes y adultos deportados.

CORRESPONSAL DE ENVÍOEN HONDURAS.

Fuente: http://www.envio.org.ni/articulo/4875

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Radio Progreso/ Eric-SJ firman convenio de cooperación interinstitucional con la UNAH

May 12, 2014

Este lunes 12 de mayo se realizó la firma pública del Convenio de cooperación interinstitucional entre el ERIC-SJ/ Radio Progreso con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah).

El evento se desarrolló en las instalaciones del Palacio de los deportes de la máxima Casa de Estudios. El convenio fue firmado por la Rectora de la Unah, Julieta Castellanos y el director del Eric-Radio Progreso, Ismael Moreno, SJ.

Este convenio consiste en cooperaciones en materia de investigación científica, difusión en medios de comunicación, debates y foros de análisis de realidad y temáticas de derechos humanos y de construcción de ciudadanía.

“El Eric y Radio Progreso han cubierto el vacío que deja la ausencia de universidades jesuitas en el país. Ahora la Unah avanza en relaciones con instituciones jesuitas a través de este convenio y con esto, apoyar al ERIC-SJ y Radio Progreso en la construcción del país que entre sus aspiraciones está la lucha contra la impunidad y el funcionamiento de las instituciones estatales.

Lo importante no es lo que se firma sino con quién se firma. Esto significa el reconocimiento de que la Unah está en otro momento; en el que de fondo, se pretende construir una nueva ciudadanía y democracia”, dijo la rectora Julieta Castellanos en la firma de convenio de cooperación interinstitucional Unah, Eric y Radio Progreso.

Por su parte, el director del Eric- Radio Progreso, Ismael Moreno, manifestó su satisfacción por la firma de este convenio con la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

“Una sociedad rota gana con consensos como el que hoy firmamos. La dinamización de la Unah con la rectora Julieta Castellanos permite con este convenio un enorme compromiso y un momento extraordinario en nuestra historia. Si algo necesitamos en Honduras es establecer puentes y diálogos; con esto gana nuestra sociedad”, expresó el director del Eric-Radio Progreso, Ismael Moreno, SJ.

El convenio consiste en intercambios para investigaciones en derechos humanos, estado de derecho, institucionalidad. Abrir espacios para el debate y análisis de realidad así como un espacio radial de la Unah en Radio Progreso, y uno del Eric-sj una vez al mes para Utv. También contempla el intercambio noticioso en los medios de ambas instituciones y producción audiovisual.

Fuente: http://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/noticias/item/917-radio-progreso-eric-sj-firman-convenio-de-cooperaci%C3%B3n-interinstitucional-con-la-unah

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Honduras: Gangsters’ Paradise

Reagan Redux

by NICK ALEXANDROV

Nearly five years after the Inter-American Commission on Human Rights (IACHR) first called on the Honduran government to protect Carlos Mejía Orellana, the Radio Progreso marketing manager was found stabbed to death in his home on April 11. “The IACHR and its Office of the Special Rapporteur consider this a particularly serious crime given the precautionary measures granted,” the Commission stated, assuming Mejía really was being guarded. But since the 2009 coup, asking the Honduran state to defend journalists is as effective as entreating a spider to spare a web-ensnared fly.

The coup, which four School of the Americas (SOA) graduates oversaw, toppled elected president Manuel Zelaya, and was “a crime,” as even the military lawyer—another SOA alum—charged with giving the overthrow a veneer of legitimacy couldn’t deny. A pair of marred general elections followed. Journalist Michael Corcoran recognized widespread “state violence against dissidents” and “ballot irregularities” as hallmarks of the first, in November 2009, which Obama later hailed as the return of Honduran democracy. And there was little dispute that the subsequent contest, held last November, was equally flawed. The State Department, for example, admitted “inconsistencies” plagued the vote, the same charge Zelaya himself leveled and an echo of the SOA Watch delegation’s findings, which identified “numerous irregularities and problems during the elections and vote counting process[.]” But while grassroots and governmental observers described the election in similar terms, they drew dramatically different conclusions about its validity. Canadian activist Raul Burbano, for example, acknowledged that “corruption, fraud, violence, murder, and human rights violations” dominated the situation. For Secretary of State Kerry, “the election process was generally transparent, peaceful, and reflected the will of the Honduran people.”

Kerry, to be sure, was referring to the class of “worthy” Hondurans, whose will was indeed reflected in the contest. One might be “a policeman, a lumber magnate, an agro-industrialist, a congressman, a mayor, an owner of a national media outlet, a cattle rancher, a businessman, or a drug trafficker”—all belong to this sector, Radio Progreso director Rev. Ismael Moreno Coto, S.J., known as Padre Melo, points out, adding that these “worthy” Hondurans use the state as a tool to maintain, if not enhance, their power. The results for the rest of the population are what you’d expect. The government no longer pays many of its employees, for example; Peter J. Meyer’s Congressional Research Service report on “Honduran-U.S. Relations,” released last July, cites “misused government funds” and “weak tax collection” as two factors contributing to the current situation, a kind of wage slavery sans wages. Doctors, nurses and educators toil for free throughout the country, and the Center for Economic and Policy Research reported last fall that over 43% of Honduran workers labored full-time in 2012 without receiving the minimum wage. That same year, nearly half of the population was living in extreme poverty—the rate had dropped to 36% under Zelaya—and 13,000 inmates now crowd a prison system designed for 8,000. In San Pedro Sula, the second-largest city after Tegucigalpa, some 5,000 children try not to starve to death while living on the streets; this figure includes 3,000 girls, aged 12-17, who roam the roads as prostitutes.

Confronting this reality—asking fundamental questions, like whose interests dominant Honduran institutions serve—“means living with anxiety, insecurity, suspicion, distrust, demands, warnings, and threats. It also means having to come to grips with the idea of death,” Padre Melo emphasizes, explaining that a reporter in Honduras “only has to publish or disseminate some news that negatively affects the interests [of] a powerful person with money and influence…for the life of that news reporter to be endangered.” Melo was making these points in July 2012, well before Mejía’s recent murder, but when it was already obvious that open season had been declared on Honduran correspondents. It’s likely that “few observers could have foreseen the deluge of threats, attacks, and targeted killings that has swept through Honduras during the last five years,” PEN International noted in January, highlighting “the surge in violence directed against journalists following the ouster of President José Manuel Zelaya in June 2009.” A great deal “of the violence is produced by the state itself, perhaps most significantly by a corrupt police force,” and now over 32 Honduran journalists—the equivalent U.S. figure, as a percentage of the total population, would be well over 1,200—are dead.

These killings are part of a broader Honduran trend, namely what Reporters Without Borders calls “a murder rate comparable to that of a country at war—80 per 100,000 in a population of 7 million.” One crucial battlefield is the Bajo Aguán Valley, where at least 102 peasant farmers were killed between January 2010 and May 2013. The conflict there can be traced back to the ’90s, when a “paradigm promoted by the World Bank” spurred “a massive re-concentration of land in the Aguán into the hands of a few influential elites,” Tanya Kerssen writes in Grabbing Power, her excellent book. These land barons, particularly Dinant Corporation’s Miguel Facussé, thrived as “the Aguán cooperative sector was decimated,” some three-quarters of its land seized, Kerssen concludes. Campesinos, suddenly dispossessed, first sought legal recourse, which failed. They subsequently “protested and occupied disputed land,” Rights Action’s Annie Bird observes in an invaluable study (“Human Rights Violations Attributed to Military Forces in the Bajo Aguán Valley in Honduras,” February 2013), prompting government authorities to review the legitimacy of World Bank-promoted territorial transfer. But the June 2009 coup ended this appraisal, and since then Honduras’ 15th Battalion, Washington-aided “since at least 2008,” has “consistently been identified as initiating acts of violence against campesino movements,” with police forces and Dinant’s security guards getting in on the kills, Bird explains

After Brazil, Honduras is the most dangerous place on the planet for land-rights defenders, according to “Deadly Environment,” a new Global Witness investigation, which notes that “more and more ordinary people are finding themselves on the frontline of the battle to defend their environment from corporate or state abuse, and from unsustainable exploitation.” At least 908 worldwide died in this conflict from 2002-2013, and Washington’s “counterdrug” policies in the region have helped raise the stakes, Dr. Kendra McSweeney’s research suggests. “In Honduras, the level of large-scale deforestation per year more than quadrupled between 2007 and 2011, at the same time as cocaine movements in the country also showed a significant rise,” BBC correspondent Matt McGrath summarizes her findings. “Once you start fighting” the traffickers, McSweeney elaborates, “you scatter them into more remote locales and greater areas become impacted,” as smugglers clear forests to build airstrips and roads, and “worthy” Hondurans in, say, the palm oil and ranching sectors capitalize on booming drug profits.

“Today it’s the same” as it was in the 1980s, Honduran activist Bertha Oliva remarked a year ago, referring to the decade when “the presence of the U.S. in the country was extremely significant,” and “it was clear that political opponents were being eliminated.” Obama’s Honduras policy is Reagan’s redux, in other words. The thousands of child prostitutes and street children, the prisons teeming with inmates, the scores of slaughtered peasants and dozens of murdered journalists—all indicate the type of nation Washington helps build in a region where it’s free to operate unimpeded, revealing which “American values” really drive U.S. foreign policy.

Nick Alexandrov lives in Washington, DC.

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/04/25/honduras-gangsters-paradise/

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Honduras: crimen de Carlos Mejía es atentado a trabajo de Radio Progreso

Tegucigalpa. El responsable de mercadeo y ventas de Radio Progreso y miembro del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación, ERIC de la Compañía de Jesús en Honduras, Carlos Hilario Mejía Orellana, fue asesinado a puñaladas la noche del viernes 11 de abril en su casa de habitación en la colonia Suazo Córdova de la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro, al norte del país.

En conferencia de prensa el sacerdote jesuita, Ismael Moreno, expresó que el hecho sangriento es un golpe directo, no solamente a la vida de Carlos Mejía y su familia, sino que también al trabajo que realiza Radio Progreso y el ERIC.

“Esta acción criminal contra nuestro compañero de equipo Carlos Mejía Orellana es un golpe a nuestro trabajo, a nuestra institución y por lo tanto denunciamos este hecho, porque vulnera el trabajo de comunicación, vulnera el derecho que tenemos a la libertad de expresión y vulnera la vida de todos y cada uno de los miembros de nuestro equipo. Para nosotros es altamente sospechoso que este hecho criminal haya ocurrido justamente en las vísperas de semana santa, cuando todo mundo se retira a sus respectivas vacaciones especialmente los entes responsables de la justicia, y cuando también es mucho más fácil que los hechos lamentables como estos pasen a un segundo y tercer término, por lo tanto nosotros presentamos como altamente sospechoso que ocurra precisamente en estos días”, explicó el padre Moreno.

“Su asesinato es una muestra más del fracaso de las políticas de seguridad del Estado hondureño y de su falta de voluntad política para adoptar las medidas efectivas de protección establecidas por la CIDH. Frente a ello, exigimos una investigación seria y diligente que conlleve a la identificación, juzgamiento y sanción de todos los responsables de este crimen, sean actores materiales e intelectuales”, exigió Joaquín Mejía, también miembro del ERIC.

Con el fin de proteger la vida e integridad de Mejía Orellana la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había otorgado medidas cautelares el 2 de julio de 2009, el 26 de abril de 2010, el 03 de mayo de 2010, el 02 de junio de 2010 y el 27 de mayo de 2011. (Conexihon).

Fuente: http://www.ellibertador.hn/?q=article/honduras-crimen-de-carlos-mej%C3%ADa-es-atentado-trabajo-de-radio-progreso

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Matan a gerente de mercadeo de Radio Progreso quien gozaba de medidas cautelares

10:18

12

Abril
2014
El Progreso- De varias puñaladas en el tórax fue asesinado en su propia vivienda, el gerente de mercadeo de la estación de la Iglesia Católica Radio Progreso, Carlos Mejía Orellana (35), quien gozaba de medidas cautelares para proteger su vida, otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), denunció este sábado el sacerdote jesuita, Ismael Moreno, conocido como el padre Melo.

El sacerdote indicó que el hecho violento ocurrió en horas de la noche del viernes, en la ciudad del El Progreso, norte de Honduras, por lo que exigió que la muerte de Mejía Orellana no quede en la impunidad.

“Carlos era beneficiario de medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos desde 2009, y por lo tanto exigimos al Estado de Honduras a través de las instituciones correspondientes investigue los hechos y que este crimen no quede en la impunidad”, señaló el presbítero.

Sostuvo que Mejía Orellana era colaborador de la emisora católica en ese sector del país.

El padre Melo como es conocido en ese sector del país, señaló que “es importante que se esclarezca el asesinato de Mejía Moreno para el bien de los demás comunicadores sociales”.

Según el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, desde el 2003 a la fecha, la muerte violenta de 40 personas ligadas a los medios de comunicación entre periodistas, comunicadores sociales y propietarios.

Entre el 2010 y el 2013 se contabilizó el mayor número de muertes violentas al totalizar 33 periodistas y comunicadores sociales asesinados, que representan el 82.5 por ciento del total de muertes reportadas desde 2003.

El estudio de los casos arroja que 36 comunicadores sociales, que representan el 90 por ciento, fueron ultimados con arma de fuego, uno con arma blanca, dos estrangulados y uno que se desconoce el tipo de arma que usaron para quitarle la vida.

Del total de muertos, 15 laboraban en estaciones de radio, 11 en televisión, cinco combinan su trabajo en radio y televisión, dos en el área de comunicación o de relaciones públicas, uno como reportero gráfico y editor de noticias y en seis casos no existen registros en dónde laboraban al momento de su muerte.

De acuerdo al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, entre el 2003 y el 2013, 11 de los 18 departamentos del país se han convertido en sitios inseguros para el ejercicio del periodismo en Honduras

De esta radiografía de la inseguridad para la prensa hondureña, Francisco Morazán reporta la muerte violenta con 14 periodistas y comunicadores sociales asesinados; Cortés con ocho; Atlántida con cuatro; Olancho con tres; El Paraíso con tres; Copán con dos y Colón, Santa Bárbara, Yoro, Lempira con y Choluteca con uno.

El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), fijó en 79.7 los homicidios por cada 100 mil habitantes durante el 2013, es decir 5.7 menos que los contabilizados en 2012.

Las ciudades de San Pedro Sula, Tegucigalpa y La Ceiba son las que más hechos violentos registran en este país centroamericano.

Fuente: http://www.proceso.hn/2014/04/12/Caliente/Matan.a.gerente/84947.html

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Medios comunitarios empoderan a pueblos indígenas y negros en Honduras

lunes, 20 de enero de 2014

Foto G. Trucchi | Opera Mundi
Nuevas emisoras privilegian participación de jóvenes y mujeres, desempeñando un trabajo educativo y cultural


Por Giorgio Trucchi | Opera Mundi (2º parte)

La normativa especial para medios comunitarios recientemente aprobada en Honduras, así como la creación de la AMCH (Asociación de Medios Comunitarios de Honduras) como estímulo para que organizaciones sociales y comunidades se animen a solicitar al Estado nuevas frecuencias o el reconocimiento de aquellas a través de las cuales ya transmiten en ‘forma libre’, son elementos que evidencian la creciente concientización de las y los hondureños sobre la importancia de la comunicación y el rompimiento del oligopolio informativo que existe en el país.

Lea 1º parte: Voces de la resistencia: frente popular para la democratización de la comunicación crece en Honduras

Un proceso iniciado ya hace varios años con el apoyo y el empeño determinante de las poblaciones indígenas y negras de Honduras, y continuado después del golpe de Estado de 2009, cuando quedó aún más evidente la capacidad de las grandes corporaciones de la información de crear “cercos mediáticos” y manipular la realidad que el pueblo hondureño estaba viviendo.
Radio Guarajambala y Radio La Voz Lenca AM y FM son tres emisoras comunitarias que operan bajo la coordinación y el financiamiento autogestionario del Copinh (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras). Creadas con mucho esfuerzo y coraje a inicio del nuevo siglo, estas radios tienen como objetivo principal el trabajo contrainformativo y de comunicación alternativa popular, empoderando la gente de temas como la defensa de los derechos humanos, de la tierra, de los recursos naturales y de los derechos de los pueblos indígenas.
“Su presencia en el territorio lenca ha sido fundamental para crear conciencia en la población sobre las grandes problemáticas que afectan su vida. Asimismo, ha permitido romper el cerco mediático impuesto por los medios corporativos de información, y aglutinar a varias comunidades para que defiendan sus recursos naturales ante la embestida del gran capital nacional y transnacional”, dijo Tomás Gómez, corresponsal de Radio Guarajambala, a Opera Mundi.
Las emisoras comunitarias del Copinh, cuyas frecuencias fueron reconocidas por el Estado en 2007, han privilegiado la participación de jóvenes y mujeres, desempeñando una labor educativa y cultural fundamental para las nuevas generaciones. “En nuestra programación no hay una mercantilización de la información. Queremos recorrer caminos de liberación, reivindicando nuestro derecho a luchar por nuestra cultura, nuestra identidad y cosmovisión, por la refundación de Honduras”, afirmó Gómez.
Por estar llevando adelante este trabajo de contrainformación y de concientización del pueblo lenca, así como promocionar innumerables campañas contra los megaproyectos hidroeléctricos y mineros, la Radio Guarajambala y Radio La Voz Lenca han sufrido varios ataques y atentados. “Con nuestro trabajo diario nos hemos enfrentado al poder político, económico y judicial, y por eso hemos sufrido repetidos cortes de energía eléctrica, amenazas y agresiones contra locutores y corresponsales, y daños severos a los transmisores y a los equipos”, recordó el joven corresponsal.
Sin embargo, la represión no ha podido parar el trabajo de las emisoras y el Copinh está solicitando 15 nuevas frecuencias para varias comunidades lencas que quieren impulsar su proyecto de radio comunitaria.
La Voz de Zacate Grande
Diez comunidades en la península de Zacate Grande, en la costa sur de Honduras, llevan más de once años luchando para que se les reconozca el derecho a vivir y trabajar en la tierra donde han permanecido por más de ochenta años. Según los miembros de la ADEPZA (Asociación por el Desarrollo de la Península de Zacate Grande), este derecho estaría en peligro a causa de la “insaciable voracidad del terrateniente Miguel Facussé Barjum”, cuyo nombre está ligado al sangriento conflicto agrario que afecta la zona del Bajo Aguán, al noreste del país.
El próximo 14 de abril, la radio comunitaria La Voz de Zacate Grande cumplirá 4 años de estar al aire. Durante ese tiempo, la emisora que involucra a un nutrido grupo de jóvenes se ha transformado en uno de los bastiones de la lucha de las comunidades en defensa de sus tierras, denunciando la presencia de guardias de seguridad, policías y militares, y la represión feroz desatada contra los miembros de la ADEPZA.
También ha sido caja de resonancia de las denuncias contra la criminalización y judicialización de la protesta social, que ha dejado un saldo de decenas de detenidos, encarcelados, golpeados y heridos. De acuerdo con información brindada por pobladores de Puerto Grande, comunidad donde funciona la radio, actualmente hay más de 90 personas acusadas de varios delitos y 45 han recibido amenazas de muerte.
“La radio ha jugado un papel fundamental en el rompimiento del cerco mediático impuesto por los terratenientes. Sabíamos que en las comunidades nadie se estaba dando cuenta de lo que estaba pasando y de cómo les estaban estafando. Fue a través de la radio que pudimos alertar a la población y aglutinar a más personas para dar la lucha contra el acaparamiento y la concentración de la tierra”, dijo Pedro Canales, presidente de la ADEPZA.
La Voz de Zacate Grande ha sido repetidamente militarizada y ha sufrido varios intentos de cierre y desalojo. En abril de 2011, los comisionados nacionales e internacionales de la Comisión de Verdad visitaron la comunidad de Puerto Grande. Durante la visita, ellos pudieron escuchar los testimonios de decenas de personas que sufren sistemáticas amenazas, acoso judicial y represión por parte de los cuerpos represivos del Estado, los órganos competentes para impartir justicia y los guardias privados de Facussé.
“Quiero señalar la importancia de que los jóvenes de la comunidad hayan organizado la radio La Voz de Zacate Grande, porque es un instrumento con el que pueden informar y formar la comunidad. Se trata de una lucha contra un sistema, contra un Estado que se organiza para proteger a unos pocos que pretenden ser dueños de todo. Es una situación que me indigna”, dijo en aquella ocasión la entonces magistrada salvadoreña Mirna Perla.
Cuatro años después, la radio está finalmente en víspera de tener su frecuencia reconocida por el Estado. “La persecución en contra de los jóvenes y de los dirigentes que luchamos por la tierra ha sido terrible. Yo mismo he sufrido varios atentados con disparos, sabotearon mi vehículo y me amenazaron. En este sentido, si bien consideramos como muy positiva la decisión de la CONATEL (Comisión Nacional de Telecomunicaciones) de aprobar una normativa especial para medios comunitarios, no podemos olvidar lo que nos ha tocado vivir y lamentamos que no lo haya hecho antes”, concluyó Canales.
Movimiento social y popular
Según el padre Ismael Moreno (Melo), director de Radio Progreso, cualquier proyecto del movimiento social y popular en Honduras “tiene que incorporar una estrategia para romper el cerco mediático y la concentración de los medios de comunicación”, y también para “construir articulaciones, tanto a nivel interno como a nivel nacional e internacional”.
En este sentido, una estrategia de comunicación en redes y la apropiación de las nuevas tecnologías son imprescindibles para cualquier propuesta que pretenda configurarse como una alternativa del modelo existente. “Me parece fundamental que, en esta coyuntura, las radios comunitarias puedan apropiarse de un poder tan importante como son las frecuencias, convirtiéndolas en parte de su estrategia de lucha”, aseveró Moreno.
Carlos Enamorado, coordinador de la AMCH y directivo de la Fundación Simiente, reforzó esta tesis, describiendo la experiencia peculiar de Radio Revelación. La radio nació en el marco de un proyecto dirigido a fomentar la participación de los jóvenes de la zona rural del municipio de Curarén, en la zona central del país. Motivados por el ejemplo de la vecina radio La Voz de Zacate Grande, diez jóvenes comenzaron a realizar un diagnóstico de comunicación de la zona y en el 2010 decidieron montar su propia radio, aglutinando a un número creciente de coetáneos.
“Actualmente, Radio Revelación tiene a unos 150 jóvenes organizados en colectivos de trabajo, que llevan adelante una estrategia importantísima de desarrollo local y defensa del territorio, en uno de los municipios más empobrecidos del departamento de Francisco Morazán”, explicó Enamorado a Opera Mundi.
Para el desarrollo y el sostenimiento del proyecto, en cuanto a capacitación y formación de los jóvenes y equipamiento de la radio, ha sido fundamental el apoyo, entre otros, de la Fundación Simiente, una organización que trabaja con casi 400 mujeres campesinas, cuyos hijos se han involucrado y están administrando la emisora comunitaria, de Radio Progreso, Alter Eco (Alternativas en Comunicación) y Oxfam Internacional.
El permiso de operación entregado por la alcaldía municipal permitió, desde un inicio, frenar cualquier intento de hostigamiento de parte de la autoridad de telecomunicaciones. “La radio ha contribuido a frenar la fuga de jóvenes hacia los Estados Unidos, a transformar los procesos sociales y los patrones culturales, a hablar abierta y públicamente de temas que otros medios callan, informando y sensibilizando la población sobre violencia de género, sexualidad, defensa del territorio y los recursos naturales”, afirmó Enamorado.
Un tema que atañe a toda la comunidad es el de la explotación minera. “Los jóvenes se han informado, han visitado otras experiencias de resistencia contra la minería a cielo abierto, han realizado seminarios y han ido fortaleciéndose en sus conocimientos para poder contrarrestar el proyecto minero que se pretende implementar en la zona”, dijo el directivo de Fundación Simiente.

El reconocimiento, en agosto pasado, de la frecuencia de Radio Revelación ha ido potenciando el trabajo de los jóvenes. “Lo que hemos logrado en estos meses no sólo ha dado más impulso a esta experiencia, sino que está fortaleciendo todo el movimiento de radios comunitarias y es el inicio de un proceso mucho más amplio, que apunta a crear una nueva Ley de Medios que democratice más las comunicaciones en el país”, dijo Enamorado.
Según él, la nueva normativa representa, al mismo tiempo, una oportunidad y un gran desafío para las organizaciones y las comunidades. “Esperamos que aprovechen de esta coyuntura. Desde la AMCH vamos a seguir promoviendo un sistema de medios de comunicación alternativos entrelazados y encadenados nacionalmente, para así lograr mayor incidencia en la población”, concluyó.
Fuente original: Opera Mundi (portugués)

Pubblicato da a 10:30

Fuente: http://nicaraguaymasespanol.blogspot.ch/2014/01/medios-comunitarios-empoderan-pueblos.html

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5 Factores que contribuyen a la violencia en Honduras
por Elizabeth Perkins, APP Equipo Honduras

En Octubre Witness for Peace New England invitó a Padre Ismael Moreno Coto (Padre Melo) para hacer una gira educativa en la región de Nueva Inglaterra. Padre Melo es un sacerdote Jesuita y defensor de los derechos humanos en Honduras. Padre Melo habló con una variedad de personas por todo Rhode Island, Massachusetts, y New Hampshire sobre el asunto de las cifras altas de violencia en su país. 20 personas son asesinadas diariamente en este país pequeño que es el tamaño del estado de Tennessee. Padre Melo articulo 5 factores que ayudan a explicar porque Honduras es el país más violento del mundo entero.
Padre Melo con miembra del Equipo Internacional APP Elizabeth Perkins en Boston College.
1. Las armas. Honduras el país más armado de todo Centroamérica. 
Cuando firmaron los acuerdos de paz en los años 90 en Guatemala, El Salvador, y Nicaragua, un punto de los acuerdos fue que las guerrillas quemaran sus armas. La mayoría de las armas no fueron quemadas pero vendidas a los oficiales del ejército hondureño que luego comenzó a traficarlas. Estas armas se vendieron a narcotraficantes, a empresarios y terratenientes para sus fuerzas privadas y a líderes de las pandillas que en ese momento comenzaban a crecer y fortalecerse.
2. Narcotráfico. Según un informe del Departamento de Estado de este año, 80% de la cocaína destinada por los EEUU pasa por Centroamérica. 87% de los embarques de dogas aterrizan en Honduras. Como resultado, narcotraficantes tienen un poder enorme en el país, con mucha influencia en cada aspecto de la vida hondureña. 
Por ejemplo, el narcotráfico es el empleador más grande del país. Hay pueblos enteros con infraestructura construida y mantenida por grupos de narcotráfico. Algunos residentes hasta prefieren vivir en estas regiones de narcotráfico porque no hay delincuencia común. Cuando ocurre violencia se resuelve a balazos. En la década de los 60 cuando jefes colombianos del narcotráfico empezaron a traficar, sus primeros aliados fueron oficiales del ejército hondureño. Después de que la administración de Bush exigió más control en las costas y fronteras en los años 90, fue mucho más difícil que los embarques llegaran directamente a los EEUU. Narcotraficantes tuvieron que cambiar su estrategia. Se aprovecharon de sus aliados en Honduras y empezaron a utilizar las costas hondureñas para trasladar las drogas más al norte por mar o aire y luego pasarlas de allí a Guatemala o El Salvador, y luego a México para llegar a los Estados Unidos.
3. Debilidad institucional del estado. En el transcurso de 3 años, 32 periodistas han sido asesinadxs en Honduras. 
En capacidad de director de Radio Progeso y ERIC-SJ, Padre Melo junto con su equipo tiene que tomar decisiones difíciles sobre lo que pueden y no pueden publicar para mantener la seguridad de sus periodistas. Actores del estado (policía, jueces, fiscales, oficiales del ejército, alcaldes, por ejemplo) tienen pocas opciones frente el enorme poder del narcotráfico. ¿Cuáles son las opciones de un juez que tiene todas las pruebas para condenar a un narcotraficante? Si le llevan a un juicio y le condenan, el próximo día ese juez le encuentran muertx. Esto ocurre en Honduras con frecuencia. ¿Entonces cuáles son sus opciones? O salir del país, o resunsiar su puesto, o ser cómplice del narcotraficante. Es igual para otrxs funcionarixs públicxs. Muchxs abogadxs han sido asesinadxs en Honduras. Periodistas se auto-censuran y evitan publicar noticias que se tratan del narcotráfico porque el solo hacerlo se condenarán a la muerte.
4. Desigualdad socio-económico. En Honduras hay una distribución sumamente desigual de riqueza y recursos. 0.004% de la población tiene la mayoría de los recursos y la riqueza y siguen enriqueciéndose. 
En 2012 hubo 205 individuos con un capital promedio de $132 millones de dólares. En 2013 ese número subió a 215 personas cada una con una fortuna de $139 millones de dólares. A la par, de 4 millones habitantes (aproximadamente la mitad de la población) que están económicamente activa, 2 millones son desempleadxs, la mayoría siendo menores de 30 años. Solo el 5% del presupuesto nacional es destinado a los sectores rurales. Lxs jóvenes que se crían en el campo por lo general salen a buscar trabajo en sectores urbanos. Van buscando empleos en estos sectores urbanos donde el desempleo prevalece. No encuentran trabajo y luego: ¿cuáles son sus opciones? Migrar.
500 hondureñxs salen del país diariamente con la meta de llegar a los EEUU. De esos 500, 420 regresan — no llegan a la frontera, 20 son mutiladxs y 5 como cadáveres. Esos que logran cruzar la frontera (actualmente hay alrededor de un millón de hondureñxs que viven fuera del país) empiezan a mandar remesas, convirtiéndose en la fuente de ingreso principal de Honduras. Las familias de migrantes reciben ese dinero directamente. Con eso compran comida en el supermercado, materiales de construcción para sus casas, cuadernos y libros para sus hijos. Sin embargo, lxs dueñxs de las tiendas y fábricas que contribuyen a la economía son los mismos 215 personas. Si una familia pone su dinero en el banco, el banco no lo va a prestar a lxs pobres, sino a esas 215 personas. Lxs que no migran buscan trabajo donde puedan. Muchas veces se meten a la delincuencia común o pandillas, crimen organizado (por ejemplo grupos de sicarios que se está haciendo muy común en Honduras) o el narcotráfico.
5. El gobierno de los Estados Unidos. Los EE.UU sigue tratando de comprender a Honduras desde la perspectiva de sus propios intereses de seguridad y militarización del país. Eso significa que no toma en cuenta los deseos e intereses de Honduras. 
Cuando Padre Melo estuvo en Washington, D.C. hace dos años, un alto funcionario del Departamento de Estado le dijo que los EE.UU. está comprometido a asegurarse que no suceda otro golpe de estado en Honduras. Para prevenir eso, explicó, que los EE.UU. se enfocarán en la profesionalización del ejército hondureño y la policía. Así como hicieron en Colombia. Le informaron a Padre Melo que el gobierno estadounidense destina un presupuesto no pública de $3,000 millones de dólares para este fin.
Los actores internos del estado con quienes trabajan el gobierno estadounidense son los mismos aliados que tuvo en la década de los 80. Son los mismos oficiales del ejército y empresarios que se alían con narcotraficantes y que siguen haciéndolo. ¿Los EE.UU. sabe que sus aliados están comprometidos al narcotráfico? ¿Que las mismas personas con quien trabajan en su lucha contra las drogas, también trabajan con narcotraficantes? Con la cantidad de información que tienen a su disposición, asumimos que sí. A lo mejor, los EE.UU. no sabe como encontrar nuevos aliados en Honduras. ¿Peor aún? La lucha contra el narcotráfico (“la guerra contra las drogas”) realmente no se trata de drogas. Si fuera así, lógicamente pondrían el mismo esfuerzo en disminuir la demanda en casa (la mayoría de la cocaína en el mundo se consume en los EE.UU) para disminuir la oferta. Lógicamente, mientras hay demanda y ganancia, existirá una oferta para satisfacer la demanda. ¿Entonces que más pueden ser los motivos detrás de esta lucha contra el narcotráfico y esta estrategia militar? Honduras tiene un lugar estratégico en Latinoamérica. Está en el Caribe, ubicado en el centro de Centroamérica y al norte de Sudamérica.
¿Entonces, enfrentando esta situación, cual es el camino? La respuesta de Padre Melo es la comunidad organizada. Lxs hondureñxs han unido tras movimientos – de diversidad sexual, campesinos, indígenas y étnicas y movimientos juveniles. Todos son grupos que comparten metas y se unen en solidaridad no solo para denunciar abusos de derechos humanos y demandar una transformación, pero también para promover una realidad alternativa en Honduras. Una realidad que no promueve la ley de lxs fuertes sino que una realidad en la cual los derechos humanos y los deseos del pueblo son respetados.
Padre Melo con estudiantes de Brigdewater State University.

¿Y nosotrxs en EE.UU.? Hay que apoyar a estos movimientos en Honduras por demandar que el gobierno estadounidense deja de mandar fondos al ejército y policía hondureña. Mediante el envió de fondos a estas instituciones, el gobierno de EE.UU. solo aumenta la violencia en este país. Les sigue mandando dinero a sus aliados que son los mismos aliados de los narcotraficantes. Lxs estadounidenses pueden influir a la transformación, escribiéndoles a sus representantes en el Congreso y difundiendo la información de cómo se utiliza sus impuestos en Honduras. ¿Imagínese que puede hacer $3,000 millones de dólares si estuviera destinado a la educación, la salud y recreación en vez de la policía y el ejército? Es cuestión de prevenir la violencia por medio de la creación de oportunidades y mejoramiento de la calidad de vida en vez de luchar con la violencia con más violencia.

 

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Honduras: Movimiento social y popular llama a una Constituyente

Escrito por Redacción en Mar, 11/05/2013 – 07:20

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Siguatepeque, Comayagua (Conexihon).- Más de 50 organizaciones populares del movimiento social hondureño, entre campesinos, indígenas, negros, jóvenes, artistas, de la diversidad sexual llamaron este fin de semana a autoconvocarse para conformar una nueva Asamblea Nacional Constituyente “originaria, popular e incluyente”, a pocos días de celebrarse las elecciones generales en Honduras.
Como parte de un proceso de integración de las organizaciones, más de 500 participantes se dieron cita este fin de semana en la ciudad de Siguatepeque, Comayagua (región central), donde se abordaron entre temas como la unidad, la situación económica y política, el extractivismo y buenas prácticas de activismo solidario entre otros. Para el director del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ), padre Ismael Moreno, “la necesidad de unidad en un momento como el que vive en Honduras es evidente”. “En sí misma la unidad cuando tenemos elementos comunes es una enorme ganancia, pero además porque cada vez más los poderes en contra de las personas más humildes en Honduras son cada vez mucho más fuertes y concentran más poder, riqueza y recursos en sus manos”.
El Padre “Melo” como se le conoce asegura además que “los sectores sociales no pueden quedar más dispersos, porque cada quien está haciendo cosas muy buenas, desde sus propias capacidades, pero lo que alguien hace en el Aguán es muy similar a lo que se hace en el Valle de Sula, o lo que se hace en Tegucigalpa es muy parecido a lo de San Pedro Sula, pero cada quien en lo suyo, por lo que vivimos una lógica de ensimismamiento, o bien de bastedad. Por esto la articulación fortalece nuestras propuestas y nos lleva a ser más fuertes, delante de los fuertes y a que nuestra propuesta pueda ir avanzando”.
El religioso asegura que pese a la polarización de la sociedad hondureña, es importante “politizar” en la luchas comunes, “debemos convertir la partidización en una esfera y dejar abierta la lucha popular política para debatir de los temas como la tierra, el agua, la lucha por defender nuestros bienes y con ello definir una propuesta común del movimiento popular”. “Espero que este Encuentro sea el primer paso para alcanzar una propuesta unitaria”, insistió.
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Berta Cáceres: quieren presentar como normal la criminalización
“Vivimos un momento muy importante es darnos fuerzas, sumarnos, integrarnos pues una de las cosas que más pretenden los grupos de poder es aislarnos totalmente, que seamos todos y todas las luchadores y luchadoras muertos políticos, por eso los movimientos sociales estamos llamados a desafiar el poder y desafiar lo impuesto”, consideró Berta Cáceres, la Coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH).
De acuerdo con Cáceres “quieren presentar como normal la criminalización de la que son objeto los movimientos sociales, por lo que no se puede aceptar la señalización de la lucha legítima del pueblo hondureño, de los grupos indígenas, de las mujeres, barriales, feministas o la resistencia en general, los artistas, el mercado, las comunidades o las calles, los movimientos ecuménicos, los medios de comunicación. No podemos permitir que criminalicen los movimientos, como si el derecho a luchar por la vida, los territorios, el agua y nuestros hábitat sea un crimen”.
La dirigente Lenca, quien enfrentará este miércoles una nueva Audiencia de Conciliación en el Juzgado 1ro. de Letras de Santa Barbará, explicó que, “partiendo de la realidad cruda que viven los movimientos sociales, sentimos la necesidad de juntarnos, para hacer avanzar hacia un proceso liberador que eche para atrás todas estas estrategias de opresión”.
A su criterio se debe “definir claramente la articulación para el movimiento social a nivel nacional, afinar la estrategia concreta para la solidaridad como mecanismo a nivel nacional e internacional, definición constante del análisis del contexto y el establecimiento de mecanismos para parar la represión y el terrorismo de Estado, sin dejar de un lado el fortalecimiento de esa resistencia, porque no hemos parado”.
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Enfrentamos un proyecto de muerte: Miriam Miranda
En el mismo sentido se pronunció Miriam Miranda, presidenta de la Organización Fraternal Negra Hondureña, (OFRANEH), para quien en Honduras “estamos enfrentando un proyecto de muerte, un proyecto neoliberal, un modelo de vida que nos está llevando al borde, pues las organizaciones y los movimientos sociales han estado cada día más dispersos, cada uno en su agenda, sin darnos cuenta de que la suma de las agendas es la que nos puede hacer salir adelante, porque podemos compartir capacidades y espacios, lo que serviría para fortalecer las luchas emancipatorias, de liberación”.
De acuerdo con Miranda, esta articulación permitiría además crear un “nuevo modelo de lucha en el que todos quepamos, con el que puedan vivir todos y todas”, en ese sentido subrayó que “el tema de la unidad es importante, especialmente después del fraccionamiento que se vivió con el golpe de Estado del 2009. La dirigente garífuna también instó a “fortalecer la lucha y el trabajo como nuevos sujetos y sujetas políticas”.
“Esperamos fortalecer algunas bases para articular el movimiento social, -expresó-, viendo a futuro como una alianza que nos permita fortalecer ese tejido y la acumulación de fuerzas desde las bases, el pueblo y las comunidades”. Finalmente el encuentro culminó el domingo con la firma de una declaratoria del movimiento.

 



Declaración de la Plataforma del movimiento social y popular de Honduras

Los días 2 y 3 de noviembre del 2013, 58 organizaciones indígenas, negras, campesinas, ambientalistas, estudiantiles, artísticas, feministas, de la diversidad sexual, de pobladoras y pobladores, políticas, juveniles, internacionalistas y gremiales, con la participación de la articulación de movimientos sociales hacia el ALBA; nos auto convocamos para, desde nuestras sabidurías y poderes ancestrales, reflexionar y debatir sobre nuestras estrategias de lucha frente a la profundización del modelo de destrucción y despojo patriarcal, capitalista y neoliberal.
Con la dignidad y la fuerza de nuestros pueblos, declaramos: Que nos hemos constituido en una plataforma que aglutina los movimientos sociales y populares de Honduras, alrededor de los principios de unidad, solidaridad y de lucha por la vida. Siguiendo estos principios y en el ejercicio de nuestros derechos como ciudadanas y ciudadanos demandamos el respeto a la autonomía de nuestras organizaciones y comunidades por lo tanto, rechazamos y  denunciamos:
El proyecto militarista y represivo del gobierno y que el candidato oficialista a la presidencia de la Republica se ha dedicado a promover y a profundizar la violencia y pobreza,  impulsando desde el congreso nacional la aprobación de nuevas leyes, acciones ilegales encaminadas a terminar con la escaza  institucionalidad formal y la creación de nuevos cuerpos armados y  entrenados para intimidar y reprimir a dirigentes,  luchadores-luchadoras, comunidades y organizaciones populares en general.
La profundización del despojo y saqueo de los bienes comunes y recursos de nuestras comunidades, promovida por las grandes corporaciones nacionales y transnacionales coludidas con el gobierno, con el argumento de impulsar un desarrollo que desconocemos porque solo enriquece a unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría de la población, el incremento de las desigualdades sociales y el deterioro de la vida en el planeta.
La violencia generalizada que este modelo promueve y que pretende combatir con  medidas que solo generan más violencia. De manera especial rechazamos la violencia contra las mujeres que ha elevado dramáticamente la cifra de femicidios; contra  líderes y luchadores sociales, jóvenes, comunicadores sociales y compañeras y compañeros de la diversidad sexual, crímenes que permanecen en total impunidad.
El hostigamiento y la persecución en contra de defensoras y defensores de derechos humanos y la constante descalificación del trabajo que estas organizaciones realizan en defensa de la vida. Especialmente en contra de las defensoras Magdalena Morales y Berta Cáceres.
La precarización de la vida expresada en la eliminación de las mínimas condiciones y leyes de protección social que costo décadas de lucha al movimiento popular hondureño.
Las políticas neoliberales encaminadas a la privatización y mercantilización de la educación pública que significa cada vez un mayor número de jóvenes que quedan fuera del sistema educativo, violentando su derecho a una educación de calidad.
La impunidad que incentiva y genera una elevada corrupción que impide la inversión social y políticas públicas orientadas a la reducción de la pobreza y la desigualdad social
La demagogia que tradicionalmente hace un uso perverso de las necesidades de la población para promover campañas electorales vacías tendientes a mantener los privilegios de unos pocos que inclusive llegan a promover y ejecutar prácticas violentas en contra de quienes piensan diferente.
Promovemos y reafirmamos nuestro compromiso con:
Una Asamblea Nacional Constituyente, originaria, popular, incluyente y auto convocada, condición indispensable para la  refundación del país. La defensa de los derechos territoriales, culturales y espirituales de las comunidades y pueblos originarios. Derechos reconocidos en convenios internacionales firmados y ratificados por el Estado de Honduras (convenio 169 OIT, sobre todo en lo relacionado a la autonomía y el derecho a la consulta libre, previa e informada actualmente violentados por el Estado hondureño que actúa en favor del capital transnacional.
 La  denuncia de la persecución y criminalización de las luchadoras y luchadores y los movimientos sociales y populares a los que pertenecen. La construcción colectiva y unitaria del movimiento social y popular hondureño que trasciende la política formal en todas sus manifestaciones e intereses.  La búsqueda y construcción de un nuevo modelo económico alternativo al modelo neoliberal que en vez del lucro ya la competencia promueva la solidaridad, la cooperación  y el respeto a la vida y a la naturaleza.
El rescate de lo público y del Estado, para construir un nuevo Estado al servicio del ser humano, no del capital, laico y garante de los derechos fundamentales de los hondureños y hondureñas. Una verdadera Cultura de paz, construida desde el respeto a las diversidades de las personas y a las diferentes cosmovisiones de los pueblos que elimine las prácticas racistas, discriminatorias y sexistas.
La construcción de nuevos sujetas y sujetos políticos, proceso dirigido fundamentalmente a las y los jóvenes que hoy constituyen el 52% de la población hondureña. El derecho a contar con nuestros propios medios de comunicación comunitarios fundamentales para avanzar en la construcción de un proyecto de nación desde el movimiento social y popular hondureño.
El arte y la cultura popular como legítima expresión de los pueblos. Nuestra resistencia y la construcción de prácticas y formas de pensar anti-neoliberales, anti-capitalistas y anti-patriarcales. La solidaridad entre los pueblos del mundo como pilar fundamental para avanzar en nuestras luchas.
Siguatepeque, 3 de noviembre de 2013.

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Río Blanco

Septiembre 2013

Las comunidades lencas de Río Blanco hacen resistencia contra la compañía china SINOHYDRO, que quiere construir una represa en su río sagrado. Bajo un roble han enfrentado durante meses a los poderes económicos, políticos y armados. Ahora tendrán que enfrentar al Fiscal General recién electo, respaldado por los empresarios nacionales y socios de los empresarios extranjeros dedicados al extractivismo minero y a otros grandes negocios que afectan severamente a las comunidades.

Ismael Moreno

Las familias de la aldea de Río Blanco y de diez comunidades más, conocidas como las comunidades del Sector de Río Blanco, desperdigadas por las agrestes montañas del norte del departamento de Intibucá, en el occidente de Honduras, amanecieron el primero de abril de 2013 instaladas a la sombra de un árbol de roble.

Con machetes y garrotes en mano, las familias de estas once comunidades, a las que luego se unieron las de otros lugares vecinos, hasta sumar 28 comunidades, abrieron una enorme zanja de un lado a otro de la carretera que baja hasta el río Gualcarque, símbolo de vida, y cauce de leyendas y tradiciones que evocan encantos, promesas y amor.

Durante tiempos inmemoriales estas comunidades lencas han nacido, crecido, trabajado e invocado a sus dioses y a su Dios cristiano junto al arrullo de las límpidas y mágicas corrientes del río Gualcarque, que nace en las montañas occidentales de la cordillera de Puca o Palaca, en la legendaria comunidad indígena Yamaranguila, para después cruzar hondonadas y bajar al encuentro del río Ulúa, uniendo a los dos en un solo cauce, como cuando dos enamorados lencas se casan, para hacerse una sola corriente de vida. Ya unidos, bañan el valle de Sula y desembocan en el océano Atlántico, en el norte hondureño.

NUNCA LO IMAGINARON

Ninguno de quienes aquella mañana de abril tomaron la iniciativa de instalarse bajo el roble pudo imaginar que estarían en ese lugar durante varios meses. Nadie imaginó que esa lucha trascendería a todo el territorio nacional y tendría eco entre comunidades y organizaciones de solidaridad de muchos países del mundo. Menos aún pensaron que sus nombres serían maldecidos en oficinas de altos empresarios de Tegucigalpa y de San Pedro Sula y que andarían en boca de famosos que integran el exclusivo grupo FICOHSA, dueños de bancos, centros comerciales, supermercados, farmacias, medios de comunicación, equipos de fútbol, restaurantes de comidas rápidas, empresas de energía térmica, gasolineras. También en boca de la mayoría de diputados del Congreso Nacional, de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de la dirigencia de los partidos Liberal y Nacional. Incluso, en boca de los líderes de algunas de las egaiglesiasneopentecostales,
sin que faltara algún miembro de la más alta jerarquía de la iglesia católica.

Cuando iniciaron el tranque al pie del árbol de roble, no sabían que un día el Ministro de Ambiente afirmaría que esas comunidades no estaban reconocidas como comunidades lencas, y haciéndose eco de las voces de los empresarios de FICOHSA, diría también que eran manipuladas por Bertha Cáceres, por alguno que otro cura revoltoso y por gente mal informada de las ONG que se lucran apoyando a quienes hacen relajo en Honduras.

EL PODER DE LA LEJANA CHINA

Lo que jamás se pudieron imaginar fue que los nombres de sus comunidades y la gesta que iniciaron a la sombra de un roble habría de ganarse maldiciones en oficinas de la lejana China. Allí residen los propietarios de la empresa SINOHYDRO, la mayor del mundo en su género en construcción de represas hidroeléctricas. Junto a otras empresas, y con el respaldo de su gobierno, SINOHYDRO está acostumbrada a captar a gobiernos y empresas privadas de América Latina sin apenas encontrar oposición. Así viene ocurriendo incluso en la Venezuela chavista, en donde están metidos en el negocio del petróleo, en la agricultura y hasta en el negocio de las viviendas.

Algo similar parece estar ocurriendo en Nicaragua, en donde un único empresario chino ha logrado una concesión para la construcción de un Canal Interoceánico y otros ocho megaproyectos, con privilegios que convierten al gobierno de Daniel Ortega en más entreguista que el del Presidente Manuel Bonilla, quien hace más de un siglo entregó las mejores tierras hondureñas de la costa norte a las compañías bananeras de Estados Unidos. Con la diferencia que el de Bonilla fue claramente un gobierno de extrema derecha y así lo catalogamos sin tapujos, mientras que Daniel Ortega se dice izquierdista y le entrega Nicaragua a un empresario chino, sin vergüenza de proclamarse heredero de Sandino, el nacionalista General de Hombres Libres. Pero ésa es harina del costal de otros países…

LA IMPREVISTA
RESISTENCIA POPULAR

Volvamos a Honduras y a las comunidades lencas. Los empresarios chinos y sus aliados hondureños analizaron en sus estudios muchos de los inconvenientes que pudieran interrumpir sus negocios en zonas tan remotas de nuestro continente. Lo que no calcularon es que sus negocios se verían drásticamente boicoteados por unas gentes a las que ni por asomo se les ocurrió informar, muchos menos consultar, al momento de diseñar y firmar el contrato con el gobierno hondureño y en consorcio con el grupo FICOHSA.

Tampoco se les cruzó por la mente que cuando ya las comunidades cumplían 138 días de protesta y resistencia pacífica, Juan Barahona, dirigente popular curtido en las luchas sindicales, candidato a una de las tres Vicepresidencias de la República por el Partido Libertad y Refundación, siempre escéptico y distante de las luchas que no se originan en las organizaciones sindicales o en los espacios políticos de “clase”, haría un homenaje a la lucha de los indios e indias lencas en un pronunciamiento público del 14 de agosto.

INICIATIVA DE LAS COMUNIDADES

Bajo el árbol de roble y junto a la zanja excavada en la carretera, las familias lencas instalaron sus plásticos, sus tapescos para dormir, improvisaron sus hornillas para cocinar el nixtamal y los frijoles, celebrando la vida, compartiendo alegrías y también temores. Allí los encontré el primero de mayo, cuando me decidí a hacerles una primera visita. Para esa fecha, la lucha de las comunidades de Río Blanco era sólo un asunto de unas comunidades indígenas aisladas, a las que respaldaba el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, el COPINH, liderado por la infatigable dirigente Bertha Cáceres desde que esta organización popular e indígena nació en 1994.

Pero no fue el COPINH, ni Bertha, quienes iniciaron esta lucha de resistencia pacífica. Fueron las comunidades las que tomaron la iniciativa de apostarse bajo el roble y abrir la zanja para impedir la construcción de la represa. Varios de los dirigentes comunitarios, miembros del COPINH, avisaron
y pidieron solidaridad a su organización. Fue así como el COPINH asumióla iniciativa de las comunidades como expresión de sus luchas.

QUIÉNES
ESTÁN BAJO EL ROBLE

Entre las personas concentradas en el corte de la carretera vi a muchas mujeres, y a ancianos, a jóvenes, y a jovencitas. ¿Qué pretenden con la toma de esta carretera? les pregunté. Me contestaron que protegen su río y sus bienes de las amenazas del extraño, que no permitirán que se roben el río, que les ha dado vida y que ha sido fuente de su fe a lo largo de toda su historia. Su vida y su fe en Dios la viven en íntima relación con la Naturaleza, especialmente con sus bosques y sus ríos.

Las dirigentes y los dirigentes de estas comunidades no son altos, ni blancas. Sus nombres no han sonado jamás en las radios o han aparecido en los periódicos. No son líderes políticos ni gente con títulos académicos. Si alguien va al árbol de roble buscando a un connotado líder o a una mujer de trayectoria de lucha se equivocará. Bajo la sombra del roble todos los rostros se parecen: indios e indias lencas con las marcas de un hambre histórica, con la piel curtida por el sol o por el calor del fuego de la hornilla. Nadie se distingue por su apariencia. Toda la gente adulta es igual en tamaño, todos los niños son iguales por las ropas en harapos, los pies descalzos y ya encallecidos. Toda esta gente habla sencillo, en voz baja y con los ojos viendo la tierra. Hablan sin detenerse
y sin alzar nunca la voz, en una cabal armonía de voz suave y palabras firmes.

“TODOS ESTAMOS EN LO MISMO”

Adelaida Sánchez es una de estas voces. ¿Por qué te opones a la represa en el río Gualcarque? Sin levantar la vista y como hablando para la tierra me dice: “Esta represa hidroeléctrica no es desarrollo para nosotros. Ellos se están llevando nuestras riquezas y a nosotros nos dejan sin río y con más hambre”. Adelaida es flaca y pequeña, tiene cuatro hijos, no terminó la primaria. Con ésa su voz suave llegó unos días después de encontrarla hasta el Instituto San José de los jesuitas de El Progreso para compartir su experiencia con el alumnado urbano. Adelaida le contó a los alumnos que ella tuvo que trabajar desde muy pequeña, que su familia es muy pobre y cree en la lucha comunitaria.

Parte de su relato en las aulas: “Mi esposo se llama Martín Domínguez, trabaja en la tierra sembrando maíz, frijoles y otras cositas para comer. Desde que iniciamos la toma el uno
de abril nosotros nos vamos todos para la toma. El hecho de ser mujer no me afecta en la lucha, porque todos estamos en lo mismo. Cuando mi esposo no puede, yo puedo y a veces nos vamos los dos. A veces él va a trabajar al monte y yo me voy a la toma con mis hijas. En el lugar de la toma las mujeres, además de estar presentes, también hacemos la comida y los hombres halan la leña y el agua. Cocinamos lo que hay. Si sólo guineos y frijoles tenemos, eso comemos todos. A veces no tenemos nada, pues aguantamos”.

“ESTOS INDIOS…
¡SÓLO MATÁNDOLOS!”

Bajo el roble, una madre de familia me contó que su hija llegó apresurada a la casa, con los ojos rojos por el llanto, y sin casi decir palabras rebuscó todo lo que pudo de comida y ropa. “El pueblo lenca nos necesita mamá -le dijo- y tenemos que compartir aunque nos quedemos sin comer lo que nos gusta por unos días”.

Después de escuchar a muchas de las personas “atrincheras” bajo la sombra del roble, me convencí de las palabras que dijo un alto empresario de una de las compañías contra las cuales se alzaron en protesta las comunidades lencas: “Estos indios son distintos. Si no buscamos una medida extraordinaria, ellos podrán pasar aquí toda la vida. No son como otra gente de Honduras, a las que se les puede comprar con dinero o se les puede amenazar con la policía y el ejército. A estos indios solo matándolos los quitamos de en medio”.

¿ENERGÍA LIMPIA
EN MANOS SUCIAS?

Las comunidades lencas no se oponen a aprovechar el agua y los ríos para producir la energía que mejora la vida. Lo que no permiten es que sus ríos y todas sus aguas sean utilizadas por extraños sin contar con ellas o haciéndolo en contra de ellas. No aceptan que los marginen hasta incluso poner en riesgo su vida y sus tradiciones.

Un día cualquiera, sin saber de dónde venían ni con qué propósitos, aparecieron en el lugar técnicos, maquinarias, hombres con cascos en las cabezas, con muchos aparatos tecnológicos y comenzaron a trabajar en el río Gualcarque. Ninguno de los funcionarios de la empresa, tampoco del Estado, se acercó a las comunidades para informarles, mucho menos para preguntarles, si estaban de acuerdo con la construcción de una represa hidroeléctrica sobre “su” río.

Las comunidades indígenas se fueron informando por sí solas hasta saber que los constructores responden a empresas que combinan capital de unos cuantos empresarios nacionales con capital internacional, proveniente primordialmente de la República Popular China. Supieron que los empresarios nacionales son los mismos del núcleo que ha usado los proyectos de energía térmica, la energía sucia, para amasar grandes capitales y dañar el ambiente.

También superior que las nuevas inversiones para producir energía limpia están en esas mismas manos. El punto no es lo positivo del paso de la energía sucia a la energía limpia, sino que tanto una energía como la otra están en las manos sucias del capital sucio.

TENÍAN ORDEN DE DISPARAR

Las comunidades lencas impulsaron una estrategia de lucha que ha resultado muy exitosa. Comenzaron por su cuenta y riesgo. Pero no se quedaron ahí. Primero buscaron a COPINH, su organización, la que les representa en sus luchas y demandas. A través de COPINH buscaron la solidaridad de otras organizaciones e instancias fraternas, como los medios de comunicación comunitarios. Así fue como me buscaron. Me invitaron a celebrar una misa el primero de mayo. Después, el 20 de mayo, nos convocaron a varias organizaciones a una movilización que desde el roble marcharía hasta el campamento que la empresa constructora ha instalado a unos dos kilómetros.

Ese día, la carretera que conduce al roble estaba repleta de militares. En tres ocasiones fuimos detenidos por operativos. Los militares registraron el carro milímetro a milímetro y a quienes viajábamos nos apuntaron con ametralladoras. Llegamos al lugar entre vivas de las comunidades lencas. En la actividad participamos diversas organizaciones de la capital, de San Pedro Sula, de los topulanes, de Atlántida, de El Progreso, de Santa Bárbara. Éramos organizaciones eclesiales, feministas, sindicales, indígenas y observadores internacionales. Todo mundo desarmado. Nuestras armas eran las voces y las consignas. Cuando llegamos al campamento nos encontramos con decenas de militares, policías y guardias privados haciendo una muralla en defensa de las instalaciones.

El camino al campamento sólo es uno y está bordeado por acantilados. No hay escapatoria. Diez minutos después de habernos plantado frente al campamento volvimos nuestra mirada hacia atrás y divisamos varios convoyes repletos de soldados y policías. Quedamos atrapados entre dos fuegos.

Por mi cansancio, me quedé hacia el final de la manifestación. Me tocó estar cerca del jefe del operativo. Escuché cuando recibió una llamada que él respondió así: “Sí, mi mayor, aquí está la gente, pero no está armada, no creo que haya necesidad de seguir con el plan”. Pasaron minutos que me parecieron eternos. Diez minutos después, otra llamada: “Sí, mi mayor, dígame… No, no creo que haya necesidad. Están pacíficos y de un momento a otro se regresan…Sí, entiendo lo que me dice, pero no veo que haya necesidad de ir más allá con el plan porque no hay amenazas”. Era evidente: había orden de disparar. ¿Qué hacer? Me senté en el monte y encomendé a Dios a esas comunidades defensoras de la vida.

UNA MUJER QUE NO CABE
EN MOLDE ALGUNO

Los chinos y sus socios hondureños de FICOHSA se resisten a aceptar que la iniciativa de defensa del río Gualcarque tenga su origen en las comunidades y dirigentes comunitarios lencas. Sus investigaciones identificaron a tres dirigentes de COPINH y sobre ellos lanzaron los ataques: Bertha Cáceres, Tomás Gómez y Aureliano Molina. Los tres están en la mira del grupo FICOHSA y de los chinos con la complicidad del ejército, de la policía, de la guardia privada de la empresa y también de la fiscalía y de los jueces.

Más que los dos jóvenes, Bertha Cáceres es el objetivo. Ella simboliza en sí misma la tenaz resistencia de COPINH, la fuerza de las indias y la capacidad de resistencia de las mujeres. Bertha no cabe en ningún molde. Los rompe todos. No cupo en el molde patriarcal. Lo hizo añicos. No cupo en el molde de mujer tradicional. Lo mandó al carajo. No cabe en el molde de una organización popular: va más allá que el propio COPINH y que el molde de las organizaciones feministas. No cabe en el molde de un partido político. Nadie la ha logrado encasillar. Dice las cosas sin tapujos frente a quien sea. Más fuerte se vuelve cuando quien está enfrente es un político tradicional o un dirigente de la oligarquía o un oficial militar o de la policía.

Los empresarios hondureños y los chinos, en complicidad con todas las autoridades hondureñas, están convencidos que quitando de en medio a Bertha el asunto se puede resolver. Un error. En este caso, las comunidades lencas son más que el molde de Bertha, la que no cabe en molde alguno.

PRIMERA AUDIENCIA,
PRIMEROS MUERTOS

El 24 de mayo los militares detuvieron a Bertha Cáceres, y la acusaron de andar armada. La detuvieron al final de la tarde y la llevaron a la cárcel de Santa Bárbara, cabecera del departamento del mismo nombre, en el occidente hondureño. Amaneció en la cárcel el día 25. También apresaron a Tomás Gómez. La captura de Bertha se regó como pólvora y la cárcel amaneció rodeada de gente de todas partes del país. Tuvieron que soltarla, pero con la obligación de ir a una audiencia por delito de portación de armas el 13 de junio.

En la audiencia Bertha se presentó al juzgado acompañada por centenares de personas. Tuvieron que darle sobreseimiento provisional. Unos días después la Fiscalía volvió a la carga, retomando las acusaciones. Mientras, el roble se agitaba con la presencia de las comunidades, que convocaron a otra movilización para el 15 de julio con el mismo objetivo: protestar pacíficamente frente al campamento de la empresa constructora de la hidroeléctrica.

A diferencia de la movilización del 20 de mayo, en esta ocasión los soldados sí dispararon al miembro del Consejo Indígena y animador de fe, Tomás García. Su hijo resultó herido.
Y unos minutos después se descubrió el cadáver de otro joven con orificio de las balas que usan los sicarios al servicio de la empresa constructora, de acuerdo a los datos que Envío recogió de los pobladores de la zona.

RODEADOS DE SOLIDARIDAD

Después de este ataque, los tres dirigentes del COPINH en la mira de los empresarios fueron citados por la Fiscalía para una nueva audiencia el 14 de agosto, el mismo día que el dirigente Juan Barahona se decidió a darle un respaldo público a la lucha de las comunidades lencas. La audiencia sería en la ciudad de La Esperanza, cabecera del departamento de Intibucá. Los tres fueron acusados de atentar contra bienes y propiedad privados, actos terroristas y violación del orden público.

La audiencia resultó impactante, no tanto por lo que ocurrió dentro del juzgado, sino por la presencia masiva de personas que llegaron de todos los rincones del país, junto a representantes de la solidaridad internacional, entre los que destacó la ex-senadora colombiana Piedad Córdoba, quien viajó desde su país para manifestar su solidaridad con COPINH, con los tres acusados y con las comunidades lencas en resistencia.

Los abogados defensores de la empresa demandaron que a los acusados se les prohibiera salir del país, hacer acto de presencia en las comunidades lencas y hacer declaraciones públicas. Y que se les exigiera presentarse a firmar acta en el juzgado cada quince días. La jueza no tuvo más remedio que dejar sin lugar las demandas por evidenciar un atentado a las libertades individuales, estableciendo únicamente la obligación de la firma cada quince días.

Fueron citados a una segunda audiencia para el 12 de septiembre en el mismo juzgado. Lo que se avecina es acusarlos por el delito de homicidio, con el objetivo de quitar de en medio a Bertha Cáceres y a los dos dirigentes, identificados por los empresarios como los instigadores del levantamiento de las comunidades lencas.

LOS LENCAS SON PROFUNDAMENTE RELIGIOSOS

Las comunidades lencas son profundamente religiosas. Ponen su confianza en que Dios protegerá sus vidas de las amenazas de quienes tienen poder y traen a la comunidad propuestas extrañas a sus tradiciones y creencias.

Los principales dirigentes, hombres y mujeres, de este movimiento defensor de los ríos y de Naturaleza, son también animadores de las comunidades eclesiales insertas en la pastoral de la iglesia católica. Bajo la sombra del roble, muy pocas pertenencias tiene esta gente. Apenas un tapesco alzado con varas rústicas, plásticos, algunas cobijas para el frío de la noche, unos cuantos trastes para cocinar y comer.

No faltan la guitarra y ni los libros de cantos para animar las celebraciones religiosas. Nada los alegra tanto como la llegada de sacerdotes o religiosos que vengan a animar y a confirmar su fe en la lucha que emprenden por defender su río. Así lo experimenté cuando los visité por primera vez. Nada les ha dolido tanto como las críticas y los rechazos que han tenido de parte de algún sector de la jerarquía católica.

EN EL TEMPLO
DE AQUELLA LITURGIA

Todavía recuerdo la celebración del primero de mayo, realizada bajo un calor de angustia que agradecía más la sombra del roble. Ese día leyeron el pasaje del evangelio que relata cómo a Jesús lo rechazan sus paisanos en su comunidad de Nazaret por haber hablado palabras de sabiduría y haber realizado acciones milagrosas a favor de la gente excluida, a pesar de conocerlo como el hijo del carpintero. Jesús dice entonces aquella frase tan conocida: a un profeta lo desprecian en su patria y entre los suyos, porque nadie es profeta en su tierra.

Toda la celebración fue minuciosamente preparada por los animadores de las comunidades. Improvisaron una mesa con un mantel que en su momento debió ser blanco. Encima del mantel colocaron una vela encendida, un manojo de flores silvestres recién cortadas, un vaso con agua limpia y la Biblia en su edición latinoamericana. A la par de la mesa, un hombre con su guitarra, dos mujeres con el libro oficial de los cantos de la parroquia y el animador de la Palabra, listos a iniciar la liturgia.

Cuánto sobraban en aquella celebración las paredes, las campanas, los altares y el oro de las liturgias oficiales. No sólo sobraban, ni siquiera hacían falta. A nadie se le ocurrió siquiera que existían. Tampoco yo recordé que no estaba en un templo. Porque aquello era el templo. Aquellas comunidades eran la iglesia y el roble y el ardiente sol de la mañana eran templo vivo de Dios. No podía haber más encarnación de Dios que en aquella Naturaleza viva y en aquellas voces y rostros que celebraban a Dios bendiciendo la lucha de resistencia de un pueblo que defiende su libertad en medio de tantas calamidades.

NO HAY FRONTERA
ENTRE LA FE Y LA VIDA

Aquella mañana vi desaparecer la frontera entre la fe y la vida, entre el mundo religioso y el mundo profano, entre la oración y la acción por la justicia. Aquellas comunidades me enseñaban que la defensa de los bienes naturales es expresión de la fe en Dios y de la pertenencia a la Iglesia. Todos los debates sobre si hay manipulación, si la Iglesia debe o no meterse en asuntos ambientales o de derechos humanos, me parecían irrelevantes aquella mañana.

La reflexión de fe que hicimos se orientó a alentar la fe en el Dios que hace sentir su paso en la historia de los humildes de la tierra. Lo dijo así uno de los animadores: “Dios no está lejos de nosotros, está aquí entre nosotros que somos su pueblo. No tenemos que ir a otro lado a buscarlo, está aquí en este roble. Y la sombra del roble es su sombra que nos protege. Está en nuestros cantos y lucha a través de nuestras fuerzas. Nadie más que Dios nos ha abierto los ojos para defender nuestro río del extraño. Y en esta lucha experimentamos su presencia”.

Muchas veces buscamos salvación y salvadores fuera de nuestra realidad y esperamos que las respuestas a nuestros problemas y necesidades vengan de afuera. Es lógico que los constructores de la represa en el río Gualcarque no crean en estas comunidades y estén convencidos que gente de afuera ha llegado a calentarles la cabeza. Jesús nos enseñó que los dinamismos salvadores están en nosotros, dentro de nosotros mismos. Nos invita a creer en nuestras fuerzas, y nos anuncia que cuanto más confiemos en nuestras capacidades más presencia de Dios experimentaremos en nuestras vidas y comunidades.

UNA ACCIÓN PATRIÓTICA
DE DIMENSIÓN NACIONAL

La decisión de estas comunidades de apostarse por días, semanas y meses en una carretera para defender sus aguas y todos sus bienes naturales, es un ejemplo de dignidad y de soberanía. La gente no se pierde. Sabe que si se quedan sin hacer nada, si solo protestan un día, perderán el río de su historia y sus leyendas. Saben que una vez que las maquinarias inicien los trabajos, será difícil la vuelta atrás y las comunidades serán postergadas.

El 9 de agosto las maquinarias de la compañía china salieron del lugar donde estaban instaladas. Pero a los pocos días ingresaron por el extremo contrario al árbol de roble y prosiguieron su trabajo, más discretamente. Fue una estrategia de la compañía DESA, que representa a FICOHSA y a SINOHYDRO, para priorizar la estrategia de ataque jurídico, en la que se han concentrado. Fue también una forma de evitar ser tan visibles ante la llegada de observadores internacionales…

Enfrentando todas las estrategias del poder, la acción de las comunidades lencas es un ejemplo que ha comenzado a irradiar a otras comunidades, igualmente amenazadas en otras zonas del país. Lo que han hecho estas comunidades en un punto específico del país representa una acción patriótica de dimensión nacional. Es un símbolo de defensa de la vida, tanto local como nacional.

LOS TOLUPANES VINIERON
A APRENDER DE LOS LENCAS

El día que celebramos la misa estaba entre nosotros un pequeño grupo de indios tolupanes o xicaques. Llegaron de las montañas del departamento de Yoro, en el noreste hondureño. Vinieron “a merodear”, a enterarse cómo hacían los indios y las indias lencas para defender sus bienes naturales.

Abrían los ojos y escuchaban con mucha atención los testimonios de mujeres y de hombres. Necesitaban saber, aprender, porque en las comunidades de Yoro también están siendo amenazados por la presencia de compañías canadienses dedicadas a la explotación minera. Varios años atrás llegaron a ofrecerles un centro de salud y una escuela y los tolupanes se alegraron porque pensaron que se trataba de gente de buena voluntad.

Poco tiempo duró la alegría. La minera comenzó a romper montañas y a emplear cianuro. Los cerros de los tolupanes están repletos de antimonio, oro, plata y óxido de hierro.

Desde hace muchos años los indios topulanes vienen padeciendo la invasión de “ladinos”, terratenientes y madereros, que han destruido sus pinares y expulsado a varias comunidades indígenas para quedarse con sus tierras, las mismas que en el siglo 19 lograron que se les titularan gracias al firme apoyo que les dio un sacerdote, Manuel de Jesús Subirana.

UN PATRIMONIO ARREBATADO

Subirana, un cura español, llegó a Honduras en 1857, a la zona de la Mosquitia, fronteriza con Nicaragua, y el obispo de Comayagua le encomendó la evangelización de las comunidades xicaques o tolupanes.

En mula y a pie, el cura misionero subió y bajó montañas sin caminos. En pocos años visitó todas las comunidades indígenas y decidió unir el evangelio a la lucha por la protección legal de las tierras de los indios. En menos de cinco años había logrado su propósito: entre 1858 y 1864, el año de su muerte, al menos nueve mil topulanes fueron bautizados por el cura, que con el agua del bautismo les devolvió su dignidad de seres humanos y de legítimos propietarios de las tierras que habitaban.

Por haber sido un férreo defensor de sus derechos, especialmente de sus tierras, Manuel de Jesús Subirana es venerado por los tolupanes como el “Santo misionero”. Ese patrimonio es el que hoy les está siendo arrebatado por “ladinos”, madereros, mineros, terratenientes, políticos y vividores.

LA LUCHA
ES TAMBIÉN CONTRA LA MINERÍA

La lucha de resistencia de las comunidades lencas en defensa del río Gualcarque despertó la fuerza que ya venían impulsando algunos sectores de topulanes de las montañas de Locopama. Y un día de julio decidieron tomarse también la carretera para impedir que los mineros continuaran su acción depredadora.

El 25 de agosto, tres topulanes que estaban plantados en la carretera fueron asesinados tras un feroz ataque de los sectores que ven en la lucha indígena una amenaza a sus intereses. Uno de los muertos era uno de los que abrió sus ojos y sus oídos, atento al testimonio que le compartían los lencas en la celebración litúrgica del primero de mayo.

El ejemplo de las comunidades lencas también ha tenido eco en la lucha de las comunidades campesinas de la zona del valle y montañas del río Leán, en el departamento de Atlántida, en el norte hondureño. Los meses de junio, julio y agosto fueron especialmente ardientes en esas comunidades campesinas, de manera especial en Nueva Esperanza, en el municipio de Florida.

Lenir Pérez, yerno del potentado Miguel Facussé, decidió iniciar la explotación de las minas de óxido de hierro contra vientos y mareas populares y comunitarias. Ha comprado a varios campesinos y los ha armado en contra de su propia gente. Ha amenazado a los dirigentes de base. Sus sicarios capturaron y expulsaron el 25 de julio a dos acompañantes extranjeras, una de Francia y otra de Estados Unidos, representantes de una organización llamada Programa de Acompañantes Internacionales (PROAH), y ha conformado grupos armados con el fin, no sólo de amedrantar a quienes se oponen, sino de aterrorizar a la población y quitar de en medio cualquier obstáculo que se oponga a sus planes mineros.

DONDE SE JUEGA EL FUTURO

Mucha gente no cree en estas comunidades en lucha no violenta porque son humildes, indígenas y pobres. Estamos acostumbrados a que los líderes y las palabras que nos impactan provengan de personas y grupos profesionales, con un discurso muy bien organizado. ¿Quién cree que de comunidades lencas alejadas de las ciudades pueda salir algo bueno? Pero ha salido mucho bueno. Mucha esperanza ha brotado de estos humildes de la tierra y que la acción de las comunidades lencas ha abierto una oportunidad para despertar. Para entender que en Intibucá se está jugando también nuestro futuro.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN HONDURAS.

Fuente: http://www.envio.org.ni/articulo/4744

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Jesuit says U.S. war on drugs undermines Honduran democracy


SEATTLE (CNS) — A priest from Honduras says the United States is repeating the same errors in Central America as it did in the 1980s, and his country is suffering as a result.

Jesuit Father Ismael Moreno, who directs Radio Progreso, a feisty activist station on the Caribbean coast of Honduras, recently told several gatherings in Oregon and Washington that U.S. intervention in his country, supposedly focused on drug trafficking, has undermined democracy and fostered corruption.

“As part of its war on drugs, the U.S. government went looking for partners, and in Honduras it found the same allies it had used in the 1980s,” Father Moreno told a gathering in a Seattle church in mid-April. “Rather than fighting communism, these days they’re fighting narcotraffickers, but these allies — the military and police, the prosecutors and judges — are all involved in organized crime. They aren’t really loyal allies of the United States.”

Father Moreno said several factors combined to make Honduras what many consider to be the most violent country in the world today.

“When peace came to El Salvador and the contras ended their war in Nicaragua in the 1990s, a good part of the assault weapons they used immigrated to Honduras, and many are used by private security companies headed by former military chiefs. At the same time, drug traffickers in Colombia started routing their shipments through Central America. Add to that the return of youth gangs from the United States, as well as the neoliberal economic changes imposed on the region. All that increased the concentration of land and worsened already chronic poverty, so it’s no wonder you today have an explosion of violence,” he said.

Many observers say Honduras verges on being a failed state, and since a military coup against reformist President Manuel Zelaya in 2009, the situation has worsened. Dozens of human rights activists and peasant organizers have been assassinated.

“The government exists, but the police, military chiefs, prosecutors, judges and members of Congress are more interested in benefitting from criminal behavior, especially drugs, than they are in carrying out the functions of government,” Father Moreno told Catholic News Service.

Honduras has become particularly dangerous for journalists. In an April 9 statement, the Paris-based Reporters Without Borders said it was “very concerned about an increase in harassment and violence against media personnel” in Honduras. It said Honduran authorities “must be constantly reminded of their duty to protect journalists and human rights defenders in a country where they are under great threat.”

Radio Progreso has had correspondents jailed and murdered, and the station’s studios have been temporarily seized by the military, most recently last August.

“It doesn’t matter if the journalist is politically from the left or right. If the news they produce bothers someone with power, that person will contract two or three killers. The powerful person knows that the government will protect them. Only if people make a lot of noise about the killing will the police capture the one who pulled the trigger, but the powerful person is never held responsible,” he said.

Radio Progreso is a Catholic station, but Father Moreno, popularly known as Padre Melo, admits its programming is not normal church fare.

“We participate in the network of Catholic media in Honduras and, with a couple of exceptions, we are like foreigners there, because we don’t focus so much on doctrine as on finding Christian inspiration within the context of Honduran reality, and we do that from the perspective of an option for the poor,” he said.

“We belong to the Catholic Church, but we don’t limit our programing to confessional matters. We are redefining the faith from the perspective of the victims, those who suffer in a society with high levels of impunity. This is a service we offer to Honduran society, at the same time challenging the church to recover its prophetic mission in a society which is broken.”

Father Moreno also directs the Center for Reflection and Scientific Investigation, a Jesuit think tank that, along with Radio Progreso, often gets blamed for stirring up trouble.

“When a group of peasants takes over a piece of land, what they term a recuperation, the business leaders, politicians and police immediately think that there has to be another force pushing the peasants to take action. There always has to be a sinister hand behind it. In the last century it was the communists who they blamed. Today it’s a sector of the church.”

The whole church is not seen as responsible.

“For the powerful there’s one type of church which is good. That’s the church of the hierarchy, the parish priest who preaches well, the urban lay movements. The bad things are always done by the Jesuits,” including Radio Progreso, he said.

Behind that perception, Father Moreno said, is “contempt for the capability and creativity of the poor. It is unimaginable to the powerful that the poor could think for themselves, so there have to be other brains behind them, directing their actions.”

Perhaps not surprisingly, Father Moreno has received several death threats in recent years, and so he, like several other human rights activists in Honduras, is often shadowed by “accompaniers” from other countries.

“The legal system here doesn’t work, and we don’t trust the police,” he said. “The law of the strongest is what prevails. So we have appealed for international help, and the accompaniers have given us some sense of security, and more capability to do our work. Being accompanied helps deter our possible aggressors because they know that we’re not alone, that we have international respect.”

Copyright (c) 2013 Catholic News Service/U.S. Conference of Catholic Bishops



http://www.uscatholic.org/news/201304/jesuit-says-us-war-drugs-undermines-honduran-democracy-27206

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