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Gravedigging for gold

Resisting Canadian projects has become especially deadly in Honduras ever since a 2009 military coup – and the Harper government lobbied for new law that lifted a moratorium on mining

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Honduras: Gobierno es cómplice de empresa que extrae oro de manera ilegal en Santa Bárbara

Origen: http://www.hondurastierralibre.com/2016/09/honduras-gobierno-es-complice-de.html

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Pobladores se toman carretera de occidente en protesta por contaminación de río

Por: Redacción CRITERIO redaccion@crietrio.hn Tegucigalpa.-Decenas de pobladores de varios municipios del departamento de Santa Bárbara, al occidente de Honduras han protestado esta mañana para exigir a las autoridades del gobierno un cese a la explotación del río Chiquila, ya que sus aguas se están contaminando producto de la extracción de oro. La protesta se originó […]

Origen: Pobladores se toman carretera de occidente en protesta por contaminación de río – CRITERIO

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Los niños topo caen en la fiebre del oro en El Corpus, Choluteca

10 de Septiembre de 2015

03:01PM  –  Redacción  

Confundidos entre los adultos, estos niños utilizan con agilidad el pico y la almádana, sus inseparables herramientas. Soportan el día entero las altas temperaturas para poder recolectar la broza con oro, además de sumergiese hasta 80 metros bajo la tierra.

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El Corpus, Choluteca, HONDURAS

Yacen en cuclillas de espaldas a Dios, en las fauces de una montaña que por oro su infancia les devora.

Confundidos entre las piedras, sin sombras que los cobije, hijos de la almádana y el pico, esclavos del nuevo siglo.

Niños topo, de espalda curva, rostro arrugado, manos atrofiadas y pies desplayados. Son inmunes al sol, a la incomodidad y al hedor.

El agua en su faena no su es prioridad, para ellos lo importante es la broza con líneas de metal que puedan recolectar.

Estos pequeños en su mayoría habitan la comunidad de San Juan Arriba, El Corpus, Choluteca, pueblo minero, que aún respira la fiebre del oro.

Para poder llevar comida a sus hogares, se desplazan todos los días al Hilón, que es la parte más alta de la aldea, donde está la mina.

El único acceso al lugar es una calle de arcilla empinada que, en conjunto con los 36 grados centígrados de temperatura, desemboca en un infierno.

Al llegar arriba lo primero que se percibe es el estrés laboral, seños fruncidos producto del sol y la fatiga, que hacen de la mina un sitio pesado para los visitantes.

Aquí solo se sube con la finalidad de explotar los recursos.

Ya que en la aldea poseen por naturaleza un paisaje espectacular, que a nadie le importa.

En la mina se recibe a diario a jornaleros, incluso a niños y se les trata por igual.

Es esa hostilidad, el silencio y la crueldad, los que ponen a Josué, Jairo y José, tres hermanos, dos gemelos de 10 y el otro de 12, frente a una maquinaria todos los días a trabajar.

Ganarse su atención no fue fácil.

-¡Hola!, ¿qué tal, como están?

-¡Qué calor!, ¿verdad?

-¿Cómo les va?

-¿Qué tal todo?

La ráfaga de preguntas fueron ignoradas por ellos, pero no por los jornaleros adultos que siempre tuvieron su mirada puesta en el extraño que los visita.

Y es que el recelo es evidente, no les parece que nadie tenga porqué platicar con los menores.

-¡Vaya micos pendejos! ¡A la ver… de aquí!

-Ve, si no estamos haciendo nada. -Replicó José, quién es el mayor de los tres hermanos.

El minero los miró, se limpió el sudor, los señaló y con visible cólera les gritó:

-¿Quién te preguntó qué es lo que haces?

-¿Él te preguntó? Mírame.

-¿Te dijo algo?

-Vámonos Josué. -dijo uno de los gemelos y se puso en pie.

-¡Va pué! Para hoy.

Y como si un capataz le gritara a sus esclavos, la orden de aquel minero de chaleco naranja se cumplió.

Los niños se fueron del lugar, cabizbajos, montaña arriba, a toda velocidad, con notorio temor, sus pies se movían muy a prisa, como si en lugar de subir fueran a bajar.

Pero se detuvieron en un palo seco, en la parte más alta de la montaña, como leones a la espera de volver adonde su presa, que en este caso es un tumulto de rocas.

Mientras su retorno llegaba, en la mina sigue todo igual, ellos no son los únicos niños, hay más dispersos en la zona, que trabajan ante el inclemente sol que azota el mediodía.

Entre los hombres se confunden con facilidad, puesto que de rodillas todos, incluso los más pequeños, se ven del mismo tamaño.

Y ahí están quemados de sus caras, brazos y pies descalzos, no ríen ni tampoco juegan, entre las máquinas que excavan se pueden ver, algunos son tan pequeños que se meten debajo de ellas.

Cuatro horas después y a espaldas de los jornaleros que sirven de algunos guardias, el relato de los tres pequeños niños topo se pudo lograr.

Desconfianza infundida

-Somos hermanos. Trabajamos porque tenemos que comer. -Respondió a secas Josué.

-No se acerque. Ya nos dijeron que usted nos quiere llevar.

-Aquí tengo piedras. -Retó uno de los tres.

-José solo ríe.

Su temor infundido es la realidad, han soportado golpes de los grandes para que no hablen.

Y es que en una mina que se denuncie a un niño por trabajar puede ser el motivo de que la cierren, cosa que difícilmente pasa, ya que no hay supervisión plena.

-Además aquel hombre dijo que nos fuéramos, que no trabajáramos más.

En primera no me los voy a llevar, quiero saber cómo es su vida y por qué trabajan aquí.

-No le creas, ahí hay otro.

-Está solo ombe.

-Nos va llevar, vas a ver.

-Somos tres, no va a poder.

-Si baja hasta aquí le creo.

-Decile pué.

Y en el dime que te diré, la pelea absurda entre hermanos inició.

-Ve, decile vo.

-Ve y es que me mandas.

-Ándate entonces.

-Y si no quiero.

No peleen, cuéntenme desde ahí de su vida y lo que hacen.

José, el mayor por apenas dos años, accedió; sus hermanos fueron testigos de que no todos los adultos extraños son sus enemigos.

Esperan su turno

Este se llama Josué. Este otro Jairo, son gemelos. Yo me llamo José.

Venimos desde San Juan Abajo. Trabajamos porque somos pobres y queremos hacer pisto del oro como los grandes.

José es delgado, más quemado que trigueño, desnutrido, sucio, sonriente, pelo parado y aventado al diálogo.

Los gemelos, por su parte, no se diferencian mucho de su hermano mayor.

Han soportado las mismas difíciles condiciones de trabajo y desnutrición y sí se les ve de lejos no habría diferencia.

Salvo porque son más bajos de estatura y medio achinados.

Y prosiguió el pequeño:

Yo soy huérfano, a mi mamaíta la mató un hombre. Vivo con mi papá y la mamaíta de ellos. Pero no le digo mamá, solo Dunia.

De mi mamá, la verdadera, solo tengo una foto, porque cuando la mataron yo no tenía ni un año, por eso no la conocí en persona.

Aquí a la mina todos los días venimos los tres. Solo cuando estuvo cerrado por los que se mataron no nos dejaban entrar hasta acá, pero íbamos a buscar oro a la quebrada.

-Mentira, interrumpió Jairo, con absoluta seguridad.

-No te preguntó a vos.

-Ve, es que siempre nos metíamos, todos se metían.

Y antes de que comenzaran una nueva discusión…

-¿Cómo es el trabajo aquí en la mina de El Corpus?

-A nosotros nos gusta porque conseguimos oro. Llevamos pisto a la casa. Sí. Aunque nos regañen esos hombres. Cuando se descuidan nos metemos con el saco.

-Pero solo hoy nos regañaron, dicen que ustedes vienen a cerrar la mina, indicó Josué, quien hasta ese entonces solo había sonreído.

Josué continuó. La cosa es así, ellos, los de chaleco y los que están en los tractores, son de la cooperativa. Todos los demás somos los del pueblo que no nos dieron chance.

El tractor trabaja desde las 7:00 de la mañana. Los que estamos sin chalecos esperamos todo el día a que los de la cooperativa terminen. Solo ahí podemos empezar a picar.

Pero esos son bien malos. Porque todo lo que han sacado con el tractor lo vuelven a tapar en el mismo hoyo para que no agarremos nada. Aunque Diosito siempre nos da.

El lugar se está explotando a cielo abierto, por lo que la maquinaria es prioridad en los trabajos.

Por eso para los dueños de la mina dejar la excavación abierta es permitir que los aldeanos lleguen a un lugar que sin tractor les sería imposible.

Pueden morir

El pequeño continuó.- Por eso uno se viene temprano para rebuscarse porque después de las cinco se arma un relajo. Todos quieren estar cerca de donde estuvo el tractor.

Nosotros como somos pequeños nos metemos en otros lados y conseguimos oro.

-Es más peligroso. Mire ese hoyo que esta allá. Ahí nos metemos. Los grandes solo ocupan ahí para cag…r. ¡ja, ja, ja!

El agujero que el niño señaló es la entrada a uno de los conductos que fueron cerrados y por los que se condujeron los mineros que murieron soterrados hace poco más de un año.

-Es que es prohibido que se metan ahí, en el de abajo pusieron palos. Pero siempre cavemos, como somos pequeños.

Es bien oscuro ahí adentro. Al principio me daba miedo, pero después uno se acostumbra. Eso sí, hay que respirar suavecito porque al rato de estar adentro me duele la cabeza.

Este bruto aquel día se ahogó. Lo saqué amarillo ¡ja, ja, ja, ja! Viera cómo lloraba después.

Pequeños incautos que no comprenden que en su juego de trabajar, aunque sea por necesidad, en uno de esos hoyos pueden morir, y por estar solos no los podrán encontrar.

Pero qué más podrían hacer, el sueño más grande que ellos tienen es devorar la montaña y dejarla sin oro de una sola vez.

-A veces hacemos bastante pisto porque cada uno trae su saco. Eso sí, nunca lo llevamos lleno porque pesa mucho.

A mí me gusta estar aquí. Por eso dejé la escuela. Ya ninguno de nosotros va. Yo me salí desde el año pasado.

-Yo este año. Expresó José.

-Yo también.

-Casi nadie va a la escuela.

Sus palabras se comprueban con un leve sondeo en el lugar. De los niños con los que se logró dialogar todos dijeron haber dejado el estudio este año.

Esto pese a que la mina estuvo cerrada por 12 meses.

El trabajo tiene sus complicaciones y el pequeño se encarga de enumerarlas.

-Lo que más cuesta es encontrar el hilo de oro. Yo tengo suerte. También duele estar en el sol, aunque ya no nos hace nada porque ya se nos peló la piel, solo que nos da mucha sed. Pero lo peor es que da hambre estar aquí y más que nos toca solo ver, porque cada quien trae lo suyo.

Pero también nos ayuda porque más bien cuando los de la cooperativa están comiendo uno aprovecha para sacar la piedra de la mera mina.

Hay veces que no aguantamos el hambre y uno de nosotros va a traer a la casa tortillas o lo que haya. Pero no siempre.

Muchas veces no ganan

En cada saco uno puede llevar más de mil pesos. Pero si no saca nada de oro y solo piedra, más bien debe uno en la rastra. Nos cobran 500 por usarla aunque no haya nada, siempre tenemos que pagar.

Y es que parte del proceso para obtener la preciada mercancía es pasar la broza que se encuentra en la mina por una rastra.

Este artefacto es una máquina artesanal tipo molino triturador que separa el oro de la piedra mediante afilados dientes de metal.

-Con el pisto ayudamos a mi papá, que también viene aquí.

Yo ya no quiero volver a estudiar. La gente dice que si uno trabaja mucho en la mina después es más fácil sacar el oro.

Además que yo lo que quiero ser cuando sea grande es minero de la cooperativa.

El sueño es claro y lo más seguro es que se haga realidad, el futuro de estos niños va depender del recurso metálico que la mina posea.

Por lo pronto se despiden, se van por un camino lleno de árboles, rumbo a su casa, a dar una vuelta y esperar que sean las cinco.

La hora en la que tengan más libertad para explorar mientras obtengan el tan anhelado chaleco naranja que los acredite como unos verdaderos mineros.

Fuente: http://www.elheraldo.hn/alfrente/878388-209/los-ni%C3%B1os-topo-caen-en-la-fiebre-del-oro-en-el-corpus

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Niños expuestos a morir por el oro

10 de Septiembre de 2015

03:01PM  –   Redacción  

Las tareas que desempeñan los infantes mineros van desde cargas pesadas, manipular explosivos, romper piedras y hasta usar sustancias tóxicas.

Niños expuestos a morir por el oro
Niños expuestos a morir por el oro

Tegucigalpa, Honduras

La minería es una de las peores formas de trabajo infantil. Los niños mineros con sus pequeñas manos recogen la broza para llenar sacos que luego cargan en sus espaldas, pese a que les triplican en peso.

El arduo trabajo les expone a daños permanentes en los huesos y los músculos, sumado al riesgo al que se enfrentan por manipular mercurio para extraer, de entre las rocas, el mineral precioso.

A esto se añade el quedar atrapados en los profundos huecos, heridos por el derrumbe de túneles o, en caso extremo, morir asfixiados. Sí, son panoramas aterradores, pero es lo único que les ofrece con certeza este tipo de trabajo.

Los niños mineros trabajan sin equipo de protección adecuada y en posturas de trabajo incómodas. En los sitios donde desempeñan sus labores no disponen de instalaciones médicas ni de primeros auxilios cercanos en caso de que se presente un accidente de trabajo.

En resumen, las tareas que desempeñan los infantes van desde llevar cargas pesadas, manipular explosivos, romper piedra con almádanas y hasta usar sustancias tóxicas como el mercurio.

Lo más lamentable es que los menores en su mayoría no tienen acceso a programas de rehabilitación o de seguridad social, a la escolaridad obligatoria ni a la formación profesional.

“En Honduras hay trabajos que desempeñan los niños que deberían hacer los adultos y que preferimos explotar niños en vez de darles trabajo a los adultos”, dijo Guadalupe Ruelas, director de Casa Alianza.

El problema en Honduras radica en que no se tienen suficientes controles ni se ha sensibilizado a la sociedad para que el trabajo infantil pueda ser erradicado, agregó.

“A veces pensamos que si no le enseñamos a los niños a trabajar de grandes no van a poder hacer nada, que van a ser haraganes, pero hay una gran diferencia en educar a un niño en el trabajo y explotarlos”, expresó Ruelas.

En el país, según la última encuesta permanente de hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), unos 2,850 niños trabajan en minas y canteras.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que en el mundo cerca de un millón de menores de cinco a 17 años realizan actividades mineras y de cantería.

El trabajo de niños en la minería constituye una de las peores formas de trabajo infantil, cuya erradicación debe ser una política nacional adoptada por el Estado.

Los peligros

Los menores que manipulan mercurio se encuentran en grave riesgo de envenenamiento. El mercurio ataca el sistema nervioso central y puede causar discapacidad permanente en los niños, cuyos cuerpos en desarrollo son más vulnerables al metal pesado.

Incluso los niños pequeños que no trabajan a menudo están presentes en este proceso, que a veces se lleva a cabo en la casa.

Para la asistente de la Unidad de Derechos de la Niñez, de la organización internacional Save the Children, Francis Rivas Moncada, tanto gobierno y sociedad civil deben coordinar acciones para evitar que más niños se sumen a las jornadas laborales.

Zonas de explotación

En Honduras existen 64 zonas mineras metálicas diseminadas en los departamentos de Choluteca, Comayagua, El Paraíso, Francisco Morazán, Olancho, Santa Bárbara, Valle y Yoro.

En la zona sur se han otorgado unas ocho concesiones mineras, que comprenden un total de 5.353 hectáreas.

Los municipios donde se realizan labores de extracción de oro son Choluteca, Concepción de María, El Corpus, El Triunfo, Orocuina y Pespire.

En América Latina más de nueve millones de personas dependen de la actividad minera artesanal y un porcentaje significativo son mujeres y niños.

Fuente: http://www.elheraldo.hn/alfrente/878357-209/ni%C3%B1os-expuestos-a-morir-por-el-oro

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La necesidad de una moratoria minera ante la obsesión del oro

 Por Eduardo Gudynas*

Una moratoria a la extracción minera es el camino para enfrentar una situación dramática desde el punto de vista ambiental y social

oro_rep_dominicanaLa minería de oro se ha convertido en un flagelo que azota muchos países de América Latina. En algunos sitios operan unas pocas transnacionales gigantes, pero en otras zonas se agolpan cientos, miles de personas, hurgando en los ríos de las selvas o entrañas de las montañas en busca de unos gramos de oro.

Mientras que las grandes corporaciones insisten en contar con tecnologías de punta, servir al crecimiento económico y brindar empleo, la minería a pequeña escala, informal o ilegal, trabaja bajo la sombra de la contaminación, la violencia y la pobreza. En realidad, las dos prácticas son igualmente terribles. En la gran minería del oro se generan toda clase de impactos territoriales y ambientales y las repetidas promesas de excelencia en tecnología y en gestión se han derrumbado. Pascua Lama, una gigantesca operación minera ubicada en las cumbres andinas compartidas por Argentina y Chile, prometió repetidamente que sería un ejemplo de cuidadoso desempeño ambiental. La realidad ha sido otra. Y ante su mala gestión y sus incumplimientos, el emprendimiento fue multado y suspendido por la justicia chilena.

 

Tanto la grande como la pequeña minería

La extracción de oro es, también, una de las actividades extractivas más ineficientes que se conocen. Entre los 50 primeros productores globales, el promedio alcanzado es obtener sólo 5 gramos de oro por cada tonelada de rocas extraídas. Ante estas cifras a nadie puede sorprenderle que sea una actividad de profundos e intensos impactos ambientales.

La pequeña minería del oro tampoco escapa a los problemas. En distintos sitios amazónicos de Colombia, Brasil, Ecuador y Perú, son prácticas que están hundiendo a las comunidades en la desolación social y ambiental. En regiones como Madre de Dios, en el sur del Perú, esta minería se ha convertido en uno de los principales factores de destrucción de la selva amazónica y de generación de violencia local. Allí la minería avanza deforestando la selva y contaminando aguas y suelos.

La escala individual o familiar de la minería de oro termina siendo un espejismo, pues suma en una misma región a cientos y a miles de personas, por lo que los impactos negativos se acumulan y se multiplican. La imagen del hombre encorvado sobre el río recogiendo arena para procesarla, ya es cosa del pasado en muchos lugares. Las grandes mineras se las han ingeniado para transportar y poner en operación enormes maquinarias de dragado en los rincones más apartados de la Amazonía. Esta sostenida expansión sólo es posible porque la pequeña minería del oro ha terminado articulándose con los mercados formales y el oro que extrae suele terminar en las propias corporaciones mineras.

 

¿Para qué quieren tanto oro?

A pesar de todas las evidencias, se insiste en defender la minería en general, y la de oro en particular. Los proyectos mineros son presentados como bendiciones económicas y éxitos exportadores. En la propaganda parecería que las necesidades de oro son de enorme importancia para el bienestar humano y para el desarrollo, lo que debería justificar toda la destrucción que provoca su extracción. ¿Esto es cierto?

¿Tiene el oro usos que son indispensables para la calidad de vida de las personas o imprescindibles para alguna cadena industrial clave? Si no exportamos oro, ¿caería alguna cadena productiva? ¿Se desplomarían las economías nacionales? Nada de eso. Apenas el 10% de la demanda de oro responde a usos tecnológicos o de la medicina. Todo el resto tiene sólo dos usos: la joyería (poco más del 40%) y recursos financieros, manejados por inversores, sea para acuñar monedas o para guardarlo como lingotes en los depósitos de bancos centrales (poco más del 40%).

En el año 2012 se estimó la demanda global de oro en 4 mil 415 toneladas. Se dedicaron a joyería 1 mil 896 toneladas, a los “inversores” 1 mil 568 toneladas, y a compras desde los bancos centrales 544 toneladas. Esto significa que el 90% del oro extraído en todo el planeta es para usos suntuarios, para el consumo exhibicionista de joyas o para la especulación y el respaldo de las finanzas. Ante estas cifras, difícilmente puede afirmarse con seriedad que el bienestar o el desarrollo global dependan de continuar con la minería en oro.

 

China: prioneros en la codicia de oro

Una parte importante de todo el oro circulante proviene del reuso y reciclaje. Sin embargo, la demanda es tan alta que presiona por más extractivismo minero. Consecuentemente, en los últimos años se han sucedido récords en la extracción minera de oro. En 2012 se extrajeron 2 mil 982 toneladas en todo el planeta.

El país minero más grande del mundo es China, de donde se extrajeron más de 400 toneladas. En el quinto lugar mundial está un país latinoamericano, Perú. China se ha convertido también en el primer consumidor de oro a nivel planetario. Sus necesidades se han cuadruplicado en la última década. Lo usan sobre todo en joyería.

Vemos así que la depredación que causa al ambiente y a las comunidades la obtención de oro no alimenta ningún proceso industrial clave ni responde a ninguna necesidad básica, sino que está atada a las modas de la joyería global y, en especial, al afán consumista de las familias adineradas de China y otros países, o a las necesidades de los financistas. Si América Latina dejara de proveer oro para esos fines, no ocurriría ningún colapso. Por el contrario, la calidad de vida de muchas comunidades en nuestro continente mejoraría mucho.

 

El oro sólo tiene valor simbólico

La mejor manera de describir lo que ocurre con el oro es rescatando el concepto de “preciosidades” propuesto por Immanuel Wallerstein a mediados de la década de 1970. Son bienes que son caros esencialmente por su valor simbólico. Quienes los poseen y exhiben ostentan riqueza y poder.

Otros ejemplos de preciosidades son los diamantes, los rubíes y otras piedras preciosas, los abrigos de pieles de animales exóticos, el caviar. Son bienes que no desempeñan ningún papel similar al de otras materias primas que se comercializan globalmente, como las que se destinan a la fabricación de alimentos o a la industrialización de otras necesidades de las personas, o como las que son insumos para procesos industriales, como el hierro. La minería latinoamericana de oro ni siquiera es una “industria”, ya que en ella no ocurre ningún proceso manufacturero.

Estas condiciones afectan tanto a la minería de oro en manos de grandes corporaciones como a la minería informal e ilegal. En cualquiera de sus versiones, ambas siguen siendo lo mismo: extractivismo minero. Ambas tienen efectos negativos en la dimensión social, en la ambiental y en la económica. Y ambas están amarradas a los mercados globales. Incluso, la informal se inserta en la de las corporaciones para así poder exportar más cantidad de oro.

 

Ventajas que traen violencias

No pueden olvidarse las responsabilidades de los gobiernos en todo esto, promoviendo condiciones políticas y económicas que reproducen una y otra vez los extractivismos. Han dado todo tipo de apoyo a las grandes empresas mineras y a sus inversiones, concediéndoles territorios, asegurando sus exportaciones, otorgándoles subsidios, la mayoría encubiertos o indirectos. Han llegado incluso a defender estas empresas con policías y militares. También son responsables de que innumerables familias no tengan otra salida que ganarse unos pesos buscando pepitas de oro en plena selva, pues el Estado los ha dejado desamparados y sin otras opciones productivas viables.

Esta situación ventajosa provoca que, una vez instaladas las corporaciones o esos miles de mineros artesanales, el Estado ya no los puede controlar… o no quiere hacerlo. Ambos cuentan con poder político. El corporativo es más sutil, pero más firme y amplio y opera desde las cámaras empresariales nacionales y desde los medios de comunicación. El poder de los mineros artesanales o ilegales descansa en los caudillos locales, en alcaldes y hasta en algunos legisladores, como se ha señalado en el caso de Perú. La violencia y la ilegalidad aparecen en ambos casos, aunque también de manera distinta.

 

Es urgente detener esto

Esta situación debe detenerse. Y este tipo de desarrollo debe revertirse cuanto antes. Se debe resolver el drama que significa la minería del oro y de otras “preciosidades”, sea esa minería grande, mediana o pequeña, esté manejada por privados, por cooperativas o por el propio Estado.

Las respuestas deben ser radicales porque los daños ambientales y los impactos sociales se siguen sumando y son cada vez más graves. Los problemas ya no se pueden solucionar con nuevas tecnologías mineras, con la responsabilidad social empresarial o con algún nuevo tipo de política pública, porque hoy la explotación aurífera marcha a ritmo de vértigo.

La reacción no puede esperar años y años hasta que los patrones de consumo de los países industrializados y de los nuevos ricos de Asia entiendan qué poco sentido tiene la ostentación de joyas y, por fin, hagan caer la demanda global. Tampoco se puede seguir aguardando por un repentino arrepentimiento de quienes en el mundo de las finanzas buscan más y más oro.

 

La solución es una moratoria

Las soluciones deben ser construidas por los latinoamericanos, siendo los más interesados en defender a sus comunidades y a su medioambiente. En consecuencia, el mecanismo que se debe aplicar es evidente: América Latina debe declarar una moratoria de la minería de oro.

Eso implica suspender los nuevos emprendimientos mineros e ir desmontando los que ya hay. Simultáneamente, se debe contar con un marco regulatorio regional que impida el ingreso de oro nuevo desde la minería, con lo que el sector informal desaparecerá rápidamente. A cambio, se debe permitir y alentar el comercio basado en el reuso y reciclaje del oro que ya fue extraído. A su vez, el Estado debe reorientar todos los recursos financieros, humanos y políticos, que ha usado hasta el día de hoy en apoyar la minería corporativa, para brindar apoyo y opciones productivas dignas a todas las familias rurales que se dedican a la minería artesanal.

No hay que sentir temor ante la idea de una moratoria de la minería del oro. Es el paso necesario para enfrentar una situación que se ha vuelto tan dramática. No se pueden aceptar postergaciones, si es que realmente se defiende la vida.

*Analista de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social).

Fuente: Revista Envío

Fuente: http://www.movimientom4.org/2014/09/la-necesidad-de-una-moratoria-minera-ante-la-obsesion-del-oro/

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Investigan a minera que opera en San Antonio de Conchagua

Jueves, 13 Marzo 2014 14:30

 

Momento de la inspección realizada a la minera. Momento de la inspección realizada a la minera.

Las autoridades municipales, Fiscalía del Ambiente y representantes del Instituto Hondureño de Geología y Minas inspeccionaron el lugar donde funciona la minera que obtuvo permisos para explotar cemento pero en realidad extraerá oro y otros metales.

Fuente: El Heraldo
La denuncia de los vecinos de la comunidad de San Antonio de Conchagua al fin fue tomada en cuenta.

Las autoridades de la Fiscalía del Ambiente, Alcaldía y el Instituto Hondureño de Geología y Minas, luego de la publicación de EL HERALDO donde se planteó la preocupación de los pobladores, visitaron la zona.

Emérito Solórzano, coordinador del Comité de Apoyo Medio Ambiental de la Comunidad, explicó que luego de una investigación en la Alcaldía se comprobó que la empresa no cuenta con los permisos para explorar ni explotar los recursos naturales del sector.

“En la comuna se le aprobó un permiso para la instalación de una fábrica de bloques, pero no para extraer minerales”, explicó el entrevistado.La alcaldesa de El Paraíso, Ligia Laínez, confirmó que luego de la visita en la zona se dictaminó la suspensión de las actividades en la zona.

“Estamos a la espera del dictamen del Instituto Hondureño de Geología y Minas, lo que nos permitirán tomar acciones sobre este tema”, manifestó Laínez.La funcionaria, además, aseguró que la comuna no tiene la potestad para emitir permisos de exploración y explotación de recursos en la zona.”Si el informe que nos presentan establece que la empresa incurrió en algún delito deberá ser sancionada según la ley”, expresó.

EL HERALDO obtuvo una copia de la certificación emitida por la municipalidad de El Paraíso en sesión de corporación municipal, con fecha 18 de julio de 2013, donde se le otorga a José Gerardo Ochoa, representante legal de la empresa Reminsa, el permiso para que puedan llevar a cabo las actividades de prueba minero-metálicas en la zona de San Antonio de Conchagua.

En el documento se sugiere que soliciten el permiso de los dueños de las propiedades.La certificación fue firmada por los miembros de la corporación municipal en pleno, con la excepción de la regidora Ada Suyapa Sevilla, quien solicitó permiso ese día.

De forma posterior el 1 de agosto de 2013, la empresa solicitó ante la Unidad Municipal Ambiental (UMA) un permiso para la conformación de una carretera y la construcción de un plantel para la fabricación de bloques en la misma zona.

Arnaldo Cerrato, director de la UMA, explicó que en esta dependencia solo se otorgó el permiso para la construcción de un plantel para la elaboración de bloques, por lo que al no cumplir con la misma, la empresa deberá ser sancionada.

“Serán las nuevas autoridades municipales quienes decidan las acciones que se deberán tomar”, dijo el entrevistado. EL HERALDO se ha tratado de comunicar vía teléfono con el representante legal de la empresa, pero no se ha logrado ninguna respuesta.

Fuente: http://www.noalamina.org/latinoamerica/honduras/item/12325-investigan-a-minera-que-opera-en-san-antonio-de-conchagua

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Vecinos de San Antonio de Conchagua se oponen a la minería a cielo abierto

Miércoles, 05 Marzo 2014 12:38

Foto referencial Foto referencial

Autoridades locales investigan a empresa que según pobladores de San Antonio de Conchagua inicialmente se les comunicó que intalaría una fábrica de bloques de cemento pero se conoce ahora que las verdaderas intenciones de la empresa es extraer oro de la zona. Los pobladores de la zona solicitaron a las autoridades municipales impedir extracción de minerales a cielo abierto.

 

Fuente: El Heraldo

Una supuesta empresa minera ha comenzado a funcionar en la comunidad de San Antonio de Conchagua, un sector cafetalero del municipio de El Paraíso.

La construcción de un plantel cercano al poblado captó la atención de los pobladores, quienes de inmediato iniciaron las investigaciones para conocer qué tipo de negocio funcionaría en la zona.

Blanca Merlo, secretaría del patronato, explicó que en sus inicios se les comunicó que se instalaría una fabrica de bloques de cemento.

“Luego se nombró una comisión y viajamos al casco urbano donde nos enteramos de las verdaderas intenciones de la empresa, pues pretenden extraer oro de la zona”, comentó la entrevistada.

El lugar donde se ha instalado el negocio es de carácter privado, por lo que el acceso es restringido, lo que impedía a los habitantes ver qué era lo que hacían en su interior.

En la comunidad se practica la extracción de oro de manera artesanal, situación que de acuerdo con los pobladores no genera mayor contaminación como sucedería con la llegada de maquinaria para una explotación mayor.Según Olvin Amador, poblador de Las Flores, otra comunidad cercana, al subir a la cima de una de las lomas de la localidad se percataron que lo que se construía en la zona era un laboratorio.

“Además, hemos identificado que se están construyendo unos parajes que conducen desde el plantel central hasta la ribera del río, lo cual realmente nos preocupa, porque no sabemos cuál sea la intensión”, dijo el entrevistado.

El ciudadano comentó que han realizado diversas reuniones con las comunidades de la zona y se ha llegado a la conclusión de emprender las medidas necesarias para que esta empresa no pueda funcionar en la comunidad.
Lo preocupante de la situación, según los ciudadanos es que la empresa está situada en las riberas del río Conchagua, el cual baja desde la montaña y baña varias comunidades del valle de Jamastrán, hasta concluir en el río Patuca.

Emerito Solórzano, coordinador del comité ambiental de la comunidad, informó que el representante de la empresa es de apellido Ochoa, pero nunca han logrado ubicarlo.

La versión de los pobladores ha sido confirmada por las autoridades municipales de El Paraíso, quienes anunciaron la creación de una comisión que se encargará de supervisar la legitimidad de la empresa.

“En la administración anterior se le extendió una autorización para comenzar con los trámites para considerar su solicitud, más no se cumplió con los requisitos, por lo que si esta empresa se ha situado en el lugar lo ha hecho de manera ilegal”, confirmó la alcaldesa Ligia Laínez.

Fuente: http://www.noalamina.org/latinoamerica/honduras/item/12285-vecinos-de-san-antonio-de-conchagua-se-oponen-a-la-mineria-a-cielo-abierto

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