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En estos días que todo huele a dulces y piñatas, comida y pastel, juguetes y alegrías infantiles, es bueno reflexionar sobre los momentos tan tormentosos y difíciles para nuestra niñez producto de tanta violencia y corrupción que arrebata las oportunidades de que nuestros niños y niñas se desarrollen en un ambiente de oportunidades en vez de represión.

La celebración del día del niño y de la niña tendría más sentido si hubiera una lucha decidida por el respeto a sus derechos. Es bueno celebrar, pero esa celebración tendría mucho sentido solo si trabajamos en favor de la niñez. De qué sirve celebrarles con piñatas, juguetes y comida cada 10 de septiembre si el resto del año los niños y niñas se enfrentan a un panorama desolador, abandonan su niñez para asumir responsabilidades que no corresponden a sus edades. Una celebración para la niñez no debe nunca estar alejada de los factores que hacen tan infelices a nuestros niños y niñas.

Según datos de Casa Alianza, Honduras registra 3.7 millones de habitantes menores de 18 años, es decir, niños, niñas y adolescentes, muchos de ellos en riesgo social tomando en cuenta que viven en un país con desigualdades dónde la brecha entre los ricos y pobres se agranda cada vez más con un sistema político atrapado en la corrupción y la violencia, y que se lleva de encuentro a la niñez y a la familia.

La realidad de la niñez en Honduras es cruel y alarmante. Basta con levantar la mirada a la realidad para darse cuenta. Hay un millón de niños y niñas que no van a la escuela, son excluidos. Otro medio millón son explotados laboralmente, según Casa Alianza. Además nos alerta que 24 de cada 100 niñas adolescentes salen embarazadas. Son niñas entre 15 y 19 años. Y cada noche duermen 8 mil niños y niñas en las calles. Hay otros que tomaron la decisión de irse de Honduras y agarraron la ruta del migrante. Y los que se quedan corren un alto riesgo de morir asesinados por las balas de la impunidad.

Esa realidad del país nos indica que las políticas de Estado se han quedado atrapadas en papel y no hay tales de una preocupación seria por los más pequeños de la nación que son los que al final de cuenta engrandecen a un país.

Está muy bien que celebremos, que regalemos juguetes, que repartamos pastel y que alegremos la vida de los niños y las niñas con las piñatas, pero no pretendamos endulzar con confites una realidad amarga que requiere de un compromiso social serio y una voluntad política clara para atender de manera adecuada y justa a nuestra niñez, atendiendo sus necesidades y preparándolos con responsabilidad para que asuman las riendas de este país.

Origen: http://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/nuestra-palabra/item/3168-la-realidad-de-nuestra-niñez-10-septiembre-2016

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Grupos de exterminio están acabando con la vida de niñas, niños y jóvenes en Honduras

Durante años Honduras ha sido denunciada por organismos de derechos humanos de poner en práctica la comúnmente conocida “limpieza social” en  barrios y colonias  de las principales ciudades del país, ahora por el nivel extremo de violencia se le denomina “exterminio”.

Según un informe denominado “Limpieza Social”,  publicado el 19 de abril pasado, por el “Centro de Memoria Histórica”, es un fenómeno que está invisibilizado y  del que no se habla, no existen estadísticas, el Estado no toma esas referencias al momento de definir políticas públicas para enfrentarlo y atender el problema, y entonces, en medio de esa invisibilidad, las operaciones de limpieza actúan en una total impunidad”.

Es decir que mientras los panfletos y amenazas inundan las calles de los barrios y el terror, el miedo, los asesinatos y la impunidad parecen extenderse en las ciudades, el Estado se mantiene en completo silencio, sin reconocer el delito, sino que de una u otra forma pareciera aprobarlo. Y, como es de suponerse, ante este panorama desolador, los familiares de las personas asesinadas temen denunciar.

Es por ello que tanto en el informe antes señalado, Carlos Mario Perea, autor del mismo,  insiste en que esta práctica es una violencia mal nombrada. No se le puede seguir llamando “limpieza social” porque decirle así es consentir su existencia, según él  es preciso llamarla de una forma que especifique su verdadera naturaleza, o sea, hay que nombrarla como “exterminio social”.

Sin embargo este término  no existe en el Código Penal y hasta el momento ninguna persona ha sido condenada por el caso de “limpieza social”. Por eso se llama la atención sobre la necesidad de que el Estado rompa el silencio y elabore una política pública que se enfoque en enfrentar este fenómeno.

Observatorio Casa Alianza

Casa Alianza Honduras ha desarrollado un Observatorio de los Derechos de los niños, niñas y jóvenes en Honduras, el cual realiza una labor permanente de monitoreo, incidencia en políticas públicas y elaboración de propuestas para mejorar las condiciones de respeto a los derechos humanos de la población infanto-juvenil en el país.

Este observatorio funciona desde 1998 y elaboran un informe mensual para dar a conocer las violaciones a los derechos humanos de las niñas, niños y jóvenes (NNJ) en Honduras; basándose en el monitoreo de medios de comunicación escritos.

En sus últimas estadísticas registran que desde que iniciaron su labor, hay más de 11 mil 314menores de 21 años que han sido víctimas de muertes violentas en el país debido a las características que presentan estos asesinatos se ha llegado a la conclusión de ser “ejecuciones arbitrarias”,  reveló el técnico Gerardo Rivera, quien es parte del observatorio.

De estas cifras, más del 95 por ciento los perpetradores del crimen son desconocidos, por ende se deduce que la gran mayoría de los asesinatos se encuentran en total impunidad.

Las denominadas “Ejecuciones extrajudiciales” atienden a un patrón en donde las y los NNJ aparecen boca abajo con los pies atados, con signos de tortura, muertes con saña,  con la cabeza cubierta o envuelta en una bolsa o desmembrados dentro de sacos, esas prácticas  se le pueden atribuir a los “escuadrones de la muerte que históricamente han operado en el territorio nacional”.

Rivera indicó que la violencia al momento del asesinato es generalizada, tanto para niñas como para niños, ya que el objetivo es que antes de provocar la muerte,  la persona sea sometida a algún tipo de tortura, lo que se pretende es que sufra antes de morir.

En los barrios  y colonias  se ven varias personas bajándose de vehículos con indumentaria que les permite operar, como armas de grueso calibre, chalecos antibalas, portan otros tipos de armamentos y logísticas que les facilita la actividad a realizar.

¿Limpieza de pandillas?

La “ex pandillera” se puede confundir con cualquier jovencita de un barrio o con una universitaria, no tiene tatuajes, su apariencia es normal, lo único que la distingue es su semblante serio que de vez en cuando deja asomar una mueca de sonrisa y sus ojos con poco brillo de vida.

Estuvo ocho años dentro de la “Mara 18”, en donde tuvo que hacer de todo para ganarse el respeto de lo que llaman “la familia”.

Le llamaremos Nancy, ella pidió el anonimato para hablar por temor a represalias.Tiene hijos , se graduó de de secundaria y está en la UNAH.

Narró que una de esas tantas noches iba cansada para su casa, cuando de repente se le aparecieron tres hombres grandes y fuertes. Su mirada se perdió por un rato mientras recordó que dos de ellos la tomaron de los brazos, le dieron un botellazo en la cabeza, forcejeó un poco con ellos,  en tanto, el tercero le arrancó la ropa y la violó, los otros se turnaron para hacer lo mismo.

Su vida cambió para siempre, hoy cuenta la historia porque unas personas la encontraron inconsciente y la llevaron al hospital.

“Quedé con un temor hacia los hombres, por ser mis hijos varones les perdí bastante amor, me encerré en un mundo bien raro, ya no sentía, me daba vergüenza, empecé a salir y así fui conociendo personas” manifestó Nancy.

Relató que por la decepción y depresión que sentía comenzó a beber, a fumar marihuana  y se relacionó con la gente que le vendía; hasta que se involucró en la venta de “carrucos”.

Sus inicios dentro de la nueva organización fue la transportación de la “mota”, poco a poco vio la manera de sacar la ira y frustración que le dejó aquel evento y se adentró en la “familia de la 18”.

“Yo quería agarrar el poder para que nadie me fuera a hacer daño, que no me golpearan ni me volvieran a hacer lo que me hicieron . Mis hijos fueron internados por orden mía, porque ellos ya querían ser como mamá, ellos no sabían a qué me  dedicaba, pero los rumores siempre llegan”, expresó.

Escuadrones

Nancy tuvo una experiencia en la que casi pierde la vida,  cierta noche, caminaba por las calles del barrio bajo su dominio,  por la otra acera iba un joven con una biblia bajo el brazo.

Había escuchado hablar de los que “limpiaban”, pero no había tenido la oportunidad de verlos hasta esa noche. Unos hombres en un carro viejo, vestidos de forma normal, armados hasta los dientes la metieron a ella y al joven al automóvil, les empezaron a gritar y a golpear, preguntándoles que dónde estaban los de la mara.

¡Dios mandó un ángel!, exclamó . El muchacho les informó  que venían de la iglesia y al verles la biblia los sacaron del vehículo, unos pasos después los volvieron a ingresar, le golpearon la cabeza al muchacho  y siguieron interrogándolos. En ese instante el cristiano les gritó,  “no me acuerdo bien, pero algo así como la sangre de Cristo”, uno de ellos le tocó el hombro al conductor, salieron del carro y le comentó “estos son cristianos, nosotros buscamos a esos perros mareros”, seguidamente los dejaron ir.

Nancy mencionó que el muchacho la tomó de la mano y se la llevó del lugar. Más adelante, le hizo saber que “yo sé quién es, pero quiero decirle que Dios la ama”,  se alejó de ella y se perdió en la noche.

“Me habían dicho que hay escuadrones de la muerte que nos mataban, pero hasta ese momento, nunca los había visto”, indicó la joven.

El día que la detuvieron fue por un operativo en el barrio, tenía una orden de captura y fue reconocida por medio de una fotografía que portaban los agentes.

“Me decían que me iban a pasar a los escuadrones de la muerte, fue la policía, en el retén que me agarraron fueron los de FUSINA, andaban de uniforme café, el que me agarró me dijo, mira estás detenida por una orden de captura por asesinato,” informó Nancy.

Al ingresarla a la posta la llevaron a un cuarto aparte, “llegó uno, me agarró del cuello, me levantó y dice, sos la famosa verdad?, me soltó, me volvió a agarrar del cuello, ahorita te entrego con el escuadrón de la muerte, porque vos tenés la foto en todos lados, si vieras como sos de cotizada para morir, perra. Después  llegaron otros tres y solo me pegaron en el estómago, espalda y piernas, marcas nunca me dejaron”, relató.

Los agentes le pedían información de los cabecillas, pero siempre guardó silencio, La captura fue por un promedio de dos o tres horas,  luego la agarraron del pelo, la subieron a la patrulla y la llevaron a “sectores contrarios”, territorio de otras pandillas ajenas a la que pertenecía Nancy; la dejaban sola por un espacio de diez minutos y la volvían a capturar.

¿Solo la 18?

Nancy mencionó que los escuadrones de la muerte solo buscan a los de la 18,  “porque nosotros no nos vendemos, ni tenemos nexos con las autoridades, ni les hacemos los mandados, ni nos juntamos con la chusma, pero las otras maras sí, por eso creo que los protegen y cuando hay que matar a alguno es de los de nosotros”.

También se refirió a que no todas las y los jóvenes que aparecen asesinados son de la “familia”, porque “están matando a muchos inocentes, que no tienen nada que ver con nosotros”.

Sin voluntad política

ruela

Guadalupe Ruelas, Director de Casa Alianza-Honduras

Para Guadalupe Ruelas, Director de “Casa Alianza”, el número de ejecuciones se está incrementando. En lo que va del 2016  y de acuerdo a lo que reportan los medios, más de 500 niños, niñas y jóvenes fueron asesinados.

En  El Salvador en el 2015 tuvo una cifra de casi 600 muertes,  mientras que en Honduras  a pesar de tener una población menor, en los primeros meses de este año, superó esas estadísticas.

Ruelas aseguró que no se ve la voluntad política de replantear estrategias de seguridad, tampoco un cambio en el patrón de los asesinatos, cosa que se esperaba por la depuración policial, el nivel de represión hacia los jóvenes se mantiene intocable.

La Organización Mundial de la Salud para catalogar a un país con un fenómeno epidémico de violencia y la factibilidad de que sea manejable, debe estar en un rango de ocho muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Algunas estadísticas muestran que el país tiene un rango de 56 muertes por cada 100 mil habitantes,  de acuerdo con el Observatorio de la Violencia de la UNAH, en contraste con la cifra oficial de 60 muertes por cada 100 mil “la realidad no ha sido tocada”, sostuvo  Ruela.

El defensor enseñó que la policía en su página de Sistema Estadístico Policial en Línea, SEPOL,  no dividió las cifras de asesinatos entre la población real, sino con el censo del 2001 que es relativamente mayor a la que hay, pero la percepción de violencia en las calles aumentó. Las masacres, quemas de buses, publicidad de violencia, es contraria a los datos oficiales.

En tanto, el Observatorio de Derechos de Niños, Niñas y Jóvenes, de Casa Alianza,  trabaja con los datos que les envía de manera consolidada la Secretaría de Seguridad, donde figura que 160 personas han muerto en masacres en el 2016.

Ejecuciones extrajudiciales

Casa Alianza desde hace unos años viene denunciando un patrón de “Ejecuciones Arbitrarias” en el país, “si uno lo piensa bien, al cometer un asesinato lo que se quiere es que no se sepa, en cambio el patrón en el asesinato de NNJ el tema de publicidad es evidente, quieren que la gente se dé cuenta, los cadáveres son tirados a las calles y puestos en lugares donde puedan ser encontrados”, denunció Ruelas.

“En Honduras el tema debería ser quien lo mató, pero eso nunca se ve, aquí hay un tema de poder, porque las personas que asesinan a los niños tienen armas, vehículos, logística y los medios de comunicación, mientras que las víctimas no tienen armas, ni teléfonos; existe una disparidad de poder”, agregó el entrevistado.

Por otro lado,  una intencionalidad evidente es que los grupos salen a la calle específicamente a ejecutar esas actividades,  “salen con la idea de ir a perpetrar un hecho”, destacó el Director de Casa Alianza.

Otro factor es que los crímenes  “son hechos a sangre fría, no media un conflicto, las evidencias han demostrado que grupos organizados salen a matar niños a los que les llaman “grupos de exterminio”.

Sectores específicos

Un tema importante es la mutación de los patrones de extinción de algunos sectores, por ejemplo, hoy en día cuando detienen a alguna persona le ponen un “alias”, lo que provoca percepción en la gente que si alguien tiene un apodo obligatoriamente pertenece a algún grupo criminal.

El crimen organizado ha logrado establecer relaciones simbióticas entre distintos grupos criminales y grupos de poder, muchas veces los jóvenes que mueren son estudiantes, eran indigentes o tenían algún problema social, no necesariamente eran miembros de grupos criminales.

El extermino a este sector específico puede obedecer a una intención de sembrar el terror en los barrios y colonias porque una vez que sufren ese tipo de violencia se llaman al silencio ante las pandillas y los grupos de poder.

Violencia y derechos humanos

La violencia que ejercen los cuerpos represores del Estado y la evidente violación a los derechos humanos hacia las y los jóvenes que participan activamente en manifestaciones, está ligada a la sumisión de la juventud ante las estructuras de poder.

Ruelas trajo a colación el caso de la joven Soad Nicole Ham Bustillo (13), estudiante del Instituto Central Vicente Cáceres, quien apareció asesinada en la calle que conduce a la terminal de buses de Tiloarque, a inmediaciones de dicho centro educativo.

Su cadáver estaba metido en un saco de nailon blanco, con signos de estrangulamiento, según informaron las autoridades.  El hecho ocurrió el día siguiente en que la centralista brindó declaraciones a los medios de comunicación; manifestando su inconformidad por la condición en que se encontraban las instalaciones de su centro educativo.

A través de los años se pueden observar muchos casos de estudiantes asesinados en diferentes condiciones  ya que el liquidar a una persona que participa en una manifestación tiene “la intencionalidad de disuadir”, de acuerdo al análisis de Ruelas.

Recordó a la joven Flor Raquel Euceda,  detenida por una patrulla en el desalojo realizado por los cuerpos de seguridad,  el viernes 01 de julio,  en los predios de la UNAH y que por la acción rápida de organizaciones de derechos humanos que informaron saber el número de patrulla que se la había llevado, la dejaron en libertad, “esa acción indica que fue retenida con otras intenciones”.

“El exterminio de la juventud hondureña es el resultado de una política del gobierno que equivocadamente ha diseñado un plan militarista de la sociedad, llenar de tecnología y hacer propaganda, con el fin de fortalecer un negocio lucrativo, lo que indica que la clase política no quiere cambiar estas políticas, porque no les interesa hacer cambios”, agregó el defensor de derechos humanos.

Horas desaparecidas

La joven Flor Raquel Euceda, detenida por agentes de policía a bordo de una patrulla y dada por desaparecida por unas horas,  durante el desalojo que violentó de la UNAH,  después que se corrió la voz que las organizaciones de derechos humanos tenían conocimiento del número de vehículo al que fue subida, quedó en libertad.

En su testimonio describió que “Iba llegando a la UNAH a eso de las 8:00am el taxista me dijo que me dejaría en el punto de abajo porque arriba había “pijeo”. Cuando me bajé del taxi todo estaba llenó de patrullas, parecía que iban tras grandes delincuentes”.

Ella caminó hacia arriba,  “no me crucé el puente ya que habían muchos policías al otro lado; cuando iba por Bigos a cruzarme la calle una patrulla se estacionó a la par mía y policías  me dijeron que había una orden de captura en mi contra y ni siquiera preguntaron mi nombre, cuando menos acordé estaba dentro de la patrulla, no pude reaccionar a tiempo y cuándo estaba adentró comencé a gritar y allí ellos comenzaron a golpearme me dieron dos puñetazos uno en el ojo y el otro en el estómago”.

Prosiguió diciendo que “luego de eso me arrincone en una esquina del asiento de atrás, en mi morral lo que llevaba era una capucha, comida, el cel y dinero, al bajo bajo saqué mi cel y lo escondí en mi parte íntima para que no me lo quitaran, luego de esto me quitaron el morral, yo no andaba papeles, entonces ellos me dijeron que les diera todos mis datos, yo me negué y ante mi negativa uno de ellos me dio una cachetada. Sólo el que conducía la patrulla portaba uniforme policial el otro vestía de civil”.

La patrulla en la que iba dio vueltas y vueltas, en ningún momento se estacionó. En un momento lo agentes de policía  se estacionaron y salieron de la patrulla dejándola sola, “en ese momento saqué mi celular y avisé a quien pude de lo que me estaba ocurriendo, cuando me tomé la foto del golpe en mi ojo ellos volvieron y me quitaron el cel pero no lo revisaron y ambos se subieron en la parte delantera, dejándome sola en el asiento de atrás”.

Exteriorizo que “me estaba desesperando y empecé a golpear las ventanas de la patrulla con la esperanza de que alguien escuchará en ése momento comenzaron a gritarme con insultos”.

Euceda denuncio que “amenazaron con agredir a mi familia y me dijeron por revoltosa, es qué las encuentran, ‎encostaladas”; se estacionaron y volvieron a salir “dejaron un celular de los baratos juntó al radio policial, no lo pensé dos veces y llamé a mi familia les di más o menos la dirección de dónde nos encontrábamos y con muchos nervios puse el cel dónde estaba”.

Los policías volvieron a subir pero no arrancaron, sólo se pusieron a hablar. Desesperada Flor les preguntó ¿Qué harán conmigo? “sólo voltearon a verme y de nuevo les grité la misma pregunta, en eso volvieron a bofetearme y mandaron a callarme”.

La joven universitaria comunicó que “si no es por la denuncia en los medios de comunicación, no sé qué hubiese sido de mi vida”.

Origen: Grupos de exterminio están acabando con la vida de niñas, niños y jóvenes en Honduras

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Casa Alianza: Más de 130 niños, niñas y jóvenes menores de 30 años fueron ejecutados en mayo

Cholusat Sur, Canal 36, Noticias de Última Hora en Honduras

En su más reciente informe Casa Alianza da a conocer que más de 130 niños, niñas y jóvenes menores de 30 años fueron asesinados/ejecutados en mayo, lo que evidencia que la estrategia de seguridad ha fracasado en cuanto a proteger la vida de la niñez y juventud en Honduras.

La publicación detalla que “mientras el liderazgo político del país se debate en temas electorales, la pobreza, la violencia, la falta de oportunidades y la corrupción siguen haciendo mella en la vida de los niños y niñas y los conflictos en educación secundaria y educación superior son el reflejo de la necesidad de revisar las estrategias de cobertura y calidad del modelo de educación y que las medidas impositivas ya no son aceptadas por la comunidad educativa”.

También indica que “los niveles de migración infantil se han incrementado de nuevo como resultado de un abordaje parcial y poco estratégico del tema ya que sólo se circunscribe al ámbito mediático, mientras que las causas continúan profundizándose en el país”.

Origen: Casa Alianza: Más de 130 niños, niñas y jóvenes menores de 30 años fueron ejecutados en mayo – Noticias Cholusat Sur

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Casa Alianza: Gobierno maquilla cifras de violencia contra niños, niñas y jóvenes

Representantes de Casa Alianza consideran que 2015 fue un año trágico para la niñez y la juventud hondureña porque continuó la violencia contra este sector de la sociedad, en sus distintas manifestaciones, por lo que la institución demanda al gobierno que haga un replanteamiento de su estrategia militarista, cara, ineficiente e ineficaz por una estrategia de seguridad humana.

La organización señala en un informe que 66 de cada 100 adolescentes no lograron cupo para estudiar en secundaria; más de siete mil niños y niñas que huían de la violencia del país, fueron deportados, y miles de niños, niñas y jóvenes fueron asesinados impunemente.

Y frente a la realidad, agrega, el gobierno se empeña en maquillar las cifras al grado que el Sistema Estadístico Policial en Línea (SEPOL), registró en Francisco Morazán solo un asalto a autobús y una violación.

ninos migras

Foto : laprensa.hn

Pese a esta situación, con el apoyo de la cooperación solidaria, en 2015 Casa Alianza brindó protección y acceso a oportunidades de desarrollo a mil 500 niños y niñas en desamparo.

Esta institución ratifica la continuación de su labor para el 2016, y es con el afán de mantener viva la conciencia colectiva sobre la deuda que el Estado tiene con la niñez hondureña que se presentó el informe al cual se alude.

Casa Alianza es una organización no gubernamental con una trayectoria de 28 años en la atención de los niños, niñas y jóvenes que viven en grave riesgo y desamparo en Honduras.

La institución también realiza una labor continua de incidencia ante las autoridades de gobierno y participa en la elaboración de políticas públicas, orientadas a mejorar las condiciones de respeto a los derechos fundamentales de la población infanto-juvenil.

El informe presentado por los representantes de Casa Alianza incluye los escenarios sociales más actuales en los que se encuentra la población infantil hondureña, mediante diversas situaciones detectadas por el observatorio en las que se atenta contra los derechos fundamentales de niños y niñas, y que son reportadas por los medios masivos de comunicación y las propias investigaciones.

Ejecuciones arbitrarias y/o muertes violentas

En el caso de las muertes violentas, o provocadas por la acción voluntaria de otros, se analizan los datos de la niñez entre 0 y 17 años y jóvenes de los 18 a los 23, y se fundamenta en los casos publicados en medios de comunicación social escritos y organizaciones de la sociedad civil.

Es así como para el mes de diciembre, los medios de comunicación escritos del país reportaron la muerte en forma violenta de 189 personas, lo que representa una cifra de seis muertes violentas diariamente.

Del total de las muertes, 169 corresponden al sexo masculino, 20 al sexo femenino, 81 casos corresponden a niños, niñas y jóvenes menores de 30 años, representando el 43% de las víctimas. Los casos reportados están en edades entre 12 y 84 años.

Es de hacer notar la incidencia de homicidios múltiples ocurrida durante el mes de diciembre. En total se registró en los medios de comunicación escrita la muerte de forma violenta de ocho personas, las que ocurrieron en dos matanzas.

En este mismo mes la principal causa de las muertes violentas fue la provocada por armas de fuego con el 67% de los casos, seguido por las producidas por arma blanca con el 13%, siguen las provocadas por asfixia con el 5% y finalmente las producidas por objeto contuso con el 2%. En un 13% no se determinó la causa de muerte.

En lo relacionado a las muertes violentas y/o ejecuciones arbitrarias de niños, niñas y jóvenes menores de 23 años, los datos indican que para diciembre se registró un total de 51 casos, de los cuales 47 corresponden al sexo masculino y cuatro al sexo femenino.

Las cifras registran entre enero y diciembre, 900 casos de ejecuciones arbitrarias y muertes violentas de niños, niñas y jóvenes menores de 23 años.

No obstante, si se compara el registro de muertes de noviembre (66 casos) con el de diciembre (51 casos) se constata que hay una disminución de 15 casos.

Las muertes violentas de menores de 17 años disminuyeron tres casos en relación a noviembre, de igual forma, las muertes de jóvenes entre los 18 y los 23 años disminuyeron seis casos con respecto al mes anterior.

Presuntos responsables

La información recopilada durante diciembre muestra que en el 78% de los casos se desconoce la identidad del responsable de las muertes, lo que significa casi siempre impunidad para los autores materiales. Solamente en el 6% de los casos se ha identificado a los supuestos responsables.

Es por eso que existe la percepción ciudadana que la policía de investigación solamente hace la labor de levantar el cuerpo y entregarlo a sus familiares si estos lo reclaman, mientras que la muerte del niño o la niña solamente representa un expediente más en los archivos judiciales.

Hechos cometidos por las Fuerzas Armadas 

militares asesinos

Foto: honduprensa.wordpress.com

En los últimos seis meses, las Fuerzas Armadas de Honduras se han visto involucradas en el asesinato de al menos siete niños, niñas y jóvenes, tres de ellos en el transcurso de una semana.

En septiembre pasado, un adolescente de 16 años murió luego que autoridades militares y policiales ejecutaran un violento desalojo en la comunidad Regalo de Dios, en el municipio de Villanueva, departamento de Cortés.

Siempre en septiembre, un adolescente de 14 años y un joven de 20 años murieron en medio de un operativo ejecutado por elementos de la Tropa de Inteligencia y Grupos de Respuesta (Tigres) y la Policía Nacional en la colonia Los Alpes, de Comayagüela.

Para el mes de noviembre, un niño de 11 años falleció en el sector de La Planeta, municipio de La Lima, departamento de Cortés. Según el padre del niño, “Los policías militares llegaron haciendo disparos como locos… no hubo ningún enfrentamiento con nadie… mi hijo no pudo correr y uno de los militares le puso la pistola en la cabeza y lo mató”.

En diciembre, elementos de las Fuerzas Armadas de Honduras asesinaron a dos jóvenes con edades de 19 y 24 años, pertenecientes a un pueblo garífuna. Estos hechos ocurrieron en la comunidad de Iriona, departamento de Colón.

Además, a principios de enero, una joven de 19 años fue asesinada por elementos de la Policía Militar del Orden Público en la colonia Villa Franca del Distrito Central, Francisco Morazán.

Otro derechos violentados

El informe presentado por Casa Alianza también recoge los datos de irregularidades en educación, Salud y Protección a la niñez hondureña.

nino trabaja

En el caso de la educación, se deja ver cómo algunos logros de la administración pública se ven opacados por la falta de maestros, la inseguridad en los centros educativos y las precarias condiciones en las que se encuentra la infraestructura educativa, siendo directamente afectadas las y los alumnos y maestros del sistema educativo público.

Dentro de todos los males que padece el sistema educativo nacional, se encuentra la falta de maestros para atender la demanda estudiantil, que todos los años aumenta en los centros educativos nacionales. Entre las más comunes desde el año 2010 a la fecha se encuentran: las cancelaciones por sanciones a 68 maestros; por defunción, 1,158 y por jubilación 2,257.

La problemática de esta situación es que debido a procesos legales o burocráticos muchas de estas plazas o no son cubiertas o los nombramientos son tardíos, lo que repercute en la calidad educativa de las y los estudiantes.

En lo relacionado con la salud destacan los accidentes por quemaduras de pólvora que se repiten todos los años, los hospitales nacionales, principalmente los públicos, se ven “obligados” a atender estas emergencias durante las celebraciones navideñas. Ni el gobierno central ni los locales adoptan las medidas necesarias para su prevención.

Esta situación provoca pérdidas al Estado Hondureño, ya que un quemado por pólvora le cuesta al menos 25 mil lempiras pero lo más grave son las secuelas que dejan en los que la sufren.

Según informes de la Secretaría de Salud, en las fiestas navideñas del 2015 se registraron 21 pacientes quemados por pólvora, de ellos cinco son niñas y niños y uno de ellos con graves heridas en sus genitales debido al estallido de un mortero.

Crisis

La crisis por la que atraviesa el sistema hospitalario del país es de carácter permanente y las autoridades de gobierno continúan demostrando incapacidad o indiferencia para garantizar este derecho a la población, principalmente a la de escasos recursos económicos.

Un ejemplo de lo mal que se encuentra el sistema de salud en el país es el Hospital Gabriela Alvarado, del municipio del Danlí, El Paraíso, que enfrenta déficit de personal, situación que mantiene al borde del colapso a dicho centro asistencial.

Embarazos

Por otra parte, a pesar de las campañas que realizan el gobierno y algunas organizaciones no gubernamentales para la prevención de los embarazos en adolescentes, estos continúan incrementándose, según cifras de hospitales públicos y privados.

“Este año se registró un incremento del 5% en comparación al 2014”, según declara la Coordinadora de redes integradas de los servicios de salud, Maritza Ulloa.

Las ciudades del país con mayor incidencia de embarazos en adolescentes son Tegucigalpa y San Pedro Sula, por ser las más populosas refieren los especialistas en esta materia.

Según las estadísticas del Registro Nacional de las Personas (RNP), en los dos últimos años han llegado 50 mil niños y niñas a registrar a sus recién nacidos.

Protección, niñez y migración

Las estadísticas registran que entre enero y diciembre del 2015 se dieron 67,734 eventos de deportación de migrantes hondureños desde los Estados Unidos y México, de las cuales, 48,398 fueron por vía terrestre y 19,336 por vía aérea.

En ese mismo período, se registraron 7,109 eventos de deportación de niñas, niños y adolescentes migrantes, lo que representa el 10% del total de las deportaciones.

En el mismo documento Casa Alianza demanda al gobierno de la república el cese de los asesinatos de niñas, niños y jóvenes en el país, y reitera al gobierno, en aras del bienestar de la población, que haga un replanteamiento de su estrategia militarista, cara, ineficiente e ineficaz por una estrategia de seguridad humana; que contemple la recuperación pacífica de territorios mediante el involucramiento, la organización y participación de todos los sectores.

Origen: Casa Alianza: Gobierno maquilla cifras de violencia contra niños, niñas y jóvenes

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El Estado ejecuta una fallida estrategia de seguridad militarista

Tegucigalpa.

En los once meses transcurridos del año 2015 han muerto en condiciones violentas 849 niños, niñas, y jóvenes menores de 23 años, situación que evidencia una fallida estrategia de seguridad militarista, afirma en un informe Casa Alianza-Honduras.

Entre enero y noviembre del 2015 han sido asesinados 849 niñas, niños, adolescentes y jóvenes menores de 23 años y miles de familias han tenido que abandonar sus viviendas y posesiones debido a una equivocada estrategia de seguridad que además ha resultado cara, ineficiente e ineficaz.

Es por esta grave situación que Casa Alianza Honduras no cesará de pedir que el gobierno haga un alto y cambie su fallida estrategia de seguridad militarista por una estrategia de seguridad humana, sostiene enfáticamente el informe mensual correspondiente al mes de noviembre de 2015, del Observatorio de Derechos de los Niños, Niñas y Jóvenes en Honduras.

El capítulo 2 del informe titulado: Análisis estadístico relacionado a las ejecuciones arbitrarias y/o muertes violentas, destaca que durante el mes de noviembre, los medios de comunicación escritos del país reportaron la muerte en forma violenta de 201 personas, lo que representa una cifra de 7 muertes violentas diarias.

Del total de las muertes, 180 fueron del sexo masculino, 21 del sexo femenino. 96 casos corresponden a niños, niñas y jóvenes menores de 30 años, representando el 48 por ciento de las víctimas. Los casos reportados están en edades entre 5 y 95 años.

Es de hacer notar la alta incidencia de homicidios múltiples ocurrida durante noviembre. En total se registró en los medios de comunicación escrita, la muerte de forma violenta de 41 personas, las que ocurrieron en 8 matanzas.

Estos hechos acontecieron en el término de 20 días, lo que representa una matanza cada 60 horas.

La principal causa de las muertes violentas durante noviembre fue la provocada por armas de fuego con el 84 por ciento de los casos, seguido por las producidas por arma blanca con el 6 por ciento, luego las provocadas por asfixia con el 2.5 por ciento y por último las provocadas por objeto contuso con el 2.5 por ciento. En un 5 por ciento de los casos no se determinó la causa de muerte.

El informe de Casa Alianza Honduras refleja que en lo que corresponde a las muertes violentas y/o ejecuciones arbitrarias de niñas, niños y jóvenes menores de 23 años, los datos indican que para noviembre se registró un total de 66 casos, de los cuales, 57 corresponden al sexo masculino y 9 al sexo femenino.

En lo que respecta a las edades, entre los 0 y 17 años se reportaron un total de 15 víctimas y entre los 18 y 23 años un total de 51 muertes. Para el grupo de edad entre los 0 y 17 años, las víctimas de sexo masculino fueron 11 y las de sexo femenino 4. En las edades entre 18 y 23 años, las muertes de sexo masculino fueron 46 y las de sexo femenino fueron 5.

Si se compara el registro de muertes de octubre (75 casos) con el de noviembre (66 casos) se constata que hay una disminución de 9 casos.

Las muertes violentas de menores de 17 años disminuyeron 3 casos en relación a octubre, de igual forma, las muertes de jóvenes entre los 18 y los 23 años disminuyo 6 casos con respecto al mes anterior.

Casa Alianza Honduras es una organización no gubernamental con una trayectoria de veintiocho años en la atención y protección de los niños, niñas y jóvenes que viven en graves situaciones de riesgo y desamparo en Honduras.

En el marco de las actividades de la organización nace el Observatorio de los Derechos de los Niños, Niñas y Jóvenes en Honduras, con el propósito de visibilizar la realidad de la niñez y juventud en el país y promover la investigación y el estudio de éstas desde un enfoque específico de derechos humanos.

Casa Alianza, a través del observatorio, realiza una labor permanente de verificación y análisis de derechos con base en lo establecido en las leyes fundamentales del Estado de Honduras y en los convenios internacionales sobre los derechos de los niños, niñas y jóvenes; a la par que desarrolla un registro periódico de las ejecuciones arbitrarias y/o muertes violentas perpetradas contra menores de 23 años.

Origen: El Estado ejecuta una fallida estrategia de seguridad militarista

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Maras Hondureñas reclutan a niñas para cobrar extorsiones –

Por: Redacción CRITERIO redaccion@criterio.hn Desde principios de año, la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA) de Honduras ha detenido a 158 menores, de los cuales 45 son niñas. Según explica un reportaje de la BBC, en ese país las maras recurren a los niños para que realicen el trabajo sucio de cobrar las extorsiones a las víctimas. […]

Origen: Maras Hondureñas reclutan a niñas para cobrar extorsiones –

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