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Readout of Vice President Biden’s Meeting with President Salvador Sánchez-Cerén of El Salvador, President Jimmy Morales of Guatemala, and President Juan Orlando Hernández of Honduras

President Obama joined the Vice President for part of the meeting to emphasize the importance of sustained political will and deep reforms to address the root causes of migration and ensure a strong foundation for future U.S. assistance and partnership with the Northern Triangle. The leaders agreed that the United States and Central America were engaged in an ambitious process of aligning their goals and strategies that would benefit future generations of Central Americans and contribute positively to United States relations with the Western Hemisphere.

Origen: Readout of Vice President Biden’s Meeting with President Salvador Sánchez-Cerén of El Salvador, President Jimmy Morales of Guatemala, and President Juan Orlando Hernández of Honduras

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Biden insta a Centroamérica a luchar contra corrupción y migración clandestina –

Por: Redacción CRITERIO redaccion@criterio.hn Washington.-El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó este miércoles a tres mandatarios centroamericanos en Washington, a unir esfuerzos para luchar contra la corrupción y la migración clandestina hacia Norteamérica, indicando que de ello dependería la continuación de la ayuda estadounidense. “Vamos a tener que seguir dando pasos para garantizar algunas […]

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Presidentes del Triángulo Norte se preparan para reunirse con Biden

Los presidentes de Honduras, Juan Hernández; de El Salvador, Salvador Sánchez y de Guatemala, Jimmy Morales, hablaron el Plan Alianza para la Prosperidad, previo a la reunión con el vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden.

 

Redacción Central / EL LIBERTADOR

 

Tegucigalpa. Los gobernantes  de Honduras, Guatemala y El Salvador sostuvieron este miércoles un encuentro trilateral previo a la reunión que tendrán este mismo día con el vicepresidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, para discutir la implementación del Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.

 

Durante el encuentro los presidentes de Honduras, Juan Hernández; de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, y de Guatemala, Jimmy Morales, hablaron sobre sus proyecciones del Plan Alianza para la Prosperidad y otros temas de interés regional.

 

Los tres mandatarios reunirán con el vicepresidente estadounidense en la Blair House, residencia para invitados oficiales del presidente de Estados Unidos.

 

La agenda  contempla la creación de un  ente autónomo en cada país  para el Plan Alianza; proyectos regionales y política estadounidense, entre otros temas de interés multilateral.

En diciembre de 2015 el Congreso norteamericano aprobó 750 millones de dólares para financiar el Plan Alianza para la Prosperidad.

El gobierno de Honduras dice que destinó 950 millones de dólares para poder ejecutar los ejes fundamentales del Plan, que se basan en el fomento de la actividad económica para la generación de oportunidades; desarrollo del capital humano e inserción laboral; seguridad ciudadana, justicia y derechos humanos.

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Joe Biden: EE UU apoyará “medidas enérgicas” contra el crimen

Plan Alianza para la Prosperidad no es perfecto, pero ayudará a atacar pobreza e inseguridad, dice vicepresidente de Estados Unidos.

Tegucigalpa, Honduras

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, consideró que los 750 millones de dólares aprobados por el Congreso para el Plan Alianza para la Prosperidad (PAP) del Triángulo Norte de Centroamérica servirán para tomar “medidas enérgicas” contra la criminalidad “en Honduras, Guatemala y El Salvador”.

“A petición del Presidente he viajado a la región y se ha dejado claro con los líderes de El Salvador, Guatemala y Honduras que Estados Unidos está dispuesto a apoyar sus esfuerzos para revertir la violencia endémica y la pobreza, tomar medidas enérgicas contra las redes criminales y fortalecer el buen gobierno y el Estado de Derecho”, expresó Biden en un comunicado.

El funcionario resaltó ayer los beneficios de esa donación al analizar la partida presupuestaria federal de 1.15 billones de dólares aprobada por el legislativo estadounidense y de donde saldrán los recursos de la asistencia.

“El acuerdo no es perfecto, pero le ayudará a crecer nuestra economía, fortalecer nuestra seguridad, y refleja gobernar por consenso, no el que gobierna por la crisis que hemos visto con demasiada frecuencia en los últimos tiempos”, consideró Biden.

El Plan Alianza para la Prosperidad tiene como objetivos fortalecer políticas económicas de asistencias social y de seguridad en el Triángulo Norte de la región que conforman los tres países mencionados.

Respuesta

Este programa surgió como respuesta de Estados Unidos a la oleada de niños migrantes no acompañados hacia la potencia del norte registrada el año pasado, ya que se identificó que la inseguridad y la violencia eran las principales causas del éxodo.

“Y como se nos recordó en el verano de 2014, cuando 50,000 niños no acompañados arriesgaron sus vidas para escapar de la delincuencia, la corrupción, la violencia y la pobreza para encontrar su camino a nuestra frontera suroeste, la seguridad y la prosperidad de América Central están inextricablemente vinculados con el nuestro”, remarcó el vicepresidente.

El gobierno hondureño desempeñó un rol fundamental para que Estados Unidos reflexionara sobre la necesidad de apoyar financieramente las medidas para reducir la masiva movilización de infantes.

El Poder Ejecutivo de Honduras señaló en reiteradas oportunidades que la violencia generada por el tráfico de drogas que pasa por Centroamérica con destino a Estados Unidos es uno de los motivos de la migración irregular y por ello pidió acciones de “responsabilidad compartida”.

Además, elaboró un plan de ejecución basado en cuatro líneas estratégicas para el periodo 2016-2020: desarrollo de capital humano, mejoramiento de seguridad y acceso a la justicia, dinamizar el sector productivo y fortalecimiento institucional.

“Como esos líderes han respondido, esta decisión por el Congreso para invertir 750 millones en América Central demuestra que honramos nuestros compromisos y creemos en un futuro en el hemisferio occidental es de clase media, democrático y seguro”, acotó Biden.

El PAP tendrá una duración de cinco años y por cada periodo se prevé el desembolso de 750 millones de dólares

Origen: Joe Biden: EE UU apoyará “medidas enérgicas” contra el crimen

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JOH ya sabe cuál es la ruta en el tema de la CICI

En el marco de una de las reuniones sostenidas entre los presidentes del Triángulo Norte y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, el mandatario hondureño, Juan Orlando Hernández, reconoció el ofrecimiento por parte de Estados Unidos para instalar una comisión en apoyo al combate a la corrupción e impunidad en Honduras.

“Ha ofrecido el vicepresidente Biden el asesoramiento y acompañamiento en el fortalecimiento institucional de las instituciones del sector justicia”, dijo Hernández luego de una reunión con Biden.

URL: http://cholusatsur.com/noticias/?p=12202

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JOH le habría sugerido al Comando Sur que se trasladara para Honduras

Declaraciones del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, revelan un nuevo atentado del Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, en contra de la soberanía del país.

En esta ocasión se trata de un posible ofrecimiento al General John Kelly, del Comando Sur de Estados Unidos para que trasladara sus bases a territorio hondureño-

Según Biden, le tuvo que pedir a Juan Orlando Hernández que cesara sus intenciones de querer mover el centro de operaciones del Comando Sur a Honduras, tomando en cuenta que al mandatario hondureño le “cae tan bien” el General Kelly.

URL: http://cholusatsur.com/noticias/?p=12192

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La CICI será un hecho en Honduras

Documentos fílmicos en poder de Cholusat Sur, muestran como el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, esta seriamente interesado en que se combata la corrupción e impunidad en Honduras, a través dela instalación de una Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICI).

En un discurso brindado en el marco de una de las reuniones entre los presidentes del Triángulo Norte y Biden, el vicepresidente del país norteamericano manifestó que “el trabajo de organizaciones como la CICI en Guatemala es muy importante”.

A su vez sostuvo que solicitaría a Estados Unidos crear una CICI para la región.

Aquí la posición de Biden con respecto a la CICI en Guatemala y un plan para expandirla hasta Honduras

URL: http://cholusatsur.com/noticias/?p=12189

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Joe Biden: Que venga la CICI y Punto

Durante el periodo en el que el gobierno de Guatemala analizaba la continuidad de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (CICI) en ese país, el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, declaró categóricamente que la CICI debía continuar.

“La comisión contra la impunidad en Guatemala debe ser prorrogada” dijo Biden mientras se encontraba en territorio guatemalteco.

“La impunidad es un problema gigantesco en el Triángulo Norte y punto”, sentenció el segundo a bordo de la Casa Blanca, al momento de instar al ahora ex presidente de Guatemala a extender la presencia de la CICI en su país.

URL: http://cholusatsur.com/noticias/?p=12186

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La Casa Blanca, optimista con Alianza para la Prosperidad

17 de Junio de 2015

09:51PM  –  Pedro Membreño   

El presidente Juan Hernández se reunió ayer con el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, y hablaron sobre los fondos para combatir la pobreza, migración y violencia en Honduras, Guatemala y El Salvador. Gobierno se suma a cruzada contra el hambre. La Organización de Estados Americanos apoyará en lucha contra violencia y corrupción.

Washington, DC

El gobierno de Estados Unidos ve con optimismo la aprobación de los fondos del Plan Alianza para la Prosperidad (PAP) que impulsa el Triángulo Norte de Centroamérica.

El Congreso estadounidense se apresta a decidir si aprueba los 1,000 millones de dólares (22,000 millones de lempiras) ofrecidos a Honduras, Guatemala y El Salvador para atacar la pobreza, la migración y la violencia.

Las posibilidades de acceder a los fondos fueron planteadas ayer por el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, durante una reunión de hora y media sostenida con el presidente Juan Orlando Hernández en la Casa Blanca.

El encuentro se produjo en el marco de una visita de un día hecha por el presidente hondureño a la capital estadounidense, en donde además sostuvo conversaciones telefónicas con congresistas y senadores para gestionar la aprobación de los recursos.

EL HERALDO viajó a Washington para recoger los detalles de la reunión en la que ambos gobiernos confirmaron sus vínculos de cooperación.

Hernández fue recibido por Biden junto al secretario de Relaciones Exteriores, Arturo Corrales, y el ministro de la Presidencia, Reynaldo Sánchez. Este fue el primer acto de Biden tras el fallecimiento de su hijo, Beau Biden.

Participaron en la reunión miembros del equipo de la vicepresidencia de Estados Unidos.

Ambos gobiernos dialogaron además sobre las necesidades que en materia energética enfrenta Centroamérica y en particular Honduras.

“Hemos dialogado sobre el tema de la energía en la región, que es muy importante para Centroamérica y para Honduras y desde luego también la Alianza para la Prosperidad, que es un tema que está en el Congreso”, dijo Hernández a EL HERALDO tras el encuentro.

El vicepresidente estadounidense no se refirió sobre los alcances de la reunión con las autoridades hondureñas.

“Esperamos nosotros que avance este tema… El proceso legislativo presupuestario así como de cualquier país lleva su tiempo, hoy está empezando y probablemente inicie con algunas recomendaciones”.

Hernández dijo que vio “optimista” al representante de la Casa Blanca en torno a que el Congreso de Estados Unidos dé luz verde a los fondos que fueron ofrecidos por el presidente Barack Obama.

Cabe señalar que la aprobación de estos recursos depende de los acuerdos que puedan existir en la Cámara de Representantes entre demócratas y republicanos (oposición), estos últimos con mayoría en el pleno.

Protestas

El titular del Ejecutivo descartó que las protestas y movilizaciones que se vienen registrando en Guatemala y Honduras afecten la aprobación de los fondos, pues afirmó que el gobierno estadounidense está al tanto de las acciones que vienen realizando cada gobierno.

En el caso de Honduras, afirmó que “ellos están enterados de los avances que hemos tenido en materia de corrupción, tienen bien documentado lo que hemos avanzado”.

“Yo diría que es un tema de esperar y de que también puedan ver ellos que en el caso de Honduras nosotros estamos poniendo por lo menos el 80 por ciento de lo que podría representar implementar el Plan Alianza para la Prosperidad”, indicó.

Gasoducto

El reciente acuerdo suscrito entre Honduras, México y Guatemala para la construcción de un gasoducto que permita transportar gas a Centroamérica también fue tema de análisis en el encuentro.

“Hemos identificado trabajos en conjunto, me alegra que el tema de energía esté presente porque para nosotros es volver el país más competitivo, si logramos gas u otro tipo de energías en la región lograríamos reducir en 50 por ciento el valor de la energía, eso cambia dramáticamente el valor de la región”, indicó.

Hernández se refirió sobre la reunión con Biden en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) luego de sostener también una reunión con el secretario general del organismo, Luis Almagro, con quien dialogó sobre apoyo en temas de violencia y corrupción.

Gira

El gobernante inició su visita en Washington la mañana de ayer con varias entrevistas concedidas a medios de comunicación extranjeros.

Luego participó como orador principal en el Foro de Presidentes Unidos contra el Hambre (PUSH, por sus siglas en inglés) en las instalaciones del Club Internacional de Prensa.

Durante el evento, dijo que Honduras puede convertirse en uno de los principales productores de alimentos y ser el centro logístico mundial.

La organización Presidentes Unidos contra el Hambre aglomera a diferentes universidades de América comprometidas en el combate de la desnutrición.

El mandatario indicó que su participación en el foro forma parte de su compromiso para combatir el hambre y la desnutrición con acciones concretas que reduzcan la pobreza.

Sostuvo que en Honduras se ha logrado reducir en un 60 por ciento el hambre en niños y niñas menores de cinco anos, que tenían problemas de desnutrición.

“Si se dan las herramientas necesarias las familias de la zona rural de Honduras no solo producirán productos para alimentar a sus familias, también podrán exportarlos a nivel mundial”, subrayó.

Llamó a los participantes a respaldar el Plan Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica ante los legisladores, diputados y senadores de Estados Unidos, quienes determinarán la asignación de recursos para la ejecución de esta iniciativa de Honduras, Guatemala y El Salvador.

Hernández señaló que Honduras cuenta con 2.7 millones de hectáreas propias para la agricultura, de las cuales 200,000 están tecnificadas, lo que le da al país altas posibilidades de ser el mayor productor de alimentos de Centroamérica y el Caribe para el año 2020.

“Somos la reserva forestal más grande de Centroamérica y el Caribe y nuestros bosques productivos son los más importantes en toda la región, es por eso que aspiramos a ser el mayor productor de alimentos de esta región”, expresó.

Recordó que durante la reciente Cumbre Empresarial de las Américas, que se llevó a cabo en Panamá, se reveló que alimentar una población mundial de 9,100 millones de personas en 2050 implicaría incrementar la producción total de alimentos en un 70%, y de esta proporción el 72% deberá provenir de países en desarrollo.

“Honduras ofrece su privilegiada posición geográfica, estamos ubicados entre los dos grandes océanos, el Atlántico y el Pacífico, estamos exactamente en medio, entre el norte y el sur. Y la distancia máxima entre nuestros puertos en el Pacífico y en el Atlántico es de 420 kilómetros que un tren puede recorrer en aproximadamente dos horas”, dijo el mandatario hondureño.

El titular del Ejecutivo indicó que está estudiando la posibilidad de crear, con el apoyo de PUSH, un instituto para contrarrestar el hambre a fin de compartir el conocimiento y las mejores prácticas no solo en Honduras, sino que en los países de la región.

“Compartiendo información y trabajando en colaboración podemos ahorrar tiempo y recursos evitando duplicar esfuerzos. El Instituto además nos permitirá acortar brechas en el camino mediante el fortalecimiento de las universidades como centros técnicos de investigación y generación de conocimiento, tecnología e innovación”, aseguró.

Tras el foro realizado en horas del mediodía, el gobernante se trasladó a la Casa Blanca al encuentro privado con el vicepresidente Biden y seguidamente visitó la sede de la OEA, en donde concluyó su visita a Washington.

Fuente: http://www.elheraldo.hn/alfrente/850568-331/la-casa-blanca-optimista-con-alianza-para-la-prosperidad

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“Biden Plan” for Central America Continues the Crackdown on Kids

Friday, 03 April 2015 00:00 By Laura Carlsen, Foreign Policy in Focus | News Analysis

When the crisis of unaccompanied minors migrating to the United States burst onto the front pages last summer, it seemed at last the U.S. government would come to grips with its legacy of disaster amid the current havoc in Central America.

The United Nations documented that most of the children were fleeing violence — violence caused in part by the failure to restore constitutional order following the Honduran coup of 2009 and the unfinished peace processes after the dirty wars in El Salvador and Guatemala, where Washington propped up right-wing dictatorships for years.

The governments of those three countries — known as the Northern Triangle — certainly share some of the blame for the mass exodus, which is not as new or unprecedented as the press made out when it sounded the alarm.

But in the end, the problem isn’t one of assigning blame, but rather helping children in conditions of extreme vulnerability, right?

Apparently not.

Less than a year later, Washington has come up with its policy response to the children’s plight. Unfortunately, while purporting to address the root causes of migration, it mirrors — and in many ways intensifies — the causes that forced so many to flee.

Tucked into the administration’s 2016 budget requestthe plan has been christened “Biden’s Billion” for its major promoter and the amount he expects U.S. taxpayers to put up to support it. It divides aid into three “lines of action”: security, economic development, and governance.

Yet in every one of these areas, the response repeats errors of the past. Rather than focusing on a response to the humanitarian crisis of child refugees, it serves as a vehicle for deepening the drug war and “free-trade” agendas that have contributed to the crisis.

Rewarding Human Rights Violators

The plan requests $300 million for security assistance, a considerable increase over previous regional collaborations like the Merida Initiative and the Central American Regional Security Initiative. The increase goes mainly to the region’s police forces.

This essentially rewards known human rights violators.

In an op-ed published in The Hill, Alex Main of the Center for Economic and Policy Research explains: “Funding for International Narcotics Control and Law Enforcement (INCLE) aid to Central America would double from $100 million in fiscal year 2014 to $205 million in fiscal year 2016,” he writes. “This assistance, rooted primarily in the U.S. ‘war on drugs,’ includes extensive support for the region’s police and military forces despite abundant reports of their involvement in extrajudicial killings and other serious human rights violations.”

Although fighting drug traffickers is purposely underplayed in the proposal, INCLE nonetheless expands the failed drug war model of militarizing local security forces. Experience shows that placing weapons and training in the hands of abusive police ensures that they can be — and are — used against civilians not associated with cartels, or against suspected criminals denied a right to trial.

The foreign military funding — or FMF, in bureaucratese — included in the plan, while comparable to prior levels, has a particularly ominous note to it this time around. “FMF in the Western Hemisphere,” declares the budget request, “supports our partners’ efforts to control national territory, modernize defense forces, and secure the southern approaches to the United States.”

Given that the region has no invading armies, to “control territory” means to control undefined internal populations — presumably criminals, but potentially including opposition or indigenous communities fighting for land rights against state-supported designs. “Modernizing defense forces” in the absence of external threats, means a dangerous re-militarization of nations barely emerging from military dictatorships.

And “securing southern approaches to the United States” marks a clear imposition of U.S. priorities to the detriment of the host nations. Even more outrageous is the implication that the U.S. southern border has to be protected from child migrants by creating an allied buffer some 2,000 miles deep.

Proponents of the plan note that some funding goes to human rights training. The contradiction of funneling money to human rights abusers to compel them to cease their abuse is one that they no doubt relish. It sends a mixed message by supporting corrupt and violent police at the same time it deigns to improve them.

The plan bolsters Honduran security forces even as human rights groups document uncontrolled abuses, to the extent that 94 U.S. members of Congress have called for a complete cut-off of aid to Honduran security forces. The plan apparently also funds the provision of training from Colombian security forces — the nation famous for the “false positives” scandal, a human bounty hunt in which soldiers dressed peasant farmers up as guerrillas, assassinated them, and received a government bonus.

The U.S. government has been shoveling out money to U.S. agencies and private sector firms for dubious police and judicial reform programs in Mexico and Central America for years. The result is horrors like Ayotzinapa and an increase rather than decrease in violations throughout the region. The police forces are being equipped and trained as they continue to victimize their own populations with impunity.

As the recent murders of unarmed youth in U.S. cities have shown, the United States urgently needs to reform its own police before it spends millions purporting to teach others. As in all other areas of this plan, the money would be better spent at home.

Border Punishment

The billion-dollar plan does highlight a few of the root causes of migration — namely physical and economic insecurity. But its emphasis on border security reveals its Janus-faced attitude toward migrants as threats as well as victims.

In part, this comes at the urging of immigration hawks in Congress.

Last December, John Lindsay-Poland explains, “Congress required the State Department to submit a strategy within three months that would ‘address the need for greater border security for the countries in Central America and for Mexico, particularly the southern border of Mexico.’ The strategy must also ‘support repatriation facilities for the processing of undocumented migrants returning from the United States’ as well as ‘combat human trafficking in Central America.'”

Mexico, once again, is responsible for doing the real dirty work here. Some 23,000 children have been deported at Washington’s urging from Mexico’s southern border over the past year.

The crackdown along Mexico’s southern boundary breaks with the country’s traditionally permissive attitude toward millennial migration patterns in the region. But it has not significantly decreased migration. Reports from the border describe a continued flow of migrants amid an increased presence of police, armed forces, and immigration agents. The result is more extortion and abuse.

Whose Development?

The economic development section of the plan would support the “Alliance for Prosperity,” an initiative developed with the Inter-American Development Bank (IDB) and Northern Triangle governments. The IDB has a history of supporting large infrastructure projects that too often displace populations from their places of origin rather than rooting them through sustainable livelihoods.

This “line of action” intensifies policies that have been imposed for the last 20 years in the region: international trade facilitation, market integration, transnational investment, and export-oriented infrastructure and megaprojects.

Civil society organizations have long criticized this strategy. In a letter to heads of state in 2013, a coalition of 160 organizations stated, “Large-scale ‘development’ projects are imposed on the region’s most vulnerable populations with little or no regard for their lives or livelihoods. This results in forced displacement, especially of indigenous, peasant, and Afro-descendant communities; bloody conflicts over resources; environmental destruction and impoverishment.”

Here too, the details of the new Central America plan relate more to U.S. goals than to Central American needs. For example, the Trade and Development Agency notes that its part of the funding “prioritizes activities where there is a high likelihood for the export of U.S. goods and services.” While there’s nothing inherently wrong with opening up business opportunities for U.S. companies abroad, it’s a crass abuse of the goal of securing the safety of children in Central America.

Moreover, many of those investments include export promotion that puts local producers out of business (recall the 2 million Mexican farmers driven out under NAFTA) and infrastructure projects that serve the transnational movement of goods while destroying internal market linkages.

This creates a vicious but lucrative circle of investment-displacement-repression, as populations are forced from their lands and then criminalized as migrants, justifying enormous security contracts.

This combination of hardening borders for human mobility while opening them for goods and money is nothing new, as two decades of NAFTA have shown. We’ve seen the tragic results in Mexico.

Children and Youth at Risk

The United Nations concluded that 58 percent of the child refugees it interviewed had international protection needs, including a staggering 72 percent of Salvadoran children.

Yet for all its fanfare, the Biden plan makes no attempt to respond to this urgent need to keep children safe. In fact, through its border security measures and the likelihood of increased deportations from the United States and Mexico, it exacerbates their plight. The plan actually transfers millions of dollars out of child and maternal health to fund the new security measures.

The policies to deport migrants from Mexico are creating greater perils for them en route and back home. Father Alejandro Solalinde, who runs a migrant shelter in southern Mexico, worries that “They’re sending them right into the arms of the cartels.” That’s just what the plan does.

In a New York Times op-ed penned to promote it, Vice President Joe Biden demonizes the migrants from the very first paragraph, where he calls the child migrant crisis a reminder that “the security and prosperity of Central America are inextricably linked with our own.” Later on, he laments a “dangerous surge in migration.”

What kind of nation have we become when we treat desperate children as a national security threat?

The good news is that the plan faces a rocky road in Congress. “We’ve spent billions of dollars there over two decades,” observed Senator Patrick Leahy, the ranking Democrat on the Senate Appropriations foreign operations subcommittee. “And we’ve seen conditions get worse in Honduras, Guatemala, El Salvador.” Other members have also balked at the huge spike in security funding to governments where impunity and abuse is rampant.

There are undoubtedly some worthwhile projects within the proposed billion-dollar package, for example funding for domestic violence shelters. Washington promoters urge critics not to throw out the baby with the bathwater.

But to avoid doing that, first you have to separate the two. This plan does precisely the opposite, by lumping together repressive measures that continue drug war militarization and punitive measures against youth with educational and jobs programs. It criminalizes migrants at the borders even while attempting to address root causes of migration. So, for example, the mother who has the courage to flee an abusive husband and take her children to safety will be more likely to be stopped and returned to her tormenter.

It’s laudable to turn our attention to the root causes of the refugee crisis out of Central America. But if the aid package intensifies the same policies that contributed to the crisis — as Biden’s clearly does — then we’re moving in the wrong direction. American taxpayers have no reason to throw more hard-earned money at the Washington NGOs, corrupt foreign governments, abusive security forces, and avaricious security industry that have perpetuated the failed drug war far beyond any justifiable error.

Despite the seriousness of the current situation, this is a classic case of where doing the wrong thing can be far worse than not doing anything.

This piece was reprinted by Truthout with permission or license. It may not be reproduced in any form without permission or license from the source.

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Vice President Biden, more of the same won’t work in Central America

Getty Images

Vice President Biden is a man on a mission. Over the last few weeks, the White House’s go-to guy on Latin America has made every effort to persuade Congress to approve a $1 billion aid request for Central America. In separate op-eds in The Hill and The New York Times, Biden has argued that this money could help jump-start the region economically and pave the way for “the next great success story of the Western Hemisphere.” But Biden’s billion-dollar plan has already encountered resistance in Congress, and from fellow Democrats no less. “We’ve spent billions of dollars there over two decades,” Sen. Patrick Leahy (D-Vt.) recently noted. “And we’ve seen conditions get worse in Honduras, Guatemala, El Salvador.”

There is no doubt that these three countries – often referred to as Central America’s Northern Triangle — could use some outside help. Appalling levels of violence and dire economic conditions have led increasing numbers of Guatemalan, Honduran and Salvadoran citizens, including tens of thousands of children, to flee to neighboring countries and the U.S. The Biden plan’s apparent objective is to prevent these countries from spiraling into further economic and social turmoil. But is there anything to suggest that the proposed aid package will work, when past assistance clearly hasn’t?Funding for development assistance to Central America is set to increase by nearly 400 percent under the Biden plan, with most of the funds going to the Northern Triangle. The White House’s budget request states that much of this funding is designed to “support the priority objectives” identified in the “Alliance for Prosperity” plan that the Inter-American Development Bank helped the three governments draft last year. Among these objectives are much-needed investments in education, health and housing.

But the “Alliance” plan appears to be largely focused on attracting forms of foreign investment that have arguably made life worse for many Central Americans and had little positive impact on the overall economic situation. These include investments in “strategic sectors” — textile manufacturing, agro-industry and tourism — which all too frequently offer workers poverty-level jobs and provoke the displacement of small farmers and entire communities whose rights and historic claims to land are rarely supported by state authorities.

Security assistance would also increase significantly under the White House’s Central America budget proposal. Funding for International Narcotics Control and Law Enforcement (INCLE) aid to Central America would double from $100 million in fiscal year 2014 to $205 million in fiscal year 2016. This assistance, rooted primarily in the U.S. “war on drugs,” includes extensive support for the region’s police and military forces despite abundant reports of their involvement in extrajudicial killings and other serious human rights violations. All of the INCLE funding would be channeled through the Central American Regional Security Initiative (CARSI), a multilateral cooperation mechanism that is notoriously opaque, leaving the public and members of Congress with minimal information on where and how the funds are actually used.

There is little evidence that U.S. security assistance has worked in Central America; in fact, many human rights defenders point to the massive impunity around police and military human rights violations and consider that the U.S. has simply been adding fuel to the fire. Dozens of members of Congress have also voiced concern and asked, for instance, for all U.S. security assistance to the government of Honduras to be suspended, so long as authorities fail to investigate and prosecute human rights abuses.

As Biden has recognized, without political will, the White House’s Central America plan has no chance of success. He expresses confidence that Northern Triangle leaders are committed to making “the difficult reforms and investments required to address the region’s interlocking security, governance and economic challenges.”

There are reasons to seriously question the vice president’s analysis. The Honduran government may have committed to expanding healthcare access and education under the “Alliance for Prosperity,” but in practice, it has announced thousands of public-sector layoffs and has waged a prolonged assault on teachers’ unions. According to the U.S. Department of Labor, Honduran and Guatemalan authorities have failed to protect basic labor rights, such as the right to organize and bargain collectively, and the right to a minimum wage. Does the Obama administration really want to invest in governments that trample workers’ rights?

There is also little reason to believe that the governments of Honduras or Guatemala are prepared to genuinely take on institutional corruption and abuses and fight rampant impunity. Honduras’s ruling party dissolved a respected and independent police reform commission and refused to enact any of the measures the commission had recommended for mending the country’s corrupt and broken public security apparatus. Similar backtracking has occurred in Guatemala, with the annulment of the former dictator Efraín Ríos Montt’s conviction for genocide and the constitutional court’s decision to prematurely cut short the tenure of the widely praised independent Attorney General Claudia Paz y Paz.

It is good that, as a result of the unprecedented influx of child migrants last summer, the Obama administration is finally paying attention to the crisis that’s been raging in the Northern Triangle for years. But rather than simply pouring more funds into a broken system, it should first try to examine why U.S. assistance hasn’t been working in these countries.

Biden and other U.S. officials have committed to enhancing transparency and accountability around U.S. aid programs, which would be a useful first step. A second step would be to begin listening to human rights groups and workers in these countries. Their message has been clear: “Stop feeding the beast.” No more security assistance to governments that don’t hold police and military agents accountable for criminal acts. And no more development assistance that is channeled primarily toward supporting entrenched national elites and multinational interests, with no consideration for the rights of workers and communities. It’s time to re-think foreign assistance to Central America.

Main is senior associate for international policy at the Center for Economic and Policy Research.

Fuente: http://thehill.com/blogs/pundits-blog/international/236180-vice-president-biden-more-of-the-same-wont-work-in-central

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Biden trato como niño a Juan Orlando y le aseguro que si no se porta bien, no habrá dinero

pdtescajoebidenEn un artículo publicado en el Wall Street Journal, se dan detalla como verdaderamente trato el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, a los presidentes del Triangulo Norte de Centro América tras la reunión sostenida en Guatemala.

Según la publicación hecha por Mary Anastasia O´Grady lo que ocurrió es que Biden trato como niño a Juan Orlando Hernández y sus homólogos y les dio una cátedra humillante sobre política económica y les aseguro que el recibir los fondos que el presidente Obama pretende darles, depende del buen comportamiento.

El artículo hace referencia a otro escrito por el jefe del Comando Sur, el General John F. Kelly en el Military Times y en el, John Kelly asegura que las instituciones publicas en Honduras, Guatemala y El Salvador están destruidas y en estos países se ha facilitado la cultura de la impunidad, se ha erosionado la soberanía y constantemente se violentan los derechos humanos.

Según el articulo del Wall Street Journal, Biden “ofreció una cátedra humillante sobre política económica que correspondería mas a estudiantes de décimo grado que a presidentes. Sin una gota de ironía, el demócrata defendió el libre comercio. La gente necesita empleos, la inversión es importante, los países deberían poner fin a la corrupción y recaudar mas impuestos. Los presidentes le siguieron el juego, asintiendo con la cabeza como si estuvieran aprendiendo algo nuevo a los pies de un gurú.”

La publicación revela que no será así por así que Estados Unidos estaría otorgando estos fondos  ya que esto según Biden “el recibir dinero depende del buen comportamiento”.

Aquí la publicación integra del artículo publicado en el Wall Street Journal:

El viaje del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, a Guatemala este mes, durante el cual ofreció US$1.000 millones en ayuda como incentivo a los presidentes de tres países de Centroamérica, ha sido opacado por acontecimientos que podrían parecer más urgentes en otros lugares del mundo. Pero el caos en esta región, el puente entre Norte y Sudamérica, está abriendo las puertas a una importante fisura en la seguridad hemisférica. Dejar que Biden y el Departamento de Estado de EE.UU. sean los que respondan, mientras el resto del gobierno no presta mucha atención, es algo arriesgado.

Guatemala, Honduras y El Salvador conforman lo que los expertos en seguridad llaman “el triángulo del norte”. En un ensayo de julio de 2014 en la publicación Military Times, el general John Kelly, que encabeza el Comando Sur de EE.UU., indicó que los tres ocupan los puestos 1, 4 y 5 en el listado de países con las tasas de homicidio más altas del mundo. La razón de esta híper violencia es simple: estas frágiles democracias luchan contra una amenaza existencial proveniente de la delincuencia organizada.

Las olas de refugiados, como la que llegó a la frontera de EE.UU. a mediados del año pasado proveniente del triángulo del norte, son uno de los resultados de la acción de las poderosas mafias que bruman a las fuerzas del orden locales. Los migrantes centroamericanos que desean trabajar y buscan una mejor vida no son una amenaza para la seguridad de EE.UU. El peligro real viene de los grupos delictivos, incluyendo aquellos con una agenda política, que desean usar esta región sin ley como un refugio mientras planean y preparan ataques contra EE.UU.

Los tres países han lanzado la “Alianza para la Prosperidad”, en la que prometen incrementar la inversión y el comercio, fortalecer las instituciones y fortificar la seguridad. El 4 de marzo, en su intervención ante el pleno de la reunión de la Alianza para la Prosperidad en Guatemala, Biden indicó que los países se habían acercado a EE.UU. para solicitarle una sociedad similar al Plan Colombia, una iniciativa de seguridad de US$9.000 millones, pero a un costo menor.

El vicepresidente de EE.UU. les dijo a los presidentes de Guatemala, Otto Pérez Molina ; Honduras, Juan Orlando Hernández, y El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, que si “estaban listos para tomar posesión” del plan tanto él como EE.UU. predecían “que la comunidad internacional estará lista para hacer inversiones significativamente mayores para ayudarles a resolver cada uno de los problemas que enfrentan”. El gobierno Obama incluyó US$1.000 millones en el presupuesto de 2016 para esta causa.

Así de fácil. Escriba un plan, gire un cheque, sí, se puede.

Biden reconoció que la ayuda internacional a menudo fracasa. El vicepresidente señaló que algunas personas en Washington le han preguntado por qué esta vez será diferente. La respuesta aparentemente es que esta vez todos los involucrados realmente son sinceros cuando dicen que las reformas están en camino.

Para estar seguros de que el mandato es claro, Biden ofreció una cátedra humillante sobre política económica que correspondería más a estudiantes de décimo grado que a presidentes. Sin una gota de ironía, el demócrata defendió el libre comercio. La gente necesita empleos, la inversión es importante, los países deberían poner fin a la corrupción y (por supuesto) recaudar más impuestos. Los presidentes le siguieron el juego, asintiendo con la cabeza como si estuvieran aprendiendo algo nuevo a los pies de un gurú.

Biden advirtió que recibir dinero depende del buen comportamiento. Pero no hay por qué preocuparse. Cuando se trata de reformas, estos presidentes con delirios de grandeza ya se encuentran por encima del promedio, incluyendo al de El Salvador. No se sabe si Biden tiene claro o le importa que en la última década, el partido de gobierno salvadoreño, el FMLN, ha ahuyentado cientos de millones de dólares en inversiones mineras y geotérmicas del país, incautando activos y acosando a inversionistas y opositores políticos.

El vicepresidente de EE.UU. usó a Colombia como modelo. Pero no mencionó que ese país aún tiene la décima tasa de asesinatos del mundo, según el “Estudio Global sobre Homicidio” de 2013 realizado por la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Tampoco señaló lo que informé en esta columna el 23 de febrero: que el sistema judicial colombiano ahora permite las declaraciones repetidas de testigos falsos, incluso después de demostrarse que mienten.

La intervención estadounidense en Colombia no derrotó la delincuencia organizada. El negocio de la cocaína allí y a lo largo de los Andes aún florece.

Lo cual nos lleva al elefante en la habitación. En su discurso, Biden nunca mencionó el voraz apetito de los estadounidenses por las drogas ilegales, que es el factor más importante en la ruptura del orden en la región.

Como escribió el general Kelly “las ganancias obtenidas por el tráfico ilícito de drogas han corrompido o destruido instituciones públicas en esos países y facilitado una cultura de impunidad, sin importar el delito, que deslegitimiza al Estado y erosiona su soberanía, sin mencionar lo que hace a los derechos humanos”. Lamentablemente, el vicepresidente no asumió “responsabilidad” por ese hecho.

EE.UU. está cometiendo el mismo error que siempre comete en la región: tratar a nuestros vecinos como niños. Tarde que temprano, el hecho de no pensar seriamente sobre este problema se traducirá incluso en más violencia en casa.

Fuente: URL: http://cholusatsur.com/noticias/?p=9833

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La solución de Joe Biden al caos de América Central

Biden ofreció una cátedra humillante sobre política económica que correspondería más a estudiantes de décimo grado que a presidentes. Sin una gota de ironía, (ilustró a los tres presidentes del Triángulo Norte) La gente necesita empleos, la inversión es importante, los países deberían poner fin a la corrupción y recaudar más impuestos”.

El vicepresidente estadounidense Joe Biden dialoga con los presidentes de Guatemala Otto Pérez Molina, en la capital chapina donde se realizo la reunión el pasado2 de marzo; Juan Hernández de Honduras y Salvador Cerén de El Salvador; los tres mandatarios integran la región del Triangulo Norte de Centroamérica.

The Wall Street Journal
Por Mary Anastasia O’Grady
O’Grady @wsj.com

El viaje del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, a Guatemala este mes, durante el cual ofreció US$1.000 millones en ayuda como incentivo a los presidentes de tres países de Centroamérica, ha sido opacado por acontecimientos que podrían parecer más urgentes en otros lugares del mundo. Pero el caos en esta región, el puente entre Norte y Sudamérica, está abriendo las puertas a una importante fisura en la seguridad hemisférica. Dejar que Biden y el Departamento de Estado de EE.UU. sean los que respondan, mientras el resto del gobierno no presta mucha atención, es algo arriesgado.

Guatemala, Honduras y El Salvador conforman lo que los expertos en seguridad llaman “el triángulo del norte”. En un ensayo de julio de 2014 en la publicación Military Times, el general John Kelly, que encabeza el Comando Sur de EE.UU., indicó que los tres ocupan los puestos 1, 4 y 5 en el listado de países con las tasas de homicidio más altas del mundo. La razón de esta híper violencia es simple: estas frágiles democracias luchan contra una amenaza existencial proveniente de la delincuencia organizada.

Las olas de refugiados, como la que llegó a la frontera de EE.UU. a mediados del año pasado proveniente del triángulo del norte, son uno de los resultados de la acción de las poderosas mafias que bruman a las fuerzas del orden locales. Los migrantes centroamericanos que desean trabajar y buscan una mejor vida no son una amenaza para la seguridad de EE.UU. El peligro real viene de los grupos delictivos, incluyendo aquellos con una agenda política, que desean usar esta región sin ley como un refugio mientras planean y preparan ataques contra EE.UU.

Los tres países han lanzado la “Alianza para la Prosperidad”, en la que prometen incrementar la inversión y el comercio, fortalecer las instituciones y fortificar la seguridad. El 4 de marzo, en su intervención ante el pleno de la reunión de la Alianza para la Prosperidad en Guatemala, Biden indicó que los países se habían acercado a EE.UU. para solicitarle una sociedad similar al Plan Colombia, una iniciativa de seguridad de US$9.000 millones, pero a un costo menor.

El vicepresidente de EE.UU. les dijo a los presidentes de Guatemala, Otto Pérez Molina ; Honduras, Juan Orlando Hernández, y El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, que si “estaban listos para tomar posesión” del plan tanto él como EE.UU. predecían “que la comunidad internacional estará lista para hacer inversiones significativamente mayores para ayudarles a resolver cada uno de los problemas que enfrentan”. El gobierno Obama incluyó US$1.000 millones en el presupuesto de 2016 para esta causa.

Así de fácil. Escriba un plan, gire un cheque, sí, se puede.

Biden reconoció que la ayuda internacional a menudo fracasa. El vicepresidente señaló que algunas personas en Washington le han preguntado por qué esta vez será diferente. La respuesta aparentemente es que esta vez todos los involucrados realmente son sinceros cuando dicen que las reformas están en camino.

Para estar seguros de que el mandato es claro, Biden ofreció una cátedra humillante sobre política económica que correspondería más a estudiantes de décimo grado que a presidentes. Sin una gota de ironía, el demócrata defendió el libre comercio. La gente necesita empleos, la inversión es importante, los países deberían poner fin a la corrupción y (por supuesto) recaudar más impuestos. Los presidentes le siguieron el juego, asintiendo con la cabeza como si estuvieran aprendiendo algo nuevo a los pies de un gurú.

Biden advirtió que recibir dinero depende del buen comportamiento. Pero no hay por qué preocuparse. Cuando se trata de reformas, estos presidentes con delirios de grandeza ya se encuentran por encima del promedio, incluyendo al de El Salvador. No se sabe si Biden tiene claro o le importa que en la última década, el partido de gobierno salvadoreño, el FMLN, ha ahuyentado cientos de millones de dólares en inversiones mineras y geotérmicas del país, incautando activos y acosando a inversionistas y opositores políticos.

El vicepresidente de EE.UU. usó a Colombia como modelo. Pero no mencionó que ese país aún tiene la décima tasa de asesinatos del mundo, según el “Estudio Global sobre Homicidio” de 2013 realizado por la oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Tampoco señaló lo que informé en esta columna el 23 de febrero: que el sistema judicial colombiano ahora permite las declaraciones repetidas de testigos falsos, incluso después de demostrarse que mienten.

La intervención estadounidense en Colombia no derrotó la delincuencia organizada. El negocio de la cocaína allí y a lo largo de los Andes aún florece.

Lo cual nos lleva al elefante en la habitación. En su discurso, Biden nunca mencionó el voraz apetito de los estadounidenses por las drogas ilegales, que es el factor más importante en la ruptura del orden en la región.

Como escribió el general Kelly “las ganancias obtenidas por el tráfico ilícito de drogas han corrompido o destruido instituciones públicas en esos países y facilitado una cultura de impunidad, sin importar el delito, que deslegitimiza al Estado y erosiona su soberanía, sin mencionar lo que hace a los derechos humanos”. Lamentablemente, el vicepresidente no asumió “responsabilidad” por ese hecho.

EE.UU. está cometiendo el mismo error que siempre comete en la región: tratar a nuestros vecinos como niños. Tarde que temprano, el hecho de no pensar seriamente sobre este problema se traducirá incluso en más violencia en casa.

Fuente: http://www.ellibertador.hn/?q=article/la-soluci%C3%B3n-de-joe-biden-al-caos-de-am%C3%A9rica-central

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Al Congreso de EE.UU: Biden pide aprobación de paquete de ayuda a C.A,

Martes, 10 Marzo 2015 23:00
  De acuerdo con Biden, Guatemala dijo a los presidentes: "mientras ustedes estén en el camino de un cambio significativo y duradero, Estados Unidos estará con ustedes". De acuerdo con Biden, Guatemala dijo a los presidentes: “mientras ustedes estén en el camino de un cambio significativo y duradero, Estados Unidos estará con ustedes”.

WASHINGTON – El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, pidió ayer al Congreso que apruebe un ambicioso plan de ayuda a El Salvador, Guatemala y Honduras por valor de mil millones de dólares.

En un artículo divulgado por la Casa Blanca, Biden admitió que el costo de la Alianza para la Prosperidad “es casi tres veces” el valor dedicado a América Central en años recientes, pero que “empalidece ante el costo de otra generación de violencia, pobreza, desesperación e inmigración”.

En la visión de Biden, los desafíos que los países centroamericanos tienen por delante son “formidables”, pero apuntó que la región “puede ser la próxima gran historia exitosa en el continente”.

El vicepresidente destacó que la Casa Blanca sigue comprometida con su plan de asistencia, y confía en que los líderes de los tres países beneficiados hagan su parte.

“El presidente (Barack Obama) y yo estamos determinados a atender la situación en El Salvador, Guatemala y Honduras y ayudar a esos países en su camino a la prosperidad”, señaló.

“Pero estamos igualmente determinados a ver que esos países asuman sus propios compromisos para salir de la historia de siempre e iniciar un esfuerzo nuevo y serio”, acotó en su artículo.

El vicepresidente estadounidense pasó recientemente dos días en Guatemala donde se reunió con los presidentes de esos tres países para reformar la decisión de la Casa Blanca de mantener su enorme plan de ayuda.

FRASE
“Esperamos el apoyo del Congreso para que eso sea posible”: Joe Biden, vicepresidente EE.UU.

Fuente: http://www.tiempo.hn/naci%C3%B3n/item/22668-al-congreso-de-ee-uu-biden-pide-aprobaci%C3%B3n-de-paquete-de-ayuda-a-c-a,

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Honduras, Guatemala y El Salvador irán a EEUU a solicitar mil millones de dólares

Los mandatarios consideran que lo importante es la aportación de recursos de Estados Unidos y la contra parte de cada uno de los países, pero más valioso que los propios recursos es el compromiso y la decisión política del presidente Barack Obama y del vicepresidente Joseph Biden de trabajar juntos con la región del norte de Centroamérica y asumir la cuota de responsabilidad que cada uno de los países tiene.

Redacción Central / EL LIBERTADOR

Tegucigalpa. Los presidentes Juan Hernández de Honduras; Otto Pérez Molina de Guatemala y Salvador Sánchez Cerén de El Salvador, acordaron este martes presentar en Washington el próximo 16, 17 y 18 de marzo el proyecto del Plan Alianza para la Prosperidad.

Para ello, los equipos nacionales se reunirán el 16 de este mes a fin de estructurar los detalles propios de la Plan Alianza para la Prosperidad.

Los mandatarios consideran que lo importante es la aportación de recursos de Estados Unidos y la contra parte de cada uno de los países, pero más valioso que los propios recursos es el compromiso y la decisión política del presidente Barack Obama y del vicepresidente Joseph Biden de trabajar juntos con la región del norte de Centroamérica y asumir la cuota de responsabilidad que cada uno de los países tiene.

Biden dijo que el Triángulo Norte se convierte en una de las cuatro prioridades de la política exterior de los Estados Unidos, lo que presenta una gran oportunidad de los países para avanzar en los cuatro ejes que se han propuesto: dinamizar el sector productivo para crear oportunidades económicas; desarrollar el capital humano; mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a la justicia y fortalecer las instituciones.

Hernández dijo que esta II Cumbre de mandatarios del Triángulo Norte ha sido un éxito.

“Este es un gran paso que hemos dado en esta reunión y creo que se tiene claro el compromiso que no era fácil obtenerlo en décadas atrás de Estados Unidos, que en efecto sí reconoce que existe una obligación compartida aunque diferenciada en términos de atender la región”, expresó.

Recordó que buena parte de los problemas que ha sufrido la región tiene que ver con la violencia, que a su vez tiene su origen en el tráfico de drogas, “en ese sentido nosotros también hemos asumido nuestra responsabilidad y hoy tenemos el Plan, ahora se ha discutido cómo vamos a hacer nuestro trabajo incidiendo en el Congreso norteamericano y también cómo mostramos al Congreso americano que en efecto tenemos avances en la región”.

“Yo haría un llamado a otros actores que son importantes, el sector privado para aprovechar esta oportunidad que tenemos con el Plan, a las iglesias, a los grupos de sociedad civil, a la academia, a los partidos políticos, congresos o poder legislativo”, acotó.

Hernández reconoce que el tema de desarrollar el capital humano pasa por educación, por formación para el trabajo, por transferir ese conocimiento de buenas prácticas para los emprendedores, pequeños, medianos y grandes.

“Les hago un llamado a los guatemaltecos, salvadoreños y hondureños que tienen parientes en Estados Unidos y amigos, que este es un momento crucial en la historia de nuestros pueblos que los llamen para que incidan en el Congreso americano a través de las diferentes organizaciones para que apoyen el Plan Alianza para la Prosperidad”, indicó.

Fuente: http://www.ellibertador.hn/?q=article/honduras-guatemala-y-el-salvador-ir%C3%A1n-eeuu-solicitar-mil-millones-de-d%C3%B3lares

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Presidente de Honduras hace llamado a líderes políticos de EE.UU.

Lunes, 02 Marzo 2015 23:00
 El presidente Hernández y su esposa Ana llegaron ayer a Guatemala para participar en la cita. El presidente Hernández y su esposa Ana llegaron ayer a Guatemala para participar en la cita.

CIUDAD DE GUATEMALA- Los congresistas y senadores estadounidenses deben entender que  invertir en la paz de Centroamérica reduce los peligros en Estados Unidos, aseguró el Presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández durante el segundo encuentro de la Alianza para la Prosperidad  del Triángulo Norte de Centroamérica que se realiza en Guatemala.

“Los líderes en Washington, en la Casa Blanca, en el Congreso Nacional de Estados Unidos deben entender que si Centroamérica no cuenta con oportunidades y es violenta, es un peligro para Estados Unidos, pero si se invierte en la paz de Centroamérica, ganamos todos y creo que lo hemos entendido”, expresó el mandatario hondureño  en su discurso ante la presencia de los presidentes   de Guatemala,  El Salvador y el vicepresidente de Estados Unidos Joseph Biden.

Si se invierte en la paz de Centroamérica, ganamos todos –insistió Hernández, quien lidera, junto a sus colegas el Plan Alianza para la Prosperidad, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de los pueblos de la región.

“Siempre dijimos que deberíamos dar el primer paso, pero que no queríamos ir como limosneros. Por eso tenemos una gran cantidad de recursos alineados en estos pilares que conforman la Alianza de la Prosperidad”, señaló.

Por tal razón el Presidente Hernández  refirió que la región financiará el 80 por ciento del Plan Alianza para la Prosperidad, “sólo pedimos un apoyo del 20 por ciento para poder realizarlo”, aseveró.

“Debo reconocer que el presidente Obama y el vicepresidente Biden aceptaron su corresponsabilidad y es bueno”: Juan Orlando Hernández.

Fuente: http://www.tiempo.hn/naci%C3%B3n/item/21508-presidente-de-honduras-hace-llamado-a-l%C3%ADderes-pol%C3%ADticos-de-ee-uu

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WOLA pide a Biden que trate corrupción y crimen organizado con Centroamérica

lunes, 2 de marzo de 2015

Autor del artículo: EFE / Lunes, 02 Marzo 2015 -11:30

Washington – La Oficina de Washington para América Latina (WOLA) pidió al vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, que aborde la corrupción y el crimen organizado en su reunión con los líderes del Triángulo Norte de Centroamérica, que se celebrará entre hoy y mañana en la capital de Guatemala.
– El éxito del plan depende de que “los Gobiernos centroamericanos estén firmemente comprometidos con erradicar la profunda corrupción, la impunidad generalizada y la falta de rendición de cuentas que han impedido el progreso”, dijo la coordinadora de WOLA.

Biden y los mandatarios de Guatemala, El Salvador y Honduras tienen previsto evaluar el plan “Alianza para la Prosperidad”, que busca reforzar las instituciones, mejorar la seguridad y frenar la migración irregular, y para el que esperan fondos estadounidenses.

La coordinadora del programa de seguridad ciudadana de WOLA, Adriana Beltrán, afirmó que el éxito del plan depende de que “los Gobiernos centroamericanos estén firmemente comprometidos con erradicar la profunda corrupción, la impunidad generalizada y la falta de rendición de cuentas que han impedido el progreso”.
“La capacidad de los grupos criminales para evitar el arresto y enjuiciamiento es uno de los principales obstáculos que impiden mejorar la seguridad y el Estado de derecho en estos países”, destacó Beltrán en un comunicado emitido hoy en Washington.
La visita de Biden se produce en un momento en el que Guatemala contempla la extensión de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), cuyo mandato termina en septiembre, según WOLA, organización no gubernamental defensora de los derechos humanos, la democracia y la justicia social en América Latina.
Naciones Unidas estableció la CICIG en 2007 en Guatemala con el fin de investigar y desmantelar a los grupos clandestinos de seguridad que habían penetrado las estructuras del Estado.
A juicio de la WOLA, la CICIG es uno de los mecanismos “más importantes” del país contra la corrupción y el crimen organizado en Guatemala y destaca, entre sus logros, la condena de seis años de cárcel por lavado de dinero contra el expresidente Alfonso Portillo.
“Las investigaciones de la CICIG han demostrado que el sistema de justicia de Guatemala puede funcionar incluso en contra de aquellos que, en algún momento, fueron considerados intocables”, apuntó Beltrán.
Por eso, WOLA pide a Biden que aproveche su visita para dialogar sobre cómo mantener el apoyo a la CICIG, una institución “complementaria e indispensable en la lucha contra la corrupción y el crimen organizado” que complementa el plan “Alianza para la Prosperidad”.
Según cifras oficiales, en Guatemala, donde cada día mueren 16 personas asesinadas, entre el 70 y el 90 por ciento de los delitos que se cometen permanecen impunes.
La “Alianza para la Prosperidad” sobre la que dialogarán hoy Estados Unidos y Centroamérica se acordó en noviembre pasado, tras la llegada masiva a Estados Unidos el año pasado de miles de menores indocumentados, la mayoría procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.
Las autoridades centroamericanas calculan que el costo del plan regional ascenderá a 5.000 millones de dólares, de los que esperan que Estados Unidos aporte 1.000 millones de dólares, un monto que el presidente estadounidense, Barack Obama, ha solicitado al Congreso para el presupuesto del año fiscal 2016.
La iniciativa, que cuenta con el respaldo del Gobierno de Estados Unidos y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), tiene cuatro líneas estratégicas: dinamizar el sector productivo, desarrollar el capital humano, mejorar la seguridad ciudadana y el acceso a la Justicia y fortalecer las instituciones.
 http://www.proceso.hn/component/k2/item/97692-wola-pide-a-biden-que-trate-corrupci%C3%B3n-y-crimen-organizado-con-centroam%C3%A9rica.html

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Biden se reúne hoy con presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador

Domingo, 01 Marzo 2015 21:58

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirá hoy  lunes y martes en la Ciudad de Guatemala con los presidentes del Triángulo Norte. El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirá hoy lunes y martes en la Ciudad de Guatemala con los presidentes del Triángulo Norte.

CIUDAD DE GUATEMALA- El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se reunirá hoy  lunes y martes en la Ciudad de Guatemala con los presidentes del Triángulo Norte para afinar un plan que combata la pobreza y detenga la ola migratoria desde Centroamérica.

“El objeto de esta visita es conocer en detalle las acciones que estarían contempladas dentro del plan por parte de los tres países (El Salvador, Honduras y Guatemala)”, dijo a periodistas el canciller guatemalteco, Carlos Raúl Morales, sobre el proyecto que surgió por la migración masiva de niños a Estados Unidos entre 2013 y 2014.

A la cita con Biden asistirán los presidentes del denominado Triángulo Norte de Centroamérica: El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; Honduras, Juan Orlando Hernández, y el anfitrión, Otto Pérez.

En el encuentro en Ciudad de Guatemala también participará el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, ya que el ente financiero regional funciona como secretaría técnica del plan, denominado Alianza para la prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica.

La iniciativa, apoyada por Estados Unidos y presentada formalmente en noviembre pasado, surgió luego de una reunión de los tres gobernantes centroamericanos con el presidente estadounidense, Barack Obama, el 25 de julio de 2014, para buscar soluciones al problema de la migración desde estos países hacia Estados Unidos.

“Él (Biden) necesita conocer en detalle cómo vamos en el plan para poder presentar elementos ante el Congreso de Estados Unidos que le permita obviamente la aprobación de los primeros 1.000 millones de dólares que el presidente Obama está solicitando para la región”, aseguró Morales.

Los tres mandatarios y Biden se reunirán el lunes con los grupos sectoriales y las mesas de trabajo, una por cada eje del plan: dinamizar el sector productivo, generar empleos, mejorar la seguridad y fortalecer las instituciones del Estado.

Contener la crisis migratoria 

Aunque el ambicioso programa no tiene un presupuesto definido, el BID colabora para definir las acciones que permitan mejorar las condiciones de vida del Triángulo Norte con el propósito de evitar la migración hacia Estados Unidos.

Por el momento, solo existe la solicitud de 1.000 millones de dólares que hizo el presidente Obama al Congreso de Estados Unidos para apoyar el programa. Los tres países centroamericanos no han dado precisiones sobre el monto que aportarán.

Sin embargo, el comisionado presidencial de la Competitividad de Guatemala, Juan Carlos Paiz, señaló que se necesitarían unos 15.000 millones de dólares para desarrollar el plan en los próximos cuatro años.

Miles de centroamericanos, en especial del Triángulo Norte, el área sin conflicto más violenta del mundo, emigran sin documentos a Estados Unidos. Sin embargo, el año pasado las autoridades estadounidenses expresaron su preocupación por la oleada migratoria de niños sin compañía de adultos.

Sépalo

1-Casi 62.000 niños y adolescentes indocumentados y sin acompañantes procedentes de Centroamérica y México llegaron a Estados Unidos desde octubre de 2013, desbordando a las autoridades y provocando una crisis humanitaria.

2-La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, anunció el pasado 30 de enero en una visita oficial a Guatemala que su país se sumará a ese plan de desarrollo para el norte de Centroamérica.

Fuente: http://www.tiempo.hn/naci%C3%B3n/item/21320-biden-se-re%C3%BAne-hoy-con-presidentes-de-guatemala,-honduras-y-el-salvador

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Will Biden’s Billion Dollar Plan Help Central America?

Militarizing security, deregulating markets, and dismantling labor rights isn’t the solution.

Alexander Main
02/27/2015

Vice President Biden at a Rally (BethRankin/CreativeCommons)

On January 29, the White House announced that $1 billion in assistance to Central America would be included in its budget request for fiscal year 2016. The goal of this aid, as Vice President Joe Biden described it in a New York Times op-ed, is to help the governments of El Salvador, Guatemala and Honduras “change the climate of endemic violence and poverty” that has led to a “dangerous surge in migration,” as exemplified by last summer’s influx of unaccompanied child migrants. Explicitly modeled on Plan Colombia, the aid package would help make the region “overwhelmingly middle class, democratic and secure.”

Central Americans may well greet Biden’s assertions with skepticism. From the U.S.-backed dirty wars of the 1980s to the broken promises of economic development under the Central American Free Trade Agreement, the historical record shows that U.S. policies and assistance have often undermined prosperity, stability, and democracy in the region. More recently, human rights advocates have expressed deep concern regarding the marked increase in U.S. military and police assistance to Central America’s poor and crime-ridden Northern Triangle (El Salvador, Guatemala and Honduras) since the mid 2000s. Though the purported objectives of this assistance are to fight drug trafficking and enhance “citizen security,” Honduras is today the deadliest country in the world, while El Salvador and Guatemala have higher murder rates than during their respective civil wars. Meanwhile, the flow of cocaine through Central America’s drug-trafficking corridor has actually continued to rise, according to the State Department’s own figures.

At first glance, the White House’s new plan appears to herald a salutary shift away from the U.S. government’s failed regional security policy. A White House summary of the plan emphasizes U.S. economic and development assistance and support for improved governance, while indicating that less than one-third of the requested funds would go toward military and police programs.

However, a closer look at the numbers in the president’s FY16 budget request suggests that Central Americans will have to brace themselves for a good deal more of the same sort of security assistance. While a major increase in funding for economic and development aid may have some positive repercussions, the fact that it appears designed in part to bolster a neoliberal development plan for the Northern Triangle sets off alarm bells. In addition, plans for promoting governance and reform appear to rely largely on the political will of national authorities – a highly tenuous assumption in countries like Honduras and Guatemala.

Let’s start with sections of the Biden plan that deal with military and police assistance. While the proportion of funding earmarked for support to the armed forces and counter-narcotics is smaller in relation to other forms of aid, it increases significantly in absolute terms under the White House’s proposed budget. Proposed military assistance – e.g., Foreign Military Funding and International Military Education and Training – remain at roughly the same levels as in 2014. However, the funding for International Narcotics Control and Law Enforcement (INCLE) assistance to Central America – much of which provides support to police forces – would jump from $100 million in FY2014 to $205 million under the Biden plan. It is troubling that these funds would be channeled through the Central American Regional Security Initiative (CARSI), a multilateral cooperation mechanism that is notoriously opaque, leaving the public and members of Congress with little idea of where and how funds are used.

In recent years the majority of CARSI funds have gone to the Northern Triangle despite countless reports of abuses carried out by the police and army there—including frequent extrajudicial killings. The involvement of Honduran military and police forces in killings and attacks targeting civil society leaders, with near total impunity, prompted 94 members of the U.S. Congress to urge the Obama administration to cut off all security assistance to Honduras. The level of alarm is such that both parties in Congress have agreed to language in appropriations legislation that requires the State Department to certify that Honduran and Guatemalan authorities meet basic human rights conditions before significant portions of security assistance can be disbursed to either country.

More worrying still is the fact that law enforcement in these countries is growing increasingly militarized. All three countries have deployed army units to police the streets and, in Honduras, the ruling party has sought to enshrine a new “military police of public order” in the nation’s constitution. Members of this military police have allegedly kidnapped and gang-raped a woman and attacked a prominent human rights defender, among other crimes. Yet, as with the vast majority of criminal acts committed by the country’s security forces, no one has been prosecuted or even suspended from duty for these crimes.

Even though INCLE funding and U.S. military assistance are pouring into the Northern Triangle’s increasingly militarized law enforcement systems, the Obama administration has avoided voicing its support for the region’s militarization. However, it is now heavily promoting Plan Colombia – a militarized security plan if there ever was one – as a model for its Central American assistance scheme. State Department officials – particularly in the International Narcotics and Law Enforcement bureau – have sought to present Plan Colombia as an outstanding success story, but human rights defenders consider it an unmitigated disaster. Parts of Colombia are more secure today, but the human toll of the plan is appalling: millions of Colombians displaced and thousands of innocent civilians [PDF]murdered by military troops.

One other aspect of the administration’s Central American security plan is worth addressing: the funding for increased enforcement at the southern borders of both the U.S. and Mexico. In Biden’s New York Times op-ed, the sharp spike in the number of Central American migrants reaching the U.S. is framed as a “dangerous” security threat. Following this xenophobic logic, which closely matches the discourse of some Republicans, Biden’s billion includes an unspecified amount of funding to help Mexico and the Northern Triangle governments enforce their borders in order to prevent thousands of potential migrants from getting anywhere near the U.S. border.

Indeed, one of the main reasons why the number of Central American migrants reaching the U.S. fell off in late 2014 is because, at the urging of the Obama administration, Mexico began cracking down intensely on illegal migration at its southern border through the Plan Frontera Sur. As a result of this proxy enforcement by Mexico, those fleeing violence and dire economic conditions are further criminalized and expeditiously deported with little regard to whether they qualify for political asylum or face life-threatening conditions in their communities of origin. Under the Biden plan, U.S. funds will help Mexico continue these mass deportations in the hope that they will be sufficient to avoid another politically damaging humanitarian crisis along the U.S.’ southwestern border.

Turning to other forms of assistance in the Biden plan: Many have applauded the fact that the budget for development aid funds to Northern Triangle countries would increase enormously, from around $100 million in FY2014 to $480 million. If this major expansion of assistance makes it past the Republicans’ cutting board in Congress – and that’s an extremely big if – it could provide the region with much-needed economic support. However, some of the administration’s description of how these funds would be used raise red flags for those concerned about the erosion of worker protections and attacks on public sector services throughout the region.

The president’s budget request states that the White House’s Central America plan is designed to “support the priority objectives” identified in the Alliance for Prosperity Plan that the Inter-American Development Bank helped the governments of the Northern Triangle draft late last year. As my colleague Dan Beeton recently wrote, “the plan brings to mind various past cases of crises exploited for economic gain, as Naomi Klein detailed in her landmark book, The Shock Doctrine.” Northern Triangle countries that badly need any sort of economic help may well see that help conditioned on the implementation of neoliberal policies.

Among the objectives of the Alliance for Prosperity plan is the “creation of special economic zones,” bringing to mind the neoliberal “charter cities” that are currently being developed in Honduras, and “improving labor market conditions,” euphemistic language that generally refers to the deregulation of labor markets and the dismantling of workers’ rights protections. Some of the language in the “development assistance” section of the president’s budget request – e.g., “the entire Central America region suffers from severe anti-competitive disadvantages that will be addressed by the [Central America] Strategy” – also evokes a strident anti-regulatory and privatization agenda that might benefit big foreign businesses, but could end up making life much more difficult for the average worker.

Finally, the White House fact sheet describing the Biden plan states that “nearly $250 million” would be channeled toward “improved governance” with programs aimed at enhancing “public sector fiscal management” and strengthening “the efficiency, accountability, and independence of judicial institutions.” But funding for judicial reform is of dubious value at best in a country like Honduras, where, two years ago, the Congress illegally fired most of the judges on the Supreme Court and replaced them with allies. In his New York Times op-ed, Biden stressed the importance of “political will” for the billion-dollar plan to work, yet Honduras’ ruling party dissolved a respected and independent police reform commission and refused to enact any of the measures the commission had recommended for mending the country’s corrupt and broken public security apparatus. Similar backtracking has occurred in Guatemala, with the annulment of the former dictator Efraín Ríos Montt’s conviction for genocide and the constitutional court’s decision to prematurely cut short the tenure of the widely-praised independent attorney general Claudia Paz y Paz.

If the U.S. really wants to help Central America, it needs to begin by re-thinking its foreign assistance to the region. It’s time to start listening to local human rights defenders and stop channeling military and police assistance to governments that militarize law enforcement and fail to curtail the abuses perpetrated by state forces. To effectively address the problem of violent crime in the Northern Triangle, the U.S. government should develop alternatives to its failed drug interdiction policies and help countries create good jobs through equitable and sustainable growth. To achieve this, U.S. development assistance should go first and foremost to local organizations, rather than to contractors inside the Beltway, and shouldn’t be predicated on dismantling worker protections and regulatory frameworks. Institutional reform – particularly judicial and law enforcement reform – is necessary, but far too politically and culturally sensitive to be achieved through direct U.S. assistance. Instead, the U.S. government should support the expansion of multilateral cooperation schemes like the U.N. International Commission against Impunity in Guatemala, which has a proven track record of strengthening the rule of law.


Alexander Main is the Senior Associate for International Policy at the Center for Economic and Policy Research (CEPR), with a focus on U.S. foreign policy toward Latin America and the Caribbean. 

Fuente: https://nacla.org/news/2015/02/27/will-biden%27s-billion-dollar-plan-help-central-america

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Presidente de Honduras se reunirá con vicepresidente estadounidense en Guatemala

Durante su estadía en Guatemala, el vicepresidente se reunirá con representantes del sector privado y la sociedad civil, también visitará a lugares que han tenido éxito en sus esfuerzos de prevención de la violencia.

Agencias / EL LIBERTADOR

Washington. El vicepresidente Joe Biden y su esposa liderarán la comitiva estadounidense que asistirá a la inauguración de Tabaré Vásquez a la presidencia de Uruguay.

La fecha, la primera semana de marzo, coincide con el discurso que dará el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, al Congreso.

El discurso provocó críticas en el gobierno estadounidense dado que el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, no pidió autorización a la Casa Blanca para invitar a Netanyahu.

La Casa Blanca informó que Biden también visitará Guatemala.

“El vicepresidente llevará a cabo dos días de reuniones con los presidentes de Guatemala, Honduras, El Salvador, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, para dar seguimiento a la implementación del plan de la ‘Alianza para la Prosperidad’, anunciado en noviembre de 2014”, informó la Casa Blanca en un comunicado.

Durante su estadía en Guatemala, el vicepresidente se reunirá con representantes del sector privado y la sociedad civil, también visitará a lugares que han tenido éxito en sus esfuerzos de prevención de la violencia.

Fuente: http://www.ellibertador.hn/?q=article/presidente-de-honduras-se-reunir%C3%A1-con-vicepresidente-estadounidense-en-guatemala

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$1,000 millones quiere enviar Obama a CA

29 de Enero de 2015

10:04PM  –  Redacción  

La petición se hará el lunes al Congreso. 400 millones serían para programas de integración aduanera y 300 para seguridad.

Meses atrás el presidente Obama recibió a sus homólogos de Honduras, Guatemala y El Salvador.
Meses atrás el presidente Obama recibió a sus homólogos de Honduras, Guatemala y El Salvador.

WASHINGTON

El gobierno del presidente Barack Obama espera aumentar a 1,000 millones de dólares el monto de ayuda que enviará a América Central el próximo año como parte de una campaña para impulsar las relaciones con sus vecinos del sur, reforzar la seguridad y detener la inmigración ilegal.

“El lunes, el presidente Obama le pedirá al Congreso 1,000 millones de dólares para ayudar a los líderes de América Central a llevar adelante las difíciles reformas y las inversiones necesarias para hacer frente a los desafíos comunes en materia de seguridad, gobernanza y economía”, expresó el vicepresidente Joe Biden.

“Las economías de El Salvador, Guatemala y Honduras permanecen empantanadas mientras que el resto de América se adelanta”, escribió Biden en un artículo de opinión en The New York Times.

“La educación inadecuada, corrupción institucional, crimen rampante y falta de inversión están retrasando a estos países”, agregó.

El enfrentamiento de estos desafíos, apuntó Biden, “requiere nada menos que cambios sistémicos, que Estados Unidos tiene interés directo en ayudar a impulsar”.

Para el vicepresidente estadounidense, se trata de un camino de dos vías: los países centroamericanos pidieron a Estados Unidos ayuda para “cambiar el clima de violencia y pobreza endémica”, y al mismo tiempo asumieron compromisos importantes con la mediación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Ayer jueves, la Casa Blanca informó que el pedido de Obama al Congreso se concentra “en los recursos necesarios para ayudar a los líderes de Guatemala, El Salvador y Honduras a implementar reformas sistémicas para actuar sobre la falta de oportunidades económicas, la ausencia de instituciones fuertes, y los niveles de violencia extrema”.

Distribución

Aproximadamente unos 400 millones de dólares serán destinados a programas de integración aduanera para impulsar los intercambios comerciales, así como en infraestructura de transportes.

Otros 300 millones de dólares serán aplicados en la seguridad comunitaria, reforma de las policías, la cooperación regional en asuntos de defensa y elaboración de medidas coordinadas de ataque al crimen organizado.

De acuerdo con la Casa Blanca, unos 250 millones de dólares se concentrarían en el fortalecimiento de las instituciones para “permitir a los gobiernos atender de forma más efectiva los problemas sociales, económicos y políticos” que enfrentan.

La propuesta forma parte del presupuesto de Obama para 2016, que será presentado la semana que viene y que para aplicarse deberá contar con la aprobación de un Congreso dominado por los republicanos y hostil al presidente.

Fuente: http://www.elheraldo.hn/pais/790209-331/1000-millones-quiere-enviar-obama-a-ca

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Joe Biden: A Plan for Central America

Photo

The Guatemala-​Honduras​ border. Credit Meridith Kohut for The New York Times
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AS we were reminded last summer when thousands of unaccompanied children showed up on our southwestern border, the security and prosperity of Central America are inextricably linked with our own.

The economies of El Salvador, Guatemala and Honduras remain bogged down as the rest of the Americas surge forward. Inadequate education, institutional corruption, rampant crime and a lack of investment are holding these countries back. Six million young Central Americans are to enter the labor force in the next decade. If opportunity isn’t there for them, the entire Western Hemisphere will feel the consequences.

Confronting these challenges requires nothing less than systemic change, which we in the United States have a direct interest in helping to bring about. Toward that end, on Monday, President Obama will request from Congress $1 billion to help Central America’s leaders make the difficult reforms and investments required to address the region’s interlocking security, governance and economic challenges. That is almost three times what we generally have provided to Central America.

Last summer, as our countries worked together to stem the dangerous surge in migration, the leaders of El Salvador, Guatemala and Honduras asked for additional assistance to change the climate of endemic violence and poverty that has held them back. In June, I made it clear to these leaders that the United States was ready to support them — provided they took ownership of the problem. Mr. Obama drove home this point when the leaders visited Washington in July.

And they responded. Honduras signed an agreement with Transparency International to combat corruption. Guatemala has removed senior officials suspected of corruption and aiding human trafficking. El Salvador passed a law providing new protections for investors. Working with the Inter-American Development Bank, these three countries forged a joint plan for economic and political reforms, an alliance for prosperity.

These leaders acknowledge that an enormous effort is required. We have agreed to intensify our work together in three areas.

First, security makes everything else possible. We can help stabilize neighborhoods through community-based policing, and eradicate transnational criminal networks that have turned Central America into a hotbed for drug smuggling, human trafficking and financial crime. Some communities in Guatemala and El Salvador are already seeing the benefit of United States-sponsored programs on community policing, specialized police training and youth centers similar to Boys and Girls Clubs in the United States. As I learned in crafting the 1994 United States crime bill, these programs can reduce crime.

Second, good governance begets the jobs and investment that Central America needs. Today, court systems, government contracting and tax collection are not widely perceived as transparent and fair. These countries have among the lowest effective tax rates in the hemisphere. To attract the investments required for real and lasting progress, they must collect and manage revenues effectively and transparently.

Third, there is not enough government money, even with assistance from the United States and the international community, to address the scale of the economic need. Central American economies can grow only by attracting international investment and making a more compelling case to their citizens to invest at home. That requires clear rules and regulations; protections for investors; courts that can be trusted to adjudicate disputes fairly; serious efforts to root out corruption; protections for intellectual property; and transparency to ensure that international assistance is spent accountably and effectively.

We are ready to work with international financial institutions and the private sector to help these countries train their young people, make it easier to start a business, and ensure that local enterprises get the most out of existing free trade agreements with the United States.

The challenges ahead are formidable. But if the political will exists, there is no reason Central America cannot become the next great success story of the Western Hemisphere.

The region has seen this sort of transformation before. In 1999, we initiated Plan Colombia to combat drug trafficking, grinding poverty and institutional corruption — combined with a vicious insurgency — that threatened to turn Colombia into a failed state. Fifteen years later, Colombia is a nation transformed. As one of the architects of Plan Colombia in the United States Senate, I saw that the key ingredient was political will on the ground. Colombia benefited from leaders who had the courage to make significant changes regarding security, governance and human rights. Elites agreed to pay higher taxes. The Colombian government cleaned up its courts, vetted its police force and reformed its rules of commerce to open up its economy. The United States invested $9 billion over the course of Plan Colombia, with $700 million the first year. But our figures show that Colombia outspent us four to one.

The cost of investing now in a secure and prosperous Central America is modest compared with the costs of letting violence and poverty fester.

Mr. Obama has asked me to lead this new effort. For the first time, we can envision and work toward having the Americas be overwhelmingly middle class, democratic and secure.

That is why we are asking Congress to work with us. Together, we can help Central America become an embodiment of the Western Hemisphere’s remarkable rise — not an exception to it.

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Grupo de alto nivel ejecutará Alianza Para la Prosperidad

Martes, 18 Noviembre 2014 23:46
Si la APP prospera, C.A será ejemplo de cómo enfrentar los problemas sociales, según el presidente Hernández.

TEGUCIGALPA. Los gobiernos de Honduras, El Salvador y Guatemala crearán un grupo de alto nivel para comenzar a ejecutar el plan Alianza Para la Prosperidad (APP), que fue presentado la semana pasada al vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

El presidente Juan Orlando Hernández dijo que tendrán la colaboración de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para apoyar a los técnicos de este grupo.

“Estoy contento por las conversaciones con  el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, en el que la Alianza para la Prosperidad es un programa acogido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID),  y al igual que nos ofreció el respaldo el presidente de México, Enrique Peña Nieto y de Colombia, Juan Manuel Santos”, expresó.

Asimismo habrá apoyo de la Unión Europea de manera que este plan tendrá muchos socios estratégicos para que el Triángulo Norte de Centroamérica sea una región de oportunidades.
Manifestó que la estrategia consiste en “la promoción de desarrollo a través de las inversiones, seguridad y progreso social”.

Fuente: http://www.tiempo.hn/naci%C3%B3n/item/8750-grupo-de-alto-nivel-ejecutar%C3%A1-alianza-para-la-prosperidad

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Summit on Central American Migrant Children Goes Nowhere

Honduras President Juan Orlando Hernandez

The meeting between Central American Presidents and US Vice President Joe Biden to deal with the crisis of “unaccompanied alien children” (UAC) from that region illustrated the sides remain far apart on policy prescription and how to finance a plan to help stem the flow of migrants northwards.

The meeting, sponsored and hosted by the Inter American Development Bank in Washington DC on November 13, held all the romance of an arranged marriage.

On the one side was Biden, who announced kids in Central America with parents legally in the US could apply for asylum — an arduous, expensive and time-consuming process that few would likely try.

On the other side were President Juan Orlando Hernandez of Honduras, President Otto Perez Molina of Guatemala, and President Salvador Sanchez Ceren of El Salvador. The three had arrived with an ambitious plan long on buzz words but short on actual details of how to finance what they admit are long-term solutions.

President Hernandez told Reuters in an interview that he was seeking $2 billion, the same as Guatemala. Biden, meanwhile, promised no additional funding for any programs.

InSight Crime Analysis

Whether you think the UAC come because of economic pressure, family reasons or to flee their crime ridden nations, there are few grounds for believing that the meeting addressed any of those dynamics.

To cite just one example, in a statement, the US State Department said the limit of the number of children and accompanying parents that can be admitted under program Biden announced is 4,000 during the fiscal year that ends September 30, 2015; over 60,000 UAC have been stopped at the US border this year.

For its part, the Central American Presidents’ plan is comprehensive, wide-ranging and holistic. But offers no new means of financing. There is no talk of new taxes or any other drastic measures to produce the type of changes necessary to slow the flow of migration. Instead, the presidents turn to the US and other “allies, multilateral institutions and regional development partners.”

“It’s clear the resources needed to implement the development objectives in this Plan exceed our financial capacity, as well as our ability to finance it via loans,” the Northern Triangle governments wrote.

As if to put an exclamation point on their lack of money, they offer an outline of the plan, with potential funders, and leave it completely blank (see below). 
20141117Cent Am Plan Migrants

What’s more, the Northern Triangle presidents seem oblivious to the current US political reality: the Republican Congress set to take control next year is even less inclined to send money to them than this outgoing Congress, which never authorized anything in spite of the flood of unaccompanied children.

Fuente: http://www.insightcrime.org/news-briefs/summit-central-american-migrant-children-gets-nowhere

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“Estamos listos para ser uno de los socios”, dice Joe Biden

14 Nov 2014 / 10:27 PM /

Honduras, El Salvador y Guatemala, respaldados por el vicepresidente de EUA, pidieron ayuda al BID Estados Unidos respaldará en seguridad, desarrollo institucional e inversión.

Joe Biden, vicepresidente de los EUA manifestó que el Gobierno estadounidense está dispuesto a contribuir a que tenga éxito el plan entre Honduras, Guatemala y El Salvador.
Joe Biden, vicepresidente de los EUA manifestó que el Gobierno estadounidense está dispuesto a contribuir a que tenga éxito el plan entre Honduras, Guatemala y El Salvador.

Washington, Estados Unidos.

El Gobierno de Estados Unidos afirmó ayer que respaldará el Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte, formado por Honduras, El Salvador y Guatemala.

Esta es una iniciativa que tiene como fin lograr el desarrollo y la seguridad en estos tres países.

“Estamos listos para ser uno de los socios”, manifestó el vicepresidente estadounidense Joe Biden.

Sin embargo, el funcionario prefirió no referirse a la cantidad del aporte que daría su país a la iniciativa, cuyo presupuesto tampoco ha sido divulgado.

Los presidentes Juan Orlando Hernández de Honduras, Otto Pérez de Guatemala y Salvador Sánchez Cerén de El Salvador se mostraron satisfechos por las declaraciones de Biden, pues presentar este documento y obtener respaldo para la iniciativa era uno de los puntos principales que tenían en su agenda los mandatarios durante su visita al territorio estadounidense.

Ellos pretenden tener el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al plan.

Por eso, los Presidentes de los tres países centroamericanos y Biden hicieron la presentación del Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte en la sede del BID, en Washington.

En el documento se plantean soluciones a los retos de desarrollo en El Salvador, Guatemala y Honduras.

El apoyo

El vicepresidente estadounidense especificó en el BID cuál es el papel que estará desempeñando su país para que la iniciativa logre tener éxito y se alcance la meta de permitir a Honduras, El Salvador y Guatemala acelerar su desarrollo y crecimiento económico.

Estados Unidos se centrará en asistencia en seguridad, desarrollo institucional y atracción de nuevas inversiones”, expresó Biden.

El funcionario norteamericano no escondió que les espera una tarea complicada para conseguir que el Plan de la Alianza funcione como realmente se espera, aunque declaró que tienen razones para creer que pueden cumplir lo planteado en el documento.

“Hay una urgencia en lo que tenemos que hacer. No es algo fácil, pero es posible”, afirmó Biden.

Después de que el Plan de la Alianza fuera presentado en el BID, el vicepresidente estadounidense se reunió con los mandatarios de Guatemala, El Salvador y Honduras para discutir en privado detalles sobre la implementación del plan.

Los fines del plan

La estrategia contenida en el documento de la Alianza será una guía para tomar acciones prioritarias de mediano plazo con la que los países del triángulo norte pretenden crear las condiciones de desarrollo que permitan el arraigo de su población, o sea frenar la migración a Estados Unidos, pues, si el plan tiene éxito, habrá más fuentes de empleo, mejorará la economía y la seguridad en las tres naciones centroamericanas.

WASHINGTON, EUA. Apoyar la implementación del Plan de la Alianza para la Prosperidad en el Triángulo Norte propuso ayer al BID Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala, con el respaldo de sus homólogos de Honduras y El Salvador.

“Para desarrollar este plan es necesario que implementemos mecanismos de control que garanticen la eficiencia en la ejecución, la calidad del gasto y la total transparencia”, afirmó Pérez Molina, quien agregó: “El BID es el socio para el desarrollo de la región por excelencia”.

Además consideró que el plan puede ser apoyado por otros países como México, Colombia o Estados Unidos.

“Juntos lograremos exponenciar la solución a los problemas”, declaró Pérez Molina, quien explicó que el plan es un esfuerzo de mediano y largo plazo.

Por su parte, Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador, señaló que el sector privado es determinante en el proceso de desarrollo de Centroamérica. Además indicó que el problema migratorio no solo es del triángulo norte, sino un asunto permanente que habrá que enfrentar en la agenda post-2015 que tiene Naciones Unidas.

Fuente: http://www.laprensa.hn/honduras/767929-417/estamos-listos-para-ser-uno-de-los-socios-dice-joe-biden

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