¿A quién obedecen los operadores de justicia que criminalizan a los estudiantes?

Después de 36 horas detenidos en procesos de investigación policial, 22 estudiantes universitarios fueron dejados en libertad condicional el sábado por la tarde, incluso la jueza les puso una medida más sin ser solicitada ni consultada y la representante del Ministerio Público solicitó vigilancia permanente en la Ciudad Universitaria, porque los jóvenes “encapuchados” dan temor.

El mes de julio inició con violencia y criminalización, antes de que saliera el sol, cientos de policías preventivos y cobras, ingresaron en la madrugada del viernes 1 para desalojar a los y las jóvenes que desde hace un mes se mantienen en protestas sociales continuas por la defensa de la educación pública.

Fueron 22 estudiantes que no pudieron escapar de la cacería humana, que a diario deben enfrentar aún dentro de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), violentado así su autonomía, pero que la rectora Julieta Castellanos lo permite, pues la persecución es contra la juventud.

Por lo que fueron sometidos al uso excesivo de la fuerza, llevados a bordo de patrullas policiales como si fueran criminales, y dejados en medio de policías listos para agredirlos al menor indicio, en el patio de la Dirección Policial de Investigación (DPI).

“Quítenles las capuchas” fue una orden que no esperó el menor tiempo para que los policías se abalanzaran contra los y las 24 estudiantes (pues habían dos menores de edad), imponiéndose con mayor agresividad contra las universitarias, estudiantes de economía, mercadotecnia e ingeniería.

“Vamos a ficharlos uno por uno” fue otra orden que se cumplía a medida pasaba la mañana, con los y las estudiantes sin dormir, sin comer, y sin saber que les iba a pasar, mientras les tomaban fotografías de diferentes ángulos, datos personales, incluso ¿Qué lugares frecuenta? Seguido de marcar sus huellas dactilares.

Pasó todo el día y la noche, esperando a que el Fiscal de turno llegara con el requerimiento, pero “es que siguen las investigaciones aún no se manda la información al juzgado”, explicaban otros policías encargados de custodiar a los universitarios.

Los van a trasladar a las celdas de la estación policial del  Core-7 o la Cañada, no se sabe aún,  volvían a comentar, y es que las investigaciones continuaban, hasta las 4:20 de mañana del sábado 2, cuando una orden hizo que los y las estudiantes se levantaran del suelo, donde dormían algunos instantes, ya que la zozobra aumentaba, pero eran reconfortados siendo que afuera, no solo eran rodeados de policías, sino de cientos de amigos, familiares, compañeros y población solidaria que no los dejó solos ni un instante.

Fueron sacados de uno en uno, a la par iba un policía, llevados en cuatro patrullas, y muchos vehículos los seguían, hasta llegar a los juzgados de Letras Penal de la sección Judicial de Tegucigalpa, donde a las 5:00 de la mañana, el juez de turno, dijo que el caso sería conocido por la jueza que lo iba a relvar, tres horas después, pues a él no le correspondía.

A las nueve de la mañana se presentó la jueza Karla Vásquez, dando instrucciones de cómo sería la “larga jornada” pues debía tomar datos de cada uno “y son 22” afirmó. Los y las jóvenes fueron sacados con esposas y grilletes, pues “deben seguir un protocolo” justificaron las autoridades judiciales. Dejando la cita de la audiencia de presentación de imputado para la 1:00 de la tarde.

La audiencia inició pasada las 3:00 p.m. la fiscal del MP Lesly López, además de solicitar medidas sustituvas a la prisión como no salir del país, no acercarse a la UNAH cuando hay protestas sociales e ir a firmar el libro de imputados al juzgado, pidió “vigilancia permanente por policías y militares en el predio universitario”.

Esta solicitud fue rechazada por los y las abogadas defensoras de los 22 estudiantes, ya que eso va contra la integridad de los ya criminalizados. Cabe mencionar que desde hace unas semanas se denunció que hay un trabajo de agentes de investigación policial que se dedican a levantar perfiles dentro del Alma Mater, persecución contra líderes universitarios y la petición del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU) de la no militarización en la UNAH.

La representante del MP insistió en su petición de que debe estar militarizada la Universidad por seguridad de todos, ya que ni ella misma ha podido ir hacer un trámite porque ver a personas con el rostro tapado le genera temor.

Sin hacer pausa, la jueza determinó las tres medidas solicitadas por la Fiscalía, pero la sorpresa que se lleva la defensa y los estudiantes criminalizados es que hay una cuarta restricción impuesta por Vásquez, sin consultar con nadie, y es que los criminalizados no deben tener contacto son sus compañeros que libran la lucha por tener una educación pública gratuita y no excluyente.

Hay que estar alertas con lo que pueda venir

Hay tantas órdenes dirigidas y cumplidas contra los y las estudiantes que desde inicios de junio han alzado nuevamente su voz para ser escuchados por las autoridades de la UNAH, solicitando un diálogo abierto y participativo, en el que tienen tres peticiones: no a la privatización de la UNAH, no militarización de la UNAH y cese al a criminalización de sus compañeros, que inició desde hace unos cuatro años.

Las respuestas son mensajes a la inversa, estigmatizando a la juventud llamándolos “encapuchados” y comparándolos con los torturadores de la década de los ochentas, librando órdenes de captura contra líderes a nivel nacional, llegando a más de 50 en un mes, convocando a un diálogo que las mismas autoridades suspendieron, cancelando periodos académicos y militarizando totalmente la Ciudad Universitaria y sus centros regionales en todo el país.

Las autoridades encargadas de impartir justicia en nuestro país están totalmente equivocadas con el tema de seguridad, lo están viendo a través de la fuerza bruta y de la presencia policial y militar, aseguró Bertha Oliva, coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), que surge ante la implantación de la Doctrina de Seguridad Nacional a inicios de la década de 1980 y que atacaba a líderes sociales en su mayoría jóvenes.

Las autoridades universitarias, demuestran un total grado de incapacidad para que se cumpla la Ley, y es que no entiendo cómo se gasta recursos y esfuerzos para criminalizar a los demandantes de justicia, esto sólo cabe en una lógica militarista, pérdida de derechos y que imponen la justicia como técnica de sometimiento, reflexiono Oliva.

En cuanto al abuso de autoridad en los Tribunales el pasado fin de semana, la defensora de DDHH humanos considera que, la jueza Karla Vásquez perdió el juicio, con esa imposición de medida contra los 22 estudiantes, no se a quién estaba respondiendo, a qué autoridad superior o línea política -sin ser irresponsable en mis declaraciones, agrega- se ve claramente que ella está obedeciendo a alguien, alguien que no está conociendo la Ley, ni importándoles como quede ella reflejada, sino que actué.

En cuanto a la actuación de la representante de la fiscalía Lesly López, quien solicitó vigilancia permanente en la UNAH, “lamento su acción deplórale, y es que antes ir al Ministerio Público era buscar representación legal al ser atropellados en nuestros derechos hoy -también es a la inversa-, pues se encarga de atropellar los derechos universales de las personas, expresó Oliva.

“Estamos en una fuerte crisis de aplicación de justicia en la UNAH, que ha sido provocada por la intolerancia existencial y la falta de capacidad de diálogo de sus autoridades”.

También expresó que al parecer las autoridades universitarias están empezando a entender que no es atacando a determinada línea política partidaria que se estaba generando algo.

(La lucha estudiantil ha sido politizada distrayendo el interés del verdadero conflicto que es académico, volviéndolo partidario, incluso al inicio de junio, con los primero requerimientos, se mencionó el nombre de un diputado que hace unos meses falleció- Wilfredo Paz de Libertad y Refundación, les facilitaba el transporte).

Nosotros si supimos desde el principio que se estaba tramando otros intereses más profundos y que saldrían a la luz en determinado momento. Pero ahora es demasiado tarde, ya tienen a los jóvenes criminalizados, y las autoridades están exhibidas ante el mundo, afirmó Oliva.

COFADEH, ha estado viendo, monitoreando, acompañando pero observantes. Pero ya perdimos esa condición cuando vimos la brutalidad y violación constante de DDHH, ellos  nunca debieron calificar a los estudiantes como los torturadores de los años ochenta, porque es una manipulación mediática que ejerce efecto masivo.
Por lo tanto la población debe saber que la capucha es una máscara de hule con cal que los torturadores colocaban a las víctimas, y los estudiantes lo que hacen es cubrirse el rostro con un pañuelo o camisa por su propia seguridad.

Es así, que las autoridades que rectora Julieta Castellanos, se sometieron ante el juicio público y han perdido, porque es el juicio de la historia. No es de descartar que los jóvenes universitarios procesados puedan ser privados de libertad, pero la historia ya sometió a juico a quienes los dirigen, como implementadores de odio y del terrorismo de Estado en contra de los demandantes de justicia.

El tema de derechos humanos no es mejor quien sale primero o quien imponga su capricho, sino el que sabe llegar y actuar, quien respeta permanentemente la lucha que liberan los pueblos. Es ahí donde nos vamos a sumar porque sabemos que cualquier aporte sincero, franco, con decisión en cualquier parte del país o del mundo que lo sepamos hacer, contribuiremos a mejorar esta triste historia que estamos viviendo.

Oliva declara que, yo no pensé que mi cerebro pensara que estábamos en el pasado, pero cuando miramos testimonios de jovencitas desaparecidas temporalmente por agentes del Estado, es terrible y dolorosa ver que se implementa un terrorismo- refiriéndose a la estudiante de la UNAH, que el viernes pasado fue llevada en una patrulla y golpeada por policías-.

Con las evidencias expuestas, los agentes del estado no pueden desmentir las denuncias de violaciones a derechos humanos, los secuestros, las torturas, los jóvenes enchachados,  porque la mentira llega hasta donde llega la verdad, por mucho que quieran ocultar sus barbaridades siempre saldrán al debate público.

Me siento muy triste, porque estamos viviendo una crisis completa, o las autoridades universitarias no tienen asesores o las asesoran muy mal, porque es un total fracaso la situación en la máxima Casa de Estudios, aunque digan que el miércoles se reanudan las clases o sigan culpando a los jóvenes, pero a quienes han tocado es al pueblo, a los y las hijas del pueblo.

La UNAH cusirte del seis por ciento del Presupuesto General de la República, por lo tanto es sustentada por los impuestos que paga la población hondureña, pese a que la gran mayoría no tiene la oportunidad de ingresar a estudiar allí, por la exclusión económica o académica impuesta en el marco de la Cuarta Reforma Universitaria, que es a lo que se oponen los y las estudiantes con estas protestas sociales.

Hay mucho por hacer para resolver este problema, es posible que sea con la implementación de miedo o la militarización, pero eso solo será para opacar la situación, con sus hechos exhiben al país como intolerante. Viviendo escenarios como antes y después del golpe de estado del 2009 con los cambios de discursos. Pero hoy son los y las estudiantes que envían mensajes de ánimo para seguir luchando, hacer causa común y cerrar filar ante un fenómeno que nos está golpeando y preocupando.

Hay que estar atentos, porque ya hay persecución, desapariciones temporales, y podría venir hasta la muerte, como sucedió con líderes estudiantes en la década de los ochentas.

Los estudiantes con medidas sustitutivas distadas el pasado sábado son:
Raquel Flores Sosa
Saúl Antonio Marroquín Díaz
Carlos Antonio Castro del Cid
Daniel Abraham Vásquez Díaz
Kelline Johana Reyes Carranza
Jennifer Vanessa Flores Sánchez
Kevin Antonio Montoya Pérez
Wagner Eduardo Guillén Fúnez
Reynaldo Josué Madrid Rubio
Hezron Jacos Mairena Cárcamo
José Misael Flores Paredes
Jorge Elias Velásquez Contreras
Alejandra Michell Ávila García
Elvin Alberto Flores Alvarado
Ariel Alejandro Salinas Fúnez
Cristobal Javier Vásquez Díaz
Saire Mayel Banegas Ramos
Allan David Ordóñez Aguilar
Carlos Emilio Flores Sosa
Emmy Nohemy Jiménez Zelaya
Roy Aristides Martínez Montes
Roberto Issac Barrientos Díaz

Origen: ¿A quién obedecen los operadores de justicia que criminalizan a los estudiantes?

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