Washington, DC. La oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) anunció esta semana que otorgará Premio Derechos Humanos a la organización no gubernamental hondureña Casa Alianza, que atiende a niños en desamparo. «Bajo el liderazgo de su director nacional, José Guadalupe Ruelas, Casa Alianza proporciona lecciones de gran valor sobre cómo frenar la violencia y […]

 

Casa Alianza es una organización internacional no gubernamental que atiende a niños en desamparo desde el año 1968 y que se estableció en Honduras en 1987, según la descripción de su página web oficial. Actualmente atiende al año a más de 20.000 niños en desamparo en Honduras, México y Nicaragua.

Sin que esta nota implique despreciar el trabajo que Casa Alianza realiza en el país, el cual celebramos cada día por el compromiso que mantiene por la niñez desamparada y la denuncia en contra de las violaciones de los Derechos Humanos de los niños y las niñas hondureñas, nos llama la atención como la memoria de la izquierda de Honduras olvida ciertos detalles, que hace apenas 7 años denunciaba de WOLA.

WOLA es una organización que cuenta con mucho respeto a nivel de las organizaciones de izquierda de Estados Unidos, especialmente en lo que referente a América Latina y los Derechos Humanos en la región y se ha convertido en los últimos años, en una autoridad en la material, logrando acceso a los amplios pasillos del poder en Washington.

Dicho logro institucional, lejos de acercar a WOLA a los movimientos de base de la región, ha generado anticuerpos en los años recientes, más aún en Honduras, cuando se le vio jugando al «neutro» papel durante el golpe de Estado de 2009, repitiendo el discurso oficial que a la larga iba en contra de los intereses populares.

Por años, el asesor principal de WOLA en los temas de Honduras, fue  Roberto Flores Bermudez, ex embajador de Honduras en Washington durante el gobierno de Zelaya y uno de los primeros en salir apoyando y defendiendo el golpe de estado de Junio  de 2009, luego rechazado por Clinton y finalmente «Embajador» no reconocido del gobierno de Lobo Sosa quien, por esas casualidades del destino, es muy viejo amigo de Joe Eldridge y María Otero, ambos fundadores de WOLA.

Desde el principio del golpe de Estado del 28 de Junio, Washington y muchos de sus satélites de la sociedad civil, apostaron todo por el diálogo San José, luego el de Tegucigalpa y finalmente el de Guaymuras. Tanto en el FNR como en los sectores populares, vieron como dichos esfuerzos diplomáticos tenían en común dos cosas: desconocer al Frente Nacional en Contra del Golpe de Estado como un actor legitimo para solventar la crisis y colocar a la élite usurpadora como iguales frente al sector político derrocado, un argumento que carecía de fundamento jurídico y político pero que al final se impuso. Arturo Corrales Álvarez fue, en ese momento, el principal responsable del fracaso del diálogo para solventar la crisis del 2009 y es aún hoy, uno de los más cercanos aliados de WOLA.

Hay que recordar además que Vicky Gass y Joy Olson, de WOLA, aseguraron en 2010 en las audiencias del Congreso de Estados Unidos, que las elecciones hondureñas de 2009 fueron «libres y justas» (free and fair). Iguales palabras dijo la entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton cuando aseguró, en diciembre del 2009, que las elecciones hondureñas fueron «las más votadas de la historia nacional, un ejemplo de participación ciudadana»; el mismo discurso usado por Lobo Sosa y todos aquellos que en su momento defendieron el Golpe.

El apoyo que WOLA ejerció en 2009 y 2010, ayudó a consolidar internacionalmente al gobierno de  Lobo Sosa, hoy probado una de las administraciones más corruptas y violentas de la historia del país.

En medio de la depuración policial y el trabajo de la MACCIH, el apoyo que hoy WOLA da a Casa Alianza significa —además de un reconocimiento a la labor que la institución realiza en favor de la niñez hondureña— una advertencia para el gobierno de Hernández, pues la práctica ha demostrado que WOLA es, el brazo civil del Departamento de Estado norteamericano.

«El reconocimiento de WOLA significa tanto para nosotros. Trabajamos con niños que están huyendo de inimaginables niveles de violencia, en un país cuyo Gobierno no ha sido capaz de lidiar adecuadamente con la grave situación en la que están esos niños», manifestó Ruelas, según dice en el comunicado de WOLA.

En años anteriores, WOLA premió a la ONG colombiana Justicia y Paz, al actor mexicano Gael García Bernal y al periódico digital salvadoreño El Faro, entre otros.

La ceremonia de entrega de los premios tendrá lugar en la capital estadounidense, sede de WOLA, el 13 de octubre.

WOLA Y EL PREMIO A LA MEMORIA AUSENTE

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