Alba Mejía-CPTRT: Nueva base militar de EUA traerá más violaciones a DDHH

Muchos analistas califican a Honduras como el “patio trasero de los Estados Unidos”, desde el cual por su posición geográfica se ha incubado ataques hacia otros países, se puede recordar la lucha encarnizada librada desde el territorio hondureño contra los revolucionarios nicaragüenses.

“Nosotros hemos sido tratados como el patio trasero de los Estados Unidos y realmente la ayuda que supuestamente brindan es a cuentagotas”, dijo en una entrevista en el 2014, Ramón Custodio,  en ese momento el Ombudsman y uno de los defensores del golpe de Estado de 2009.

En abril de este año, Estados Unidos amplió su presencia militar en Latinoamérica, con la creación de una unidad especial en Honduras para “misiones de colaboración” en la región, que cuenta con 250 marines, helicópteros y un catamarán de alta velocidad, lo que ha alertado a las organizaciones de derechos humanos.

Bertha Cáceres denunció en el 2013 que esta base militar sería la más grande de América Latina y se escondió la información por parte del gobierno de Porfirio Lobo Sosa en ese momento, “Los Estados Unidos mientras tiene trazado muy bien su plan de ocupación los gobiernos se quedan en silencio, un silencio cómplice que permite el avasallamiento, implica la humillación del pueblo hondureño”.

En ese período Lobo Sosa fue consultado por la cadena de televisión RT y éste desmintió la inauguración de la instalación militar, “pues mire no he sabido nada de eso, de parte del gobierno aquí no hay nada, absolutamente nada”, aseguró, pero eso quedó desmentido con la llegada de los marines en abril pasado.

Fue la base de Palmerola, en la que se alojó la  nueva unidad de la Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aire-Tierra de Marines-Sur.

Surgió una coincidencia entre la creación de esta nueva fuerza de tarea y la visita del jefe del Comando Sur de Estados Unidos, John Nelly, a Honduras, donde participó en la Conferencia Centroamericana de Seguridad Transnacional. A ésta asistieron representantes y jefes de las Fuerzas Armadas de 14 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, República Dominicana, Haití y Costa Rica, para la supuesta “búsqueda de un escudo continental contra el crimen organizado”.

Ernesto Samper, Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), propuso la eliminación de todas las bases militares de Estados Unidos en territorio latinoamericano, al considerarlas como elementos pertenecientes “a la época de la Guerra Fría”.

albita mejia

Alba Mejía-CPTRT

Por su parte, Alba Mejía, del Centro de Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura y sus familias,(CPTRT), expresó que la llegada de militares del país del norte ha generado preocupación, por la política de USA en el exterior,  centrada en el antiterrorismo, “no estamos tan confiados de que la venida de marines a nuestro territorio tenga como único y exclusivo propósito el combate a las catástrofes naturales, desearíamos que nuestra propia fuerza militar estuviera capacitada para hacer frente a esa circunstancia”.

Una de las preocupaciones que manifestó la defensora es que personas armadas entrenadas para matar puedan enfrentarse a la población desarmada, ya que para ellos “todos somos sospechosos y podría darse la situación que la población salga físicamente dañada”.

Derechos humanos

Según Mejía no se descarta el aumento de violaciones a los derechos humanos, “ya que no pueden llegar amistosos, probablemente su misión sea para tratar antiterrorismo o contrainsurgencia que es lo que acostumbran hacer con los países de América Latina”.

En materia de derechos humanos habría consecuencias nocivas “porque los soldados norteamericanos en Honduras tienen estatus diplomáticos por acuerdos que desgraciadamente nuestros gobiernos han firmado”, añadió Mejía.

Con la llegada de más militares “siempre en las guerras,  el cuerpo de las mujeres es botín de guerra”, pero en tiempos de paz y debido a la extrema pobreza en que está la gran mayoría de la población hondureña, “el dinero está de por medio, fomenta la prostitución, es bastante triste, eso ha pasado por tiempos, que las mujeres bajan a Comayagua”, con el fin de agenciarse unos lempiras, es una manera de ganarse la vida, señaló la defensora.

Conjeturó que la insistencia de Juan Orlando Hernández de trasladar el aeropuerto a Palmerola puede tener una relación con la llegada de más armamento y soldados estadounidenses; también la preparación de los elementos militares hondureños, para una situación similar a la de 1998 del Huracán Mitch, en declaraciones de Hernández, estos pronósticos “no están muy claros”.

Recordó un poco el contexto de la guerra contra Nicaragua en donde los llamados “Contras” se instalaron en Honduras,  “debemos tener en cuenta la política exterior de EUA en la problemática de nuestros países, tienen en la cabeza ese pensamiento, que van a combatir”, sostuvo.

Historia

Las bases militares son los lugares de entrenamiento, de preparación y almacenaje de la maquinaria de guerra de los ejércitos nacionales en el mundo. Ellas son poco conocidas, pues las visitas son en todas prácticamente prohibidas para el gran público. Pueden tomar diversas configuraciones según las funciones específicas que tengan que asumir, se pueden clasificar en cuatro grandes categorías: las bases aéreas (Air Force), las bases terrestres (Army), las bases navales (Navy) y las bases de comunicaciones y vigilancia (Spy).

La primera instalación militar norteamericana en territorio hondureño se desplegó en los años 80 en Palmerola y con el golpe de Estado otras seis más, entre ellas  en Mosquitia,  en el año 2010, supuestamente con el propósito de frenar el narcotráfico.

“Las bases militares de EE.UU son la representación viva del monopolio neocolonial que sigue ejerciendo EE.UU. en aún una buena parte de América Latina. La necesidad de estas bases y en general la necesidad del reforzamiento del control político, económico, militar de EE.UU sobre determinados gobiernos de esta región, como es el caso de Honduras, hoy es aún más importante para esa nación en primer lugar porque se siguen fortaleciendo estructuras supernacionales de integración de la región alternativas al dominio de EE.UU como es el ALBA o UNASUR”, dijo en su momento el periodista José Manzaneda, columnista de cubadebate.cu

Golpe de Estado 2009

Honduras se convierte cada vez más en el centro de operaciones militares de los Estados Unidos en Centroamérica. Se centran en la base aérea de Soto Cano, conocida como Palmerola, la cual desde 2009, ha recibido una infusión de hasta 45 millones de dólares en fondos para la construcción.

Además de la presencia misma del ejército de los Estados Unidos y sus operaciones en el país, esa nación también ayuda al ejército hondureño. Después de que parte – no toda – de la ayuda militar fuera suspendida durante el gobierno ‘de facto’ de Roberto Micheletti, desde julio de 2009 a enero de 2010, parece que, durante este último año, los militares estadounidenses han compensado por el tiempo perdido.

La base de Palmerola a 86 kilómetros de Tegucigalpa, es clave para los intereses de Estados Unidos en este país y en la región, siendo protagonista del golpe de Estado contra el presidente constitucional Manuel Zelaya en 2009. Alberga a unos 500 soldados norteamericanos de manera permanente.

En 2009, los Estados Unidos financiaron la construcción de nuevas bases militares con fondos de “Contra Narco-Terrorismo” del Pentágono. Éstas están en Caratasca (EEUU $1.95 millones), en la costa atlántica de Honduras, y en Guanaja, en las islas Bay ($1.3 millones).

Días después de haber reconocido que el golpe de Estado en Honduras era “ilegal e inconstitucional”, el embajador de los Estados Unidos, en ese entonces, Hugo Llorens recomendó continuar estos proyectos, porque si fueran cancelados “el Congreso [estadounidense] tendría que volver a apropiarse del dinero” al año siguiente y “podría tener un impacto negativo en los esfuerzos de los EEUU contra el tráfico de drogas.”

El Centro de Pruebas de Regiones Tropicales del Ejército de los EEUU (TRTC) también lleva a cabo pruebas tropicales en la base del Quinto Batallón del Ejército Hondureño en la parte este de Mocorón, a 25 millas al norte de la frontera de Nicaragua.

En 2008 el antiguo director del TRTC, Lance van der Zyl,  describió la región como ‘ideal’ para probar sistemas susceptibles de comunicación y sensores. El comandante del Quinto Batallón, el Coronel Francisco Gálvez Granados, contó a la Fellowship of Reconciliation que no sabe qué hace el equipo de pruebas y que sus tropas sólo proveen seguridad.

El Entrenamiento de los Militares Hondureños por los Estados Unidos

Durante los últimos 10 años los Estados Unidos han proveído entrenamiento militar a casi cinco mil  soldados hondureños en muchas secciones del ejército que operan por todo el país.

El entrenamiento incluye cursos en operaciones conjuntas, destrezas en la defensa de terreno, análisis de información contra el narcoterrorismo, dirección de tropas, operaciones contra las drogas, ayuda y adquisiciones militares, cursos técnicos para el mantenimiento de equipo, inglés, seguridad de vuelos, operaciones marítimas, relaciones entre civiles y militares, estudios jurídicos internacionales, seguridad de puertos, planificación de la seguridad nacional, armamentos y otros temas.

La legislación estadounidense conocida como la Ley Leahy prohíbe la asistencia a unidades militares o de policía extranjeras si existe creíble evidencia de que sus miembros hayan cometido graves violaciones contra los derechos humanos, a menos que se tomen medidas efectivas para llevarlos a la justicia.

El 14 de agosto de 2010 más de 100 soldados del 15 Batallón de la Infantería del Ejército Hondureño, junto con guardias de la Corporación Dinant, presuntamente atacaron una protesta de campesinos por cuestiones de tierra en el Valle del Aguán, dando muerte a un joven de 17 años y a cinco guardias de seguridad.

A comienzos de 2009, oficiales de ese mismo batallón recibieron entrenamiento de los Estados Unidos en operaciones conjuntas y “análisis contra el narco-terrorismo”.

En los años ochenta el Pentágono utilizó ejercicios de entrenamiento militar en Honduras como pretexto para dejar atrás extenso equipamiento, incluso instalaciones de radar.

Parece que esta forma encubierta de asistencia puede estar sucediendo de nuevo, según David Vine de la American University, quien investiga la presencia de los Estados Unidos en Honduras, señaló un documento producido por la Fellowship of Reconciliation, en septiembre de 2011, en un escrito de John Lindsay-Poland y traducido por Carol Costa y Susana Pimiento.

Origen: Alba Mejía-CPTRT: Nueva base militar de EUA traerá más violaciones a DDHH

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