Pobreza afecta el presente y futuro de los habitantes de la península de Zacate Grande

Las familias que viven en la península de Zacate Grande en el departamento de Valle, al sur del país, enfrentan un nivel de pobreza que afecta tanto el presente como el futuro de sus hijos.

La pobreza en estas familias llega a tal extremo que hasta carecen de elementos que otros consideran indispensables, como camas,  cobijas, entre otros enseres que les permitan vivir adecuadamente.

Sus casas están construidas de bahareque, otras con madera vieja, techos de lámina o tejas y algunas “paredes” de nailon.

Además, la falta de una infraestructura adecuada dificulta llegar a esas familias, ya que los caminos de terracerías no están en buenas condiciones y solo en vehículos de doble tracción se puede ingresar a esas comunidades o a pie donde hay que caminar más de media hora para llegar a algunos caseríos.

Otras de las dificultades grave que enfrenta los habitantes de la península de Zacate Grande es que los grupos económicos y políticos del país paulatinamente los han ido despojando de su único medio de subsistencia: la tierra.

Estos grupos económicos y políticos se han dado a la tarea de cercar cientos de manzanas de tierra, en donde una docena de comunidades que antes vivían de la pesca, ahora tienen que cultivar granos básicos para sustentar a sus familias.

Para evitar el despojos de sus tierras, las comunidades desde décadas han luchado contra ese poder, lo que les ha traído persecución, amenazas y encarcelamiento.

El pasado 19 de mayo del año en curso, Abel Pérez y Santos Hernández, hombres que se dedican a la agricultura y a la pesca, fueron remitidos al Centro Penal de Nacaome tras no cumplir con la medidas cautelares impuestas en agosto del 2015, por defender y hacer uso de las tierras que les han pertenecido desde generaciones anteriores.

Abel Pérez, miembros de la Red de Defensores de Derechos Humanos del Sur (REDEHSUR) y de la Asociación por el Desarrollo de la Península de Zacate Grande (ADEPZA), es un padre soltero que tiene que velar por el sustento de sus dos menores hijos.

 

 

 

 

 

 

Faustino Pérez, padre de Abel

Esther Nohemí tiene ocho años y cursa el segundo grado y Dustin Antonio tiene cinco añitos y asiste al kínder. Ambos son muy aplicados a sus estudios, así lo demuestran sus calificaciones.
Desde muy temprano los niños se levanta a preparase para asistir a su centro educativo, el cual queda a unos 20 minutos a pie desde donde se ubica la casa de don Faustino, la que está construida en un terreno con muchos árboles y alejada a algunos kilómetros del caserío de Playa Grande, sitio del que el terrateniente José Casis Leiva se quiere apoderar y quien para detener la lucha de las comunidades mandó a encarcelar a Abel Pérez y a Santos Hernández, acusándolos de usurpación, amenazas y daños.

Hoy que su padre está privado de libertad, Esther Nohemí y Dustin Antonio están a cargo de sus abuelos, María Alvarado y Faustino Pérez, padres de Abel.

“La situación ha sido algo dura pero nosotros no dejamos que a los niños les falte la comida, el aseo y que estén yendo a la escuela y al kínder, y sea como sea vamos a salir adelante”, expresó con nostalgia Faustino Pérez, padre de Abel.

Don Faustino, quien ronda los 70 años de edad, señaló que los niños siempre preguntan por su padre y que cuando va a llegar a visitarlo, y que la actitud de ellos es normal, que la difícil situación que viven por el encarcelamiento de Abel, aún no les ha afectado emocionalmente.

“Gracias a Dios ellos (Esther Nohemí y Dustin Antonio) están muy bien, no se nos han enfermado y están muy aplicado en sus estudios”, expresó don Faustino, sentando cómodamente en una piedra, de las cuales abunda en la zona.

En el 2014 a don Faustino también trataron de desalojarlo de su vivienda, pero debido a la lucha de resistencia que tienen las comunidades de la península por defender sus parcelas de tierra, no lo han podido echar de su casa.

“Seguimos en la lucha, pero ahora es peor porque ya con Abel privado de libertad es otra cosa”, dijo don Faustino, quien tiene la confianza que su hijo saldrá muy pronto del centro Penal de Nacaome.

La zona sur, donde se ubica la Península de Zacate Grande, es de las regiones más empobrecidas en Honduras, el cual está indicado entre los países más desiguales de Latinoamérica y ésta la región más pobre del planeta, por lo que la justicia desigual también se confabula con los que por siglos han vivido de lo que siembran y pescan, y ahora por imposición de los poderosos corren el riesgo de perder hasta su libertad.

Origen: Pobreza afecta el presente y futuro de los habitantes de la península de Zacate Grande

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