Diálogo de sordos

En el día a día de nuestra realidad se constata una separación bastante fuerte entre la realidad política y la realidad social: como que el discurso político fuera en una dirección y los intereses, necesidades y urgencias de la sociedad fueran otras distintas.  No se encuentran, no se entienden, no se escuchan y no dialogan.  Sobre todo cuando esta necesidad tiene que ver con lo más básico de la vida: trabajo, empleo, seguridad, vivienda, impuestos y corrupción.

Sin ir más lejos leemos lo siguiente: “en el país tiende a desaparecer la clase media, alertaron ayer representantes del sector industrial, debido a las políticas macroeconómicas instauradas por el gobierno a petición del Fondo Monetario Internacional (FMI) organismo con el cual se tiene una relación estrecha en función del Acuerdo “Stand By”.  Honduras es uno de los países con mayores índices de pobreza en la región y recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), advirtió que el país experimentará mayores niveles de desigualdad social”. Esto viene referido en primera instancia al nuevo pliego tarifario aplicado por la ENEE a todos los abonados.

Más cerca a nosotros está todo el problema de las casetas del peaje en la ciudad de El Progreso donde la mayor parte de la sociedad civil y la ciudadanía se opone rotundamente a su puesta en marcha.  En conformidad con esto la Cámara de Comercio y ASICOMPRO (=industriales y comerciantes progreseños) dice: “Manifestamos públicamente nuestra inconformidad al estar construyendo casetas de peaje de doble cobro a cuatro kilómetros de nuestra ciudad y otras cinco en un radio no mayor de 25 kilómetros de El Progreso, lo que nos deja prácticamente en nuestro municipio como prisioneros. Las razones para tal oposición son las siguientes: “Nos oponemos a los peajes porque son un atraco directo al pueblo y nos oponemos porque son un acto de corrupción y porque no aceptamos la privatización de las vías de comunicación porque atentan contra el derecho ciudadano de la libre circulación; rechazamos los peajes porque estas carreteras fueron construidas con impuestos del pueblo”.

Hay otras razones que refuerzan el rechazo: depresión económica, ausencia y fuga de nuevas inversiones, alto desempleo, pérdida de competitividad y del costo de la vida, desembolso económico de 40 millones de lempiras anuales para los progreseños. En resumen, “nos oponemos a los peajes porque son un atraco directo al pueblo, porque son un acto de corrupción y porque no aceptamos la privatización de las vías de comunicación porque atentan contra el derecho ciudadano de la libre circulación”.

Pero la fuerza y el rechazo mayor ha venido, no tanto de los estamentos corporativos y empresariales, sino de la sociedad civil y de los movimientos sociales alternativos que con marchas, manifestaciones, movilizaciones, comunicados, todo tipo de proclamas y “huelgas de hambre” han sido los verdaderos protagonistas que han llevado adelante el liderazgo ciudadano.  A los comerciantes y empresarios los van a  respetar y responder con el silencio aunque no les hagan caso; y por más que digan nunca van a perder pues, en última instancia, trasladan los costos a los consumidores.  Sin embargo, a los sectores populares se les responde con la represión, criminalización, ilegalidad, satanización y declarar “enemigos del progreso y del desarrollo”.  Se les va a empobrecer con  “un rosario de impuestos, tarifazos, planes de arbitrio, municipalización y privatización de los servicios públicos más básicos; militarización de las demandas y protestas constitucionales mediante la violencia militar y policial; y, sobre todo, el cargar con el estigma social de ser los causantes de todo tipo de desorden e inestabilidad.

No olviden, señor presidente, autoridades municipales y grupos de poder, que con quien tienen que dialogar es con el pueblo, necesidades, urgencias y carencias.  Y no tanto con las políticas macroeconómicas de los organismos financieros; con sus proyectos de concentración de poder excluyentes “bendecidas y legitimadas con  jornadas de oración” en casa presidencial y con unos “aviones presidenciales” que vuelan muy alto pero que impiden ver de cerca a quienes les llevaron al poder y le dieron el mandato de servir a la nación.

Origen: http://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/nuestra-palabra/item/2946-diálogo-de-sordos-10-junio-2016

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