Por el terror que impera en la UNAH ha crecido la cultura del silencio

La solución a los problemas actuales en la UNAH  pasa por un diálogo que tenga la capacidad de sentar a conversar a todos los actores: las autoridades, estudiantes, profesores y trabajadores de la universidad, “si no se puede empatizar, no puede haber educación universitaria y se convierte en una educación bancaria”, dijo Juan Almendares Bonilla, defensor de derechos humanos, ex rector de la universidad y director del Centro para la Prevención Tratamiento y Rehabilitación contra la Tortura, CPTRT, en entrevista con pasosdeanimalgrande.com

Almendares Bonilla fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras UNAH, en el período 1979-1982,  en una de las épocas más represivas para el pueblo hondureño, donde se violaron los derechos humanos, por la puesta en práctica de la “Doctrina de Seguridad Nacional”.

Esta Doctrina fue el sostén ideológico de las dictaduras militares en América Latina e  ideada por el gobierno de Estados Unidos, como forma de ejercer un contrapeso político en la región, en el marco de la Guerra Fría. En Honduras hubo más de 180 personas desaparecidas. El asesinato de estudiantes , profesores, sindicalistas, entre otros como resultado de esta política represiva.

Tiempos de Almendares Bonilla

En la época en que Almendares estuvo al frente de la administración de la UNAH los conflictos internos eran resueltos con diálogo, se escuchaban las propuestas de las y los estudiantes, que eran parte del gobierno universitario manifestó el ex rector.

“Nunca tuvimos como autoridades que hacer un llamado a las Fuerzas Armadas ni a la policía para que llegaran a golpear, reprimir o meter a la cárcel a los estudiantes. En algunos casos los jóvenes  tenían razón, otras veces no, pero fundamentalmente había respeto mutuo” , aseguró.

Subestimación

El galeno indicó que no debe haber la mínima subestimación de los jóvenes, ya que estos piensan, tienen ideas, capacidad crítica, la manera creativa de aportar es a través de pláticas por medio de la razón, pero no una razón represiva.

Una de las ideas que impera en la máxima casa de estudios es la “Pedagogía del Bonsai”,  significa no respetar el carácter del estudiante como sujeto pensante y activo,reduce la capacidad de creer que el estudiante tiene un cerebro muy pequeño, figurativamente un arbolito que se reduce de tamaño y que nunca crece, ilustró el galeno.

La palabra “Bonsai” es un término japonés que traducido literalmente significa “plantado en una maceta”. Esta disciplina artística deriva de una muy antigua práctica horticultural china, parte de la cual fue posteriormente desarrollada bajo la influencia del budismo Zen japonés durante varios cientos de años.

El objetivo final del Bonsái es crear una representación miniaturizada pero realista de una parte de la naturaleza, concretamente un árbol. Los bonsáis no son plantas genéticamente enanas, de hecho, cualquier especie arbórea puede ser usada para formar uno de ellos.

Por otra parte Almendares consideró que la pedagogía es rica, con libertad, donde el estudiante exprese su sentir, que contribuye a la conciencia crítica de la sociedad. En otro sentido la universidad ha perdido su  “conciencia crítica” en consecuencia “no queremos una fábrica de profesionales cuyo fin sea el mercado, esto es, la privatización de la UNAH, la cual inicia con la gran exclusión que existe en miles de estudiantes que podrían ingresar a estudiar y no pueden”.

En una minoría los docentes han comenzado a hacer críticas expresando que están en contra de las normas académicas impuestas por las autoridades universitarias,  a las que el ex catedrático calificó como un “fetiche mágico” con poderes sobrenaturales que según ellos va a resolver todos los problemas que los estudiantes no han participado en el sentido real, sino que fue el gobierno mismo el  que tomó las decisiones sobre este tema, no dejaron que los universitarios eligieran sus representantes,  añadió.

La publicidad que señala a la UNAH como una de las mejores de Centroamérica se pone en el tapete de discusión, ya que es necesario analizar cuál es el papel que juega este centro respecto a las políticas nacionales sobre las minas, marca de país, la venta del territorio o  las concesiones,  y como la universidad no se ha pronunciado,  los jóvenes no están satisfechos por el rol que está jugando el lugar de creación de conocimientos, no están de acuerdo con la filosofía de la educación implementada.

¿Qué quieren?

Los jóvenes no quieren ser criminalizados, estigmatizados, sino quieren respeto, quieren ser. “Hemos sido testigos de la persecución universitaria, algunos han tenido que salir del país porque se han sentido aterrorizados”, destacó el científico.

Una de las definiciones que los educandos le dan a la Rectora Julieta Gonzalina Castellanos es que es una dictadora, al respecto Almendares opinó que el problema de la UNAH no se debe reducir a una persona, porque es todo un sistema que ha tornado la política universitaria represiva, criminalizadora de la protesta estudiantil, no solo es ella sino un conjunto de autoridades.

Por eso hacen una crítica, quieren libertad, derechos y desean participar en las decisiones importantes que les afectan. Que las autoridades cambien de posición, que no privaticen la universidad ni la conviertan en elitista. “Ellos quieren participar en el planteamiento académico, estamos por una universidad del pueblo” , sostuvo el ex decano.

Posición de Catedráticos

Calificó a los intelectuales que guardan silencio y no dicen nada  como “cómplices” de esas políticas, porque no existe la libertad académica, ni de cátedra para poder opinar sobre los grandes problemas nacionales.

Una de las razones es por el terror que tienen los educadores ante algunos asesinatos y desapariciones en circunstancias que no han sido aclaradas.

Según el ex rector otra es la inestabilidad laboral que sufren, la contratación de personal temporal sin garantías laborales, hay mucho temor en la parte docente y silencio,  exteriorizó.

Almendares mencionó que también de alguna manera en un grupo de docentes hay un repunte, ya no aguantan la situación y se han empezado a expresar.

El sindicato universitario

Ante la desaparición del sindicato de la UNAH  mediante la gran reprimenda sufrida años atrás en una embestida de represiones, persecuciones, amenazas, desaparición y asesinatos, Almendares se solidarizó.

“No me atrevería a juzgar a la clase obrera que tiene toda una historia de lucha dentro de la universidad”,y que ha sido uno de los grupos de las fuerzas vivas dentro del campus universitario más beligerantes antes de su inminente inmovilización e invisibilización, sentenció.

La justicia

En cuanto a la judialización de los estudiantes se debe a que este Estado es punitivo, inquisidor y violador de los derechos humanos, por ende las autoridades tienen que reflexionar que están en un posicionamiento represivo contra los jóvenes, denunció Almendares.

Agregó que deben adoptar un respeto a los derechos académicos de los estudiantes, porque la forma jurídica del poder no debe servir para reprimir, agregó Almendares.

Los derechos que se les está violando a la juventud universitaria son el derecho a la  movilización lo que ha provocado exilio, el derecho a la libertad de pensamiento, derecho a disentir, derecho a la seguridad personal  lo que genera persecución, amenazas, vigilancia por la seguridad interna de la UNAH.

Razonó que las autoridades universitarias han adoptado una política en contra de la idea de pensar, la participación real de los estudiantes, porque ellos son capaces de dar aportes a las normas académicas.

La sociedad

Es importante que la sociedad no se deje imponer un sistema de exclusión en el Alma Mater, porque esta tiene una gran fuerza ideológica, pero si permiten la privatización y guardan silencio ante las violaciones de los derechos humanos, se perderá el nido del conocimiento hondureño.

La sociedad y la universidad se vuelven cómplices de las violaciones de los derechos de las y los jóvenes universitarios, cuando se cruzan brazos mientras recrudecen los enfrentamientos, criticó Almendares.

El entrevistado refirió que es preciso la unidad del pueblo y la universidad, sin las metralletas, los golpes, las bombas lacrimógenas y los toletes.

El temor generalizado que persiste dentro de los muros de la UNAH hace que la comunidad universitaria se mantenga en constante terror, a la expectativa de las represalias que podrían sufrir si se sublevan, lo que hace que el silencio los vuelva cómplices por omisión, finalizó.

Origen: Por el terror que impera en la UNAH ha crecido la cultura del silencio

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