A punto de ser liberados cerca de 2,000 reos de la Penitenciaría

El Estado busca otorgar los beneficios de libertad condicional, por cumplimiento de penas, preliberación, por conmutas, por enfermedades mentales y terminales, así como por tercera edad, con el propósito de aliviar la presión en las cárceles. Video Fotogalería ADVERTISEMENT TEGUCIGALPA, Honduras Aquí está el hombre por quien usted pregunta, dijo el teniente coronel Guillermo Sandoval, director de la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto, al presentar a Bernabé Barrientos, el privado de libertad más viejo que tiene el sistema penitenciario nacional. A la par del oficial estaba un simpático anciano de 93 años de edad, de piel muy arrugada y de ojos tristes y lagrimosos, quien perdió su libertad por el delito de tráfico de drogas, específicamente marihuana. Este nonagenario -al que en su cabeza solo le queda un bucle negro aislado de su escasa cabellera casi blanca- está dentro del listado de los 1940 presos que el Estado excarcelaría antes de que finalice este año, siguiendo todo el procedimiento legal. Por humanidad y porque la ley lo permite, las autoridades de la Corte Suprema de Justicia, de la Secretaría del Interior, de los Juzgados de Ejecución, del Comité Nacional de Prevención Contra la Tortura Tratos Crueles, Inhumanos y degradantes (Conaprev) de la Defensa Pública y del Instituto Nacional Penitenciario trabajan actualmente en un proyecto para liberar a nivel nacional a 416 privados de libertad candidatos al beneficio de la libertad condicional, 137 por cumplimiento de penas, 274 por preliberación, 384 por conmutas por trabajo comunitario, 335 por conmutas por efectivo, 131 enfermos mentales y 263 por tercera edad; no se especifica la cantidad de enfermos en etapa terminal. Dentro de este registro de posibles hombres libres estaría Barrientos, nacido el 11 de junio de 1922 y quien asegura que fue trabajador del Distrito Central, que se jubiló recibiendo un total de 700 lempiras del Instituto Hondureño de Seguridad Social, el cual no recibe desde que cayó en manos de la justicia por el delito de tráfico de drogas. Mientras la prisión somete a este anciano al encierro y al olvido, el tiempo le arrebata los últimos instantes de vida y de razón. Testimonios Haciendo grandes esfuerzos, Barrientos recordó que esta es la segunda vez que está preso, primero estuvo seis meses en 1999 y fue liberado, luego volvió a caer en el 2006. “La Policía dijo que yo llevaba una bolsita de marihuana, pero eso fue mentira, quien se dedicaba a eso era mi hija, que está presa”, sostuvo. “Yo vivía en la montaña de Azacualpa y no sé a cuántos años me condenaron. Aquí estoy, mire que yo ya no puedo ni comer porque no tengo ni un diente, ya casi no miro”, dijo este hombre que a pesar de sus 93 años camina solo, luchando por sobrevivir en ese mundo desesperante que hay tras las rejas. Las autoridades que atienden a la población penitenciaria sostienen que este convicto no es un peligro para la sociedad, por el contrario, sus muchos achaques y su problemas de demencia senil hacen de él un hombre muy débil que más bien requiere de la ayuda de otros para poder sobrellevar el resto de tiempo que le queda de vida. Solamente en una población de 77 ancianos ubicados en una isla del módulo de sentenciados 2 hay varias personas que ya tendrían el derecho a gozar del beneficio de la libertad condicional como los sexagenarios Enemesio Cruz e Hipólito Cruz, quienes ya cumplieron 11 años y medio de la pena de 15 años que le fue impuesta por tráfico de drogas. Estos dos internos, que aseguraron estar totalmente rehabilitados, ven como imposible salir de la cárcel porque además de los años de prisión se les impuso un pago de un millón de lempiras que jamás podrían hacer efectivo. La única alternativa que ellos tienen es que el Estado les cambie la multa por trabajo comunitario, lo cual según algunos expertos en la ley, eso es posible. De igual manera, entre esta población penitenciaria también hay casos que aparentemente son injustos, como el de Boanerge Antipatro Bueso Rodríguez, quien habría ultimado a uno de sus hijos en un acto de defensa personal, luego que la Policía ignoró su denuncia. Recordó que un día su esposa, con quien había procreado seis hijos, se fue con otro hombre, pero como este murió, ella quiso regresar. Como no la aceptó, ella le dijo a su hijo de 22 años que “yo le había pegado, lo cual era mentira”. “Durante varias veces él entró a mi casa diciéndome que venía a matarme, yo le decía ‘andate para tu casa’. Le aguanté varias veces la amenaza. Un día me fui a trabajar y él comenzó a tomar como a las 12:00 del mediodía, por la tarde me buscó para pelear. Recuerdo que llegué como a las 5:30 de la tarde a la casa, entré, cerré la puerta, apagué la luz y me puse a ver televisión, al ratito me rompió la puerta y me dijo ‘¡Ajá! Aquí estás’, y se me abalanzó, pero otro hijo menor lo agarró, entonces me salí y me fui para la (colonia) Kennedy a poner la denuncia para que lo fueran a traer, pero la Policía no quiso ir. Me dijeron que para ir a traerlo al siguiente día fuera al Core y yo les dije que estaba bien. Regresé a la casa, prendí el tele y cerré la puerta, de repente a eso de las 7:30 de la noche llegó y nuevamente me rompió la puerta y yo le dije ‘hijo, andate, andate’, pero en vez de eso se me abalanzó con algo en la mano, en mi defensa yo alcancé un machete y le di con él. Es que él había aprendido muchas cosas feas, fumaba marihuana, bebía, tenía muchos vicios, no hay día que no me arrepienta de haberlo matado, pero yo solo me defendí”, dijo Bueso mientras rompía en llanto. Por su parte, Elsa María Hernández, trabajadora social de la Penitenciaría Nacional, explicó que en la isla especial para adulto mayor, del módulo de sentenciados dos, hay 77 personas, pero que a nivel general de la prisión podría haber unos 120 internos que sobrepasan los 60 años. “Ellos no son personas problemáticas, son muy pasivas, deseosas de atenciones, tanto de nosotros como de la institución y de personas de afuera”, precisó la trabajadora social. Mientras tanto Sandoval, director de la Penitenciaría Nacional, aseguró que la determinación del gobierno de excarcelar a ciertos privados de libertad, siguiendo lo estipulado en la ley, de alguna manera ayudará a aliviar la situación carcelaria, principalmente en los casos de aquellos internos en condiciones de vulnerabilidad como lo son los ancianos y enfermos mentales, así como de otros que reúnen los requisitos para salir bajo libertad condicional. Explicó que en este momento, en esa cárcel, un total de 18 privados de libertad gozan del beneficio de ciudad por cárcel y otros 26 salen los fines de semana y se reincorporan todos los lunes realizando una variedad de trabajos sociales de lunes a viernes. Actualmente, las autoridades relacionadas con el tema penitenciario trabajan aceleradamente verificando qué candidatos cumplen con los requisitos de ley para ser beneficiados con la libertad.

Leer más en: http://www.elheraldo.hn/alfrente/891744-209/a-punto-de-ser-liberados-cerca-de-2000-reos-de-la-penitenciar%C3%ADa

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