Minuta de un desastre

Fue clausurado un banco hondureño, fundado en 1974 por hondureños”

En escasas horas han sido borrados 12 000 puestos directos de trabajo y doble cantidad de dependientes. Y si bien existe una cláusula anarquista del siglo XIX que pregunta sobre cuál es mayor delito, si fundar un banco o robar un banco, la situación presente carece de humor.

Es más bien insólito que se cierre bancos a partir de una información del exterior y no de argumentos certificados por ninguna autoridad local. Bastó que la entidad OFAC del gobierno de EUA relacionara a Continental de Honduras con eventos de narcotráfico y lavado de activos para que ipso facto, con presteza nunca antes vista y obviando todo proceso legal, la Comisión de Banca y Seguros procediera a reunirse en día de asueto y a emitir una absoluta sentencia condenatoria contra la citada empresa de capital. No hubo espera para recibir del norte los documentos acusatorios pertinentes; el Ministerio Público no emprendió pesquisa alguna; la cancillería, para entonces igualmente desolada a causa del descanso “morazanista”, fue incapaz de autenticar cualquier comunicación burocrática estadounidense; el embajador de ese país felicitó por la velocidad sin precedentes con que un ente del Estado, y el gobierno mismo, asestaron el golpe letal a una compañía hondureña con 40 años de ejercicio económico. Se deduce, por tanto, que de oídas y a ciegas, mayormente inspirada en datos incompletos, y sin duda con instrucciones superiores, la CNBS se precipitó a complacer intereses externos sin comprobar un mínimo detalle, un solo argumento que sustentara la crítica situación.
¿A eso llaman soberanía patria? ¿De cuándo acá se castiga a alguien, en acto expreso, sin someterlo a proceso investigativo y menos sin haberlo vencido en juicio y ratificado su culpabilidad…? ¿O es que va a repetirse la expropiación forzosa que se impuso a los comerciantes alemanes residentes en Honduras tras iniciarse la segunda guerra mundial ––muchos de ellos tildados nazis, siendo más bien judíos–– y cuyas propiedades acabaron usualmente en manos corruptas del gobierno de entonces?
¿Y si ahora la fuente se equivocó y acusó sin veracidad sustancial, únicamente por suposición? ¿Y si no existe ninguna prueba, sino que tras la denuncia original se dan ocultas intenciones de especulación bursátil dirigidas a quebrar bancos y adquirir sus vestigios a costo barato, o jugadas políticas, precisamente ahora en que será electa la nueva corte de justicia y se ocupan votos súbditos y condicionales…?
Mientras que en Estados Unidos el gobierno sanciona a bancos transgresores como HSBC, Wachovia y Bank of America cobrándoles solamente una multa por faltas similares, sin destruirlos, a fin de proteger el estamento financiero y la estabilidad de empleo, en Honduras el mando del norte es látigo, fulminante urgencia para actuar y, lo más grave, para actuar contra los mismos connacionales.
Banco Continental pudo ser sistematizadamente disuelto, como propusieron sus dueños, sin tanto escándalo ni dolor ––que ahora el gobierno busca acallar reprimiendo la libertad de expresión––, sin perjuicio a cuentahabientes, deudores e inversores, sin agitar innecesariamente un medio humano que de por sí carece de seguridad jurídica y social y al que estas malhadadas experiencias orillan a la desesperación y lo inestable. ¿Se ocupan más argumentos para visualizar la vulnerabilidad del sistema financiero del país…?

POLÍTICAMENTE CORRECTOS

No somos defensores de compañías bancarias, como tampoco seguidores sociales de los Rosenthal, sino pensadores, lo que nos impele a reflexionar: y si mañana o en las próximas semanas surgen acusaciones contra otros entes financieros locales, ¿se procederá entonces, con tan presto oficio, contra los banqueros más amigos del régimen, aquellos con quienes compromete miles de millones de recursos patrios en fideicomisos, concesiones y operaciones fiscales…? ¿O es que la extinción del Continental fue carambola destinada a deshacerse de un rival, rápida y astutamente aprovechada para que otro banco ocupe su espacio?

DUDAS Y VERDADES

Ante una imprevista condición irregular como esta, de la que aún no puede contemplarse todos sus ángulos y aristas, es obvio que tengamos más preguntas que respuestas. Y por lo mismo se hace pertinente bucear en las probabilidades y dejar para la historia nuestra extrañeza de que bajo un régimen que reconoció públicamente haber seguido conductas delictuosas en el caso del desfalco del IHSS, en cuyo crimen fue cómplice, se haga ahora justicia tan expedita.

Que el nerviosismo social generado por las torpezas y contradicciones de la CNBS — pues hoy más que nunca ya nadie tiene confianza en que se respete sus derechos no sólo personales sino empresariales— incrementa el desprestigio del país, torna frágiles a las instituciones y acumula puntos sobre la fama de “inseguridad jurídica” nacional ya que las leyes y políticas vigentes son manoseadas incluso por funcionarios de tercera categoría.

Que sorprende —aunque en verdad acá ya no sorprende nada— la orgánica campaña empeñada por varios medios de comunicación y por la embajada norteamericana para “tranquilizar” al pueblo, igual como hicieran cuando el golpe de 2009, aseverando que todo iba estable, que pasa nada y que las medidas “de control” tienen efectividad.

¿Control en un país donde basta que aparezca una noticia terciaria de Nueva York para que el Estado se vuelque todo, de mediodía a medianoche, para destruir una institución de la que quizás se sospecha pero a la que se ha probado nada?
¿Control con ejercicios de justicia supersónicos para cierto determinado fin pero lentos para otros, como son los casos del IHSS, de los radares, las corbetas, el gacetazo, el avión presidencial, el avión robado en pista militar, el oscuro tazón de seguridad, las cámaras ciegas de vigilancia pública, los crímenes contra obreros, los asesinatos de campesinos en Aguán, la muerte de Isis Obed y las “balas de goma”, el mismo golpe de Estado militar y empresarial, las acusaciones ya notariadas de un testigo que asevera haber entregado coimas a los más altos magistrados de esta ridícula y casi cómica —si no despertara tragedias— república neoliberal…?

Y el día de mañana, ¿quiénes pagarán la inmensa demanda ganada, sin duda alguna, por los banqueros hoy infamados y maltratados a causa de los peores procedimientos jamás vistos de dependencia e inoperancia administrativa y jurídica del Estado, específicamente de la CNBS…? ¿Ellos, los burócratas… pagarán?

Nosotros, sólo nosotros pueblo.

Vómitos nauseabundos, son estos, de un nuevo y grosero desastre neoliberal, como tantos iguales presentes y pasados…

Estamos obligados a indignarnos y superarlo.

País de Indignados, Octubre 16, 2015

ISMAEL MORENO, sj
DARÍO EURAQUE
RODOLFO PASTOR FASQUELLE
VÍCTOR MEZA
EDUARDO BÄHR
PATRICIA MURILLO
WILFREDO MÉNDEZ
HUGO NOÉ PINO
HELEN UMAÑA
EFRAÍN DÍAZ ARRIVILLAGA
MAURICIO TORRES MOLINERO
JULIO ESCOTO
RAMÓN ENRIQUE BARRIOS

http://radioprogresohn.net/index.php/comunicaciones/opinion/item/2460-minuta-de-un-desastre

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