Honduras: Las voces y luchas de las mujeres en la huelga de hambre

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Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).-  Con el peso de las historias de las mujeres que rodearon sus vidas y el sinsabor de la impunidad en sus bocas, Alejandra Cabrera, Aidey Lily Paz y Digna Perdomo posicionaron las demandas de miles de mujeres hondureñas, tras unirse a la huelga de hambre que inició el 22 de junio de este año, con el propósito de unirse al clamor popular de la exigencia de una Comisión Internacional Contra la Impunidad, (CICIH).
Pese al temor por la exposición física, la falta de los nutrientes necesarios para sobrevivir, la presencia de personas armadas, el levantamiento de perfiles de líderes o el asalto cometido por militares que irrumpieron su paso libre y pacífico, el campamento de la huelga de hambre o la “Zona CICIH”, como se le llamó se desarrolló durante 42 días.
Fotografía: Luís Méndez
Alejandra Cabrera
Indígena de la tribu tolupán de San Franciso de Locomapa
Para Alejandra Cabrera pelear por sus derechos fueron el heroico ejemplo de su madre, María Enriqueta Matute, asesinada por la lucha por la tierra que les dejaron sus ancestros.
Cabrera tiene 31 años de edad, es madre soltera de cinco hijos a cargo de su hermano mientras ella se encuentra en huelga de hambre, se mantuvo 31 días en huelga.
Tres cosas impulsaron a la tolupana para ingresar a la huelga, uno los asesinatos que se dan en las tribus, incluyendo el de su progenitora, que están en total impunidad,  los sicarios andan libres como si nada y los y las indígenas deben huir para preservar su vida. La indígena pertenece a San Francisco Locomapa, 46 comunidades se denominan Tolupanas.
Antes del asesinato de su madre Alejandra no había tomado la determinación de luchar; hasta que el dolor de la impunidad e impotencia la invadió, -según ella- era de las personas que pensaban que la gente que luchaba no tenía nada que hacer, porque estaba resignada a que jamás recuperarían las tierras que les heredaron sus ancestros y ancestras.
Por pensar, así fue asesinada aseguró Cabrera.
“Hija yo tengo que defender el derecho tuyo y el de mis nietos, no me importa arriesgar la vida por el futuro de nosotros” recordó que le decía su mamá.
La Tolupana denunció que quienes están detrás de las muertes de los líderes indígenas en la región son terratenientes de las familias Ucles y Armijo son los responsables de las muertes de los indígenas en esa región.
“A mi hermano, un sicario, le puso la pistola en los sentidos y yo le dije mejor mátelo porque es malo amenazar y él me dijo es que estos indios hdp mucho molestan”, exclamó.
“La relación única entre los pueblos indígenas y tribales y sus territorios ha sido ampliamente reconocida en el derecho internacional de los derechos humanos”, según lo establecido por la
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), en lo relacionado con los derechos de propiedad de los pueblos indígenas y tribales.
Igualmente, el artículo 21 de la Convención Americana y el artículo XXIII de la Declaración Americana protegen esta vinculación estrecha que guardan con las tierras, así como con los recursos naturales de los territorios ancestrales, vinculación de importancia fundamental para el goce de otros derechos humanos de los pueblos indígenas y tribales.
Según han reiterado la CIDH y la Corte Interamericana, “la preservación de la conexión particular entre las comunidades indígenas y sus tierras y recursos se vincula con la existencia misma de estos pueblos, y por lo tanto “amerita medidas especiales de protección”.
Fotografía: Tomy Morales
Aidé Lily Paz Castellanos
Campesina y corresponsal de Radio Progreso
“Cansada de tanta corrupción” y de “tantos crímenes en la impunidad”, el 7 de junio, a sus 27 años de edad, la joven de origen campesino y estudiante de la carrera de periodismo de la Universidad del Valle de Sula, integrante del Movimiento Amplio por la unidad y la Justicia, MADJ, y corresponsal de Radio Progreso, decidió unirse a la huelga de hambre.
La joven relató su origen, fue una de las personas que creció en la época de los campos bananeros, ya que sus padres trabajaron en ese lugar, en la zona de El Progreso, departamento de Yoro, antes era el banano, en la actualidad es la palma.
La cálida expresión de Aidé, se redujo con el paso de los días en huelga, inclusive el sobrepeso de su cuerpo, parecía jugarle en contra, pero fundamentalmente “los primeros días en huelga de hambre fueron difíciles”, -recordó- “el estómago pide algo de comer; pero según pasa el tiempo y se va concientizando, se siente cuando el cuerpo va perdiendo fuerzas a falta de proteínas y minerales, pero “siempre nos mantuvimos en pie de lucha”.
A su temprana edad se dio cuenta de las violaciones a los derechos humanos que sufrían las y los trabajadores en los campos.
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“En lo personal hay un crimen que no ha sido resuelto, se sabe quién lo cometió pero las autoridades no han hecho nada para que haya justicia”, reclamó Paz, al recordar a una mujer a quien los químicos pesticidas que utilizaban para fertilizar los bananos le provocó un cáncer en la piel y estuvo en tratamiento en el Seguro Social, pero las deficiencias en el sistema de seguridad social auparon su padecimiento.
“Las mujeres en Honduras suelen trabajar muchas horas paradas y con bajísimos salarios, las que trabajan en el proceso de empacar los bananos, la humedad del lugar a muchas de ellas les provoca cáncer cervical, hongos en los pies e infertilidad”, lamentó.
Para Aidé Paz, con la instalación de la CICIH, “se pueden resolver muchos crímenes y se podrían llevar a la cárcel a los corruptos que hay en el país”.
Digna Perdomo 
Presidenta del Movimiento “Gregorio Chávez”
Aldea Panamá, Bajo Aguán
A sus 24 años de edad, esta madre de dos hijos, logró romper con el estereotipo de las mujeres amas de casa, especialmente en la zona rural hondureña, donde el patrón machista parece continuar siendo la norma.
En la comunidad de Panamá, situada en el municipio de Trujillo, nació el Movimiento “Gregorio Chávez”  luego que el líder de la comunidad fue secuestrado por supuestos guardias de seguridad de la Corporación Dinant propiedad del extinto empresario Miguel Facussé.
El 07 de julio del mismo años su cuerpo fue encontrado sin vida, semienterrado en la finca Paso del Aguán que colinda con la comunidad de Panamá, en ese lugar hay extensas tierras de palma africana recuperadas por el movimiento. Gregorio era delegado de la palabra de la iglesia católica y campesino.
Perdomo describió que las mujeres del movimiento son muy activas, trabajan en huertos familiares y tienen un proyecto de granja, en la comunidad hay 150 mujeres de las cuales 30 son activas económicamente, el resto se dedica al trabajo en sus hogares.
“Como jóvenes hemos sido testigos de todas las violaciones a los derechos humanos que se han venido dando, el derramamiento de sangre en Gregorio Chávez, que por eso nace el movimiento por el asesinato del compañero Gregorio”, dijo.
Las mujeres campesinas suelen ser las principales víctimas de la cruenta lucha por el derecho a la tierra, donde, quienes imponen el control por la fuerza o por las armas, a menudo cometen un sinfín de abusos. De acuerdo con las cifras del Observatorio de Derechos Humanos en el Aguán (OPDHA) más de 130 trabajadores de la tierra y sus familias han perecido desde hace cinco años.
“Las mujeres de estos lugares sufren violaciones sexuales, -por ejemplo dijo-, los guardias de seguridad de la Corporación Dinant, se ensañaron con una muchacha que padece de problemas mentales y constantemente la violan en medio de los campos sembrados por la palma, hecho que ha sido denunciado ante organismos internacionales sin que hasta la fecha ocurra nada”.
Campesinas sufren “toque de queda”
A partir de las 6:00 de la tarde  la zona del Aguán vive un “toque de queda” arbitrario, en el lugar, las mujeres deben encerrarse por temor e incluso caminar con sus compañeros de hogar no les garantiza seguridad, “aun así nos acosan, los compañeros no pueden murmurar porque si no, ya sabemos lo que pasa”, indicó Perdomo.
“Hemos tenido niñas menores de edad que han sido violadas, ponemos las denuncias pero no hay respuesta de nada”, lamentó.
Con tristeza la campesina mencionó que se separaron con su cónyuge, cuando le informó que se uniría a la huelga de hambre. “No me comprendió, solo quería exigir justicia por tantas violaciones a las mujeres y que están impunes”, finalizó.
De acuerdo con el estatal Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las cifras de exclusión, participación en la toma de decisiones, trabajo remunerado, violencia y educación desfavorecen a las mujeres, ancianas y niñas. Los resultados de la ENDESA 2011-2012 muestran una gran disparidad pese a representar el 51 por ciento de la población. /Fotografías: Luís Méndez y Tomy Morales. Edición: Conexihon

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