¿CRIMINALIZACIÓN ESTUDIANTIL EN LA UNAH?

22 de Noviembre del 2014

 

Recientemente por las redes sociales circuló una nota titulada «Situación peligrosa en la UNAH podría desencadenar en acciones similares realizadas contra estudiantes en México», con la cual se pretende difundir una supuesta criminalización estudiantil dentro de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), utilizando la tragedia de Ayotzinapa e incumpliendo con los requisitos básicos de la comunicación, apegándose al oportunismo.

Académicos y autoridades de la UNAH consideran que la nota forma parte de una campaña de desinformación en contra de la Máxima Casa de Estudios, «a la UNAH siempre la perseguirán intereses oscuros por el control político, ideológico y económico. La UNAH siempre tendrá enemigos. Por el camino recorrido y por lo logros obtenidos ¿Hay algo más que hacer para convencerles que somos universitarios, honrados y comprometidos? No, No hay nada más que hacer. Nada de lo que hagamos les hará cambiar de opinión, porque les  mueve otros intereses», comentó la Rectora Julieta Castellanos en una entrevista publicada recientemente en Presencia Universitaria.

Irrespeto hacia Ayotzinapa

Por otra parte, las autoridades universitarias advierten con preocupación cómo ciertas organizaciones que defienden los derechos humanos de la ciudadanía, utilizan tragedias como la ocurrida en Ayotzinapa, México, para generar desinformación en conflictos internos.

Académicos de la UNAH se preguntan: ¿Qué opinarían las organizaciones mexicanas defensoras de derechos humanos si supieran que algunos de sus pares en Honduras, utilizan con oportunismo sectario el crimen contra los normalistas?

«Tienen el irrespeto de asumir la tragedia de Ayotzinapa y de utilizar la figura de los 43 normalistas desaparecidos, que debería de inspirarlos para hacer cosas mayores y mejores, para justificar su falsa argumentación de señalar que la universidad les niega el derecho a la protesta y quiere obligarlos a estar callados, olvidando que la universidad es un centro diseñado para estudiar, lo cual es la razón fundamental de la misma», expresó la socióloga y directora de Investigación Científica y Posgrados de la UNAH, Leticia Salomón.

«Las organizaciones defensoras de Derechos Humanos, las históricas, se sumaron a vernos como enemigos y a calumniar en las redes sociales, hablaron de armas letales en la UNAH, de represión, persecución y hasta desaparición temporal de estudiantes. Dejé de respetarles…», comenta por su parte la Rectora Castellanos.

«Los estudiantes mexicanos no tuvieron que inventarse un enemigo para adquirir legitimidad, ni decir mentiras y menos hacer gala de desinformación sobre los procesos, ni repetir consignas tradicionales y obsoletas (“proceso de privatización de la educación superior”, “aplicación de políticas neoliberales”, “persecución política”, “supuestos reformistas”, “criminalización de la protesta”): dieron paso a la imaginación y a las ideas innovadoras, y apuntaron directamente al objetivo que iba más allá de la escuela normal a la que pertenecían los estudiantes desaparecidos», explica Leticia Salomón, quien además de ser Directora en la UNAH, es una de las investigadoras con mayor producción científica en las áreas sociales.

Viejas y sesgadas consignas

Las autoridades universitarias ven con preocupación el rol que diversas organizaciones de derechos humanos asumen con los estudiantes universitarios. Para los académicos de la UNAH, esas organizaciones más bien tendrían que informar a los jóvenes, apoyarles con planteamientos nuevos y ricos en argumentos, en la estructuración de un discurso real, alejarles de las consignas tradicionales y obsoletas, «su intento de recuperar el protagonismo perdido les asemeja a las organizaciones sindicales, campesinas y magisteriales que pasaron de ser líderes de la protesta social y abanderadas de consignas legítimas de alcance nacional en la época de gloria de estas organizaciones, a ser líderes de reivindicaciones económicas de sus agremiados en oposición a los intereses de todos, causando rechazo social y cuestionamiento a sus luchas», comenta Salomón.

«Hay que quitarle la careta a los que se esconden atrás de los  estudiantes y descubrir sus verdaderos motivos. Por lo mismo no aparecen los nombres de los autores de esa nota. Quien considere que tiene argumentos para  alguna denuncia que la presente con las pruebas necesarias », señala Belinda Flores, decana de la Facultad de Ciencias Económicas.

«Lo más triste de esta historia es cuando leemos que organizaciones de prestigio de nuestro país, que juegan un papel clave en la defensa del derecho a la libertad de expresión, se suman a estos desmanes de forma ingenua, irresponsable o malintencionada, repitiendo como ciertos los argumentos estudiantiles sin investigar si eso es cierto, requisito básico en tareas de comunicación, sin leer la normativa y sin buscar el sustento de la denuncia estudiantil. El asombro es mayor cuando uno observa a más de algún personaje serio y respetado en el país, repetir en los medios de comunicación, incluyendo las redes sociales, su “rechazo a la decisión universitaria de coartar el derecho a la protesta” y la “persecución de que son víctimas los estudiantes”, cuando son requeridos a dar cuentas de sus actos, entre ellos, de impedir la impartición de clases sacando a los profesores, impidiendo el acceso o tomándose los edificios: o son ingenuos, o hacen gala de desconocimiento, o de verdad creen que el fin justifica los medios aunque con ello se regrese a la época oscurantista de la universidad», acota la directora de Investigación Científica de la UNAH.

Forma parte del pasado de la UNAH la suspensión de clases por imposibilidad de continuar las mismas ante la potencia de los parlantes de organizaciones estudiantiles para elegir la novia de la facultad, la llegada del verano o del invierno, celebrar el día de uno u otro personajes criollos, sumados a la repetición de consignas diversas de frentes estudiantiles y partidos políticos que tenían su feudo en una u otra facultad de la universidad. «Hacer lo mismo ahora es un retroceso y pregonar que esto es bueno mientras aquello era malo, refleja una manipulación oportunista de los hechos», comenta Leticia Salomón.

Movimiento estudiantil auténtico

Es estimulante ver a estudiantes interesados en algo más que sus clases, pero su actuación lleva a cualquier observador a preguntarse qué es lo que están aprendiendo estos estudiantes en las aulas, qué les están enseñando sus profesores que hacen gala de desinformación, falta de conocimiento o manipulación de la emoción estudiantil y los entusiasman para que salgan de las aulas, se apropien de un espacio público que es de todos en su diversidad política e ideológica, repitan las mentiras que ellos mismos les enseñan y queden deslegitimados ante propios y extraños por la falsedad de sus consignas.

«Eso “se cura con lectura” dijo el español Anguita y esos estudiantes, profesores, personajes destacados y defensores de derechos, necesitan leer mucho, mantenerse informados, investigar y fundamentar una posición de apoyo crítico reconociendo lo bueno, señalando lo malo y proponiendo alternativas para superarlo. El “paso de la protesta a la propuesta” es una obligación en la democracia: la protesta se justificaba como denuncia y crítica en el autoritarismo  pero la propuesta deviene en obligación en la democracia. Negar el avance significativo de la reforma es hacerle el juego a los protagonistas del oscurantismo que colocó a nuestra universidad a la cola de otras universidades públicas y privadas a nivel nacional y regional, haciendo que muchos estudiantes de clase media prefirieran pagar enormes cantidades de dinero en universidades privadas antes que permanecer en una universidad paralizada constantemente por el irrespeto de lo público, de la educación de calidad y de los derechos de los otros», explica Salomón.

El proceso de reforma necesita un movimiento estudiantil auténtico, informado, respetuoso de la diversidad, preocupado por lo académico, consciente de la situación del país -complicada en lo económico, político y social- y alejado de la voracidad manipuladora de personas o grupos desplazados por la reforma.

Apoyo del estudiantado

«La garantía de la gobernabilidad surge cuando se respetan los derechos de las personas, de los trabajadores, de los estudiantes; todo proyecto de gobernabilidad debe ser en base al respeto. En la UNAH debemos construir respetos mutuos, respetar y garantizar la diversidad, nadie tiene el derecho de perjudicar a los demás», comenta por su parte la Rectora Castellanos.

«También hay estudiantes conscientes, que reconocen los cambios en la UNAH y lo expresan con satisfacción. Por ejemplo el índice académico de los alumnos ha aumentado mucho (de 37 por ciento en 2005 pasó a un 71 por ciento en 2013) y ese avance hay que interpretarlo como una respuesta positiva del estudiantado hacia la Reforma», acota la Rectora.

Si bien, en décadas anteriores la UNAH era vista como un botín económico, político e ideológico, las autoridades enfatizan que no permitirán que los estudiantes sean también utilizados como una herramienta de ciertas organizaciones que pretenden desestabilizar a la universidad.

Fuente: http://www.presencia.unah.edu.hn/opinion/articulo/criminalizacion-estudiantil-en-la-unah

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