Bosque nacional e invisibilidad económica

2014-11-17

Honduras

Javier Suazo

Clasificado en: Social, MedioAmbiente, RecursosNaturales,
Disponible en:   Español       

 

Cada año la FAO genera información acerca de la destrucción del bosque tropical en el mundo y de los esfuerzos que los gobiernos realizan para detener este exterminio que afecta la disponibilidad de agua dulce, biodiversidad y la vida humana. Sin embargo, se sigue pensando en un recurso forestal infinito donde la población y ciertos gobiernos desprecian su cuidado y uso racional, por el simple hecho de considerarlo un bien inagotable.
En Latinoamérica quizá Chile es una de los pocos países que tiene una política de largo plazo para proteger los bosques, utilizarlos racionalmente y poblar áreas degradadas con variedades existentes en otros países.  Bolivia y Ecuador hacen esfuerzos por ejercer soberanía sobre los recursos naturales, aunque las críticas no se han hecho esperar por las inversiones públicas realizadas para acelerar el crecimiento económico y garantizar empleos sostenidos en zonas o regiones de escaso desarrollo relativo ocupadas por pueblos ancestrales.
Honduras todavía sigue dando palos de ciego, ya que no cuenta con una política pública creíble en materia de protección y desarrollo del recurso forestal, aunque cada gobierno ha generado varios documentos ¿PRONAFOR como ejemplo?, que rápidamente se desfasan y no sirven para propósitos de planificación ya que los actores del sector no sienten ningún compromiso. Ello no ocurre en países como Costa Rica, donde los sistemas de planificación sectorial y territorial se han fortalecido como instrumento para el desarrollo de este recurso natural.
La principal debilidad de la legislación en materia forestal ha sido el reconocimiento que lo forestal es tal solo una parte de lo agropecuario, denominado subsector silvícola, que vuelve difícil medir su contribución total a la generación del PIB ya que no se contabilizan los aportes de la industria maderera, el bosque de mangle y parte de la biodiversidad derivada.  Aunque ello tiene explicación en la forma como se estructuró la metodología de las cuentas nacionales por el Banco Central de Honduras, en momentos donde lo agrícola era uno de los sectores estratégicos de la economía hondureña, la institucionalidad forestal se creó para trabajar con un sub sector forestal, no con un sector.
A ello se debe que la participación del PIB forestal dentro del PIB nacional sea estructuralmente baja si se compara con el agrícola e industrial, aunque en los últimos años observa un repunte. Se espera que en 2014 esta participación se situé arriba del 6%, superior a 5.1% de 2005, pero casi todos los actores del sector están consciente que esta contribución es y debe ser mayor.
La nueva ley forestal e institucionalidad, el trabajo del Instituto de Conservación Forestal (ICF) y del  Consejo Coordinador Nacional Forestal (COCONAFOR) integrado por todos los actores públicos, privados y sociales del sector, hacen esfuerzos por un mayor control  de incendios, tala y comercio ilegal de madera, aumento en la entrega de tierras a comunidades agroforestales con los convenios de Usufructo, mayor agilidad y control de los planes de manejo forestal, protección de las cuencas y áreas forestales, otras; sin embargo, la no conformación del sector económico forestal sigue siendo y será  en la próxima década uno de los principales  desafíos para la política forestal.
Un reflejo de lo anterior que incide en el proceso de planificación del sector, es que la ruta trazada en el programa nacional forestal (PRONAFOR), Plan Estratégico Institucional (PEI) y política forestal no es sostenible. Asimismo, se manifiesta una pérdida creciente de competencias del ICF, muchas de ellas ejercidas por otras instituciones como la SAG, SERNA y las FFAA, quitándole recursos financieros y presupuestarios cada año. Se aprobó la nueva estructura organizativa del ICF, y casi toda la reglamentación que demanda la Ley Forestal en materia de manejo forestal, áreas protegidas y vida silvestre, pero el sector luce débil y fragmentado.
Los actores del sector que conforman el COCONAFOR y la mesa forestal, están dispuestos a aportarle de nuevo al desarrollo del Sector Forestal, posicionándose dentro del sector económico nacional. Pero ni la UE, Cooperación Alemana, PNUD y la AID, han destinado recursos para conformar el sector económico forestal con la participación del Banco Central, Instituto de Estadísticas y apoyo de otros países. Está funcionamiento el proyecto de Modernización del Sector Forestal (MOSEF) financiado por la UE, que se espera deje una nueva institucional forestal para Honduras con políticas, programas, estructuras operativas, objetivos, metas, indicadores y sistemas de monitoreo y evaluación. Igual, el Pro PARQUE con apoyo de USAID, considerado un instrumento de intervención en investigación y desarrollo de áreas protegidas y la vida silvestre de Honduras, pero que ha sido denunciado por grupos ambientalistas y pueblos étnicos como una modalidad de privatización de áreas de bosque protegidas en detrimento de las comunidades forestales que las consideran su patrimonio de vida.
De allí que uno de los grandes retos para el desarrollo del sector sea la conformación del sector económico y social forestal de Honduras, cuantificando su contribución al PIB e identificando el rol de los agentes económicos y sociales para su desarrollo en forma conjunta y   cimentando las bases para institucionalizar un nuevo sistema de cuentas nacionales para el sector
Para ello, organizaciones sociales y agentes económicas del sector conformado en mesas de trabajo donde participa el gobierno, deben solicitar apoyo de la cooperación externa. Una primera aproximación metodológica es definir las partidas y actividades que deben ser incluidas dentro del sector forestal con base a la clasificación internacional. En segundo lugar, validar dicha clasificación con la de otros países, y con expertos nacionales. A partir de allí elaborar una propuesta de marco metodológico a ser validada en talleres con funcionarios de gobierno, académicos, expertos nacionales e internacionales.
Un segundo momento contempla la conformación del grupo de expertos locales interdisciplinario responsable de coordinar el trabajo de ajustes de las cuentas nacionales en conjunto con técnicos de banco central e instituto de estadísticas. Debe ser apoyado por un consultor internacional contratado por la agencia que financiará la consultoría. Los hallazgos serán discutidos en un evento con autoridades de gobierno para recibir observaciones y corregir la propuesta.
Un tercer momento es el desarrollo de un plan piloto de aplicación de la metodología con las nuevas cuentas, sobre la base de la información generada por el Banco Central de Honduras y los actores locales. Los resultados deben ser presentados en un seminario taller para validación. Finalmente, presentar la propuesta a las autoridades de gobierno para su aprobación acompañado de un plan de trabajo para el seguimiento de las acciones futuras.
Caso contrario, el sector forestal seguirá siendo el pariente pobre del sector agropecuario y del sector ambiental y energético, creciendo aún más el desprecio hacia el bosque ya que el gobierno no cuentan con los instrumentos y recursos necesarios para garantizar el uso racional del recurso y control de plagas incendios forestales que destruyen cada año cerca de 80,000 hectáreas de bosque.
Tegucigalpa, 17 de noviembre de 2014.

http://alainet.org/active/78824&lang=es

Fuente: http://alainet.org/active/78824&lang=es

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