LAS LECTURAS DEL ASESINATO DE ANIBAL BARROW

Galel Cárdenas

¿Es o no el asesinato de Aníbal Barrow una muerte política?

Si respondiéramos que no, entonces significaría que existen otros motivos para elimiminar la presencia física del periodista Barrow, quien sostenía un programa en horas de la mañana en TV Globo, en donde últimamente invitaba a miembros de LIBRE a expresar su pensamiento, aún cuando su hijo fuese candidato a una diputación del partido Liberal.

Sin embargo, el hecho de que su cuerpo haya sido desmembrado y encontrado por la policía en partes diseminadas en distintas partes de San Pedro Sula, sólo recuerda el modo con que se comenten asesinatos en personas pertenecientes a organizaciones de las llamadas maras que operan en el país, vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado.

Este tipo de asesinatos, suponemos, contienen un mensaje que posee varias aristas de interpretación. Primero es un crimen que significa para la ciudadanía un horror y a la vez un terror, sobre todo para los comunicadores periodistas,  cuyos asesinatos sin esclarecimiento siguen siendo un misterio delictivo que nunca ha dejado en claro propósitos, objetivos, naturaleza, autoría, sospechosos, etc.

La modalidad del descuartizamiento del cadáver de Aníbal Barrow sigue suponiendo un cantidad de mensajes todos ellos ligados a la libre expresión, comunicación periodística, a la opinión crítica, etc.

Pero, además pudiera suponerse que el desmembramiento del cadáver implicaría el objetivo de ocultar el impacto inmediato del crimen en el plano nacional e internacional. No es lo mismo encontrar prontamente  asesinado al periodista en mención ya que  produciría a nivel nacional un fuerte y gravísimo escándalo, que diferir  el hallazgo de su cadáver  para que la noticia sea menos traumatizante ante el público.

Pero el descuartizamiento de su cadáver es un símbolo muy fuerte que deja en las mentalidades ciudadanas un horror combinado con un terror, misma circunstancia que aumenta de manera crucial el sentido de la inseguridad ciudadana.

Otro hecho importante es que el gobierno norteamericano empleó algunos de sus cuerpos  de investigación para  coadyuvar en el esclarecimiento  del hecho criminal, obligando a la policía nacional a profundizar su actividad investigativa en todo el país, por lo cual ante la presión norteamericana sobre este acto delictivo, la policía que ha sido sometida a una serie de mecanismos de depuración interna,  tuvo que acelerar sus procedimientos de indagación para este  tipo de transgresión criminal.

Los motivos no han sido revelados, pero si se han capturado a muchos sospechosos de formar parte de esta supuesta banda  conspirativa contra la seguridad ciudadana.

Si la respuesta fuese que el asesinato de Aníbal Barrow es político, implica como sospechan muchos, que las bandas paramilitares denunciadas por LIBRE en muchas oportunidades, constituyen una amenaza para el desarrollo de los movimientos sociales beligerantes que han sido ubicados por el gobierno como izquierda radical, calificativo que induce a pensar en una represión anónima ligada al gobierno nacionalista que presiden Porfirio Lobo y Juan Orlando Hernández, quienes reiteradamente han expresado que existe una izquierda radical en Honduras, como consecuencia de ello, surgiría entonces el recrudecimiento de la represión política sin precedentes en la reciente historia nacional, nada más que ahora convertida en política gubernamental del partido en el poder, con el agravante de que se realiza este acto criminal en pleno proceso electoral, en su recta final, y con las más reales posibilidades de obtener LIBRE la victoria, ante el desastre gigantesco de la gobernanza nacionalista.

Quedan en ámbito muchos otras interpretaciones, desde los motivos  de tipo personal hasta los de tipo político, en una especie de espectro interpretativo, todo ello en una variopinta gradación jerárquica de este tipo de  delito por parte de los autores materiales e intelectuales.

En Honduras nos acostumbraron a aceptar los crímenes de toda naturaleza  como un hecho cotidiano aceptable. Delitos que  el gobierno ha sido incapaz de frenar, esclarecer y castigar.

La impunidad es una de las naturalezas propias de un estado neoliberal y fascista, implantado a raíz del golpe de Estado de 2009, un estado  injusto desde cualquier ángulo que se le analice, cuyos objetivos son la generación de una riqueza a costa de la vida misma de los habitantes empobrecidos de esta nación.

Aníbal Barrow formará parte de la lista de periodistas asesinados, en su mayoría,  durante los gobiernos sucedáneos de Micheletti y Lobo. Y solamente queda en los ciudadanos la espera de la explicación de los motivos de la muerte,  si es que se llega a alguna conclusión, el castigo de los supuestos implicados, y la consiguiente continuación de la vida social en Honduras, nación que se apresta a una jornada electoral que habrá de elegir un nuevo gobierno ejecutivo nacional, el 24 de noviembre del año en curso, mientras siguen sucediéndose muertes violentas  de manera sistemática, en la cotidianeidad espeluznante en que han caído los simples ciudadanos que trabajan, comen,trabajan, sueñan, viven y luchan entre el pavor de la desmesura criminal y la necesidad de sobrevivir en una sociedad donde el signo del valor de  la vida ha desaparecido casi por completo.

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