Archivos para 29/05/13

Audiencia declaración de imputado Medidas sustitutivas de prisión a 6 militares por muerte de menor

Tegucigalpa, Honduras

Medidas sustitutivas de prisión les fueron impuestas ayer a seis militares implicados en   la muerte del joven Ebed Yanez (15), hace un año.

Ayer fue la audiencia de declaración de imputado para los oficiales Reynel Enrique Funes Ponce (coronel de artillería); Jesús Alberto Mármol Yánez (coronel de artillería); Juan Rubén Girón Reyes (teniente coronel de infantería) y Mariano Mendoza Maradiaga (teniente coronel de infantería).

La medida también incluye a Juan José Flores Alvarez (mayor retirado y abogado/asesor legal de las Fuerzas Armadas) y José Emiliano Novoa Fúnez (Alférez de Fragata). A los coroneles Mármol Yánez, Funes Ponce y al alférez Novoa Fúnez se les acusa por encubrimiento y abuso de autoridad; y al resto por encubrimiento, abuso  de autoridad y falta a los deberes de los funcionarios.

La audiencia inicial se fijó para el próximo 25 de junio y entre las medidas los implicados no podrán salir del país y deberán presentarse semanalmente a firmar un libro de asistencia. El 27 del presente mes se cumplió un año de la muerte del joven a manos de efectivos del Primer Batallón de Fuerzas Especiales apostados en un retén a la salida al oriente del país. El estudiante no acató la orden de detener su motocicleta ya que era menor de edad y no contaba con licencia.

Militares le dieron persecución pero en vez de capturarlo de acuerdo al procedimiento, le dispararon por la espalda matándolo al instante. Por este crimen solo hay uno de los militares implicados que guarda prisión y es el sargento Eleazar Abimael Rodríguez, acusado de homicidio y abuso de autoridad. Al sub teniente Josué Antonio Sierra y al cabo Felipe de Jesús Rodríguez les aplicaron medidas sustitutivas y fueron acusados por encubrimiento, abuso de autoridad y violación a los deberes de los funcionarios.

Los padres del joven occiso esperaban que estos tres militares fueran acusados de homicidio y que se ampliaran las acusaciones ya que fueron siete los elementos que persiguieron al muchacho hasta darle muerte.

Durante la audiencia, afueras de los tribunales miembros de organizaciones de derechos humanos, amigos y familiares del muchacho acribillado, acompañaron a los padres del joven, Wilfredo Yánez y Berlín de Yánez, portando pancartas con la foto del menor.

ACUSADOS:
Jesús Alberto Mármol Yánez.
Raynel Enrique Funez Ponce.
Juan Rubén Girón Reyes.
Mariano Mendoza Maradiaga.
Juan José Flores Alvarez.
José Emiliano Novoa Funez.

http://www.tiempo.hn/sucesos/noticias/medidas-sustitutivas-de-prision-a-6-militares-por-muerte-de-menor

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Continúa la cacería humana en el Bajo Aguán

Elementos  de la policía nacional y supuestos miembros de la Dirección Nacional  de Investigación Criminal (DNIC), detuvieron y agredieron brutalmente hoy a dos campesinos del MUCA. Al menos por unos 40 minutos sin justificación alguna en la colonia Suyapa en Sinaloa Tocoa  Colón.

La persecución  se dio  a las 3:15 de la tarde cuando Melvin torres y Henry Bonilla regresaban de realizar diligencias personales del comunidad del Barro del municipio de Tocoa, cuando se percataron que hombres armados que se conducían en un vehículo Toyota Lan Crizier sin placa, transportando hombres con características de delincuentes como ser peludos, sin identificación y con vestimentas indecentes quienes disparaban durante la persecución, ya que estos gozan del respaldo de efectivos policiales.

Los elementos policiales y los supuestos miembros de la DNIC allanaron la vivienda de una familia en esta comunidad sin ninguna orden de cateo, demostrando el claro abuso de autoridad y creando un ambiente de terror en niños, mujeres y ancianos, pero lugar llegaron los y las campesinas en respaldo a sus compañeros  quienes habían sido detenidos y golpeados brutalmente.

Así mismo tres patrullas policiales con alrededor de 45 efectivos, llegaron a la comunidad de la Confianza Tocoa,  a crear terror y miedo  mediante amenazas con sus armas hacia los campesinos y campesinas.

Responsabilizamos al Gobierno de Honduras de la constante ola de persecución, represión, hostigamiento y criminalización  de la lucha por el acceso a la tierra.

Pedimos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a que se investigue el origen del conflicto agrario, a través de un ente internacional para que de recomendaciones al Gobierno de Honduras para que se termine el derramamiento de sangre y la crisis agraria y alimentaria que vive nuestro país.

No Somos Pájaros para vivir en el Aire, No somos Peces para vivir en el Agua, somos campesinos y campesinas que vivimos de la tierra.

www.movimientomuca.blogspot.com

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Fallo arbitrario de la Corte Suprema de Justicia agrava crisis agraria en el Bajo Aguan

El Movimiento Autentico Reivindicador Campesino del Aguan (MARCA) al pueblo hondureño y a la comunidad nacional e Internacional denuncia lo siguiente.

El favoritismo, complicidad, la parcialidad de los magistrados de la sala de lo constitucional de la Corte Suprema de Justicia con la empresa OLEOPALMA propiedad del nicaragüense Rene Morales Carazo y Miguel Facusé propietario de La Corporación Dinant , al emitir un fallo que deja sin valor ni efecto la sentencia del juzgado de letras  de Trujillo y de la Corte de Apelaciones de Francisco Morazán.

El apoderado de OLEOPALMA el 4 de julio del 2012 aun cuando estaban de vacaciones los tribunales de la Republica le admitieron dicho recurso de amparo, pero el 15 de abril del 2013 la sala de lo constitucional falla a favor de los campesinos , ratificando la sentencia de los juzgados de primera instancia.

Sorprendentemente ocho  días después emiten una nueva resolución dejando sin  valor y efecto y de manera arbitraria fallan en contra de las resoluciones que favorecían a los campesinos del MARCA .

Denunciamos que los juzgados preparan aceleradamente ordenes de desalojos contra las cooperativas El Despertar, la Trinidad y La San Isidro afiliadas al MARCA.

POR TANTO

Responsabilizamos a la corte suprema de justicia, al Congreso Nacional y al gobierno el general del agravamiento de la crisis en el bajo aguan y cualquier baño de sangre campesina que podría suscitarse en los próximos días.

Alertamos a la sociedad hondureña y  a los organismos defensores de derechos humanos a mantenerse en alerta permanente a lo que pueda suceder.

DADO EN EL BAjO AGUAN A LOS 28 DIAS DEL MES DE MAYO DEL 2013

PORQUE LA TIERRA NOS PERTENECE, LUCHAREMOS HASTA EL FINAL

http://www.defensoresenlinea.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=2623:fallo-arbitrario-de-la-corte-suprema-de-justicia-agrava-crisis-agraria-en-el-bajo-aguan&catid=58:amb&Itemid=181

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Honduras – La «tregua» de la guerra invisible

Por José Manuel Torres Funes y Ariel Torres Funes / Micmag – 29 mayo 2013
Honduras (América central), el país de los maras, es uno de los más peligrosos – La guerra en Honduras es probablemente una de las guerras más complejas que ocurren actualmente en el mundo. Una guerra del «fin de la historia», en uno de los patios traseros de Estados Unidos.

Honduras, situado en el corazón de Centroamérica, la estrecha franja continental que separa Sudamérica de Norteamérica, es considerado el tercer país más pobre (82% de la población vive bajo la línea de la pobreza) del continente, solamente detrás de Haití y Nicaragua. Según organismos internacionales, también es el país – que no está en una guerra declarada, como Siria, para el caso – más violento del mundo. Dos de sus ciudades, Tegucigalpa, la capital política y San Pedro Sula, la capital industrial del país, tienen índices de violencia similares a los de Bagdad, con más de 170 muertes violentas por cada 100 mil habitantes en el caso de San Pedro Sula.

En poco menos de una década, en este país de ocho millones de habitantes y más de un millón de inmigrantes dispersos en el mundo, establecidos principalmente en Estados Unidos, han muerto de forma violenta, más de 41 mil personas. Si se suman las víctimas desde 1994, los muertos ascienden a 60 mil (según las cifras oficiales).

Un alto porcentaje de las víctimas son jóvenes menores de 30 años y la tasa de crímenes resueltos por el sistema de justicia hondureño es inferior del 7%.

Más de la mitad de las familias hondureñas, debido a la muerte, a la emigración o al simple efecto de la crisis social, política y económica están desintegradas.

Las cifras indican que dos décadas han bastado para sacrificar una generación de jóvenes, cuyo destino está atrapado entre la tumba, la emigración o la precariedad de trabajos mal pagados, en el mejor de los casos.

Las «noticias» hondureñas

En el mundo, la tragedia hondureña suele asociarse con el fenómeno de las llamadas maras M-18 y MS 13 (pandillas), que son organizaciones criminales de naturaleza trasnacional que operan entre Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador y Honduras, formadas por decenas de miles de jóvenes, en su mayoría menores de 25 años, que controlan con base en su fuerza armamentística y sus redes mafiosas, barrios y comunidades en las principales ciudades del país.

De hecho,

las maras son responsables de buena parte de la criminalidad

en el país, pero son solamente un componente de todo el espectro de crimen organizado y corrupción institucional y privada que existe en Honduras.

En junio de 2009, Honduras tuvo una efímera mediatización debido al golpe de Estado contra el entonces presidente liberal, José Manuel Zelaya Rosales. En febrero de 2012, los medios internacionales volvieron a hablar de Honduras debido una tragedia ocurrida en un centro penal que cobró la vida de 360 reos como resultado de un incendio cuyo origen sigue siendo desconocido y que probablemente se sumará a la lista de eventos dramáticos que seguirán vegetando impunemente en los archivos del Ministerio Público.

Más allá de estos referentes mediáticos, Honduras es un país desconocido incluso para América Latina. Una de las causas principales de este ostracismo que envuelve el país, se debe a la falta de un periodismo capaz de enfrentar a gran escala la manipulación mediática de los grandes consorcios de información que existen en el país.

La «tregua» y el imaginario de la pacificación social

El martes 28 de mayo, debido a una comparecencia de prensa de voceros encubiertos con pañuelos, de las pandillas M 18 y MS 13, realizada desde el principal Centro Penal de San Pedro Sula, el país volvió a «aparecer en las noticias». En esta ocasión, frente a representantes de la Iglesia Católica, de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del gobierno de Honduras, miembros de ambas organizaciones criminales (un censo de UNICEF reveló que

existen 4,281 miembros de pandillas en Honduras), anunciaron «Una tregua ante Dios, ante la sociedad y ante las autoridades

que abarca todo el territorio nacional».

En el imaginario colectivo de una ciudadanía desesperada y de un Estado incapaz de frenar la violencia (7,172 homicidios en 2012), «la tregua», representaría el punto de partida de un proceso de pacificación nacional, cuyo antecedente histórico más próximo se remonta a comienzos de los años noventa, cuando se firmaron los acuerdos de paz en Centroamérica.

Para los observadores más críticos, primeramente, una eventual «tregua», tendría que ser real. En El Salvador, donde las maras hicieron un pacto similar, este proceso ha tomado esencialmente dos años de negociaciones, es decir, que lo más probable es que en Honduras no ocurra de la noche a la mañana.

El gobierno de El Salvador defiende que desde entonces (2010–2013) la tasa de homicidios se ha reducido en un 150%, es decir, de 14 homicidios que se cometían diariamente en 2011 ahora se cometen cinco, asimismo, afirman que de ser el segundo país más violento del mundo, ahora son el cuadragésimo tercero.

Haciendo a un lado el interés político que está en juego detrás de este fenómeno, a diferencia de Honduras,

en El Salvador, la «tregua» incluye un pacto de no agresión entre los miembros de las maras opuestas.

Por otra parte, en El Salvador, el gobierno del presidente (de izquierdas) Mauricio Funes, goza de un nivel de legitimidad que le permite un margen de maniobra y un control de la situación más amplios del que carece el presidente hondureño Porfirio Lobo Sosa (surgido después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya).

Como un dato de contexto, la capacidad de los negociadores salvadoreños, que cuentan con la experiencia de una guerra civil a sus espaldas, es mayor que en Honduras. En conclusión, los dos procesos tienen características diferentes en ambos países.

Sumado a ello, en el anuncio desde la cárcel sampedrana no se habló de disolución de las maras ni de su actividad económica, que representa 43 millones de euros obtenidos nada más a partir de la extorsión de comercios, del transporte público y «autorizaciones» para transitar libremente en lugares donde las maras ejercen su control (sin hablar de las ganancias obtenidas a través del tráfico de drogas).

Los voceros de las maras afirmaron que se comprometerán a no cometer crímenes, a no ejercer violencia en las calles y han asegurado que su deseo es seguir el ejemplo de El Salvador. Pero no hicieron ninguna alusión de que eventualmente abandonarán el control que ejercen en los más de 110 barrios y comunidades en el territorio nacional.

Por su parte, el presidente Lobo no ha manifestado – hasta donde se cree, los interlocutores principales son la Iglesia Católica y la OEA –  cuál ha sido el papel que ha jugado el Estado en esta negociación ni qué estará dispuesto a concederles a las maras a cambio de la «tregua». Nuevamente, si la hoja de ruta es la misma que en El Salvador, podrían entrar en juego una serie de negociaciones que pueden implicar a corto, mediano y largo plazo una metamorfosis del cuerpo criminal, en vías de una «legalización» y posible pacto tácito de «amnistía».

En un año de elecciones presidenciales, donde el partido de gobierno marcha tercero en las encuestas, detrás del partido creado por el ex presidente Zelaya (alrededor de 14 mil víctimas durante sus tres años y medio de gobierno), una reducción precipitada de algunas décimas de los índices de violencia en el país, que solamente en el cuatrienio de Porfirio Lobo ha cobrado 20,664 víctimas mortales, podría ofrecer al candidato oficial de gobierno, el trampolín necesario para dar el salto en las encuestas y tener posibilidades de llevarse las elecciones a fines de año contra el partido de Zelaya.

Las transiciones malogradas

La historia contemporánea hondureña está marcada por las transiciones malogradas. En 1982, este país que cuenta con más de diez golpes de Estado en su historia, regresó a la constitucionalidad. El ascenso al poder del presidente liberal Roberto Suazo Córdova representó en términos políticos el retorno a la democracia después de más de 25 años de sucesión de gobiernos militares.

La llegada de Suazo Córdova no supuso un cambio para bien, de hecho, el presidente Suazo, rodeado de una cúpula militar comandada por el extinto general Gustavo Álvarez Martínez, daría inicio a una década de «terror» político, persecuciones y 182 desapariciones políticas como parte de una doctrina de Seguridad Nacional liderada por los militares hondureños y la Embajada de Estados Unidos, dirigida entonces por John Dimitri Negroponte, uno de los «halcones» norteamericanos de la guerra fría.

La posición geopolítica estratégica de Honduras, en el corazón de América Central y la corrupción del gobierno de Suazo y la clase política hondureña, propiciaron las condiciones para que cuerpos militares estadounidenses y grupos contrainsurgentes  como la «Contra» nicaragüense se instalaran en Honduras a fin de combatir las revoluciones de las guerrillas izquierdistas en los países vecinos (El Salvador, Nicaragua y Guatemala).

Desde los ochenta hasta inicios de los noventa, dos gobiernos liberales y un gobierno nacionalista, cada uno de ellos afines a la derecha (elegidos todos mediante las urnas para efectuar un mandato de cuatro años) consolidaron un proceso de destrucción de las conquistas sociales adquiridas desde los años cincuenta (distribución de la tierra manejada por un proceso de Reforma Agraria, sindicalismo, oposición, etc.) co-gobernando civiles con militares.

Entre 1990-94, un período social e institucional complejo, en el que se mezclaron reivindicaciones sociales auténticas con intereses económicos de grupos económicos de poder (siempre auspiciados por Estados Unidos), llevaría al declive a las Fuerzas Armadas de Honduras. Se acordó con la ciudadanía la supresión del servicio militar obligatorio pero a cambio, se les ofreció la amnistía a los militares por los crímenes cometidos en el decenio anterior, como se había hecho en países de América del Sur como Argentina o Bolivia. Este período, considerado como de transición entre el poder militar al poder civil, implicaría a su vez, una serie de reformas estructurales en la constitución que darían paso a una nueva época de políticas eminentemente neoliberales.

Casi de inmediato, el país comenzó una etapa de privatizaciones, en las que se desmanteló prácticamente el poder público del Estado y se instaló un sistema férreo de corrupción institucional. Los militares, relegados de su papel tradicional, se transformaron en empresarios, incursionando, entre otros diversos negocios, en el negocio de la seguridad privada. Justamente en 1994, estalla el fenómeno de violencia en Honduras, y los índices de homicidios aumentan desproporcionadamente (más de 1000% con respecto a 1993 y los años precedentes, incluidos los años ochenta). Sin embargo, las víctimas ya no son «políticas»; los muertos son rostros anónimos de jóvenes que vienen precisamente de los estratos desfavorecidos. Ese mismo año, en Los Ángeles, California, más de un millar de pandilleros se reúnen con representantes de la Mafia Mexicana para definir las nuevas estrategias de acción. Se presume que en ese año, las maras, dejan de ser pandillas callejeras que siembran el terror en las calles de Los Ángeles, Estados Unidos, para convertirse en una auténtica corporación del terror.

Poco a poco, las maras comienzan a llegar a Honduras a partir de los años noventa. Su llegada, se suma a un panorama ya de por sí extremamente complejo, en el que las fuerzas militares siguen reconstruyendo su nuevo caudal de poder y en el que los grandes cárteles de las drogas empiezan a inyectar el país con una economía paralela.

En el umbral del siglo XXI Honduras cuenta con más de 30 mil pandilleros organizados en el país.

En 1998, el Huracán Mitch azota Honduras, dejando más de 30 mil muertos y el 70% de las cosechas destruidas. La sociedad civil y un sector del gobierno consiguen la condonación de la deuda externa hondureña, lo que supone, una nueva oportunidad para reinvertir en el país y fijarse plazos para atrapar el retraso de las décadas anteriores.

Miles de millones de dólares provenientes de ayudas de todas partes del mundo y generados al interior del Estado se pierden en manos privadas debido a la corrupción. El agro se termina de caer, la emigración se multiplica y las grandes ciudades crecen desproporcionadamente. El país se empobrece aún más y emerge una oligarquía mucho más poderosa y que concentra la mayor parte de la riqueza del país.

Todo el decenio del 2000, observará un aumento de la violencia, la destrucción de la institucionalidad, un incremento mayor de la corrupción y la consolidación de grupos de poder (en los que se mezclan militares, empresarios y políticos). El narcotráfico internacional, proveniente de México y de Colombia principalmente, aprovecha la debilidad institucional del país y la corrupción para instalar algunos de sus comandos en Honduras. En poco tiempo, el país se convierte en una de los principales puentes del tráfico de cocaína proveniente de América del Sur con destinación a México y posteriormente a Estados Unidos; fuentes oficiales han manejado que el «Chapo» Guzmán, el poderosísimo narcotraficante mexicano, podría estar refugiado en el occidente de Honduras.

Los grupos mafiosos se consolidan y siguen perforando las débiles instituciones públicas (policía, aduanas, etc.).

Entre 2007 y 2009, el acercamiento del presidente liberal Manuel Zelaya Rosales, con el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez (en el que ambos obtienen un beneficio estratégico a dos vías: Zelaya comienza a apoyar a Chávez en su política hacia América Latina y Chávez ayuda económicamente a Honduras) fue considerado como una amenaza por la oligarquía local, que vio en esta relación un deseo continuista de Zelaya (en Honduras la reelección no es permitida) y la eventual emergencia de una nueva oligarquía que les pudiera hacer sombra.

En 2009, la clase política hondureña haciendo a un lado sus diferencias partidistas y en contubernio con un amplio sector de las clases empresariales y los militares le dan un golpe a Zelaya.

Desde entonces, Honduras se sumerge en un clima de cataclismo político sin fin, en el que resurgen viejos actores (militares), que operan en conjunto con la clase política dominante y también – se maneja – con diversos sectores del crimen organizado.

2013 es un año de elecciones en Honduras, el ex presidente Zelaya ha logrado reunificar un caudal político importante, haciendo alianzas con disidentes de su antiguo partido y nuevos miembros – asociados con la izquierda tradicional. Su esposa, Xiomara Zelaya, es la que se presentará a las elecciones generales en noviembre de 2013; diversos sondeos la dan como eventual ganadora, lo que despierta una preocupación inminente en sus adversarios, sin embargo, más allá de la oposición de naturaleza política, los Zelaya siguen perteneciendo a la misma política tradicional hondureña, y cuando estuvieron en el poder, mostraron diferencias suntuarias de sus predecesores, pero no profundas.

El acuerdo de «tregua» de las maras, podría interpretarse como uno de esos «eventos» paradigmáticos en la historia contemporánea del país, no al grado de ser un parte aguas, pero sí como un factor capaz de incidir en la reducción de la violencia, percibida por los hondureños como el principal problema del país. Si esta «tregua» efectivamente reduce los índices de violencia en los próximos meses, el gobierno del presidente saliente, Porfirio Lobo, se reforzará – porque su período, pese a ser el más violento, será percibido como el único que fue capaz de hacer descender la curva de homicidios – lo que eventualmente, permitiría al candidato oficialista repuntar de cara a las elecciones.

Lo cierto es que detrás de la «tregua» nadie habla de justicia, nadie menciona que el problema de fondo no es que las maras o los demás grupos criminales prometan «sobre todo a Dios», antes que a la ciudadanía, que se comprometen para no seguir haciendo daño. El problema es que Honduras lleva años convirtiéndose en una necrópolis y que las clases poderosas en el país, al igual que los antiguos faraones egipcios, se engordan de los muertos.

La muerte se respira en las barriadas de Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba; las morgues siguen llenas de personas con un número en los pies. El martes pasado un grupo de hombres que no fueron capaces de enseñar la cara pidieron «perdón a Dios y a la sociedad» por lo que han hecho, y los periódicos, como si se tratara de una noticia «milagrosa», como afirmaron en sus titulares, lo celebraron sin ofrecer un tan solo dato que recuente lo que ha costado esta guerra, sin ofrecer ni un solo homenaje a las víctimas, ni una sola reflexión de peso que permita hacer un inventario de la barbarie. En Honduras, hasta el momento, el drama sigue siendo un feudo exclusivo de las familias de las víctimas. El país sigue careciendo de un momento colectivo, en el que la sociedad sea capaz de asumir y reflexionar colectivamente sobre el sentido que tiene esta tragedia. Las marchas contra la violencia suelen ser auspiciadas desde los medios y corresponden casi siempre a coyunturas bien específicas y en poco o nada se diferencian de las marchas contra el SIDA de otras épocas. Para que la tragedia de Honduras se asuma primeramente como una tragedia de los hondureños, sería necesario encontrar el mecanismo para evitar que sean los medios de comunicación los principales canales de filtración de información. Lo que implica un nivel de madurez social que la sociedad hondureña aún no ha alcanzado.     

Ese mismo martes de «tregua», a las 16 horas, en San Pedro Sula, Brenda Pineda de 20 años, su hermano Julio Bardales de 35 años y su prima Sara Bardales fueron asesinados por una ráfaga de ametralladora mientras celebraban una reunión patronal. Se maneja que fue un asesinato ordenado por terratenientes que ya han matado a siete personas más de ese patronato por un tema de disputa de tierras (se sabe muy poco porque los medios ocultan la información). A las siete de la mañana, en otro sector de San Pedro Sula, Carlos Antúnez, de 16 años de edad, fue acribillado en un callejón sin salida, después de un malogrado asalto armado contra un camión comercial. A las 13 horas, ese mismo día, Alexis Hernández de 30 años, ex presidario, murió asesinado de 30 balazos mientras esperaba que la luz de un semáforo se pusiera en verde. En ninguno de estos casos existe una pista de los asesinos. En la madrugada, la policía encontró el cuerpo desmembrado de un hombre de 25 a 30 años. Estaba metido en una bolsa de basura y su cuerpo estaba acompañado de un mensaje intimidatorio. Alexis Hernández, de 30 años, supuesto miembro de la M18 fue asesinado de 35 disparos mientras conducía su automóvil. Un menor de un año de edad, fue encontrado muerto en un barranco en una aldea en el centro del país. La nota de tres párrafos que aparece en uno de los principales periódicos de circulación nacional a propósito de este suceso, señala que: «Al parecer, el sujeto le propinaba fuertes golpizas en ocasiones anteriores, mientras convivía con la madre del menor». Autoridades policiales encuentran el cadáver de un hombre en otra aldea del centro del país – se sigue hablando del martes. El joven fue encontrado al lado de un contenedor de basura. Oliver Cruz de 19 años fue encontrado en una bodega miserable en una pequeña aldea del centro del país. Al parecer había sido denunciado por robo de una vivienda. El joven, al saber que la policía lo estaba buscando, decidió tomarse un veneno y suicidarse. Desde que se inició la escritura de este artículo, han muerto más de cuatro personas de manera violenta en Honduras (cada 72 horas hay un asesinato).

El poeta hondureño más importante, Roberto Sosa, hace años había resumido mejor que nadie el rostro de una identidad nacional hermanada con la desgracia, para él, esta guerra – en su tiempo había otra guerra – que aún no había comenzado, ya formaba precisamente parte de la historia: «La historia de Honduras se puede escribir en un fusil, sobre un balazo, o mejor, dentro de una gota de sangre».

Quizá, lo mejor sea acudir directamente con los muertos y preguntarles ¿qué es lo que está sucediendo en el país?

Artículo Coescrito por José Manuel Torres Funes y Ariel Torres Funes, periodistas independientes residentes en Francia y en Honduras.

Fuentes consultadas:

http://www.unicef.org/honduras/Informe_situacion_maras_pandillas_honduras.pdf

www.iudupas.org

www.latribuna.hn

www.elheraldo.hn

Fuente: http://www.micmag.net/fr/reportages/2209-honduras-la-ltreguar-de-la-guerra-invisible

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El bozal en Secretaría de Seguridad preocupa a misión de la SI

El bozal en Secretaría de Seguridad es considerado por Jaime Mantilla como “gravísimo”.

San Pedro Sula,

Honduras

  El presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), el ecuatoriano Jaime Mantilla, manifestó este martes su preocupación porque las nuevas autoridades de Seguridad de Honduras han decidido restringir la información relativa a crímenes , entregando únicamente comunicados de prensa.

“Nos preocupa muchísimo que se esté restringiendo cierta información, sobre todo en el aspecto policial, en un país como Honduras, que tiene récord de asesinatos, donde la mayoría de los asesinatos está impune; es muy grave que se esté restringiendo la capacidad de los periodistas para comunicar y publicar lo que sucede”, afirmó Mantilla a medios locales.

Una misión de la SIP, integrada por miembros de varios países, llegó el lunes a Honduras para monitorear, en una visita de tres días, lo que ha hecho el gobierno de Porfirio Lobo para investigar la muerte de varios periodistas y garantizar la protección de los miembros del gremio.

El ministro de Seguridad, Arturo Corrales, que asumió el 1 de mayo emitió una disposición en el sentido de que toda la información sobre seguridad será suministrada a través de comunicados oficiales.

Eso “es muy malo porque los comunicados pueden comunicar pero no informar (…) la información tiene que ser libre” para no limitar “la capacidad que tienen los periodistas de analizar los hechos”, subrayó Mantilla.

La misión de la SIP recibía este martes a representantes de diferentes medios de comunicación y el miércoles tiene previsto reunirse con el presidente Lobo, a quien darán a conocer las conclusiones de su visita.

En agosto de 2012, durante un encuentro de la SIP con miembros del gobierno, se definió el llamado “Plan de Acción de Tegucigalpa”, en el que se recogieron propuestas de reformas públicas para frenar la impunidad, contrarrestar la violencia contra la prensa y establecer medidas de protección de los periodistas.

Según la SIP, 21 periodistas han sido asesinados en Honduras desde 2010 pero organismos de derechos humanos contabilizan 29 trabajadores de la prensa, incluyendo locutores, cronistas deportivos y un humorista.

La comisión de la SIP está encabezada por Mantilla y lo acompañan el uruguayo Claudio Paolillo, el peruano Alejandro Miró Quesada, el panameño Fernán Molinos y el director ejecutivo de la organización, Julio Muñoz, entre otros.

Lobo recibe hoy a comisión

El presidente Porfirio Lobo confirmó que recibirá hoy a la misión de la SIP que está en una visita en Tegucigalpa.

El gobernante dio la bienvenida a los representantes del organismo y dijo que está en la disposición de sumarse a los esfuerzos para encontrar las vías que garanticen que todos los hondureños puedan tener acceso a la libertad de expresión.

Lobo Sosa habló sobre el particular durante la sesión de Consejo de Ministros celebrada ayer en la escuela Guía Técnica Daniel Quiroz, de Yoro. Lobo afirmó que espera que la reunión “sea productiva para los periodistas y para la libertad de expresión”.

La reunión se llevará a cabo en Casa Presidencial, adonde se espera que se encuentren las vías y las rutas para que el pueblo hondureño pueda tener libertad de expresión.

“La libertad se fundamenta en que todos puedan tener acceso a los medios, a difundir sus ideas y sus opiniones. Debo reconocer que los medios en Honduras nos ayudan mucho a los Gobiernos por todas las denuncias que hacen, las informaciones que recogemos”.

Tegucigalpa. Arturo Corrales, secretario de Seguridad, prohibió a los portavoces de la Policía Nacional dar declaraciones sobre hechos violentos a los medios de comunicación y los limitó a emitir comunicados en los casos que ellos estimen convenientes.
Esa determinación cuestionada en el país y calificada como “un bozal o una ley mordaza”, entre el gremio periodístico, es una de las situaciones que más preocupó ayer -en su primer día de reuniones- a los miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se encuentran en el país para conocer temas relacionados con la libertad de expresión en Honduras y el asesinato de periodistas.
Desde las 8:00 am de ayer, la misión que es encabezada por Jaime Mantilla, presidente de la SIP, se reunió con representantes de medios de comunicación, diputados, organizaciones civiles, el presidente del Congreso Nacional y el comisionado nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), Ramón Custodio López.
Mantilla considera que la misión principal de la SIP -por la cual se encuentra en Honduras- “es la defensa de la libertad de expresión, prensa e información”.

Profesión de riesgo
En relación con el ambiente de inseguridad que se vive en el país y que en los últimos años han sido asesinados 35 comunicadores sociales, es del criterio que “el periodismo es una profesión de riesgo, porque obligadamente uno tiene que estar denunciando y criticando hechos que a alguien o a algún grupo no le conviene”.
El ciudadano común está expuesto a la violencia en este país y esa violencia se produce por la inequidad, por la corrupción y por los grupos irregulares y por la acción de gobiernos populistas extremistas de cualquiera, ya sea de izquierda o derecha, dijo Mantilla.

Rechazar la ley
Otra de las apreciaciones del presidente de la SIP es que “Honduras debe superar el síndrome de la presentación del proyecto de ley de Telecomunicaciones”.
“Honduras debe rechazar el proyecto de unir la ley de comunicación con la de telecomunicación y creo que no debe copiar moldes ni recetas de otros países”, enfatizó.
También Honduras debe mejorar notablemente en el periodismo, es decir, “debe invertir mucho en la educación de los periodistas y con base en ellos tendrán un cuerpo sólido en defensa de la libertad de expresión”. Respecto a la autorregulación, el presidente de la SIP está de acuerdo con esa medida, lo que quiere decir “que no debe haber otras personas que lo regulen”.
En cuanto a las medidas de informar a través de comunicados implementadas por Arturo Corrales álvarez es del criterio de que “eso es gravísimo y se le llama censura”. “Nos preocupa muchísimo que se esté restringiendo cierta información, sobre todo en el aspecto policial, en un país como Honduras, que tiene récord de asesinatos, donde la mayoría está impune”.

http://www.laprensa.hn/Secciones-Principales/Honduras/Tegucigalpa/El-bozal-en-Secretaria-de-Seguridad-preocupa-a-mision-de-la-SIP

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Asesinos de guardia en el Aguán huyeron por negligencia de fiscal

Una falta de diligencias del Ministerio Público en la zona del Aguán facilitó la fuga de los responsables de una emboscada donde murió el guardia de seguridad de una finca, según denunció ayer el presidente Porfirio Lobo.

El 26 de mayo, un grupo de hombres armados atacó a balazos a los guardias de la finca Orión, hecho en el que falleció el guardia Miguel Quintanilla, de 34 años. En el ataque perpetrado con armas de alto poder, resultaron heridos otros cuatro guardias de seguridad, uno de de ellos de gravedad. Al respecto, Lobo dijo que ayer recibió en el informe en el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad y le reportaron que no pudieron capturar a los responsables infraganti porque la Fiscalía no actuó con diligencia, pero no dio más detalles.

“Tuvimos un problema allí de una emboscada, lamentablemente no logramos el apoyo de la fiscalía para la captura”, manifestó Lobo.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH) en un comunicado hizo referencia a que “el hecho de que las autoridades se hayan apegado a la ley, favoreció a los responsables del ilícito para escapar de su captura in fraganti”.

http://www.tiempo.hn/sucesos/noticias/asesinos-de-guardia-en-el-aguan-huyeron-por-negligencia-de-fiscal?utm_source=sucesosTab&utm_medium=page&utm_campaign=tabs

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Preocupan a la SIP restricciones de información

Diferentes sectores dieron a conocer sus puntos de vista sobre la libertad de expresión y prensa.
La comisión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se encuentra en el país, conoció informes de diferentes sectores sobre los temas relacionados con la libertad de expresión en Honduras y el asesinato de periodistas. Una de las preocupaciones es que, la misma Policía y la Secretaría de Seguridad, restrinjan cierta información a pesar de los altos índices delictivos. Desde las 8:00 de la mañana de ayer, la comisión que es encabezada por Jaime Mantilla, presidente de la SIP con sede en Washington, se reunió con representantes de medios de comunicación, diputados, organizaciones civiles, el presidente del Congreso Nacional y el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), Ramón Custodio López. Mantilla considera que la misión principal de la SIP, por la cual se encuentra en Honduras, “es la defensa de la libertad de expresión, prensa e información”. Recordó que la libertad “es un derecho humano, tal vez el principal derecho, como lo es el derecho de la vida”. Es por eso que la misión y la visión de la SIP en Honduras “es defender esas libertades como bases fundamentales en la democracia”.
Profesión de riesgo
En relación al ambiente de inseguridad que se vive en el país y que en los últimos años han sido asesinados 35 comunicadores sociales, es del criterio que “el periodismo es una profesión de riesgo, porque obligadamente uno tiene que estar denunciando y criticando hechos que a alguien o a algún grupo no le conviene”. El ciudadano común está expuesto a la violencia en este país y esa violencia se produce por la inequidad, por la corrupción y por los grupos irregulares y por la acción de gobiernos populistas extremistas de cualquiera, ya sea de izquierda o derecha, dijo Jaime Mantilla. Rechazar la ley Otra de las apreciaciones del presidente de la SIP es que “Honduras debe superar el síndrome de la presentación del proyecto de ley de Telecomunicaciones”. “Honduras debe rechazar el proyecto de unir la ley de comunicación con la de telecomunicación y creo que no debe copiar moldes ni recetas de otros países”, enfatizó. “Cada país tiene que desarrollar su propia intencionalidad, su propia visión y en ese sentido Honduras tiene que superar la violencia, tiene que sincerarse y lo veo muy complicado cuando estamos muy cerca de la campaña electoral”, explicó. Sin embargo, cree que “el reto de Honduras en muy grande, pero se puede superar en base a la transparencia del diálogo de todos los sectores y en el caso de la prensa y los medios de comunicación, deben de mirarse hacia adentro”. También, Honduras debe mejorar notablemente en el periodismo, es decir “debe invertir mucho en la educación de los periodistas y en base a ellos tendrán un cuerpo sólido en defensa de la libertad de expresión”. En relación a la autorregulación, el presidente de la SIP está de acuerdo con esa medida, lo que quiere decir “que no debe haber otras personas que lo regulen”. “Las organizaciones periodísticas podrían desarrollar un concepto para que en base a ello haya una serie de normas morales que le permitan a la prensa lo fundamental que es credibilidad: nada más”.
La regulación proveniente de los poderes resta credibilidad. En cuanto a las medidas de informar a través de comunicados implementadas por el ministro de Seguridad, Arturo Corrales Álvarez, es del criterio que “eso es gravísimo y se le llama censura”. “Nos preocupa muchísimo que se esté restringiendo cierta información, sobre todo en el aspecto policial, en un país como Honduras, que tiene récord de asesinatos, donde la mayoría está impune; es muy grave que se esté restringiendo la capacidad de los periodistas para comunicar y publicar lo que sucede”, concluyó Mantilla.

Leer más en: http://www.elheraldo.hn/Secciones-Principales/Pais/Preocupan-a-la-SIP-restricciones-de-informacion

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La violencia contra los jóvenes en Honduras: Un rentable negocio para unos pocos

Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- En otras palabras ser joven en Honduras se ha convertido en un crimen, la juventud hondureña particularmente la que pertenece a la clase social baja y media es acondicionada instintivamente a estereotipos  negativos. La gran pregunta que surge es ¿Por qué hemos llegado a este punto?, o ¿A quién le interesa mantenernos sumergidos en una cultura de miedo e indiferencia hacia la juventud?

El Estado de Honduras no combate la violencia: la administra
“La violencia es un buen negocio para los medios de comunicación, los vendedores de armas y municiones, empresas de seguridad, vendedores de drogas y para los políticos en sus campañas porque el tema es algo vendible y sirve para conseguir votos”, así respondió las interrogantes planteadas el Director Nacional de Casa Alianza Honduras, José Guadalupe Rúelas García.
Para Ruelas los jóvenes no son el problema, sino la mercancía es decir el rentable negocio para unos pocos, ante la vista y paciencia del Estado quien se ha limitado administrar la violencia en contra la juventud hondureña,  “la excusa Estatal es que nuestra juventud anda en malos pasos y que por ello les están matando, detallo Rúelas.
El Estado con el contubernio de la impunidad y de la sociedad misma, manifestó Rúelas, se conforma con informar que los asesinatos de jóvenes responden a asuntos del crimen organizado o a ajuste de cuentas sin reparar en el dolor de sus familiares. Ruelas argumento que el papel de la Policía Nacional en la criminalización a la juventud es muy compleja producto de una depuración con mucha tibieza.
“Hay desconfianza en las personas encargados de brindar protección y seguridad la población se siente indefensa amenazada y defraudada por quien debería protegerla existe la idea que la Policía está persiguiendo a la población”, denunció.
Voluntad inquebrantable
Según Ruelas los jóvenes hondureños son merecedores de su completa admiración, porque con una voluntad inquebrantable se enfrentan diariamente a un país sin oportunidades y sin una política pública clara que les permita superarse.
“Ser joven es estar cuesta arriba se enfrenta a situaciones tan difíciles y a una indiferencia social y estatal increíble, nosotros les hemos heredado un país sin esperanzas ni oportunidades y ellos aun así luchan por nuestro país”, amplió Ruelas.
A su criterio, particularmente con los niños y jóvenes en las calles la sociedad ha sido demasiado violenta llegando al extremo de casos en donde por el día se les denigra y humilla pero por las noches se les busca para abusar sexualmente de ellos.
Estigma social
Datos de Casa Alianza

  • Posee 38 nichos en el Cementerio Divino Paraíso, en el año 2012 fueron profanados.
  • Ha enterrado en el cementerio El Durazno a 14 jóvenes.
  • Los asesinatos de niños y jóvenes han aumentado, pero también la crueldad y saña en los mismos.
  • Según su Director, “Los jóvenes almacenan resentimientos por la falta de respeto de una sociedad si oportunidades en donde se acondiciona al joven está a recibir violencia y  desconfianza por eso ellos responden de la misma manera”.

Bernando Castillo es un joven hondureño que está a punto de cumplir 20 años de edad, razón por la cual decidió regresar a Honduras a pasar unas vacaciones después de tres años de haber emigrado junto a su familia a la ciudad de Miami en Estados Unidos.

Castillo relató con mucha nostalgia como la sociedad hondureña criminaliza automáticamente a la juventud, particularmente a los de sexo masculino; “yo le puedo dar un ejemplo real, quise salir a recorrer los centros comerciales un día lunes como mis familiares no pudieron acompañarme decide salir solo y estuve una hora esperando taxi pero no me quisieron subir porque estaba solo y era joven”, detalló.
Según Castillo el único taxista que lo subió le dijo “a la mano de Dios” y después le comento que como motorista de taxi mantiene cierta prudencia con clientes jóvenes, hombres y que viajan solos, producto de la violencia y delincuencia instaurada en el país”, ello explicaba el porqué le costó tanto tiempo abordar un medio de transporte público.
“También he sentido el miedo y rechazo de la gente en las calles, instintivamente cambian de acera y se desvían de su camino, creo que mi apariencia informal podría ser la causa o tal vez mi edad”, comento Castillo.
Finalmente el joven Castillo lamento que la juventud de Honduras este atravesando por este tipo de circunstancias que a su criterio son  discriminatorias por parte de la sociedad y las mismas autoridades que según él persigue a los jóvenes por el simple motivo de ser jóvenes.
Varones los mayores víctimas de la violencia 
Únicamente en el mes de enero de 2013 se contabilizó el encarcelamiento por 24 horas de 1,437 personas de las cuales 162 eran menores de edad y 661 pertenecían a un rango de 18 a 35 años de edad, es decir que el 56 por ciento de los detenidos eran menores de 25 años de edad, según el libro de  reporte diario de personas detenidas en las celdas de la Estación Policial del Core 7. Otra peculiaridad de los datos obtenidos de la Estación Policial es que el 94 por ciento de los detenidos son del sexo masculino.
De acuerdo con el informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Honduras “Desafíos y Avances”, elaborado por la Secretaria de Justicia y Derechos Humanos (SJDDHH), la violencia, discriminación contra los niños, mujeres y adolecentes es uno de los grandes desafíos que deben enfrentar las instituciones estatales involucradas en la temática.
Según la edición del boletín No.28, del Instituto Universitario en Democracia Paz y Seguridad (IUDPAS), publicado en enero de 2013, en el análisis de la caracterización de homicidios de acuerdo a la edad y sexo de las víctimas se muestra que 6,566 víctimas son del sexo masculino lo que representan el 91.6 % del total.
En el análisis  del IUDPAS el grupo social más vulnerable es el comprendido en las edades entre los 15 y 44 años; con 5,354 hombres y 447 mujeres que representa un 80.9% (5,801) de los casos. Un total 940 niñas, niños y jóvenes (108 niñas y 832 niños y jóvenes) perdieron la vida en el año 2012.  El rango etario más afectado en hombres se ubica en primer lugar de los 20 y 24 años de edad con 1,278 muertes (17.8%), mientras que en el sexo femenino corresponde a edades entre los 25 a 29 años con
98 casos (1.4%).
Cerramos la entrega de este trabajo periodístico investigativo con la reflexión del Director Nacional de Casa Alianza Honduras José Guadalupe Rúelas García de Para Rúeles; “el joven hondureño es producto de una sociedad indiferente nosotros les enseñamos a querer, amar y también a odiar el muchacho sabe que los adultos desconfían de ellos pero nosotros los hemos formado con violencia por eso ellos muchas veces nos responden con violencia”.

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