Nicolás Maduro, la lealtad y Petrocaribe

Por Roberto Quesada*

Conocí al ahora presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando era canciller y nosotros nos debatíamos en el golpe de Estado. Fue en Nueva York,  en las Naciones Unidas, Nicolás acompañó solidariamente al derrocado presidente Zelaya por instrucciones expresas del comandante presidente Hugo Chávez, quien, por cierto, se mantuvo en permanente comunicación telefónica con su canciller.

Recuerdo a Nicolás silencioso, escuchando sin opinar nada, sin meterse en los asuntos internos de otros países. Lo vi reír algunas veces con las bromas que nos intercambiábamos con el presidente Zelaya, a quien yo le andaba haciendo de secretario. Allí estuvimos en la soledad de la ONU en domingo: el padre Miguel D’Escoto y sus dos asistentes, el presidente Zelaya, el canciller Maduro, el embajador Jorge Arturo Reina y yo. Y era evidente la preocupación de Maduro por el golpe de Estado.

Describo el escenario anterior porque es importante ahora que Nicolás Maduro es el presidente, y en Honduras, luego de un comunicado de cancillería, se está anunciando que ya el próximo domingo, Porfirio Lobo, quien preside Honduras, y su ungido para que lo sustituya, Juan Orlando Hernández, actualmente presidente del congreso nacional, serán reintegrados a Petrocaribe. De ser cierto serían ellos, no Honduras, no el pueblo hondureño.

Sin duda que reincorporar al actual “gobierno” de Honduras a Petrocaribe, sería prácticamente reconocer el golpe de Estado en Honduras, avalar que un gobierno construido a vapor, impulsado por Washington, sumido en la impunidad, al paso de tres años, es capaz de blanquear un golpe de Estado militar, tanto así que hasta es respaldado por los países que verdaderamente gobiernan para sus pueblos.

En Honduras en este mes de mayo arranca oficialmente la campaña electoral, y es bien sabido que el gobierno Lobo-Hernández ha andado desesperado buscando financiamiento para su publicidad, luego que ya han derrochado el dinero del erario público en las pasadas elecciones internas. Sin duda, Petrocaribe les oxigenaría y por consecuencia sería un golpe bajo a la oposición, especialmente para el Partido Libre, coordinado por el presidente derrocado Manuel Zelaya Rosales.

Este anuncio de Porfirio Lobo y su gobierno, ha causado gran preocupación en la gran mayoría hondureña que aspiran a un cambio real, socialista. Los voceros de Lobo aseguran que ya es un hecho la incorporación de Honduras (insistimos, no sería de Honduras sino de un grupo ultraderechista, ultrafiel al neoliberalismo y al imperialismo a nivel global). Es así como Porfirio Lobo, en el nombre de Honduras, ha sido invitado a participar en la VIII Reunión Ministerial de Energía y Finanzas y en la VII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los países de Petrocaribe.

Este grupo que gobierna hoy Honduras, sucedáneo del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, es la pieza clave para los intereses geopolíticos estadounidenses, y desde el golpe de Estado han jugado con Sudamérica al doble rasero: por un lado se han mostrado tolerantes a los gobiernos de izquierda de América del Sur, pero, a su vez, protegen y reciben a quienes conspiran contra esas revoluciones. Ese es el caso Porfirio Lobo, quien ha recibido en casa presidencial dos veces al Lincoln Diaz Balart y días después Lobo fue premiado enWashington, flanqueado por un lado por Díaz Balar y por el otro Ileana Ros-Lehtinen, según la información que nos compartió un periodista de Real News que estuvo en la ceremonia, se regocijaban hablando en contra de los líderes de las democracias emergentes en Latinoamérica, y especialmente del futuro hipotético derrocamiento del entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez.

El hasta hace poco canciller de Honduras, Arturo Corrales Alvarez, quien ha estado constantemente en Sudamérica, para unos tratando de reincorporar al gobierno de Lobo a Petrocaribe y de buscar la legitimidad total al ser reconocidos por Ecuador, y, para otros, anda como doble agente al servicio del ala  radical ultraderechista de los Estados Unidos. Así fue demostrado el pasado 2 de mayo, en Canal 5 de televisión, en el programa Frente a frente, que conduce el periodista Renato Alvarez.

En entrevista en este noticiero, el general (r) Luis Alonso Maldonado, aseguró que el recién transferido a ministro de seguridad Corrales Alvarez y con otros plenos poderes que despojan a Lobo de casi toda autoridad, es el alfil en la geopolítica intervencionista estadounidense: “No me cabe duda que está allí (Corrales Alvarez) para defender los intereses de los Estados Unidos”, afirmó el general.

Hecho que corroboró el periodista Renato Alvarez: “Roberta Jackson (la portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos para América Latina),  esta funcionaria, que ha venido unas cuatro veces a Honduras,  trajo un memorándum, que se publicó, no así un anexo de 20 páginas, que tenemos aquí en Frente a frente, que es la ruta a seguir en materia de seguridad y contempla que en materia de seguridad se nombre a Carlos Arturo Corrales”.

Roberta Jackson es la misma funcionaria, que poco antes de las elecciones, declaró: “es difícil la posibilidad de que se celebren elecciones limpias y transparentes en Venezuela”.

Tanto Arturo Corrales como Henrique Capriles, y otros que se mueven a lo largo y ancho de América Latina, son, sin duda, los peones desestabilizadores de la ultraderecha internacional contra las emergentes reales democracias de América Latina. El éxito del presidente comandante Hugo Chávez, fue que supo siempre salirle adelante a los conspiradores. El presidente Nicolás Maduro, heredero directo del legado político del presidente Chávez, tiene una gran responsabilidad y debe de cuidarse no estar limpiando la bandeja en la que quieren entregar su cabeza. Es probable que por su conocida lealta al presidente Chávez, será cauteloso en dar paso que puedan atentar contra otros pueblos que buscan su libertad y contra la misma Venezuela.

En el pasado reciente, los más de 100 millones de dólares que otorgó el Alba a Honduras en el gobierno del presidente Manuel Zelaya Rosales, poquito antes del golpe de estado del 28 de junio del 2009, más de 50 millones fueron utilizados en parte (y robados en otra) por el aprendiz de dictadorzuelo Micheletti para comprar bombas lacrimógenas y materiales de represión contra el pueblo hondureño. Los 59 millones restantes Porfirio Lobo, quien preside Honduras,  aceptó públicamente que los tenía en el Banco Central de Honduras y que con ellos haría casas a los policías (eso lo dijo en el aeropuerto cuando iba rumbo a Venezuela a la cumbre de Celac). Si Petrocaribe acepta a tientas y ciegas a este grupo como representantes del pueblo hondureño, es probable que, sin quererlo, esté auspiciando un segundo golpe y sepultando los sueños del pueblo hondureño, de una patria libre.

Roberto Quesada es escritor, periodista y diplomático hondureño. Fungió como Primer Secretario ante las Naciones Unidas. Es  analista internacional de Hispantv, columnista de Diario Tiempo (Honduras), y autor, entre otros libros, de la novela Big Banana (Seix Barral).

Sígueme en Twitter: @BigQuesada

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