William R. Brownfield: EEUU apoya a la Policía, pero no tiene contacto con “El Tigre”

Domingo, 31 Marzo 2013 22:46
William Brownfield visitó el país el pasado 18 de marzo. Aquí aparece (al centro) dialogando con la designada presidencial, María Antonieta de Bográn y la embajadora, Lisa Kubiske, en un salón de Casa de Gobierno.

William Brownfield visitó el país el pasado 18 de marzo. Aquí aparece (al centro) dialogando con la designada presidencial, María Antonieta de Bográn y la embajadora, Lisa Kubiske, en un salón de Casa de Gobierno.

Foto: TIEMPO

Tegucigalpa, Honduras

El Secretario Adjunto de la Oficina de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley, William R. Brownfield confirmó que su gobierno no tiene contacto con el director de la Policía Nacional de Honduras, Juan Carlos “El Tigre” Bonilla, aunque indicó que apoya el proceso de profilaxis de la institución de seguridad interna.

Brownfiel, denominado “zar antidrogas” estadounidense, ofreció una conferencia de prensa virtual desde su sede en Washington, el jueves anterior en horas de la mañana para referirse a su reciente viaje a Honduras y Costa Rica y hablar de la cooperación en seguridad civil bajo la Iniciativa Centroamericana de Seguridad Regional (CARSI, por sus siglas en inglés).

“Tampoco trabajamos con los 20 oficiales o funcionarios (de la cúpula policial) que trabajan directamente con el director general (de la Policía Nacional de Honduras), para dar dos grados de separación de cualquier programa que apoyamos nosotros con Policía Nacional, para asegurar que no hay contacto con él (Bonilla)”, afirmó Brownfield.

El diplomático norteamericano añadió que ese desconocimiento del jerarca policial hondureño no significa que la nación norteamericana dejará de brindar su respaldo a la institución policial en general, sino que es una determinación específica en contra de su actual titular, acusado de “comportamiento negativo”.

​CONFIRMADO DISTANCIAMIENTO
El distanciamiento entre el gobierno norteamericano y Juan Carlos Bonilla había trascendido desde agosto de 2012, cuando se habló un informe del Departamento de Estado que se refería a la creación de una unidad para investigar la conducta del director policial, de quien decían estar conscientes de acusaciones de violaciones de los derechos humanos relacionadas con su servicio pasado.

Bownfield aseguró el Jueves Santo que el gobierno estadounidense no trabajará mucho menos ofrecerá ni un tan solo centavo de dólar a la gestión del director general de la Policía Nacional, Juan Carlos “El Tigre” Bonilla.

“No vamos a trabajar con el director general de la Policía Nacional, no tenemos relaciones con él y no ofrecemos ni un dólar”: sentenció Brownfield.

DOS VIAS 
Según Brownfield, el proceso de saneamiento del órgano de seguridad nacional, el cual dijo sí apoyan, se podría llevar a cabo con una política en dos vías, destacando por un lado los factores de depuración y recapacitación de la Policía.

Por otro lado, manifestó que en caso de no trabajar con los agentes del orden, la otra opción alterna sería unir esfuerzos con elementos de las Fuerzas Armadas.

En el contexto actual también es necesario “trabajar con unidades especializadas y de confianza para producir resultados en las comunidades”, indicó el ex embajador de Estados Unidos en Colombia.

El funcionario detalló que actualmente su gobierno colabora con la institución policial de Honduras en programas de capacitación y profesionalización de sus miembros, prevención de inclusión juvenil en maras o pandillas, entre otras iniciativas.

También estimó que entre 5 a 10 años duraría el proceso de depuración de la institución policial en el país.

“El programa que tenemos nosotros en Honduras en este momento es apoyar ese proceso (de depuración) y a la misma vez trabajar con algunas unidades especializadas, limitadas de tamaño y de confianza por personas seleccionadas por su honestidad y falta de corrupción, utilizando la tecnología para asegurar que trabajan de manera honesta”, William Brownfield.

Los programas  de Washington
La Operación Martillo es el dispositivo multinacional antidrogas lanzado en enero de 2012 por Estados Unidos y los países de Centroamérica.

Martillo, junto con otros programas de asistencia militar en Centroamérica –por donde circula el 90% de la cocaína consumida en Estados Unidos– representa uno de los esfuerzos más ambiciosos jamás realizados por Washington en la lucha contra los carteles.

Un contingente de 200 infantes de marina en Guatemala, bases en la selva hondureña, entrenamiento a fuerzas locales: Estados Unidos no ha cejado en sus esfuerzos por militarizar la lucha antidrogas.

El Estado Mayor en Washington considera el combate al narcotráfico como un “elemento crucial para la seguridad (de EEUU) en el siglo XXI”, y los generales defienden estos días en el Congreso los presupuestos amenazados de reducciones.

El general John Kelly, jefe del comando sur, explicó que en 2012 solamente las operaciones navales para interceptar 200 toneladas de cocaína le costaron a Estados Unidos 600 millones de dólares, una pequeña parte de lo gastado en ese ejercicio fiscal en la lucha antinarcóticos en la zona.

Con los recortes presupuestarios “toda esa droga llegará a las costas estadounidenses”, afirmó Kelly.

Desde 2006, los carteles mexicanos cambiaron su modus operandi: ahora usan como escala Centroamérica, donde la geografía, el clima y parte de las autoridades corruptas, les permiten disponer de muchos santuarios.

“Utilizan lanchas de pesca o embarcaciones ultrarrápidas, con uno o dos motores y capaces de transportar hasta una tonelada. Vienen de Ecuador o Colombia y van haciendo escalas en el litoral en su ruta hacia el norte”, dijo a la AFP el oficial de guardacostas Watkins.

El Pacífico y el Caribe son vigilados por cuatro buques y seis aviones estadounidenses, a los que se suman unidades de otros países, especialmente europeos (Francia, Gran Bretaña, Holanda) en aguas caribeñas.

Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), piensa que las operaciones al estilo de “Martillo” son una “buena táctica: cuanto más cerca de las fuentes de origen se intercepta la droga, las cantidades incautadas son mayores”.

Pero para muchos expertos esta operación tiene sus límites. “No se puede enfocar únicamente en los aspectos militares. Si hay algo que Estados Unidos debería haber comprendido hace 10 años es que hay que reforzar las instituciones civiles encargadas de aplicar la ley en los países de tránsito”, afirma Mark Schneider, vicepresidente del organismo de reflexión Grupo Crisis.

Según el New York Times, Washington debería haber concluido sus operaciones en Honduras luego de dos incidentes poco claros ocurridos en el verano de 2012, cuando dos aviones detectados por radares estadounidenses y sospechosos de transportar drogas fueron abatidos por pilotos hondureños.

“Los militares no están entrenados para tratar con civiles. Cuando se da el caso, con frecuencia utilizan demasiada violencia. Es un camino muy peligroso”, afirma Schneider.

Adam Isacson, experto en cuestiones de seguridad en América Latina, tiene una impresión similar y recuerda que la última vez que los militares se hicieron cargo de temas civiles en la región “las cosas terminaron muy mal”.

Tomado de un despacho noticioso de la AFP

Fuente : http://www.tiempo.hn/portada/noticias/william-r-brownfield-eeuu-apoya-a-la-policia,-pero-no-tiene-contacto-con-%E2%80%9Cel-tigre%E2%80%9D

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